En el escenario de les Reials Drassanes de Barcelona se ha celebrado recientemente el 25 aniversario de BioCultura BCN. Un punto de encuentro en el que se citaron los máximos representantes del sector “Bio” en Cataluña además de muchos profesionales del mundo de la cultura y de la música que mantienen un fuerte compromiso con el concepto de alimentación saludable y acciones vinculadas con el espíritu ecológico. El acto en sí se convirtió en la gran fiesta no tan sólo de BioCultura sino también, de todo el creciente sector “Bio” en Cataluña con la asistencia de prácticamente 500 personas.

En un evento de estas características y dado que cumplir 25 años es un hecho relevante se ha querido reconocer de forma pública a todos aquellos que han sido pioneros del sector en Cataluña. Una gala que sin duda va a servir para tender puentes entre los distintos profesionales de sector que apoyaron y siguen apostando por una agricultura ecológica y por todos los sectores que están relacionados con ella. En definitiva, una semilla que traspasa la frontera de cambio y evolución.

El momento más emotivo de esta elegante y sencilla gala fue el momento de la entrega de los premios BioCulturaBCN25.cat , unos premios que representan el ayer, el ahora y el futuro del sector.

El acto en sí consistió en la entrega de la estatuilla “Corazón Bio” a todos aquellos profesionales y entidades que han marcado la pauta en estos últimos años. Fueron premiados diferentes sectores del mundo “Bio”: prensa, producción agraria ecológica, alimentación ecológica, bio-construcción, moda sostenible, periodismo, cosmética ecológica, salud, etc

Precisamente en el ámbito de la salud el reconocimiento fue para Integral Medicina Integrativa y Escuela de Salud por sus más de 30 años trabajando en la medicina integrativa como conocimiento y arte que utiliza e integra todos los criterios y recursos que están a nuestro alcance, seleccionando los más adecuados en cada caso, para ayudar a prevenir la enfermedad, recuperar la salud y mantenerla una vez se ha recuperado. El premio fue recogido por Pedro Ródenas, fundador de Integral, Medicina Integrativa i Escola de Salud.

Existe en la actualidad un pensamiento mayoritario instaurado en la sociedad que promueve una visión analítica y parcializada de las cosas, que profundiza mucho en las partes y se olvida del todo y que por este mismo motivo actúa como si nosotros y nuestro entorno fuéramos entidades separadas y diferentes, ocultándonos la realidad y engañándonos a nosotros mismos.

Este pensamiento aplicado a la ciencia es el que permite hoy en día decir que dos vasos de vino diarios son buenos para el corazón, aunque para el hígado y para el sistema nervioso sean un problema; que el azúcar refinado nos da energía y lo necesitan los niños para crecer, a pesar de que sea un agente inmunosupresor y un desmineralizante y ladrón de vitaminas conocido; que los helados que llevan leche son ricos en calcio y por lo tanto buenos para la osteoporosis, sin valorar el aporte de aditivos, colorantes y demás sustancias no reconocibles por el organismo que incorporan, y que sobrecargan los filtros orgánicos (hígado, riñones) y sus mecanismos defensivos (sistema inmunitario)…

Es el mismo pensamiento que considera un éxito un medicamento que alivia el dolor articular, aunque lesione el estómago; que busca y utiliza los principios activos de las plantas sin tener en cuenta la acción reguladora y sinérgica del conjunto; que dice que un órgano está enfermo sin reconocer que la enfermedad afecta a todo el individuo y se expresa a través de dicho órgano; que proclama que en el tercer mundo las personas se mueren de enfermedades infecciosas, cuando estas no son más que la expresión de un sistema inmunitario debilitado por el hambre…

Este pensamiento hace que fraccionemos nuestra vida, separando las necesidades del cuerpo de las de la mente y el espíritu (convertimos el trabajo y el dinero que nos reporta en un fin más que en un medio); que fragmentemos la naturaleza para obtener energía y armas nucleares y liberemos al medio en que vivimos sustancias radiactivas como si de elementos sin importancia se tratara; que intervengamos en grandes ecosistemas, por ejemplo destruyendo los bosques que nos aportan el oxígeno que respiramos, como si de algo ajeno a nosotros se tratara…

Siguiendo este pensamiento esperamos que la ciencia analítica nos diga que hemos de comer, como si el alimento más adecuado para nosotros no estuviera sobre la tierra desde que la pisamos, integrado, completo, y esencialmente crudo, como nos lo ofrece la naturaleza. La fruta que nos dan los árboles ahora es buena porque lleva vitaminas, bioflavonoides, antioxidantes. ¿Y antes de saber de la existencia de estos nutrientes no era buena? Y cuando conozcamos todos lo elementos nuevos que sin duda contiene y que todavía están por descubrir, ¿será mejor?.

Si nos empeñamos en conocer a fondo las partes, sin tener en cuenta el conjunto, tal como dice la irónica definición de especialista, llegaremos a saber mucho de nada.

Necesitamos recuperar ese pensamiento hoy minoritario, procedente de las antiguas culturas orientales, preincaicas, o mediterráneas, que no pierden la visión sistémica de la realidad, relacionando siempre la parte con el todo; que respeta nuestro entorno porque entiende que somos una prolongación de lo que nos rodea; que nos ayuda a reconocernos como individuos que formamos parte de una sociedad dependiente del planeta donde vivimos, planeta que nos da el sustento y que viaja por un espacio que no es más que energía en estado puro, la misma que vibra y habita en lo más íntimo de nuestras propias células.

Conocer los ciclos vitales que nos dan la vida y nos la mantienen, no para diseccionarlos y mejorarlos como pretende la ciencia moderna, sino para entenderlos en su conjunto e incorporarnos a ellos, es el camino más corto para no engañarnos y encontrar respuestas válidas para nuestra supervivencia como especie, y nuestra plenitud como personas.

Pedro Ródenas ,Médico Naturista.

A medida que la población mundial ha ido en aumento, la preocupación por garantizar la obtención de alimentos se ha hecho patente. Sin embargo los criterios que se emplean para la producción y distribución de éstos no son precisamente de salud ni de solidaridad, sino que siguen las pautas, como casi todo hoy en día, de los intereses económicos.

 

Comida para todos

Los países ricos, a través de las multinacionales, deciden los cultivos de los países del Tercer Mundo para la exportación, mientras los orientan a que importen alimentos básicos con un mayor coste. Las dietas con grandes cantidades de carne que se consumen en las ciudades exigen importantes extensiones dedicadas a pastos, tierras que darían de comer de ocho a diez veces más personas si se empleasen en la agricultura. El mundo “civilizado” utiliza en muchas ocasiones la destrucción de excedentes alimentarios como medida para estabilizar el mercado, sin considerar que en los países pobres las personas, niños, adultos y ancianos, no tienen que llevarse a la boca.

Hoy en día una buena distribución de los recursos permitiría una correcta nutrición para toda la población mundial. Es decir, que ya, ahora, la victoria sobre el hambre sería posible; lo que es más difícil de lograr es el triunfo sobre los intereses que no permiten que esto sea así. De momento la Tierra lo permite, pero la Sociedad no. ¿Y en el futuro?

alimentación ecológica Integral Centre Mèdic

Dos visiones opuestas

Puesto que los recursos de nuestro planeta son limitados, y el incremento demográfico una realidad, es lógico plantearse soluciones a largo plazo. Nos encontramos aquí con dos propuestas de signo bien distinto: la aplicación de la biotecnología en la alimentación, y el desarrollo de conceptos ecológicos en la producción y distribución de los alimentos.

La primera es la máxima expresión de que las personas, con nuestros conocimientos, podemos variar la biología, incluso mejorarla. Es la visión antropocéntrica de la vida: el hombre es el centro del cosmos y la ciencia el instrumento de poder que utiliza para modificar su entorno.

La segunda, es el reconocimiento de la existencia de una Unica Vida de la que cada ser vivo, cada objeto o elemento, forma parte. El hombre, con sus conocimientos puede entender mejor el papel que desarrolla cada una de estas partes y hacer más plena esa Vida. En este caso la ciencia es un instrumento de comprensión y de respeto al entorno.

Biotecnología

La primera propuesta es la que se ha impuesto en los últimos años en los diferentes aspectos de nuestra sociedad: en la medicina, la industria, la agricultura, etc. Los alimentos han sido tratados, adulterados, y modificados. Cultivos intensivos, abonos químicos, reguladores del crecimiento, plaguicidas e insecticidas, refinado de alimentos, aditivos, conservantes… están consiguiendo: convertir tierras fértiles en estériles, contaminar aguas, plantas y animales, disminuir la calidad de los alimentos, producir carencias nutricionales, e incrementar los factores de riesgo para la salud. Y a estos despropósitos se añade la manipulación genética de los alimentos, que es lo mismo que alterar el equilibrio entre nuestra fisiología y lo que comemos. Esta decisión tiene unas consecuencias impredecibles, puesto que los efectos de las modificaciones genéticas son aún desconocidos y se perpetúan por sí mismos eternamente.

Esta conducta de huida hacia adelante, sin retorno, sólo tiene una explicación. Volvemos irremediablemente a los intereses económicos. Las grandes multinacionales, gigantes de la biotecnología, que controlan diversos campos de acción, como los de la alimentación y de la industria farmacéutica, y que con su poder rigen la política de los países y naciones, anteponen sus ganancias a corto plazo a la salud de toda la población. La manipulación genética permite patentar alimentos, semillas y otros productos. Igual que con los fertilizantes sintéticos y los piensos químicos crearon una total dependencia de los agricultores y ganaderos hacia ellos, la biotecnología persigue el mismo objetivo: cobrar royaltis por plantar patatas o criar vacas patentadas. Y lo peor no es el monopolio de la alimentación que se avecina, sino las consecuencias que acarrea para la salud de las personas y del planeta esta actitud prepotente.

alimentación ecológica Integral Centre Mèdic

Alimentos ecológicos

Frente a esta postura intervencionista, representando la segunda propuesta que mencionaba anteriormente, está la alimentación biológica o ecológica (aunque se utiliza habitualmente el término biológico, hay quien recuerda que todo alimento es biológico, incluidos los tratados con biotecnologia), que se caracteriza precisamente por respetar los ciclos biológicos de la tierra y de la vida. La agricultura biológica por ejemplo, sigue los ritmos naturales de crecimiento de las plantas, utiliza la rotación de cultivos para mantener el nivel de nutrientes del suelo, emplea el abono orgánico para fomentar la vida de los microorganismos que hacen fértil la tierra, y combate las plagas restaurando el equilibrio ecológico de las especies vegetales y animales de cada medio. Es una vuelta a la agricultura tradicional con los conocimientos de la actualidad.

Los productos biológicos-ecológicos  son equilibrados, y conservan todo su sabor. Si bien su producción no parece tan rentable a corto plazo, al prolongar la fertilidad de la tierra, puesto que le devuelve lo que le toma prestado, a largo plazo su rendimiento es indiscutible, igual que su calidad. Hay estudios que demuestran que las frutas y verduras ecológicas tienen un mayor porcentaje de nutrientes (lo que hace que con menos cantidad sea suficiente, comportando al mismo tiempo un ahorro importante en suplementos alimenticios), y contienen un 90% menos de nitratos, por lo que no contaminan agua, suelos, ni consumidores.

Cada vez hay más personas sensibilizadas con este tema y la oferta crece progresivamente: más hectáreas de cultivo ecológico, incremento de tiendas de productos ecológicos, apertura de paradas en algunos mercados con venta de verduras y frutas biológicas… Sin embargo su consumo es todavía muy minoritario, incluso entre quienes decididamente defienden este tipo de alimentación, lo que pone en peligro los proyectos de productores y agricultores que optan por la calidad y por la salud del planeta y del consumidor. Creo que para que sus esfuerzos no sean baldíos deberíamos contribuir siendo consecuentes con aquello que pensamos. Sería bueno dejar de ser parte del problema para empezar a ser parte de la solución.

alimentación ecológica Integral centre mèdic

 

La biotecnología, como expresión de la visión antropocéntrica de la vida, le da al hombre el poder de cambiar su entorno sin medir las consecuencias que ello representa para la salud del individuo y del planeta. Significa el negocio a corto plazo para la gran industria, a través de la patente y venta de sus productos exclusivos (patatas y vacas de diseño, por ejemplo) y la progresiva ruina de la tierra y los pequeños agricultores y ganaderos.
La producción de alimentos ecológicos reconoce la existencia de una sola vida de la que cada ser vivo, objeto o elemento, formamos parte. El respeto de los ciclos biológicos y la comprensión de los ecosistemas que funcionan a nuestro alrededor, garantiza el equilibrio y la calidad de los alimentos, da independencia al productor porque utiliza los recursos que están a su alcance, y ayuda al mantenimiento de nuestra salud y la de la Tierra.

 

Capítulo 37 del libro “El médico naturista opina”. Pedro Ródenas, médico naturista.

 

XXXV CONGRESO AEMN

Pedro Ródenas_Diferentes formas de entender la medicina integrativa

De la Medicina Naturista hacia la Medicina Integrativa
Barcelona 21 y 22 de Octubre de 2016

La pérdida de masa ósea se combate hoy con tratamientos que ayudan poco o nada a evitar los efectos indeseables de esta ‘enfermedad’. La alternativa es la prevención y asumir un estilo de vida que favorezca la correcta estructura y densidad del hueso.

La osteoporosis es un trastorno del metabolismo óseo que consiste en la pérdida, por encima de lo habitual, de masa ósea y un deterioro de la microarquitectura del hueso. El hueso se vuelve más frágil y aumenta el riesgo de sufrir fracturas. Las regiones que se fracturan con mayor frecuencia son la cadera, vértebras dorsales y lumbares, muñeca y húmero. No cursa con una sintomatología concreta hasta el momento en el que se produce una fractura. Es detectable con una densitometría ósea.

la densidad mineral ósea

Para diagnosticar la osteoporosis se utiliza la densitometría ósea, que cuantifica la densidad mineral ósea (DMO) en relación a la población con características similares de edad, sexo, etnia… Se trata de una técnica que se practica con facilidad, relativamente económica y utiliza una cantidad de radiación pequeña. La medida de la DMO viene expresada en g/cm. Cuando la pérdida comparada con la densidad de referencia es pequeña se habla de osteopenia, y si es mayor de osteoporosis. Normalmente se mide la DMO de la zona lumbar y de la cadera (cabeza de fémur).

Las densitometrías no se deben repetir a intervalos de menos de un año, porque los cambios en la densidad ósea se producen a un ritmo lento. Se aconseja practicarlas siempre con el mismo equipo.

EL HUESO

El hueso está formado en un 20-30% por una parte o matriz orgánica (fibras de colágeno), en un 70-75% por una masa mineral de sales de calcio, fósforo, magnesio, sodio, potasio… y en un 5% de agua. Esta peculiar composición mineralizada hace que el hueso sea muy resistente y, por tanto, el tejido más adecuado para soportar los pesos.

El hueso es un tejido vivo, dinámico y con gran plasticidad. Su estructura cambia a lo largo de la vida. Durante el crecimiento se produce la formación de hueso; este aumenta de tamaño e incluso de forma. En cambio, el hueso adulto ya no crece, pero si que se reorganiza y reestructura para enfrentarse a nuevas necesidades. Durante la infancia e inicio de la adolescencia se acumula el 40% de la masa ósea corporal, y a los 25 años es cuando los huesos adquieren la máxima densidad y fuerza, el pico de masa ósea, y a partir de este capital óseo viviremos el resto de nuestra vida. La masa ósea viene determinada por la genética, la alimentación y la actividad física principalmente. En la edad adulta temprana la masa ósea permanece estable y, a partir de los 40 años, se produce una pérdida lenta y natural. En las mujeres, durante la menopausia, la pérdida de masa ósea aumenta (o puede aumentar) debido al cese de la producción estrogénica. En personas de edad avanzada, también se produce una pérdida de masa ósea, pero en este caso debido a falta de actividad física, algunos fármacos u otros factores.

 

 

FORMACIÓN DEL HUESO

Aporte de nutrientes

La composición del hueso está directamente relacionada con el aporte de los nutrientes que le llegan a través de la alimentación. La masa mineral determina la densidad ósea, especialmente a partir del calcio; pero tan importante como el calcio es tomar magnesio y fósforo en las proporciones adecuadas. La parte proteica o matriz orgánica (colágeno) que define la estructura ósea necesita de flavonoides, vitaminas A, B6, B12, ácido fólico, vitamina K y zinc, para su salud. También es necesario el aporte de boro y silicio, dos oligoelementos que nutren la masa mineral y la matriz orgánica.

La resistencia que tiene el hueso a la tensión depende más de su estructura que de su densidad. Una alta densidad sin una buena matriz o estructura puede hacer que los huesos sean más frágiles o quebradizos.

Secreción gástrica

La absorción del calcio –en forma de suplementos de sales de calcio (el carbonato de calcio es el más utilizado) y otras sales de calcio insolubles– depende de que sean solubilizadas e ionizadas por el ácido del estómago. Las personas con la secreción gástrica disminuida –según estudios, el 40% de las mujeres menopáusicas de nuestra sociedad– solo absorben el 4% de las dosis orales de carbonato de calcio frente al 22% de las personas que tienen una secreción gástrica normal. Sin embargo, del calcio en forma de citrato, lactato o gluconato, se aprovecha cerca del 45% a pesar de la existencia de déficit de la secreción gástrica.

Desequilibrios metabólicos

El exceso de proteínas y de sal y el uso habitual de café facilitan la pérdida de calcio por la orina. Así mismo el abundante consumo de carne, pescado, mariscos y refrescos con cola, que proporcionan un aporte excesivo de fósforo en relación al calcio, acidifica la sangre, disminuye su pH, y pone en marcha la producción de sales minerales alcalinizantes que consumen nutrientes como el calcio para neutralizar o tamponar dicha acidez.

El azúcar refinado y productos derivados (bollería, pastelería, bebidas azucaradas) para ser absorbidos, necesitan entre otras sustancias del calcio, que el organismo sustrae de los huesos, aumentando así la secreción urinaria y la pérdida de este mineral.

La vitamina D

La vitamina D es esencial para que el calcio presente en el intestino, procedente de los alimentos, pase al torrente sanguíneo y llegue a su destino (huesos). La acción de la luz solar durante unos minutos al día, entre 10 y 20 según sea la piel más blanca u oscura, es suficiente para que se genere la dosis necesaria de vitamina D (colecalciferol) que potencia hasta diez veces su acción después de pasar por el hígado–donde se transforma en 25-hidroxicolecalciferol– y los riñones, donde se produce 1,25-dihidroxicolecalciferol, la forma más activa de vitamina D. Por este motivo, los trastornos hepáticos o renales influyen negativamente en la función de la vitamina D y la fijación del calcio en los huesos

Hormonas

La hormona paratiroidea y la calcitonina (producidas en la glándula paratiroides y en la tiroides) regulan los niveles de calcio en la sangre. Si disminuye este mineral en sangre, aumenta la producción de hormona paratiroidea y disminuye la de calcitonina. Si aumenta el calcio sanguíneo ocurre lo contrario. Ello se explica porque la hormona paratiroidea aumenta el calcio en sangre a expensas del que sustrae del hueso (activa los osteoclastos, células que descomponen el hueso), de la disminución de la eliminación del calcio por los riñones y del aumento de la absorción de calcio en el intestino. La calcitonina en cambio disminuye el calcio de la sangre, incrementando la actividad de las células que lo incorporan al hueso (osteoblastos) y aumentando su densidad.

La disminución de estrógenos que se produce durante la menopausia se relaciona con una sensibilidad mayor de los osteoclastos a la hormona paratiroidea, lo que aumenta la destrucción ósea y eleva los niveles de calcio en sangre, provocando un descenso de dicha hormona, lo que hace que se pierda más calcio por la orina y se reduzca la producción de vitamina D necesaria para incorporar el calcio a los huesos.

Actividad física

El hueso varía su estructura y sus propiedades en función de las tensiones y cargas a las que es sometido. Por ejemplo, los cuerpos de los astronautas que viajan al espacio y no tienen que luchar contra la gravedad, o los convalecientes en cama durante largos periodos, sufren una pérdida de masa ósea, aunque reversible. Esto se debe a que los huesos no son sometidos al peso del cuerpo, ni otras cargas, haciendo que su estructura se vuelva más frágil.

El ejercicio físico, a través de las contracciones musculares que actúan como bomba de inyección de los nutrientes hacia el hueso, es también necesario para una buena nutrición y salud ósea.

FACTORES DE RIESGO

Son considerados factores de riesgo los antecedentes familiares de osteoporosis (especialmente las fracturas de fémur de la madre), la edad avanzada (mayores de 65 años), el sexo femenino, la menopausia precoz (antes de los 45 años) o el bajo peso. Todos estos factores individuales pueden ser contrarrestados con unos buenos hábitos de vida.

Estos pasan por evitar el tabaquismo (los fumadores tienen un contenido mineral óseo menor), el consumo excesivo de bebidas alcohólicas (el alcohol disminuye el trabajo de los osteoblastos, formándose menos hueso del que se destruye), las dietas carenciales (por falta de nutrientes como el calcio o el magnesio), o la sobrealimentación (exceso de proteínas, grasas y productos refinados) y el sedentarismo (falta de actividad física o inmovilizaciones prolongadas).

Hay enfermedades que afectan a la formación de hueso, como la anorexia, procesos de mala absorción intestinal, como la enfermedad de Crohn, amenorreas prolongadas (falta de menstruación), hipertiroidismo y algunas patologías hepáticas (cirrosis…) o renales (insuficiencia renal crónica). Uno de los factores de riesgo más frecuentes y menos considerados es la acción prolongada en el tiempo de determinados medicamentos: corticoides (especialmente el uso en pacientes crónicos como los asmáticos), heparina, antiestrógenos, dosis excesivas de hormona tiroidea, metotrexato… Hay que destacar que los inhibidores de la bomba de protones (IBP), fármacos de referencia en el tratamiento de la úlcera de estómago y en el reflujo gastroesofágico, y de uso común como protectores gástricos (omeprazol y similares), se asocian a un aumento de riesgo de fractura osteoporótica. Tal como se describe en el Butlletí Groc del Instituto Catalán de Farmacología, hay estudios que demuestran que personas tratadas durante más de un año con IBP tenían un 44% más de riesgo de fractura de cadera que los no tratados, valor que aumentaba al 59% a los cuatro años de consumo. Otros estudios hablan de un aumento del 62% de riesgo de padecer esta fractura al cabo de cinco años, y un incremento de un 92% de cualquier tipo de fractura al cabo de siete años.

 

PREVENCIÓN DE LA OSTEOPOROSIS

Lógicamente la prevención pasa por evitar los factores de riesgo, como el consumo excesivo de tabaco, alcohol y café, las dietas hiperproteicas con abundancia de sal, alimentos refinados ricos en azúcar y la falta de actividad física o de exposición moderada al sol.

Como hemos mencionado, la dieta es fundamental en la prevención de la osteoporosis. Las dietas vegetarianas se asocian a una reducción de los casos de osteoporosis a partir de los 60 años, lo que indica que, más que a un aumento de la masa ósea inicial, que es similar a la del resto de personas, esto se debe a una menor pérdida ósea, justificada por el consumo de frutas, verduras y alimentos integrales ricos en minerales, la menor ingestión de proteínas animales acidificantes y con exceso de fósforo, y de productos refinados como el azúcar o las bebidas edulcoradas que incorporan cafeína y ácido fosfórico (conocidas bebidas con cola). En las mujeres menopáusicas el consumo de soja y sus derivados, por su contenido en fitoestrógenos, reduce también el riesgo de osteoporosis.

Es importante destacar aquí que más que incrementar el aporte de calcio en la dieta de nuestras sociedades opulentas, que generalmente suele ser más que suficiente, lo importante es impedir su pérdida, que es la causa más frecuente de osteoporosis. Por este motivo, existe la paradoja de que el abuso de lácteos (ricos en calcio pero también acidificantes de la sangre), dentro de una dieta ya de por si acidificante (carne, azúcares, café…), puede favorecer más la pérdida del calcio fijado en los huesos que el aprovechamiento del que aporta, especialmente si falta vitamina D y ejercicio, aumentando el riesgo de cálculos renales o biliares o la calcificación de las arterias. Basta observar el número de personas osteoporóticas que llevan años consumiendo cantidades importantes de lácteos sin frenar su pérdida de masa ósea.

La actividad física es primordial a cualquier edad, pero la verdadera prevención de la osteoporosis empieza en la infancia-pubertad. Es en este momento en el que la persona adquiere un capital óseo a partir del cual vivirá el resto de su vida. Por esto, es recomendable que los niños tengan una actividad deportiva regular, tanto escolar como extraescolar. Y nos referimos no solo a deportes dirigidos, sino también a la carrera libre, saltar, trepar y todas las formas de movimiento que un niño puede experimentar.

Durante la edad adulta, se mantiene la recomendación de practicar ejercicio: correr, caminar, bailar, tenis, voleibol, tai-chi…

Durante la edad adulta se mantiene la recomendación de practicar ejercicio. En especial, actividades como por ejemplo, correr, caminar con ritmo, bailar, tenis, voleibol, baloncesto, tai-chi. Si es difícil incluir en el día a día alguna de estas actividades, podemos sustituir el coche por andar a paso ligero, subir y bajar las escaleras de casa, del metro, del trabajo, y también podemos incluir algunos ejercicios en nuestro día a día.

TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO

La primera línea del tratamiento en la medicina convencional es la suplementación con calcio y vitamina D, y es la que se puede considerar menos agresiva.

El empleo habitual de bifosfonatos (alendronato, etidronato, risedronato…) en la prevención y tratamiento de la osteoporosis está muy cuestionado. Su uso prolongado genera efectos adversos como dolor óseo, articular o muscular intenso, fibrilación auricular y, paradójicamente, fracturas atípicas (espontáneas o después de un traumatismo mínimo), algo que se explica por el efecto de los bifosfonatos, que se debe a la inhibición de la resorción ósea (reducción de la actividad de los osteoclastos, que eliminan las células viejas), con lo que no se renueva el hueso y este se vuelve más denso, pero menos vital y más frágil y quebradizo. También se han descrito casos de osteonecrosis maxilar que impide cualquier implantación dental por imposibilidad de sujetar prótesis en un tejido muerto. Es pues normal que nos cuestionemos un tratamiento que parece que genera más riesgos que la propia enfermedad que intentamos tratar

Lo mismo podemos decir de la prescripción en mujeres postmenopáusicas de calcitonina (hormona que ayuda a fijar el calcio), o del tratamiento hormonal sustitutorio (THS), cuyo uso prolongado se asocia a un aumento del riesgo de padecer cáncer de mama o de útero y de accidentes cardiovasculares o tromboembolismos.

Como conclusión, no hemos de olvidar que todos estos fármacos van dirigidos a frenar la pérdida de masa ósea y que la escasa recuperación que consiguen no es duradera si se deja el tratamiento, y tampoco garantiza menos fracturas (en ocasiones, al contrario). Por tanto, su uso como prevención parece todavía menos justificado.

Tratamiento de la osteoporosis

La disminución de la densidad ósea por debajo de la pérdida fisiológica no es siempre sinónimo de fracturas, ya que la fragilidad del hueso depende de otros factores, como su estructura, que es la que le da resistencia y flexibilidad.

Los tratamientos convencionales a base de medicaciones hormonales (TSH y calcitonina) o los bifosfonatos tienen una relación beneficio-riesgo dudosa. Su indicación se intenta justificar magnificando la gravedad de la osteoporosis, asociándola a fracturas óseas casi seguras, cuando en la mayoría de los casos (osteopenia u osteoporosis leve) no deja de ser un riesgo bajo de fractura si se tienen en cuenta las medidas de prevención.

Puesto que la máxima densidad ósea se asume hacia los 30 años y la edad media de fracturas de cadera o cuello de fémur (las más traumáticas) en nuestra sociedad es superior a los 80 años, se desprende que es poco práctico empezar a medicarse a los 50 años para prevenir fracturas que se producirán 30 años después. Está claro que si no hemos aprovechado nuestra juventud para formar huesos de calidad, una vez llegamos a la madurez o la vejez es mucho más útil tomar medidas para evitar o reducir las caídas, y adquirir un estilo de vida que no sólo frene la pérdida de tejido óseo, sino que también sea un factor de prevención de otras muchas patologías relacionadas con nuestros hábitos diarios.

La dieta debe ser rica en verduras, frutas, cereales integrales, frutos secos, pobre en productos refinados y moderada en grasas y proteínas animales. Hay que reducir al máximo las bebidas carbonatadas ricas en fosfatos, el consumo de tabaco, café, alcohol y chocolate, ya que acidifican la sangre y desmineralizan el hueso. Una dieta y hábitos adecuados evita pérdidas y aporta suficientes nutrientes para la matriz ósea y para la masa mineral como para no hacer imprescindible una suplementación.

En los casos que se considere necesario suplementar, el calcio que se administre es mejor que sea en forma de citrato, ya que de este modo tiene una mayor biodisponibilidad y un menor riesgo de generar cálculos renales. Lo mismo ocurre con el magnesio. Una fuente rica en calcio y magnesio es la melaza o miel de caña, una excelente alternativa al azúcar refinado.

En el mercado de productos dietéticos y de farmacia existen multitud de productos y preparados que combinan los diferentes nutrientes necesarios para ayudar a frenar el exceso de pérdida ósea o para recuperar el tejido óseo. Están los que contienen sencillamente calcio y vitamina D y los que añaden además magnesio, boro, zinc, silicio… Todos ellos (mejor las presentaciones orgánicas) pueden ser útiles en caso de ser necesario suplementar la dieta por problemas de osteoporosis importante, en procesos degenerativos (osteoartritis), en etapas de difícil crecimiento o en la reparación de fracturas. La indicación personalizada es recomendable que la tome un profesional de la salud.

La vitamina D, en caso de dudas sobre una correcta exposición solar (en regiones con poco sol), puede tomarse normalmente sola o asociada a otros alimentos enriquecidos con ella. Un contacto diario de una superficie del cuerpo (brazos, por ejemplo) con el sol durante 15 a 20 minutos es suficiente para obtener la dosis diaria necesaria. Hay que evitar estar todo el día recluido en casa o salir siempre a la calle con todo el cuerpo cubierto.

En época de menopausia o en otras situaciones con déficit de estrógenos, se recomienda tomar soja o sus derivados ricos en isoflavonas o preparados de plantas también ricas en fitoestrógenos (cimífuga racemosa, dong quai o angélica sinensis…)

Las medidas de fisioterapia y prevención de caídas son mucho más eficaces que cualquier medicación para evitar las fracturas.

Ejercicio y fisioterapia

Actividad física, flexibilidad, movilidad, postura y equilibrio

El ejercicio físico es la gran estrella en el tratamiento rehabilitador, pero no menos importante es mejorar la flexibilidad de los músculos, la movilidad de la articulaciones y la conciencia de la postura y el equilibrio. La próxima vez que pasee por un parque o playa, observe cuál es la forma de correr o entrenar de los deportistas que allí se den cita. Puede que sus hombros estén encogidos y su cabeza se adelante al resto del cuerpo, o bien que los pies giren hacia fuera o hacia adentro, o que su espalda esté fuertemente arqueada. En estas condiciones, el impacto o fuerza que se produce sobre el esqueleto no es la óptima, además de poder sufrir algún tipo de lesión. Sin embargo, si se tiene conciencia de la postura, el impacto sobre fémur y lumbares tendrá una mejor absorción por parte del hueso. Además, si se mejora la postura, el equilibrio y la fuerza muscular, se reduce el riesgo de sufrir una fractura. n La actividad física debería constar de ejercicios específicos que sobrecarguen los huesos osteoporóticos (fémur, vértebras lumbares, huesos del antebrazo), ejercicios de fuerza y potenciación muscular, y ejercicio aeróbico como caminar, marcha nórdica, pedaleo u otros. Es importante que un profesional valore las aptitudes físicas y gustos de la persona con el fin de encontrar el entrenamiento adecuado para ella.

Principales posturas y actividades que deben evitarse
  • Los movimientos demasiado bruscos y las rotaciones forzadas, especialmente de columna.
  • Las posturas con flexión de tronco cuando nuestra columna adopta forma de “C”. Por ejemplo, al coger pesos, cuando permanecemos sentados y nos dejamos caer, al hacer la cama…
  • Los ejercicios abdominales clásicos, que además de flexionar el tronco, generan un exceso de presión a nivel pélvico, nocivo en casos de debilidad de la musculatura del suelo pélvico (incontinencia urinaria, prolapsos…).
Prevención de las caídas

En personas de edad avanzada el tratamiento se basa en la prevención de caídas. Es necesario un equipo interdisciplinar que trabaje los siguientes puntos:

  • Detectar y tratar aquellas patologías que puedan incidir en el riesgo de caída, como por ejemplo alteraciones de la función visual, trastornos urinarios que fuerzan a la persona a levantarse por la noche, o la obesidad.
  • Control del tratamiento farmacológico. Reducir gradualmente las medicaciones que aumentan el riesgo de caídas por pérdida de estabilidad o de atención del paciente (antidepresivos, benzodiacepinas, hipnóticos, antihipertensivos…)
  • Detectar riesgos en el domicilio habitual: escasa iluminación, interruptores de difícil acceso, desorden, alfombras arrugadas o no adheridas al suelo, cables sueltos, aceite u otros líquidos que pueden caer en el suelo de la cocina, superficie deslizante de la bañera y muebles inestables.
  • Una vez detectados, se necesitan modificaciones lo más sencillas posibles: instalar barras de apoyo, retirar las alfombras o adherirlas al suelo, retirar los cables sueltos, encender la luz por la noche para ir al lavabo, limpiar todo aquello que cae en el suelo.
  • llevar zapatos de cordones con un contrafuerte firme que ofrezcan estabilidad al pie. Y se evitará el uso de prendas demasiado largas para no tropezar.
  • Mantener y restaurar las actitudes físicas de la persona. Se puede participar en programas de actividad terapéutica para trabajar el equilibrio, la fuerza, la flexibilidad y la postura. Por ejemplo, cuando el movimiento de tobillo se ve limitado, aumenta el riego de caída. Prácticas como el tai-chi son muy recomendables. La persona se sentirá con mayor confianza y autonomía.

Cuando las emociones están rotas

Carmen se presenta angustiada a la consulta porque el médico le ha dicho que tiene osteoporosis, y añade: “Pienso que a los 54 años van a romperse mis huesos”. Me intereso por cómo ha llegado a esa conclusión. Dice no saberlo. Durante un tiempo habla de qué será de ella si se le rompen los huesos, pues no tiene a nadie que la cuide. A lo que respondo que puede empezar cuidándose ella misma, mientras investiga cómo ha llegado a esta situación de no tener quién la cuide.

Carmen recuerda algunos acontecimientos dolorosos. En el relato que construye para transmitir dichos acontecimientos, se localiza un antes y un después en su trayectoria vital. Lo expresa de la forma siguiente: “antes de”, “después de”… Me intereso por lo que cambió en ella para producir ese efecto de antes y después. A lo que responde que fue cuando decidió cerrarse a los demás. Hace dos años que se ha dado cuenta de su cerrazón, ahora ve la consecuencia: una soledad que ha devenido insoportable

Ha hablado con algunas mujeres afectadas de osteoporosis que llevan una vida normal. No entiende por qué ella piensa que se le romperán los huesos. Esta paradoja la hace reflexionar y exclama: “Estoy rota emocionalmente”. Es entonces cuando Carmen se da cuenta de lo que le ocurre. Atando cabos, entiende que tiempo atrás, en lugar de separarse de la persona que “sentía que la estaba rompiendo emocionalmente”, era ella la que había practicado la ruptura largo tiempo al rechazar toda posibilidad de vincularse con otras personas. Sin embargo ahora ve que, por más que ella se sienta rota, sus huesos no tienen porque romperse, a pesar de la osteoporosis.

Cuando quien escucha parte de que la persona que habla busca algo, se abre un espacio de conocimiento. Cuando, además, quien escucha lee los efectos de lo que dice quien habla, da valor a la persona que lo dice porque los efectos agitan, remueven y conducen hacia algo. Carmen ha usado el reconocimiento de la escucha y la capacidad de movilización de lo que decía para entender que la osteoporosis no tenía nada que ver con la conclusión a la que había llegado. Así es como ha desarmado la paradoja al disociar la osteoporosis de la conclusión de romperse los huesos. Ahora sí está preparada para cuidar de sí misma con un plan de actividad física y una dieta apropiada.

 

HERMÍNIA GARCÍA, PEDRO RÓDENAS Y ROSALINA SICART artículo publicado en la revista Integral en Febrero de 2011.

En este artículo intentamos hablar de la verdadera prevención del cáncer y de los beneficios y riesgos de las mamografías, ya que el cribado mamográfico no es un método preventivo sino de diagnóstico precoz; además no es infalible ni inofensivo.

¿Qué es el cáncer?

La enfermedad conocida como cáncer es el resultado de una alteración en las células, trasmitida a las células hijas, que se manifiesta por un crecimiento incontrolado de éstas, de forma que invaden tejidos vecinos y se propagan a distancia (metástasis), produciendo graves complicaciones al paciente.

Génesis del cáncer

En el núcleo de las células se encuentran los cromosomas que contienen a su vez los genes, las unidades de material hereditario, formados por ADN (cadena de ácidos y proteínas que lleva grabado el mensaje a transmitir). La alteración del ADN de los genes que controlan el crecimiento, la diferenciación y la reparación celular (oncogenes) es la que hace que una célula sana sea potencialmente maligna. Se llaman carcinógenos a las sustancias que producen esta modificación en el ADN de los oncogenes. Cuando esto ocurre se habla de “etapa de iniciación”. Cuando nuevas sustancias o situaciones (cocarcinógenos) ponen en marcha el proceso incontrolado de multiplicación celular, hablamos de “etapa de promoción”, y es cuando se produce el cáncer.

Causas del cáncer

Es necesario insistir aquí que la causa última del cáncer no son los genes modificados, como podría pensarse después del aluvión de noticias que nos hablan de la identificación de genes responsables de este u otro proceso oncológico. Como es fácil comprender, la verdadera causa del cáncer son los carcinógenos que producen estas modificaciones de los oncogenes, y los cocarcinógenos que promocionan su desarrollo. Todo esto está relacionado con el patrimonio genético de cada persona (herencia), el entorno social y afectivo en que vive, el estilo de vida (hábitos tóxicos, dieta…) y los factores medioambientales que le rodean.

El cáncer de mama es el tumor más frecuente en las mujeres en todo el mundo. Las tasas de incidencia varían según los países, siendo más alta en Norteamérica y Europa y especialmente baja en Oriente. Dentro de los países europeos, existe un patrón norte-sur con una mayor frecuencia de aparición de casos en los países nórdicos y tasas más bajas en los países mediterráneos. La incidencia ha ido aumentando en todo el mundo. En los países desarrollados la probabilidad de desarrollar cáncer de mama a lo largo de la vida oscila en torno al 10 %, un caso de cada 10 mujeres. En España esta probabilidad sería un 5%, una de cada 20 mujeres desarrollará cáncer de mama antes de los 75 años.

En el 2009 el cáncer de mama femenino causó 6.130 muertes en nuestro país, mientras que se estima que cada año se diagnostican 14.000 casos nuevos.

Analizando las tasas de mortalidad del periodo 1952 al 1996 en España, se observa un aumento global de 2,5% anual. Se interrumpe esta tendencia ascendente a partir de los años 90. Actualmente, la mortalidad está descendiendo dados los avances en el diagnóstico precoz y en el tratamiento de estos tumores. España ocupa el penúltimo lugar en cuanto a mortalidad por cáncer de mama y el último en incidencia en la Unión Europea.

La supervivencia a los cinco años ha aumentado un 6% en la última década y, en la actualidad, las cifras de supervivencia relativa ajustada por edad correspondientes a nuestro país son de algo más de un 70%. Este aumento en la supervivencia ha supuesto la estabilización de la mortalidad por cáncer de mama en los países del norte de Europa, por lo que las diferencias geográficas en la mortalidad tienden a hacerse menos marcadas.

FACTORES DE RIESGO

Solo aproximadamente el 1% de los cánceres de mama se presenta en varones, por lo que se dice que el factor de riesgo más importante del cáncer de mama es ser mujer.

La historia familiar está considerada como uno de los factores de riesgo más destacados, pero esta afirmación habría que matizarla. Aunque las mujeres que tienen parientes de primer grado con cáncer de mama corren más riesgo, un análisis más completo ha demostrado que la mayoría no desarrollará nunca un cáncer, y que las que lo hagan será por encima de los 50 años. Ocho de cada nueve mujeres que padecen cáncer de mama no tienen una madre, hermana o hija afectada, según datos de 2006.

A pesar de que esta cifra puede haberse incrementado últimamente, lo cierto es que, desde una visión más integral, la repetición de esta patología en el ambiente familiar puede atribuirse a los hábitos de vida, sobre todo dietéticos, heredados.

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Las mutaciones genéticas de los genes BRCA1 y BRCA2, que se consideran factores de riesgo, explican menos del 5% de los cánceres de mama. Como decíamos anteriormente, incluso en estos casos, la causa del problema no reside tanto en esta mutación (ya que está reconocida que su presencia no es suficiente para generar el cáncer de mama), sino en los factores relacionados con el estilo de vida y con el medio ambiente que la produjeron (carcinógenos) y que posteriormente estimularon su actividad (cocarcinógenos).

El riesgo de cáncer de mama se relaciona con el estímulo estrogénico, propio de la edad fértil de la mujer, por lo tanto, cuanto antes aparezca la menstruación (menarquía precoz: antes de los 12 años) y más tarde se retire (menopausia tardía: después de los 55 años), existen más probabilidades de padecer esta enfermedad. También el no tener embarazos aumenta el tiempo de producción de estrógenos (durante el embarazo descansan los ovarios). Por este motivo, se consideran factores protectores del cáncer de mama la multiparidad, tener el primer embarazo antes de los 30 años y la lactancia materna.

La terapia hormonal sustitutoria (THS) basada en la administración exógena de estrógenos, durante más de cinco años, más allá del cese natural de la actividad ovulatoria, es un factor demostrado de riesgo de cáncer de mama, que se explica por el exceso de estímulo estrogénico. Lo mismo ocurre con los largos tratamientos hormonales en patología ginecológica benigna y en los estímulos ováricos en tratamientos de fertilidad.

Los anticonceptivos orales, también por su componente estrogénico, son un factor de riesgo, aunque en menor medida que la THS.

Los xenoestrógenos son sustancias que ha creado el hombre que actúan imitando a los estrógenos y que son desconocidas por la naturaleza y para el propio cuerpo humano, lo que hace difícil su eliminación. La exposición a estas sustancias puede aumentar el riesgo de cáncer. Las más conocidas y utilizadas son los insecticidas, fungicidas, herbicidas y algunos de sus componentes o metabolitos, al igual que otros subproductos derivados de los plásticos y de la combustión de la gasolina, parabenes y algunos fármacos.

La obesidad después de la menopausia, por encima de los 15 o 20 kilos que corresponderían según tablas de peso y talla o índice de masa corporal (IMC), está considerada un factor de riesgo.

El estreñimiento crónico, a través de la acción de bacterias de la flora intestinal sobre ciertos alimentos, puede generar estrógenos activos que aumentan el riesgo.

Hay diversos estudios que atribuyen al consumo de grasa animal y carne de cerdo un incremento del cáncer de mama, sobre todo en tumores con receptores hormonales positivos. Este efecto se explicaría por la producción de aminas heterocíclicas al preparar la carne a elevadas temperaturas y también por el propio contenido hormonal de la carne.

Existe un estudio publicado en 1988 que ya hablaba entonces del incremento de riesgo de padecer cáncer de mama al pasar de consumir carne, huevos y queso de menos de una vez a la semana a hacerlo diariamente. Este riesgo se multiplicaba por 3,83, 2,86 y 3,23 respectivamente.

Están apareciendo cada vez más evidencias de que el incremento de riesgo debido al excesivo consumo de lácteos podría estar relacionado con su riqueza en el factor de crecimiento IGF-1 que facilitaría la fase de promoción y extensión de las células cancerosas. No olvidemos que en la leche de vaca hay un importante mensaje de crecimiento rápido, puesto que un ternero engorda 200 kg y se hace adulto en aproximadamente un año, cuando nosotros necesitamos casi dos décadas para nuestro desarrollo.

También es conocido, en relación a la dieta, el factor de riesgo debido a los benzopirenos resultantes de los asados y ahumados.

El consumo diario de alcohol favorece el riesgo. Entre un 4% y un 10% de los cánceres de mama en los países desarrollados se pueden adjudicar al alcohol.

El tabaco, especialmente cuanto más joven se haya empezado a fumar, también está identificado como un importante factor de riesgo.

Hace ya tiempo que se conoce el efecto cancerígeno sobre el tejido mamario de las radiaciones ionizantes, preferentemente mientras hay actividad hormonal, incluso con bajas dosis cuando se producen en la época de la pubertad.

Un factor de riesgo discutible es el efecto de las emociones negativas o las situaciones conflictivas sostenidas. Aunque las opiniones están enfrentadas en cuanto a factor generador del tumor (el método Hamer lo defiende), sí parece haber consenso en su efecto desencadenante del crecimiento tumoral, que hasta ese momento podía estar contenido por el organismo.

La autoexploración debe aconsejarse a toda mujer salvo a quien produzca ansiedad

PREVENCIÓN

Cuando hablamos de prevención del cáncer de mama, habitualmente pensamos en mamografías, pero es importante aclarar que el cribado mamográfico forma parte de lo que llamamos diagnóstico precoz; es decir, localizar el tumor cuando ya ha aparecido. Sin embargo, prevenir es evitar que se produzca.

Parece claro que tener en cuenta los factores de riesgo es básico para tomar las medidas oportunas para disminuir la posibilidad de padecer un cáncer de mama. En este punto, sería conveniente diferenciar entre situaciones de riesgo y factores realmente generadores del problema.

Cuando hablamos de sexo femenino, de la menarquia precoz o de la menopausia tardía, estamos refiriéndonos a situaciones fisiológicas que por sí solas no son un problema. Lo mismo ocurre con la historia familiar o el ser portador de mutaciones genéticas, ya que todas estas situaciones, que difícilmente podemos modificar ya que no dependen de nuestra voluntad, por sí mismas no inciden en los cambios que van a iniciar el crecimiento tumoral, aunque incrementen las posibilidades de padecerlo.

Resultado de imagen de exploración mamaria

En cambio, cuando nos referimos al THS, anticonceptivos orales, xenoestrógenos, exceso de grasa animal y carne, benzopirenos, tabaco, alcohol, radiaciones ionizantes… sí que estamos citando agentes generadores de cambios en el ADN celular que ponen en marcha el proceso de génesis (carcinógenos) y promoción o expansión del cáncer de mama (co-carcinógenos). En este caso, sí que hablamos de factores de riesgo de los que podemos prescindir individual o colectivamente, en busca de una verdadera prevención.

Por lo tanto, se aconseja para prevenir el cáncer de mama evitar el tabaco, el alcohol, la dieta con exceso de carne, lácteos y demás grasa animal, la obesidad, los tratamientos con estrógenos de síntesis (THS y anticonceptivos orales) y la mínima exposición posible a las radiaciones ionizantes y a los xenoestrógenos (insecticidas, herbicidas, parabenes…). El equilibrio emocional también ha de ser un objetivo fundamental en la salud.

Como no podría ser de otra manera, estas recomendaciones son las mismas que haríamos para cualquier otro tipo de patología, ya que no tendría sentido que la propia naturaleza hubiera dispuesto el imposible que significaría una prevención diferente para cada enfermedad. Existen unos hábitos sanos que pasan por el respeto a uno mismo, a los demás y al entorno que nos rodea, que permiten actuar con la mayor efectividad posible a nuestro médico interno o mecanismos de autorregulación responsables del equilibrio que es la salud.

HÁBITOS SANOS

Si hablamos en positivo, de lo que hemos de hacer más que de lo que tenemos que evitar, hemos de mencionar el ejercicio físico, el sueño suficiente y la dieta.

El ejercicio físico moderado (andar, ir en bicicleta, nadar…) y regular (más de una hora y media a la semana) disminuye hasta un 20% en riesgo de padecer cáncer de mama, según un estudio de Bernstein (2005). La explicación estaría en la reducción de estrógenos que produce la actividad física regular.

Otro estudio finlandés avala la hipótesis de que las mujeres que duermen más de 8 horas diarias presentan menos riesgo de cáncer de mama.

Las frutas y verduras en general, por su aporte en betacarotenos (precursores de la vitamina A), vitaminas C y E y licopeno, resverastrol, selenio… han demostrado una acción anticancerígena fundamentalmente por su actividad como antioxidantes. La administración de estas vitaminas y sustancias antioxidantes en forma de preparados no ha producido este mismo efecto, lo cual demuestra que existen en los vegetales otros factores protectores del cáncer todavía desconocidos.

El consumo de aceite de oliva, tomándolo más de una vez al día, también se apunta como un factor que disminuye las posibilidades de desarrollar el cáncer de mama.

Un modelo de estilo de vida con menos peso, menos alcohol y más ejercicio permite reducir los casos de cáncer

En el caso de la soja y sus derivados (tofu, licuado de soja…), ricos en fitoestrógenos como las isoflavonas, la opinión respecto a su beneficio en la prevención y tratamiento del cáncer de mama está dividida, especialmente en los casos hormonodependientes. En algunos estudios se habla de su efecto frenador del crecimiento tumoral, por lo que recomiendan su consumo para prevenir y para tratar esta patología. Su protección la extienden tanto a la época pre como postmenopáusica. A ello se atribuye la baja incidencia del cáncer de mama en las mujeres japonesas, grandes consumidoras de soja. En cambio, otros estudios sugieren que la soja y derivados pueden aumentar el cáncer de mama, especialmente si se consumen a partir de la menopausia.

Quizás podríamos concluir diciendo que, durante la etapa fértil de la mujer, la soja y derivados tendrían un efecto protector o preventivo, ya que sus fitoestrógenos benefician al competir con el efecto hiperestrogénico de medicamentos y xenoestrógenos, y que en épocas anteriores (infancia) y posteriores (postmenopausia) el efecto es al menos discutido. Ante la duda y hasta que no existan estudios más claros y coincidentes, hay quien sugiere no abusar de soja y derivados, no tomándolos más de una vez al día mientras la mujer sea fértil (hay personas que consumen, el mismo día y de forma continuada, tofu, licuado de soja, hamburguesa o salchichas de soja…), distanciando más su consumo en la infancia y en la postmenopausia (2 a 3 veces a la semana) y evitar su toma en aquellos casos diagnosticado de cáncer de mama hormonodependiente. También hay que saber que las isoflavonas de la soja pueden interferir con la acción del Tamoxifeno (medicación que se indica, generalmente durante 5 años, a las pacientes que han padecido un cáncer para prevenir recaídas), ya que ocupa los mismos receptores en las células.

Podríamos resumir diciendo que una propuesta de dieta preventiva y terapéutica del cáncer mama (y para cualquier tipo de cáncer) sería una dieta vegetariana y con alimentos ecológicos, y una dieta de bajo riesgo pasaría por ser rica (consumo diario) en frutas frescas, verduras, cereales, frutos secos y aceite de oliva de primera presión en frío; moderada (2 a 4 veces a la semana) en legumbres (incluida la soja), lácteos, pescado y carne blanca; y escasa (0 a 1 vez a la semana) en productos refinados y azúcares, grasas animales y carne de mamíferos como la de cerdo.

Por último, hacer referencia a un estudio recién publicado en The Journal of the National Cancer Institute (Dra. Petracci y equipo) que describe un modelo que cuantifica la reducción de riesgo de cáncer de mama al cambiar el estilo de vida. En él se relaciona la pérdida de peso, la disminución del consumo de alcohol y la práctica de ejercicio durante diez años con la reducción de 16.000 casos de cáncer sobre una población de un millón de mujeres.

DIAGNÓSTICO PRECOZ

A diferencia de la prevención que intenta evitar la aparición del tumor, el diagnóstico precoz consiste en identificar lo antes posible su presencia para poder actuar terapéuticamente con la máxima efectividad.

Es importante que la mujer conozca sus mamas a través de su propia palpación y acuda al médico cuando note cualquier novedad.

La autoexploración mamaria por sí sola no se considera suficiente para la detección precoz del cáncer de mama, pero sabemos de muchas mujeres que fueron diagnosticadas después de apreciarse ellas una alteración en sus mamas, incluso pocos meses después de que el resultado de la mamografía fuera negativo. Lo aconsejable sería que todas las mujeres aprendieran a conocer su propio cuerpo y a reconocer los mensajes que nos transmite.

La autoexploración debe aconsejarse a toda mujer salvo a aquellas a las cuales les produce ansiedad o serias preocupaciones. Debe también marcarse que el mejor momento para hacer la autoexploración es una vez retirada la menstruación, momento en que las mamas están en un momento de descanso hormonal y, por ende, es más fácil la palpación.

Lamentablemente, la disminución de la morbi-mortalidad del cáncer de mama se debe a los tumores que se diagnostican en un estado muy inicial in situ, con tamaño menor de 1 centímetro y sin afectación ganglionar. Desgraciadamente, estos tumores no se suelen detectar en la autoexploración.

Hoy en día, la mamografía es el método de diagnóstico que con mayor precisión puede dar cuenta de lesiones cancerígenas a través de imágenes interpretables. O sea, es lo que más nos puede permitir un diagnóstico precoz, y por este motivo es la técnica que se utiliza como bandera en todos los programas mal llamados frecuentemente de “prevención de cáncer de mama”.

¿QUÉ ES UNA MAMOGRAFÍA?

Es la técnica utilizada en la exploración radiológica (emite radiaciones ionizantes) de la mama. Permite localizar la lesión y elaborar un informe sobre el tipo de lesión encontrada y su localización, también valora el grado de sospecha para cáncer de mama.

Está indicada en mujeres con síntomas y sospecha clínica de cáncer de mama como diagnóstico y en mujeres asintomáticas en los programas de cribado o detección precoz de cáncer de mama. La técnica habitual es realizar una mamografía en ambas mamas en doble proyección (de arriba abajo y oblicuamente). Las incomodidades que genera hacerse una mamografía para la paciente tienen un sentido. La fuerte compresión de la mama en el senógrafo disminuye el espesor del tejido, por lo tanto es necesario que pase menos radiación para generar la imagen y, además, aumenta su calidad. Algo importante a mencionar a las pacientes es que para evitar estas molestias es aconsejable efectuar la prueba inmediatamente después de la menstruación, es decir, en los primeros días del ciclo.

La mamografía puede detectar precozmente cánceres in situ, con tamaño menor a 1 cm y sin afectación ganglionar. Su grado de sensibilidad es del 85 al 95 % y una especificidad alrededor del 90%. Hay un 5 a 15% de cánceres que no se van a detectar precozmente y un 10% de falsos positivos.

 

Resultado de imagen de mamografia

PROGRAMAS DE CRIBADO

Un cribado consiste en examinar un grupo de población con el fin de detectar una enfermedad. Normalmente, son iniciativas de la administración pública con el objetivo de provocar un descenso de mortalidad por esa causa.

El cáncer de mama reúne todas las características generales de los programas de cribado de carácter poblacional. Tiene una alta morbilidad y mortalidad. Es la primera causa de muerte por cáncer en mujeres de 35 a 55 años.

El tratamiento en fase precoz permite la conservación de la mama en más de la mitad de los casos.

La mamografía se presenta como la prueba de cribado más efectiva, dado que permite el diagnóstico de lesiones muy pequeñas y tiene buena tolerancia.

PROTOCOLO DE CRIBADO ACTUAL

Hasta hace poco, el protocolo de detección precoz de cáncer de mama indicaba una mamografía cada año o cada dos años, según el ámbito institucional, en mujeres sin riesgo que tenían entre 40 y 64 años.

El nuevo protocolo de la OMS nos marca olvidarnos de las mamografías de cribado poblacional entre los 40 y 49 años, y hacerlas cada dos años entre los 50 y 74 años. El cribado mamográfico se asocia a una disminución de las tasas de mortalidad por cáncer de mama significativa en este último grupo de edad y, además, se evita la acumulación y peligrosidad de las radiaciones en las mujeres más jóvenes, ya que aplicar radiaciones ionizantes en un tejido en activa proliferación epitelial por acción de las propias hormonas incrementa el riesgo de cáncer de mama en mujeres menores de cincuenta años.

Ya en el 2009 la USPSTF (U.S. Preventive Services Task Force) de Estados Unidos recomendaba no hacer cribado poblacional a las mujeres antes de los 50 años. A las mujeres de 40 a 49 años, se les debía advertir de los riesgos y beneficios de realizar mamografías y ayudarlas a decidir en base al riesgo real de contraer la enfermedad y su preocupación sobre la misma.

Hay que informar a las pacientes acerca de los beneficios y riesgos tanto de hacerse una mamografía como de lo contrario

VENTAJAS DEL CRIBADO

El cribado regular con mamografía no puede prevenir el cáncer de mama, pero puede reducir el riesgo de morir debido a este cáncer por identificar tumores en sus inicios, con un tamaño inferior a 1 cm. En la Revisión del estudio Cochrane 2011 sobre el cribado con mamografías se observa una reducción de mortalidad del 15% del cáncer de mama.

Otro estudio con seguimiento durante 30 años sobre población sueca, publicado en junio de 2011, habla de un 30% menos de muertes por cáncer de mama en el grupo de mujeres que participó en el cribado y que, de cada 1.000 a 1.500 mamografías, se previene una muerte por cáncer; o también se evita un fallecimiento por cada 400 ó 500 mujeres cribadas.

En un artículo de 2008, el Dr. P.C. Gotzsche, director del centro nórdico Cochrane, revisa la mamografía como método de cribado para cáncer de mama, y maneja otras cifras, llegando a la conclusión de que, de cada 2.000 mujeres que participan en programas de cribado de cáncer de mama durante 10 años, una prolongará su vida como consecuencia de una detección temprana y su tratamiento precoz.

La mamografía se asocia con una disminución de las tasas de mortalidad por cáncer de mama, sobre todo en mujeres de 50 a 74 años. Las mujeres de 60 a 69 años parecen ser las más beneficiadas. Y el beneficio es escaso en las mujeres de más de 74 años.

INCONVENIENTES DEL CRIBADO

En contraposición, algunos de los tumores cancerígenos y los llamados precursores del cáncer (displasias, metaplasias…) que son hallados por cribado crecen muy lentamente, o no lo hacen del todo (teoría de la remisión espontánea). Estas lesiones podrían no convertirse en verdaderas lesiones cancerígenas. Debido a que es difícil el diagnóstico de benignidad o malignidad sin la cirugía, todos son tratados. En consecuencia, el cribado lleva a tratar a muchas mujeres por una enfermedad tumoral que ellas no tienen y nunca tendrán. De las 2.000 mujeres –citadas anteriormente– sometidas al cribado durante diez años, 10 mujeres sanas que no se hubieran diagnosticado si no se les hubiera hecho el cribado se diagnosticaran como enfermas y recibirán tratamiento innecesariamente de cirugía, radioterapia e incluso quimioterapia.

Por el motivo anterior, el cribado de detección precoz del cáncer de mama puede aumentar la mortalidad debido al mayor uso de la radioterapia. La radioterapia es beneficiosa para las mujeres con alto riesgo de recurrencia local. Sin embargo, es perjudicial para las mujeres con un riesgo particularmente bajo, como aquellas en las que el cáncer se detectó mediante el cribado, principalmente debido al daño vascular y al desarrollo de insuficiencia cardiaca como resultado de algunos tipos de radioterapia (Early Breast C 2000).

En ocasiones, la mamografía muestra imágenes confusas o lesiones sospechosas de ser cancerígenas, lo que obliga a realizar nuevos exámenes (y nuevas radiaciones ) que finalmente pueden demostrar que lo observado era benigno y, por lo tanto, una falsa alarma o lo que se denomina falso positivo. Esto ocurre aproximadamente en 200 mujeres (10%) de las 2.000 valoradas en un cribado durante diez años (Gotzsche). Estos diagnósticos de falsos positivos, mientras se esperan los resultados definitivos, pueden causar ansiedad y sufrimiento psicológico durante varios meses que a veces cuesta reconducir.

El 32% de las mujeres a las que se realizó su primera mamografía presentan dolor alrededor de la prueba, siendo una de las causas de abandono del programa de cribado.

No todos los cánceres pueden ser detectados con mamografías, causando una sensación de falsa seguridad.

No debemos olvidar que la mamografía es una exposición a radiaciones ionizantes, justo uno de los factores de riesgo del cáncer de mama, por lo que no son inocuas. Su efecto cancerígeno puede ser más o menos elevado en función de los antecedentes y edad de la paciente, la frecuencia de la prueba y estado o antigüedad del mamógrafo. Estudios de hace quince años afirmaban que, en diez años de cribado anual, por ejemplo entre los 35 y 45 años, el efecto radioinducido era tres veces más importante que el preventivo. Es decir, que por cada cáncer que se evitaba se generaban tres. Afortunadamente, hoy en día los mamógrafos actuales irradian menos, la edad del cribado recientemente se ha restringido a partir de los 50 años y la frecuencia ha pasado a ser de anual a cada dos años, lo que hace menor el riesgo de cáncer radioinducido por las mamografías y, en general, en medios sanitarios se ha pasado a considerar superior el beneficio conseguido.

CONCLUSIONES

Las mujeres, los médicos y los responsables sanitarios deben considerar las ventajas y desventajas de los programas de detección precoz de cáncer de mama. Las mujeres, en especial, deberían estar informadas de los riesgos y beneficios antes de decidir si asistir o no a los programas de screening de mama.

Se desconoce el impacto real de los programas de detección precoz. La mortalidad ha descendido, pero el cáncer de mama aumenta en su incidencia. No hemos de olvidar que este tipo de cáncer es la primera causa de muerte en mujeres entre 35 y 55 años y el cribado mamográfico se inicia, según las actuales recomendaciones, a los 50 años, por tanto con pocas posibilidades de reducir estas muertes. Se debería ampliar el abordaje con la implementación de programas de salud para la prevención de los factores de riesgo evitables y no quedarse únicamente con el diagnóstico precoz.

Para reforzar esta idea, y teniendo en cuenta, como hemos podido comprobar en este mismo artículo, que las cifras de los diferentes estudios son aproximaciones a la realidad y, por tanto, variables, no podemos resistir la tentación, como conclusión, de enfrentar los datos de reducción de mortalidad por cáncer de mama atribuidos al cribado mamográfico, una muerte por cada 400, 500 o 2.000 mujeres cribadas según los distintos estudios referenciados, con los del trabajo de la Dra. Petracci y su equipo también citado en este artículo sobre un modelo que cuantifica la reducción del riesgo de padecer cáncer de mama al cambiar el estilo de vida (perdiendo peso, bebiendo menos alcohol y haciendo ejercicio) y que habla del cálculo de una reducción de 16 casos de cáncer de mama por cada 1.000 mujeres que han incorporado estas tres medidas preventivas durante diez años. Queda en evidencia el beneficio en salud y el ahorro sanitario que significa potenciar la prevención frente al uso exclusivo de medidas diagnósticas, teniendo además en cuenta que en el estudio anterior solo se han aplicado algunas de las medidas preventivas mencionadas en este mismo artículo.

LA MUJER DEBE DECIDIR

Mujeres con lazo rosa

No caigamos en el error de suponer que los datos de la ciencia pueden decirle a una persona cuál es la decisión correcta respecto a una elección médica. Cada paciente debe poder evaluar los posibles resultados según una buena información que depende del médico… así tendrá que considerar los potenciales beneficios y daños de cada alternativa.

Aunque es muy difícil, los valores del médico no deberían contar en la decisión, ya que sus propios temores y ansiedades pueden condicionar a la paciente.

Hay que informar a las pacientes acerca de los beneficios y riesgos presentes tanto en el caso de hacerse una mamografía como en el caso de prescindir de esta prueba.

En este punto, el médico debe mantenerse al margen de la decisión que tome la paciente, en cualquier caso debe acompañarla, pero no juzgar o sentenciar.

El conocimiento, el saber, es lo que nos hace verdaderamente libres. Una persona no puede decidir sin conocer las opciones. Por eso, se debe hacer especial hincapié en la información y el acompañamiento. Cada paciente debe poder evaluar las consecuencias y resultados según la información que le aportamos, pero también por sus propias creencias y valores.

Alternativas o complementos a la mamografía

Una alternativa real a la identificación de microtumores en la mama como la que nos proporciona la mamografía parece ser que no existe por el momento. Sí que hay pruebas que la complementan o que pueden proporcionar mejor información en tumores incipientes de mayor tamaño, sin olvidarnos de la autoexploración mamaria, como método de conocimiento del propio cuerpo y de sus cambios. Relacionamos a continuación otros medios diagnósticos.

El uso de la mamografía digital ha disminuido el número de falsos positivos, de acuerdo a un estudio del Equipo de Radiología del Hospital del Mar de Barcelona, ya que precisa más el diagnóstico en el caso de un falso tumor, pero tenemos que saber que las radiaciones que emite son prácticamente las mismas que emite la mamografía tradicional. La diferencia está en la lectura, ya que las imágenes se pueden ver ahora en formato digital.

La ecografía mamaria complementaría la exploración clínica o mamográfica. No sustituye a la mamografía en el cribado de cáncer de mama por sus limitaciones en ver los tumores más pequeños.

La resonancia magnética tiene una gran sensibilidad para la detección del cáncer de mama, pero las limitaciones en su especificidad obligan a usarla en combinación con otras técnicas de la imagen.

La galactografía, prueba radiológica que detecta las masas intraductales de la mama, permite señalizarlas guiada con ecografía o mamografía.

La punción con aspiración de aguja fina (PAAF) se utiliza para extraer del tumor palpable material para el análisis citológico que nos dirá si tiene características de benignidad o malignidad.

 

MANUELA CUEVAS, MÓNICA PUGA Y PEDRO RÓDENAS 

Artículo publicado en la revista INTEGRAL en Noviembre de 2011.