La pérdida de memoria y la plasticidad neuronal

Desde siempre se nos había dicho que nacemos con un numero de neuronas concreto, que serían para toda la vida, y que al crecer vamos perdiendo buena parte de ellas. Con esta idea en la mente solo cabía, en el mejor de los casos, resignarse a envejecer cayendo en manos de la pérdida de memoria o la imposibilidad de aprender cosas nuevas a partir de una cierta edad, ya que cada vez sería más difícil, al disponer de menos neuronas y más ocupadas. Pero esta idea no parecía cumplirse en todas las personas, algo no encajaba, era evidente, ya que nuestros mayores sí que eran capaces de adquirir nuevas habilidades y, por ejemplo, entrar en la era digital, por muy diferente que fuera de sus aprendizajes de juventud.

En los últimos años se han rebelado grandes progresos en el campo de la neurociencia, apoyados por los avances en la capacidad de observación no invasiva del cerebro y el aumento de la capacidad de cálculo computacional de los centros de investigación.

Se ha observado que, con los niveles de serotonina correctos, se recuenta una aparición de neuronas jóvenes en las zonas de memoria de aprendizaje. Sí, neuronas nuevas. Una media de 700 neuronas nace a diario, y están listas para nuevos aprendizajes. Y es así día tras día, con lo que un cerebro puede contener 30.000 jóvenes neuronas por milímetro cúbico, en poco más que la cabeza de un alfiler, justo en la zona de memoria y percepción. Más de 6 millones de neuronas nuevas nacen en nuestro hipocampo cada 25 años, aproximadamente unos 20 millones de neuronas nuevas en una persona de 75 años.

Todos deseamos envejecer con calidad mental, con un cerebro capaz de adaptarse a las novedades, y con una mente plástica y optimista, y parar esto, el trabajo puede empezar hasta 20 años antes de nuestra vejez, en función de los ataques que ha recibido nuestra flora intestinal, nuestra estimulación psicológica y mental, junto a la calidad de sueño.

Caso clínico

Juana es una mujer que lleva tiempo visitándose en nuestro centro de forma esporádica. A sus 72 años se ha quedado sola. Está en buenas condiciones generales, y presenta correcta autonomía para realizar las actividades diarias, pero, según su entorno social más próximo, evidencia problemas de retención y memoria. Cada vez los problemas son mayores, aparca el coche y no recuerda donde, o se olvida de a donde está yendo, y viaja sin rumbo tardando horas en volver a casa. Ella entra en estado de confusión ante esta situación y se altera fácilmente, ya que empieza a pensar en enfermedades degenerativas que han pasado otros de sus familiares.

Su hija, que vive en otra ciudad, es la que da la señal de alarma al ver la degradación que ha sufrido la vivienda, y lo mal que está gestionando su alimentación, compras y limpieza.

Si bien siempre han creído que la pérdida de memoria es normal en estas edades, al ver esta situación y los antecedentes familiares acuden de nuevo a nuestro servicio de psicología.

La primera visita

Inmediatamente notamos que su aspecto general se ha deteriorado y que Juana ha adelgazado considerablemente. Al conversar con ella se pierde con facilidad, no sigue bien las conversaciones y su capacidad lógica esta alterada. Ella sufre toda esta situación con angustia.

Le hacemos notar que la propia angustia bloquea la capacidad de asociación y memorización, siendo un problema que se retroalimenta, y que no obligatoriamente estamos ante una enfermedad de Alzheimer. En este caso, viendo como ha adelgazado y como su hija comenta la degradación de sus compras, cabe estudiar si se puede tratar de un problema mental con un fuerte componente nutricional. Vemos que su dieta en estos dos años se ha reducido a unos pocos alimentos, es rica en proteínas, pero escasean las fuentes de omega 3, y la mayoría de vitaminas del grupo B, especialmente un aporte regular de b12. Les damos a conocer que la vitamina B12 y el omega 3 son esenciales en la mielinización de las neuronas, el recubrimiento protector de éstas.

Consejos

Ante la situación de su memoria, y para ganar tiempo, se le indica un inyectable, válido para un periodo largo, de suplemento de complejo de vitamina B.

Trabajamos con una lista escrita de acciones diarias, y le damos instrucciones de que tome notas a lo largo del día de sus actividades. Le pedimos que diariamente realice un resumen que nos presentará en la siguiente visita, ya que se ha visto que la escritura manual rehabilita conexiones neuronales corticales y mejora la memoria gracias al fomento de las funciones lingüísticas.

Siguientes visitas

La respuesta a las acciones y las vitaminas es notable y rápida. En pocas sesiones aumenta la lógica y se reducen los errores, con lo que la confusión general disminuye.

En la exploración de antecedentes, encontramos que 15 años antes padeció de una afección intestinal, con el resultado de la pérdida de la flora intestinal y una larga recuperación. Esta afección pasada dejó probablemente zonas débiles en el cerebro por los ataques de tóxicos al debilitarse la barrera hematoencefálica. Actualmente conocemos la relación entre el buen estado de nuestra flora intestinal y la barrera hematoencefálica de protección del cerebro.

Para mejorar la protección de la memoria de Juana, decidimos aplicar una suplementación de colina, conocida como pseudovitamina B7, generalmente no incluida en los suplementos vitamínicos. La colina es la base para generar la acetilcolina, el neurotransmisor más abundante en el cerebro, pero también de los que más rápidamente se degrada. Este es el neurotransmisor que hace más elástico al cerebro, el más abundante en las fases de reprocesamiento de nueva información durante el sueño. Para proteger las neuronas añadimos una suplementación de omega 3, mientras no se consoliden cambios significativos en su dieta, que deberá pasar a ser una dieta rica en fibras, especialmente en inulina para reforzar la flora intestinal.

Evolución

Creemos que es el momento adecuado para iniciar la intervención centrada en erradicar los miedos y extinguir la angustia. Tenemos que aprovechar este momento óptimo de nutrientes para el cerebro a favor de la terapia cognitiva. Es como si tuviéramos una planta bien regada y con el abono correspondiente en un suelo de calidad; entonces lo que nos faltaría seria la luz, y esta luz para la mente es el pensamiento y las ideas que aportamos, que indican a las neuronas hacia donde crecer.

En este trabajo contamos con unas buenas aliadas, las jóvenes neuronas del hipocampo de Juana. Esta es la zona de memoria de nuevos recuerdos, donde nacen las nuevas neuronas, y está bien delimitada en el núcleo del cerebro. Tiene parte en cada uno de los dos lóbulos y sobre él se organizan las estructuras con información más permanente del cerebro. Ya hace 20 años se hizo popular por que se detectó su crecimiento en los taxistas de Londres, por la memorización de abundantes rutas y sus características particulares.

Nuestras neuronas son células extremadamente sociales. Si una neurona no se comunica muere, y por tanto hay que dar de que hablar a las nuevas neuronas que nos nacen a diario en esta región del cerebro para que se consoliden. En el caso de Juana, podemos suponer que se cumple la media de 700 neuronas nuevas diarias, por eso el continuo, abundante y variado aprendizaje, junto a una vida rica en experiencias, es básico para mantener esta plasticidad neuronal.

Introducimos mejoras en las rutinas de sueño, para mejorar las fases de ondas theta, que son básicamente las que dotan de plasticidad al cerebro asimilando nuevas ideas y memorias, siendo estas las dominantes hasta los 7 años de edad, donde consolidamos nuestros aprendizajes sobre el mundo que nos rodea. Para favorecer el sueño de Juana trabajamos con melatonina y extractos de pasiflora. A lo largo de las sesiones abordamos nuevas formas alternativas no estresantes, de cómo vivir esta etapa de la vida, y como debe pensar referente a todo lo que le angustiaba. Para su consolidación, a lo largo de las sesiones, y al final de cada una de ellas, generamos, a partir de un estado de relajación, una breve inducción en fase ondas theta, gracias a movimientos oculares. Así conseguimos fijar más rápidamente en su mente estas nuevas formas de pensar, más acordes con una vida más óptima.

Conclusión

En pocos meses el cambio de Juana es radical. Ha recuperado la lógica y la memoria a corto plazo y está dentro de la media de las personas de su grupo de edad, y la angustia sufrida y el miedo a padecer una enfermedad neurodegenerativa ya no es una idea recurrente en su mente. Entiende ahora que el trabajo de su mente y memoria es una tarea diaria, de mantenimiento, donde debe cuidar su cuerpo, alimentación, sueño y pensamiento para mantener una vejez mentalmente sana y activa.

Miquel Puig, Psicólogo, profesional del equipo de “Integral, Cooperativa de salut”