A veces los deseos que anidan en los repliegues más íntimos de una persona van acompañados de miedos que provocan inseguridad. El miedo impone un modo de arreglárselas con los quehaceres. Cuando el miedo dirige tal vez algún deseo quede de lado y la persona afectada se encuentre llevando a cabo labores no deseadas que le inducen malestar. Si la situación persiste la persona puede producir síntomas como ansiedad o insomnio.

Para ilustrarlo, relataré un resumen del trabajo psicoanalítico realizado por una mujer madre de tres hijas a la que llamaré Teresa.

El caso de Teresa

Hace un tiempo que Teresa apenas duerme. Al principio no sabía que le ocurría para no poder dormir, después descubrió que era tal el miedo a despertarse y no volver a conciliar el sueño que el mismo miedo le impedía dormirse. Había empezado un tratamiento homeopático y decide realizar también un trabajo psicoanalítico para aclarar qué le sucede.

Cuando la recibo dice estar muy ansiosa, sobretodo le obsesiona el miedo a no poder dormir si se despierta a media noche. Ante mi pregunta ¿A qué despertar tiene miedo? no sabe que responder. Le sorprende no tener ninguna respuesta pero le sorprende aún más que ni siquiera se le hubiese ocurrido planteárselo, pues ella se concibe como una persona con una alta capacidad de eficacia. Me intereso por su situación personal de la cual dice estar muy contenta con su familia. Deseaba tener una familia.

Cuenta que era muy feliz de joven. La primera vez que recuerda haber sufrido fue cuando buscaba pareja para fundar una familia. No fue fácil, tenía miedo de no conseguirlo ante los primeros intentos fallidos, pero ahora tiene tres hijas maravillosas y un marido que la quiere, por eso no entiende que le ocurre. En lugar de disfrutar de su familia sufre y ya no puede más.

 

El trabajo terapéutico

Mi trabajo consiste en ayudarla a descubrir que le ocurre. Lo primero que hago es preguntarle cómo se las apaña para echar adelante a la familia y el trabajo. Dice sentirse agobiada por la cantidad de tareas que le ocupan toda la tarde y no le queda tiempo de jugar con sus hijas. Tirando de ese hilo, y sin dar nada por supuesto, la situación que apareció fue la siguiente: Teresa trabaja en jornada intensiva y por la tarde se ocupa de las niñas junto a una canguro. ¿De qué se ocupa exactamente Teresa? Resulta  que se ocupa de un montón de tareas que las vive como obligaciones ineludibles. ¿Y la canguro que hace? Juega con las niñas. Cuando le pregunto si es posible organizarse de otro modo Teresa responde con un no rotundo. Me intereso por los motivos de esa rotundidad y alude que ha tenido mucha suerte con la canguro porque conoce a sus hijas desde que nacieron, las quiere mucho y las trata con mucho afecto. ¿Y, tú cuando puedes jugar con tus hijas? Después de un largo silencio dice quizás deba pensarlo.

Durante unas sesiones el tema principal es averiguar cómo puede arreglárselas con las “obligaciones ineludibles” que dice no poder dejar de hacer. Los argumentos que va presentando se le caen por su propio peso. Cuando ya no le queda ningún argumento en pie, expone a su marido que desea disponer de tiempo para jugar con sus hijas. Tras algunas conversaciones, ambos toman la decisión de realizar un cambio en la organización doméstica pues la pequeña ya va a la escuela.  Consideran que ya no es necesaria una canguro sino más bien alguien que se encargue de las tareas domésticas por la mañana. Por la tarde Teresa y su marido se cuidaran de las niñas. Unas semanas después de efectuar ese cambio duerme bastante bien y sigue con el tratamiento homeopático.

 

Interpretación y solución del problema

Para Teresa ha sido un cambio necesario pero muy complejo de llevar a cabo ya que no podía ni pensar en prescindir de la canguro. Para ella, quitar a la canguro, era como dejar a las niñas sin madre. ¿Sin madre? Teresa sin darse cuenta, había ido delegando el cuidado maternal a la canguro y ella se había quedado con las tareas. ¿Cómo podía haberle ocurrido eso con las ganas de ser madre que tenía? Como ya he adelantado el miedo ha jugado un importante papel.

Cuando Teresa tuvo a su primera hija sintió una responsabilidad muy grande. De ella dependía la vida de su hija. No podía fallar. Ya no era ella sola, ahora tenía una responsabilidad, llevar a su hija adelante. Tuvo la suerte de encontrar a una canguro que estableció un vínculo afectivo muy estrecho con la niña. La tranquilizaba sentir que su hija estaba en buenas manos mientras ella trabajaba. Con el tiempo llegaron las otras dos hijas y la dinámica familiar siguió sin más. Un día su hija pequeña le dijo “mami tu no, la Ana”. Le dolió tanto sentirse rechazada, que ahora se da cuenta que a partir de ese momento no pudo dormir más. Ahí quedo localizado el origen del insomnio. ¿Cómo Teresa interpretó ese rechazo? Tuvo la sensación de ser rechazada como madre. Mientras lo relataba le pregunte como se había manejado con las responsabilidades maternas des del principio. En ese momento entendía que cuando tuvo a su hija mayor, se dejó llevar por el miedo a fallar como madre. Pensó, sin pensar, que la canguro lo hacía mejor que ella y se refugió en las tareas domésticas. Cuando nacieron las otras dos hijas fue más bien por la inercia y la comodidad. Ahora comprende que sin proponérselo dio a la canguro su lugar de madre del cuidado y del juego sin concederse la oportunidad de aprender.

Así es como encontró conformidad con su deseo. Para ello fue necesario en un primer momento reconocerle su sufrimiento y mirar la ansiedad y el insomnio como probables soluciones en lugar de algo a eliminar, pues gracias a ellos pedía ayuda para investigar que le sucedía en lugar de seguir sufriendo. Ese modo de enfocar el tratamiento permitió situar a Teresa en un lugar de dignidad desde donde reordenar retroactivamente los acontecimientos vividos como madre, otorgándoles la necesidad de asumir el quehacer materno. Así se libró del miedo que dirigía sus pasos para tomar de la mano el deseo que la impulsaba a llevar a cabo su maternidad con la alegría de jugar con sus hijas mientras crecen.

Valoración final

En general los síntomas movilizan a pedir ayuda por las molestias que causan y es clave la perspectiva desde donde se mira la demanda de ayuda. Si esa petición de ayuda es acogida para descubrir los entresijos de los síntomas, entonces, se abre la ocasión de llevar a cabo una lectura. Lectura de la cual emana un saber subjetivo, aquel que está escrito en el libro particular de cada persona, del cual sólo existe un ejemplar que ofrece las coordenadas necesarias para realizar el trabajo interior que lleve a ocupar un lugar acorde con el deseo como en el caso expuesto.

La tarea de leer en el propio libro, por contradictorio que parezca, precisa de la ayuda de otra persona porque lo más íntimo frecuentemente se presenta en la experiencia como lo más ajeno. Esa característica, sitúa en posición de depender de alguien que sepa ayudar a leer y por supuesto contradice el ideal de independencia personal vigente.

 

Rosalina Sicart

Pedagoga y Psicoanalista

 

 

 

En el escenario de les Reials Drassanes de Barcelona se ha celebrado recientemente el 25 aniversario de BioCultura BCN. Un punto de encuentro en el que se citaron los máximos representantes del sector “Bio” en Cataluña además de muchos profesionales del mundo de la cultura y de la música que mantienen un fuerte compromiso con el concepto de alimentación saludable y acciones vinculadas con el espíritu ecológico. El acto en sí se convirtió en la gran fiesta no tan sólo de BioCultura sino también, de todo el creciente sector “Bio” en Cataluña con la asistencia de prácticamente 500 personas.

En un evento de estas características y dado que cumplir 25 años es un hecho relevante se ha querido reconocer de forma pública a todos aquellos que han sido pioneros del sector en Cataluña. Una gala que sin duda va a servir para tender puentes entre los distintos profesionales de sector que apoyaron y siguen apostando por una agricultura ecológica y por todos los sectores que están relacionados con ella. En definitiva, una semilla que traspasa la frontera de cambio y evolución.

El momento más emotivo de esta elegante y sencilla gala fue el momento de la entrega de los premios BioCulturaBCN25.cat , unos premios que representan el ayer, el ahora y el futuro del sector.

El acto en sí consistió en la entrega de la estatuilla “Corazón Bio” a todos aquellos profesionales y entidades que han marcado la pauta en estos últimos años. Fueron premiados diferentes sectores del mundo “Bio”: prensa, producción agraria ecológica, alimentación ecológica, bio-construcción, moda sostenible, periodismo, cosmética ecológica, salud, etc

Precisamente en el ámbito de la salud el reconocimiento fue para Integral Medicina Integrativa y Escuela de Salud por sus más de 30 años trabajando en la medicina integrativa como conocimiento y arte que utiliza e integra todos los criterios y recursos que están a nuestro alcance, seleccionando los más adecuados en cada caso, para ayudar a prevenir la enfermedad, recuperar la salud y mantenerla una vez se ha recuperado. El premio fue recogido por Pedro Ródenas, fundador de Integral, Medicina Integrativa i Escola de Salud.

Muchas frases reflejan diversas situaciones que nos pasan en la vida; “me sentó mal lo que me dijiste”,”no soy capaz de digerir esta situación”,”me muerdo la lengua para no…”,”…”

Es importante hacer ciencia en medicina para seguir avanzando y así encontrar mejores remedios a las enfermedades que presenta la humanidad. Nos valemos de nuestra práctica y observación para poder generar nuevas hipótesis de estudio que validen las experiencias empíricas. Para la Medicina Tradicional China su metodología de trabajo ha estado la observación de los fenómenos naturales que se repiten constantemente, siendo el margen de error mínimo. La relación existente entre lo que pensamos, las emociones, lo que comemos, nuestros hábitos y el resto del cuerpo, ha estado la manera de trabajar de siempre de esta medicina milenaria. En los últimos años, desde la medicina más científica, se van publicando artículos en donde queda demostrado el binomio de la concepción del Yin-Yang y lo que llamaríamos la homeóstasis plena del organismo, basado en un funcionamiento simbiótico entre el cuerpo y sus circunstancias. Esto, nos viene a decir, que el abordaje en la patología de un paciente es algo global y de ese modo se lo hemos de poder explicar, para poder ser tratado con rigor y seguridad.

Para la MTC las situaciones calladas o mal procesadas serán expresadas por el cuerpo de una manera u otra… Por ejemplo; hoy en día muchas personas consultan a especialistas por problemas relacionados con los trastornos que podríamos llamar zona cráneo-cérvico-mandibular, como son los vértigos, mareos, acufenos, bruxismo, cefaleas, migrañas, problemas dentales diversos, parálisis facial, neuralgias, … Si somos capaces de buscar un poco más profundamente en la historia del paciente acabamos encontrando muchas veces problemas de carácter más sistémico como una depresión, ansiedad, estrés, insomnio, digestiones lentas, pesadas, acidez, colon irritable, enfermedad de Crohn, estreñimiento crónico y también problemas ginecológicos, inflamatorios articulares, musculares o de la piel.

La pregunta que nos hemos de hacer es: ¿Tienen alguna cosa en común todo este tipo de patologías y trastornos diversos? Podemos afirmar que sí.

Visión desde la Medicina Tradicional China

Desde la MTC sabemos que los diferentes órganos del cuerpo están relacionados entre ellos y dirigen diferentes funciones específicas que a su vez están vinculadas a alguna emoción. Así pues, cuando nos referimos al Pulmón y a la Piel lo relacionamos con el Intestino Grueso, o cuando hablamos del Hígado estamos nombrando la rabia y la lucha como emoción. De este modo se podría nombrar todos los órganos del cuerpo, relacionándolos con todo lo que somos física, psicológica y emocionalmente.

A día de hoy ya no hay duda que el cerebro y el sistema digestivo están plenamente conectados y que por tanto órganos y vísceras como el Hígado, el Estómago, la Vesícula Biliar, el Páncreas, el Bazo o los Intestinos, … tienen una influencia recíproca con los pensamientos y emociones. Si nuestros órganos están sanos enviaran señales correctas y si los pensamientos son claros harán que estos funcionen correctamente. Al cerebro se le llama el mar de la médula, al estómago el mar de las vísceras y al Bazo el mar de los órganos. Estos mares se conectan a través de una red de meridianos que permite su relación y el buen funcionamiento entre ellos. Un bloqueo hepático de forma crónica por causa alimentaria o emocional puede dar un mal funcionamiento en este órgano con la consecuente alteración en cadena de otras partes del cuerpo, dando sintomatología muy diversa.

Caso Clínico

Natalia es una de esas personas que, después de algunos años con diversas molestias, se da cuenta de que todo lo que le pasa debe de estar relacionado de algún modo y decide pedir ayuda para ser tratada de un modo diferente. Esta mujer de 42 años de edad nos consulta inicialmente por una cefalea hemicraneal y occipital que se ha intensificado en los últimos meses, convirtiéndose a veces en una molestia que la incapacita para las actividades diarias. En la entrevista inicial aparece un dolor lumbar de larga evolución con una irradiación por la pierna que le impide estar de pie mucho rato y en donde los diferentes tratamientos realizados hasta el momento solo la han ayudado a sentirse mejor de forma pasajera. Nos comenta que siente siempre una sensación de ansiedad que le da por comer entre horas. Está nerviosa e irritable y muy preocupada por todo, hecho que hace que cada día se levante por la mañana con tensión en la zona cervical y lumbar. Así mismo presenta dolor en la mandíbula y en las manos, lo que refleja que duerme haciendo fuerza, no siendo el sueño suficientemente reparador. La sensación de cansancio es permanente, pero va aumentando conforme avanza el día. También comenta que en los últimos años ha puesto unos kilos de más, cosa que le preocupa bastante. Todo y haber realizado diferentes dietas, en ninguna de ellas ha conseguido perder suficiente peso. Este sobrepeso empezó después de un tratamiento de fertilidad unos años atrás. Desde ese momento sus relaciones sexuales no son placenteras del todo, ya que presenta alguna molestia. Actualmente sus menstruaciones son dolorosas y sus ciclos más largos de lo normal. En la última revisión ginecológica le detectaron un mioma, cosa que hizo que aumentara su preocupación. Las cándidas han sido siempre un problema, de forma repetitiva, a lo largo de su vida. En los últimos años no se siente bien emocional ni anímicamente, relata problemas de pareja que no son abordados y en donde cada uno a su manera no quiere afrontar. Sus digestiones son pesadas y lentas, generando gases i molestias tras las comidas. También presenta retención de líquidos, teniendo las piernas siempre bastante hinchadas.

Todo y que parezca un caso inverosímil, muchas veces estos síntomas de la medicina se obvian y son tratados como situaciones crónicas sin posibilidad de solución, solo pretendiendo paliar el malestar.

Tratamiento

Inicialmente hicimos un enfoque desde la acupuntura para liberar las tensiones acumuladas y permitir la libre circulación de la energía por el cuerpo. Así conseguimos descongestionar la zona cervical, craneal y mejorar la zona lumbar gracias a disminuir el estado de irritabilidad. Posteriormente reequilibramos las estructuras de la cabeza con fisioterapia craneomandibular. Fueron necesarios cambios dietéticos que permitieron que la paciente hiciera mejor las digestiones y se sintiera con más energía, cosa que hizo mejorar su estado de ánimo. Después de unas cuantas semanas de tratamiento fue cuando decidimos hablar con ella para recomendarle unas sesiones de psicoterapia para tomar consciencia y poder ordenar sus ideas y pensamientos, permitiéndole abordar diferentes situaciones del pasado, cómo maneras de funcionar que no le permitían avanzar en algunas situaciones de su vida. Conforme se fue encontrando tranquila pudo dormir más y no apretaba tanto las manos y la mandíbula, cosa que le permitía por la mañana levantarse más recuperada. Durante el día podía estar relajada. Finalmente se decidió hacer un enfoque desde la homeopatía y la micro inmunología. Así se pudo detectar que su sistema inmunológico estaba en un estado de alerta y lucha constante, y pudo ser tratado con remedios homeopáticos.

Conclusión

Como se puede ver, la paciente estuvo acompañada en su proceso de diferentes profesionales que le aplicaron acupuntura, fisioterapia, naturismo, psicoterapia y homeopatía, en donde cada uno de ellos aportó aquel granito de arena que permitió pequeños cambios en el organismo de Natalia,  que se fue recuperando de forma lenta pero muy eficaz. Cuando hablamos de medicina Integral o Integrativa, justamente se trata de acoger al paciente de una forma humana y plena, escuchando, respetando y poniendo en común los remedios y terapias de forma coordinada, priorizando según sea el estado en cada momento, pues el destino final es el bien común del paciente.

 

Josep Maria Charles

Fisioterapeuta y Acupuntor especializado en disfunciones craneales y mandibulares.

 

¿Cuándo?

Del 3 al 6 de Mayo de 2018

¿Dónde?

Palau Sant Jordi

Passeig Olímpic, 5-7
08038 Barcelona
Tel. (+34) 93 426 20 89

SALA 2

Programa Integral, Medicina Integrativa y Escuela de Salud:

Sábado 5 de mayo

Hora: 15 h.

           Título: En defensa de las medicinas y terapias “no convencionales” ante la inquisición del pensamiento único.           

           Ponente: Pedro Ródenas (Médico naturista)

Hora: 16 h.

          Título: Comunicación no violenta: ¿qué pasa cuando dejo de juzgar?

          Ponente: Mª.Dolors Pallarès (Psicóloga clínica)

Hora: 17 h.

          Título: Cinco prácticas para cultivar la paz.

          Ponente: Rosa Chacón (Maestra y mediadora)

Hora: 18 h.

           Título: Naturismo: más allá del veganismo. El gran cuidador.

           Ponente: Pedro Ródenas (Médico naturista)

Hora: 19 h.

           Título: Libera tu mandíbula (Taller práctico).

           Ponente: Josep M. Charles (Fisioterapeuta acupuntor especializado en trastornos del cráneo              

           y la mandíbula)

 

 

Domingo 6 de mayo

 

Hora: 10,30h.

           Título: Despertando la energía. Automasaje energético (Taller práctico).

           Ponente: Aurea Gómez (Terapeuta manual)

 

Hora: 11,30 h.

           Título: Fibromialgia desde la medicina integrativa.

            Ponente: Daniela Passani (Médica naturista y ayurvédica)

 

Hora: 12,30 h

           Título: El cuerpo vivo, frustración: fibromialgia, fatiga crónica…

           Ponente: Rosalina Sicart (Psicoanalista y pedagoga)

 

Hora: 13,30 h.

           Título: Oncología integrativa.

           Ponente: Equipo del área de oncología integrativa de Integral

 

Hora: 14,30 h. a 15,30

           Título: Lupus y esclerodermia. Homeopatía específica del sistema inmune.

           Ponente: Lali Torrellas (Médica homeópata)

 

 

¡Te esperamos!

 

Cuando es el cuerpo el que nos habla, nos pide atención, nos expresa síntomas…

Los primeros avisos pueden pasar casi inadvertidos si no estamos abiertos y receptivos. Algo tan común como molestias de espalda, cansancio o estrés sostenido en el tiempo, si no son atendidos seguirán su camino hacia siguientes fases de intensidad, agravamiento o cronicidad.

Hay diferentes y variadas formas de entrar en contacto y tomar conciencia de cómo se encuentra nuestro cuerpo. Una forma sencilla y muy empleada en nuestra sociedad es el quiromasaje o masaje manual. Recibir un tratamiento de un profesional nos permite sentir el toque terapéutico de sus manos, descubrir las zonas que requieren de ayuda y sentir el alivio de las mismas. La práctica regular del masaje nos ayudará a reconocernos en nuestro esquema corporal, lo que nos permitirá ir tomando conciencia de cómo utilizamos nuestro cuerpo en el día a día y de cómo en él se van reflejando nuestras emociones.

Malas posturas en el trabajo, mente y músculos sometidos a fuertes presiones, tensión en las relaciones laborales, familiares, de pareja… Lo habitual es decirnos “No pasa nada” o “No es cosa nuestra”, lo que sólo nos sirve de excusa y nos encargamos de asegurarnos de que no va con nosotros, que no podemos hacer nada si el otro no cambia… El malestar crece y buscará formas de llamar nuestra atención. En cada uno, la vía por la que el individuo transitará para resolver lo que se manifiesta será única. A través del reencuentro con nuestro cuerpo y de su cuidado iremos siendo más conscientes de qué necesidades van surgiendo y estaremos más receptivos a reconocer nuestros estados de ánimo y nuestras reacciones.

Cada persona tiene su propio ritmo, misión y propósito. Es de gran valor equiparse de las herramientas que nos puedan ser de utilidad para el camino del cambio, siempre que tengamos claro que es un recorrido que queremos realizar. Ser respetuoso con el propio ritmo es darnos el tiempo necesario para observar, reconocer, aceptar, asimilar y dejar ir. Avanzar muy rápido nos puede hacer olvidar el disfrute del recorrido, y muy lento nos puede crear sufrimiento innecesario. La vida está llena de momentos alegres y otros no tanto; el camino del autoconocimiento nos prepara para poder afrontar los acontecimientos con una actitud y visión más global e integradora.

 

La conciencia del cambio

En una mirada con deseo de cambio, llevaremos nuestra atención a distintos aspectos de nuestra totalidad. Es decir, contemplaremos los diferentes campos de la persona e iremos trabajando con ellos según se presenten las necesidades y siendo respetuosos con las posibilidades del momento, sin forzar situaciones que no nos llevarían el trabajo a buen término. El desarrollo del proceso comienza muchas veces sin darnos cuenta: me duele la espalda y decido darme un masaje. Con esta acción hemos dado el primer paso, favorecemos la toma de conciencia de los bloqueos físicos que será el segundo paso. Tercer paso, comienzo a ser partícipe de mi mejora y me coloco en un nuevo lugar, “de observador”. Me vuelvo activo en la atención a mi cuerpo y desde esta nueva posición comienzo a descubrir como las relaciones, las emociones y mis pensamientos van influyendo en mí, en mis posturas, en mis estados de ánimo y en mis reacciones. En definitiva, en cómo todo confluye en mi bienestar. Desde este lugar de observación exploraremos los distintos campos: físico, emocional, mental y existencial.

A partir de estos detectaremos que está pasando en nosotros, buscaremos las herramientas y/o profesionales que en ese proceso nos apoyen y nos sean de utilidad, siguiendo un camino coherente a lo que el momento nos refleja, y así poder producir el cambio necesario.

Caso clínico

Anabel tiene 56 años y de profesión es administrativa. Acude a la consulta por molestias en la parte dorsal de la espalda y tensión cervical.

Comenzamos con un masaje suave y de reconocimiento para valorar el estado de los tejidos, las posibles contracturas o zonas de tensión. Un repaso general nos da una primera lectura y estado de su cuerpo. Encontramos el tejido sobrecargado de tensión que dificulta la liberación de las toxinas, lo que a su vez genera falta de oxigenación de los mismos, favoreciendo las contracturas.

La propuesta para las siguientes sesiones es la de trabajar con quiromasaje la zona de la espalda y drenaje linfático manual (DLM) en piernas y abdomen con la intención de limpiar la toxicidad y aflojar la tensión de los tejidos.

Llevamos varios meses a una sesión semanal y durante este tiempo va comentado cómo se desarrolla su vida cotidiana, su trabajo y las relaciones en el mismo. En nuestras conversaciones se muestra cada vez más en la queja, de lo que no es para nada consciente. Con la confianza va permitiéndose dejar ir su malestar con respecto a los cambios que de una manera progresiva se están presentando en el trabajo y que no tiene posibilidad de evitar, de cómo la crispación y la presión está afectando a las ya justas relaciones con los compañeros. Se da cuenta de que la relación más cercana con una compañera le está empezando a resultar lo que se diría tóxica, ya que siempre está en la queja, y me dice que se da cuenta de que ella le acompaña. Se empieza a cuestionar, “¿soy yo también tóxica?”

Esta situación le ha generado malestar e inquietud, que comienza a expresarse físicamente, sintiéndose más hinchada de abdomen, sensación de descontrol en su necesidad de micción (orina). Sus visitas al lavabo la inquietan, pues siente necesidad aún cuando acaba de estar. Este síntoma no es nuevo, ya que se va repitiendo en diferentes momentos cuando se encuentra más nerviosa. Acude a su médico de cabecera que le trata para la cistitis, y mejora temporalmente. Persiste la hinchazón y aparecen las digestiones pesadas, a lo que se suman dolores articulares que se van desplazando de unas a otras articulaciones sin ningún motivo aparente. Comienza una sensación de incomodidad interna que no sabe definir…  

En alguna ocasión me había comentado que, para algunos problemas anteriores, se había tratado con homeopatía y que le había dado resultado. Comentamos la posibilidad de volver a su doctora y así lo hizo. Le explicó el recorrido y los cuidados que seguía y, después de una detallada exposición de su situación actual, le puso el tratamiento homeopático.

Seguimos con los masajes a los que unas semanas atrás incorporamos el trabajo de las zonas reflejas de los pies (reflexoterapia). Observamos que cuando se suavizaban los síntomas físicos se acentuaban los emocionales. Estos últimos comenzaban a tener una presencia más destacada: ha comenzado a tener el sueño ligero y le comienza a pesar levantarse para ir a trabajar. Su dificultad para dormir la estaba dejando muy cansada, el desánimo comenzaba a minar la confianza en ella misma y ante la presión laboral del momento, surge como una sombra la sensación de ser incapaz de salir adelante en el mundo laboral donde los cambios son de hoy para mañana. Le aumentan responsabilidades que antes no tenía y le exigen actualizarse en temas que no le gustan, ni se siente capaz de asumir. Comienza a identificar una sensación de angustia y miedo.

En la siguiente visita con su doctora se planteó el trabajar con estas emociones que estaban surgiendo muy intensas y estaban pidiendo ser revisadas. En nuestras sesiones habíamos tratado el tema en varias ocasiones de una manera pasajera, esperando que fuera ella quien sintiera la necesidad y lo expresara.

 

La baja laboral

Había llegado el momento. Se visita con la médica de cabecera y le explica lo que estaba pasando en su vida. Le expuso su situación de dudas, miedos y terrores con respecto al trabajo, y le dio la baja por depresión.  Comienza la terapia psicológica.

Pasa un periodo muy oscuro, como si hubiera caído en un agujero negro del que “no ve cómo salir”, “ni sabe si saldrá”, tal como lo expresa ella. Desde fuera la observo dar vueltas sobre el miedo a ser y servir, exigiéndose a sí misma volver a la seguridad anterior. Ve horrorizada lo frágil y vulnerable que se siente, y le preocupa lo que su marido pueda pensar y sentir sobre ella, que siempre se había presentado como una mujer activa y con carácter. Se preguntaba ¿Dónde está esa mujer que yo era? Vamos juntas sosteniendo este espacio mientras el proceso sigue su camino y va llegando al fondo, la médica le va alargando la baja y le pauta medicación durante un periodo a modificar según la evolución.

Seguimos con los masajes y la reflexología, y hemos incorporado trabajos de visualización y relajaciones guiadas. Es un espacio que espera semanalmente, le aporta confort y le permite aflojar. Cada día desconecta mejor y se va notando el efecto del trabajo multidisciplinar: masajes, antidepresivos, homeopatía y psicoterapia. Pone mucha atención en las propuestas que le plantea la psicóloga. Ha vuelto a hacer algo que le gustaba mucho desde pequeña, nadar. Al mismo tiempo ha recuperado su habilidad natural para escribir, y ha pensado en comenzar un diario del proceso que está viviendo. Ha decidido también darse permiso para hablar con su marido de temas que normalmente no trataban y a presentarse ante él tal como se siente en ese momento: frágil, vulnerable y llena de miedos. Su marido, ante la situación, está abierto y dispuesto. Le cuesta entender qué ha pasado y se muestra colaborador, tal como dice “tiene ganas de verla feliz otra vez”.

En esta rutina van pasando las semanas, ella va procesando las emociones, y a la vuelta de las vacaciones de verano su médica le propone darle el alta, ya que su estado es mucho más sereno y equilibrado.

De vuelta al trabajo

Se incorporó al trabajo donde encontró que se habían producido cambios en los compañeros. Fue adaptándose y conociendo poco a poco a los nuevos, con los que entabló unas relaciones más abiertas y sinceras. Se sintió muy apoyada por todos ellos y se sorprendía de cómo podía ser tan diferente todo. En cuanto a sus nuevas responsabilidades se entrevistó con su superior y le expuso sus dificultades. Ambos se pusieron de acuerdo y entró en un curso de formación. Actualmente desempeña su trabajo con ilusión y no descarta la posibilidad de que en un tiempo no muy lejano se plantee una prejubilación. Todo dependerá de lo que las nuevas tendencias profesionales le exijan y la claridad con que ahora es capaz de mirar sus necesidades y las del otro.

Conclusión

En el caso de Anabel, un trabajo multidisciplinar físico, mental y emocional, le ha permitido situarse ante la vida laboral y de las relaciones desde una posición más positiva y creativa. Ha pasado por un espacio oscuro, donde el miedo, la duda y la inseguridad han reinado por un tiempo. Las ha podido mirar con coraje, y ahora disfruta de la fuerza y confianza que da superar aquello que te asusta.

 

Áurea Gómez Ergüin

Terapeuta manual, sofróloga.

Artículo publicado en la revista Integral en 2017

¿Qué entendemos por una relación “tóxica”? Planteamos la relación tóxica como una relación (pareja, amigos, familia…) que crea malestar constante y va mermando el bienestar de sus miembros sin aportar nada positivo ni constructivo. Puede parecer muy obvio no querer una relación así, pero, en realidad, es mucho más sencillo de lo que pensamos tener una relación tóxica, o más de una en nuestras vidas, y no acabar de detectarla o no poder ni querer dejarla.

Aceptamos que en nuestro alrededor hay personas muy distintas, unas más alegres y simpáticas que otras, más positivas o negativas… pero, ¿“tóxica”?

Todos tenemos nuestros malos momentos ¿no es así? Ahora bien, ¿es algo puntual que puedo aceptar por las circunstancias del momento? Después del mal trago y recuperada la calma, ¿me siento bien con esa persona? o, todo lo contrario. ¿es algo que se repite en la mayoría de encuentros con esa persona? ¿me angustia cada vez más? ¿me hace sentir impotente o culpable, sin recuperar la calma en ningún momento con ella? Si es así, podríamos estar ante una relación “tóxica”.

A la hora de enfrentarnos a nuestras propias reacciones y las de los demás, cada uno de nosotros somos diferentes. ¿Conozco bien mis reacciones ante diferentes situaciones? ¿Me he preguntado cómo me siento en las diferentes relaciones de mi vida? ¿Cómo se sienten los demás conmigo? ¿Me dicen que me quejo demasiado? ¿Hay alguien en mi vida que me hace sentir especialmente mal? ¿Me he planteado si es imprescindible para mí? ¿Lo pienso, pero no me veo capaz? ¿Me enfadado fácilmente por cualquier cosa?…

El caso que presentamos nos muestra alguna de las dificultades que pueden llevar a no detectar y/o no poder reconducir este tipo de relaciones que llamamos “tóxicas”, así como el trabajo realizado, en este caso concreto, para poder retomar el contacto con uno mismo, reconocer las propias necesidades y reconducir la relación, buscando alternativas de una forma sana y constructiva, fuera del enganche de esas relaciones “tóxicas”.

 

El caso de Marcello

 

Marcello (nombre ficticio) tiene 24 años, y viene a consulta planteando una dificultad de relación con su pareja. Hace tiempo que se siente mal con su novia y no sabe cómo resolver ese malestar y desea sentirse bien con ella. Marcello nos plantea cambiar “su sentir”, sin más, cree que él es culpable de su malestar.

Debemos conocerle mejor para ayudarle a descubrir cómo se activa ese sentimiento de malestar.

Nos cuenta que, al principio de la relación, él tenía muchos detalles con su novia. Le gustaba verla contenta y parecía que se le daba bien. Se considera un chico sensible, atento y detallista también con su familia y sus amistades. Poco a poco, a medida que compartían más tiempo y crecía la confianza entre ellos, su pareja empezó a encontrarle “pegas” a sus detalles y progresivamente a todo lo que él hacía. Ante esta situación, él respondía esforzándose más y más, intentando acertar en los detalles, estar más atento a las necesidades de ella… Y no parecía acertar en nada. Entonces empezó a notar que estar con su novia le creaba malestar y empezó a angustiarse ya que “no debería ser así”. Él estaba seguro de que ella le necesitaba y él no podía fallarle y tenía que llegar a ser feliz con ella, ¡sí o sí! No se planteaba otra alternativa.

 

Trabajo terapéutico

 

Proponemos explorar más en los detalles de su relación, cómo evoluciona hasta el estado actual, y un trabajo de auto-observación que le permita verse a él mismo en este proceso: sus emociones, pensamientos y acciones.

En cuanto a su pareja, relata que, ahora que la conoce mejor, observa que ella suele empezar con todas las nuevas relaciones de forma amable y cuando ya existe un vínculo de amistad dice: “ahora hay confianza, ya puedo decir lo que pienso”. A partir de ahí todo suele ser bastante negativo y reconoce que algunas personas acaban alejándose y dejan de quedar con ellos.

Eso también le preocupa. Le entristece pensar que ella podría quedar sola. En este punto nos centramos en lo que él siente y cómo se relaciona. Nos explica que tiene una amiga con la que se siente de forma parecida. Es una amiga de la infancia, han crecido juntos, son vecinos y ella se ha apoyado siempre en Marcello.

Le pedimos que concrete la situación que le crea el malestar parecido al de su pareja. Nos describe el hecho de la negatividad constante de su amiga, siempre está en queja de todo, también hacia Marcello, ante lo cual él se siente más obligado a hacer algo para hacer sentir bien a su amiga. Si le preguntamos por la experiencia, de años, con la amiga, reconoce que nunca ha sido capaz de hacerla sentir contenta un solo segundo y que, con el tiempo, él siente alivio cuando ella viaja por trabajo durante largas temporadas. Esa sensación de alivio le crea culpa y también le preocupa.  

Marcello va tomando consciencia de su necesidad de contentar a los demás hasta el extremo de verse como único responsable. Le ayuda su experiencia en el entorno familiar, donde su rol de “cuidador” y “detallista” está muy bien valorado, pero dónde se ve recompensado por el reconocimiento, sobretodo de su madre, pero también por el resto de la familia. Un hermano le refiere que no es agradable estar demasiado tiempo en compañía de su novia. En este punto empieza a plantearse de otra forma las dos relaciones que le crean malestar: empieza a ver cómo él se responsabiliza del bienestar de la pareja y de la amiga sin que estas le reconozcan esfuerzo alguno.

En las relaciones personales no siempre se puede actuar de la misma forma, ya que las personas son distintas y requieren estrategias diferentes dentro de la propia forma de ser de cada uno.

En este contexto de auto-observación Marcello empieza a ver su malestar, no como algo a eliminar, sino como un indicador de que hay que cambiar algo en su comportamiento con la pareja y con su amiga de la infancia.

“Desde mi forma de ser, que no me disgusta y me ha aportado buenas relaciones, ¿puedo hacer algo más para que mi pareja deje de verlo todo negativo? ¿realmente está en mi mano? ¿me siento yo escuchado por mi amiga de la infancia? ¿existen momentos agradables entre nosotros? ¿son suficientes para que me apetezca verlas? ¿qué espero yo de una relación de pareja?”

 

Evolución

 

A partir del trabajo de auto-observación y de aceptación de todo lo que iba descubriendo sobre sí mismo va haciéndose responsable de su propio bienestar. Marcello puede plantearse nuevas estrategias para relacionarse con personas que podríamos considerar tóxicas: tomar distancia (física y temporal en lo posible) para pensar en cómo se siente y qué le indica esa emoción respeto a lo que ocurre, y aprender a poner límites entre su necesidad de complacer y la necesidad del otro.

Se permite distanciar los encuentros con su amiga de la infancia sin esperar que la alejen sus viajes, así como acortar los encuentros a un café para ponerse al día y poco más, de forma que él se queda bien y le apetece volver a quedar.

Con su pareja, Marcello se permite empezar a decir lo que piensa sobre lo que quiere, sobre las quejas de ella, y a exponer también su necesidad de reconocimiento. Desde la calma se plantea llegar a conocer si realmente puede llegar a sentirse bien con su novia. “Quererse sin necesitarse”.

“Escucharse” implica aprender a ser el primer responsable del propio bienestar general y aceptar que, de la misma forma, el otro es el primer responsable de su propio bienestar.

Esto conlleva cuidarse a todos los niveles: ejercicio regular, comida saludable, aprender técnicas de relajación, relaciones satisfactorias

psicología medicina integrativa en Integral Centre Mèdic

M.Dolors Pallarès i Ramon,Psicóloga.

Articulo publicado en la revista Integral en  2017.