Entender las señales del cuerpo.

Como seres que hemos venido a experimentar una vivencia terrenal, pasamos por esta vida teniendo momentos de gozo y otros de aflicción. La disarmonía, las crisis o la enfermedad, son parte de nuestro desarrollo tanto físico, mental, emocional y espiritual.  Pero para salir de estos episodios más fortalecidos o más sabios, precisamos, no sólo transitar por estos malestares, sino aprender de ellos.

Y para ello, hace falta conocer las señales que, sobre todo, nuestro cuerpo nos muestra. Venimos provistos de un cuerpo que es más sabio en expresar de lo que somos capaces de interpretar. En él se acaba manifestando devisible, palpable, medible… el desequilibrio que se haya producido en el cuerpo vital o en el campo emocional y que no se haya podido resolver en un periodo prudencial. Por ejemplo, una mala gestión de la ira (campo emocional) puede provocar un desequilibrio digestivo (cuerpo vital) y acabar manifestándose a modo de úlcera de estómago en el cuerpo físico.

Desde la visión holística se buscará el origen de tal manifestación, pero a veces, no es tan fácil descubrir qué nos está mostrando y se precise de ayuda externa. El test de escucha es de utilidad para conocer una parte de esta información.

El test de escucha. Una prueba diferente a la audiometría

metodo tomatis en integral centre mèdic

 

El test de escucha es una de las herramientas más características del Método Tomatis®, creado por el Dr. Alfred Tomatis (1920-2001), otorrinolaringólogo e investigador. Determina no sólo la capacidad auditiva de la persona, como una audiometría convencional, sino que valora también su calidad de escucha.

La escucha es la capacidad de utilizar la audición de una manera voluntaria y atenta con el fin de aprender y comunicar sin que resulte perturbador a nivel emocional. Es una función cognoscitiva de alto nivel que introduce un factor psicológico emocional de trascendencia.

Este test va más allá del análisis órgano-mecanicista. No se pregunta por las causas físicas que le impide oír determinadas frecuencias, sino averiguar el porqué no se perciben a pesar de que fisiológicamente se pueda hacer.  El test revela cómo se adapta la audición al mundo sonoro que nos rodea.

Una petición del médico naturista

El médico naturista del centro me deriva un paciente suyo para realizarle un test de escucha. Se trata de Ramón, de 55 años, que acudió a su consulta hace cinco años con la demanda de cambiar sus hábitos de vida por problemas de salud sobre todo a nivel digestivo, algo de sobrepeso y una hipertensión que atribuía hereditaria, pero que empezaba a preocuparle por su edad, ante el riesgo de padecer un accidente cardiovascular. Después de un acompañamiento del médico naturista en su alimentación y una corrección paulatina de sus hábitos perjudiciales para él, hace tres años hizo el paso a una dieta vegetariana y desde entonces su peso se ha regulado, no ha padecido más molestias digestivas, se siente mucho más enérgico y realiza actividades en la naturaleza que le son muy satisfactorias.  Sin embargo, hay un factor que no se ha podido estabilizar, su tensión sanguínea.

Siempre cabía la posibilidad de atribuirle la causa al factor hereditario, pero como no nos gusta quedarnos con una visión determinista de las cosas, y abrir nuevas posibilidades para hacer algo “por y para nosotros” es una perspectiva que Ramón comparte, se plantea realizar la prueba para buscar otra información.

 

metodo tomatis en integral centre medic con Rosa Chacón

El test y su resultado

El test se realiza en un espacio no insonorizado con la función de observar la escucha en un espacio de normalidad cotidiana.

Las pruebas que se le realizan son el test de los umbrales en los dos oídos, en conducción aérea (por el conducto auditivo externo) y ósea (por el hueso mastoideo); análisis de la selectividad: la percepción y análisis entre agudos y graves; el estudio de la “espaciliazación”: la localización espacio-temporal del oído; y la investigación del oído rector: el poder de autocontrol tanto de la escucha del lenguaje que procede del otro, como de la propia habla.

El perfil sugerido por el test de escucha de Ramón es el reflejo particular al entorno sonoro, mostrando sus estrategias de atención auditiva y de gestión emocional en las situaciones de comunicación y de aprendizaje.

Pero, Ramón es mucho más que un test de escucha. Debemos tenerlo claro a la hora de hacer cualquier interpretación de los resultados. El test abre hipótesis de trabajo por donde investigar aquello que resulte significativo para él.

Lo más destacable en su caso, fueron para ambos oídos una distancia marcada entre las curvas aérea y ósea (una curva aérea normal y una retracción de la curva ósea), y una selectividad claramente cerrada. El resto de parámetros se encuentran dentro de lo establecido como normalidad.

Este perfil sugiere la activación de un mecanismo inconsciente de defensa emocional a lo que puede ser percibido como agresivo y una manera de enfocarlo desde la desconexión consigo mismo para poder continuar como “si no pasara nada”.

metodo tomatis en integral centre medic

Información para pasar a la acción

A través de esta información, Ramón empieza, por un lado, a valorar los importantes cambios que ha experimentado en estos últimos años. Sus hábitos de vida saludables han mejorado significativamente su salud física e incluso su nivel de energía y actividad. Sin embargo, se plantea cómo se ha relacionado ante lo que para él podría generarle algún conflicto interno.

Empieza a ser consciente de su papel de intermediador entre los conflictos de los demás, las personas cercanas le demandan ese papel de conciliador y él no sabe decir que no.

De hecho, teme más ser copartícipe de un conflicto y acaba sugiriendo salidas, aunque ello suponga renunciar a sus propios deseos.

Se considera una persona con mucha voluntad y compromiso para llevar a cabo cambios a nivel individual pero cuando está en comunidad, escuchar diferentes criterios y maneras de percibir el mundo, le genera ansiedad. La forma de contrarrestarla es no exponerse a esas situaciones. “No puedo cambiar al prójimo, me aíslo”.

Empieza a plantearse que esta situación de contrariedad, por un lado, intermediar conflictos ajenos, por otro lado, evitar los propios, es un nexo de unión a su padre, ¡así como la hipertensión!

Una “herencia” de la que le gustaría desvincularse. Sin duda, se baraja la posibilidad de que su tensión elevada sea una manifestación en el físico de un desequilibrio en el campo de la gestión emocional.

Para Ramón, esta lectura tiene sentido para entender lo que él vive, así que pasamos a las propuestas de acción.

Inicia la audición de un primer programa del método Tomatis® de 26 horas de música tratada con el objetivo de conectar con él mismo y su propio deseo (autoescucha), para poder escuchar a los demás sin que le perturbe y empoderarse para gestionar su relación con los demás desde la asertividad.

Seguro que, con su compromiso y voluntad ya demostradas, esa tensión interna expresada a través de su sangre mejorará rápidamente.

 

Rosa Chacón Pena, maestra, postgraduada en mediación y formada en método Tomatis®.

Artículo publicado en la revista Integral en 2017.

Esa es la gran pregunta que nos hacemos bajo un deseo, totalmente lícito, de que las cosas sean siempre buenas, bonitas y de color de rosa. En nuestra cultura planteamos la dicotomía entre “bueno” y “malo” como algo fácil de distinguir y al alcance de todos y que debe guiar nuestras vidas siempre hacia lo “bueno”.

 

Me permito hacer referencia al cine, donde una reciente película sobre emociones, expone como la vida y todo lo que conlleva, en especial las emociones, no son tan fácilmente clasificables sólo en “bueno” o “malo”. Me gusta en especial la escena donde el personaje que representa a la “alegría” le marca un circulo con tiza en el suelo a la ”tristeza” pidiéndole que no se mueva de ahí. ¿Cuantas veces en nuestra vida no hemos intentado contener, frenar, no sentir…como lo queramos llamar, alguna de esas emociones que consideramos “malas”? Las emociones que menos nos gusta “sentir” también están ahí y no es por nada, todo lo contrario, nos informan y nos ayudan a enfrentar nuestras experiencias de una forma mucho más rica y compleja, es decir, mucho más acertadamente.

 

Aunque nos cueste de creer, perder el miedo a sentir miedo, rabia, tristeza, asco…nos da acceso a ese equilibrio que, muy graciosamente, se muestra en la película en la mente de los adultos: una mesa de todas las emociones bien avenidas y cada una con su propio espacio y tiempo para intervenir. No hace falta decir que es una representación de un adulto ideal, es decir, emocionalmente maduro, lo cual en la vida real no siempre es así, la edad no conlleva por si sola madurez.

 

En este artículo planteamos precisamente la necesidad de conocer y aceptar todas nuestras emociones para vivir en ese equilibrio en que no todo es alegría pero hay paz.

 

El caso de Marta

 

Marta (nombre ficticio) tiene 37 años, está casada y tiene una hija de 9 años. Se considera una persona feliz a la que las cosas no le han ido mal. Tanto su pareja como ella son autónomos y la crisis les ha afectado en el nivel de ingresos aunque siguen trabajando, tal como expresa ella. Se describe como la positiva de la pareja y se queja de que su marido esté permanentemente preocupado por la crisis. Para ella todo tiene solución y lo que importa es no perder la alegría. Aun así, el último año dice sentirse demasiadas veces triste, con una sensación de opresión constante en el pecho, como “si no tuviera energía para sentirse bien”.

 

A veces se da cuenta de que está muy irritable y se enfada por todo. Describe a su hija como una niña alegre y dócil por lo que no entiende su mal humor con ella. Comenta no poderlo comentar con su pareja porqué, según ella, no la entiende y se enfada, cosa que ella no soporta.

 

Cuando le pregunto qué es lo que quiere trabajar en terapia me dice que quiere recuperar la alegría que la caracterizaba, que ella nunca estaba triste ni se enfadaba con nadie, y que quiere tener la fuerza para no dejar que las cosas que no van bien a su alrededor la afecten en su estado de ánimo. Cuando se enfada con su hija se siente culpable y entristece por no verse capaz de mantener la alegría a pesar de los contratiempos, y con su pareja se frustra al no poder hablar sin enfadarse.

 

Trabajo terapéutico

 

Empezamos un trabajo de auto-observación y reconocimiento de su relación con las distintas emociones en diferentes situaciones y experiencias de su vida. De esta forma Marta puede ir identificando su tendencia a ver siempre las cosas en positivo como forma de evitar contactar con la tristeza, la decepción o la frustración.

 

Describe escenas de su infancia en las que recuerda una gran tensión por controlar su entorno, llorar fácilmente por una regañina, dolor de estómago cada mañana antes de ir a la escuela donde era una “buena niña”… No soportaba que nadie tocara sus cosas y lo necesitaba todo en orden, algo que se valoraba positivamente en la familia. No soportaba las discusiones y los conflictos, ante lo cual desarrolló una hábil faceta de decir lo que se esperaba evitando enfrentamientos e intentar hacer lo que quería con disimulo. Aunque reconoce que no siempre se salía con la suya y cuando la reñían se sentía profundamente culpable.

 

Marta va tomando conciencia de cómo va desarrollando una actitud de bloqueo ante situaciones desagradables para evitar conflictos y, posteriormente, fantasea una realidad mejorada y elabora un discurso distorsionado para a minimizar el dolor emocional que produce la tristeza o la rabia. De ahí esa necesidad de sentirse siempre alegre: eso era lo único “bueno” y era lo única que quería.

 

La facilidad para fantasear es como su refugio que la aleja del malestar, pero también de la realidad inmediata, y eso le ha acarreado más de un descuido más o menos importante en su día a día… lo que la lleva de nuevo a culparse, sobretodo en el ámbito familiar.

 

Planteamos la necesidad de reconocer y permitirse “vivir” el dolor de esas emociones para poder recibir la información que conllevan y dar sentido al momento actual. Marta empieza a reconocer que negar la tristeza o la rabia le hace desconocerlas y manejarlas peor. Si no aprendo a aceptar qué es lo que a mi me enfada o entristece todo pierde sentido y no sé por dónde tirar. Ese es el momento actual de Marta.

 

Desde su propósito de estar siempre contenta ha llegado a un elevado nivel de auto-exigencia por ser una buena persona, considerando “buena persona” como alguien siempre de buen humor, educado, correcto y sin fallo alguno. Revisamos este mensaje que activa el miedo y la mantiene en un estado de alerta considerable para no perder el control y, a la vez,  tampoco le permite estar contenta. También revisamos la coherencia de la tristeza y el enfado ante tal exigencia desmesurada.

 

Evolución

 

Al reconocer su sensibilidad ante el dolor, Marta empieza a aceptar que se trata de regular pero no de evitar esas emociones ya que, como dice ella: “igual que creo que mi hija tiene derecho a sentirse triste cuando no puede ir de excursión o a enfadarse incluso, yo debería darme ese permiso cuando algo me disgusta”.

 

Proponemos ejercicios donde ella se vea capaz de plantear un desacuerdo, empezando por las personas más próximas y de más confianza, y así ir observando y aceptando sin miedo la emoción. En un principio le parece imposible pero, poco a poco, reconoce que con las personas que la conocen bien no le ha sido tan difícil como creía y las respuestas son más variadas y tolerables de lo que esperaba, la situación no se descontrola.

 

A medida que se va permitiendo expresar su opinión cuando puede ser contraria a la de los demás también observa que se vuelve más tolerante con su entorno, incluso en el orden. Reconoce que pensar en su hija le es muy útil en ocasiones y le ayuda.

 

Poco a poco va experimentando una mejora en su sentir general y empieza a verse de mejor humor, a recuperar las ganas de estar con gente sin miedo a no estar a la altura. Según resume ella misma: “nunca hubiera pensado que para poder estar relajada y alegre tuviera que aceptar estar triste con o sin sentido y no tener miedo a los enfados, tanto míos como de los demás…”

 

El proceso de auto-observación nos permite conocernos mejor, aceptar que todas las emociones nos aportan información relevante, y aceptar que, desde nuestra personal forma de ser, podemos aprender a regular nuestro mundo emocional para sentirnos mejor en todas las facetas de nuestra vida.

Al aceptar como somos crecemos en autoestima y confianza, lo que nos hace más fácil reconocer y aplicar nuestros recursos personales ante las situaciones conflictivas, lo que nos aporta satisfacción y de nuevo refuerza nuestra autoestima.

Realmente no podemos estar siempre contentos, pero precisamente eso nos hace valorar mejor los momentos de alegría.

M.Dolors Pallarès i Ramon,Psicóloga.

Artículo publicado en la revista Integral en 2015.

 

 

XXXV CONGRESO AEMN

Pedro Ródenas_Diferentes formas de entender la medicina integrativa

De la Medicina Naturista hacia la Medicina Integrativa
Barcelona 21 y 22 de Octubre de 2016

Adolescencia con cansancio, dolores de cabeza, diarreas, sobreinfecciones…expresión de un sistema inmunitario alterado.

Miriam tiene 18 años y es una adolescente  alta y delgada. Lleva tiempo muy cansada, apática, desanimada; está estudiando bachillerato y este año tendrá la selectividad. Le cuesta mucho estudiar por falta de memoria. Ella no era así. También tiene dolores de cabeza  frecuentes, como un peso encima de la cabeza, que le empeoran con la luz (no puede trabajar con el ordenador) y le molestan también los ruidos o la música. Hace tiempo que se resfría  fácilmente y a veces tiene unos cuantos días que parece que, sin tener fiebre, tenga la gripe con  dolores generales (brazos, espalda, piernas, cabeza, etc.) y cansancio extremo. Hace más de dos años que sus deposiciones  son variables y lleva un año que son blandas, incluso líquidas, pero no le ha dado mayor importancia y no lo ha comentado en casa ni con el médico (su madre tiene celiaquía). Cualquier esfuerzo, emoción o falta de sueño la agrava. Necesita  hacer la siesta para recuperar energía. De pequeña no fue una niña enfermiza, era muy activa, alegre. Pegó un gran estirón hacia los 14 años, antes de tener su primera regla. Recordando, parece que hace tres años, después de una gran decepción con una relación, empezaron los dolores de cabeza y  tuvo unas anginas muy fuertes que no mejoraban con los antibióticos a pesar de dosis altas y al final fue diagnosticada de Mononucleosis infecciosa, la “enfermedad del beso“. Le costó bastante recuperarse aunque le hicieron análisis y no tenia el hígado inflamado. Hace poco le  han hecho análisis de sangre que han sido normales incluyendo el estudio del tiroides. Le prescribo Phosphoricum acidum y propongo hacer estudio de celiaquía que es negativo.

 

Cuando hay factores en contra de la acción del medicamento homeopático

Con phophoricum acidum Miriam mejora parcialmente: no tiene dolores de cabeza y tiene más energía, pero las diarreas siguen .Así que le aconsejo que haga dieta sin gluten y tome probióticos porque sí que puede ser intolerante. A los tres meses vuelve a tener un cuadro gripal sin fiebre. Me dice que intentó hacer la dieta pero a la semana la dejó. Le explico que desde mi punto de vista el medicamento es correcto, pero tenemos un problema  del sistema inmunitario en el que están implicados dos factores que van en contra de la acción del medicamento homeopático clásico: las deposiciones, es decir, el intestino que dado el antecedente de la madre es muy posible que Miriam tenga  intolerancia al gluten  y el virus de la mononucleosis infecciosa (EBV), frente al cual posiblemente no desarrolló una buena inmunidad y pudo quedar “dormido”.

 

¿Qué es la enfermedad del beso o mononucleosis infecciosa?

Es una infección producida por el  virus de Epstein–Barr (EBV), virus de la familia de los Herpes, que está muy extendido en la población general  y se manifiesta por un cuadro de anginas con inflamación de ganglios en diferentes localizaciones y muchas veces con inflamación hepática. El EBV está relacionado con  enfermedades autoinmunes, donde el propio cuerpo rechaza partes del mismo (tiroiditis, artritis reumatoide, lupus, mielitis, esclerosis múltiple, diabetes juvenil…). También se relaciona con linfomas  y con diferentes tipos de cánceres. Este virus puede quedar latente y en situaciones de estrés de cualquier índole reactivarse manifestándose con cansancio y malestar general. Otras veces  no se llega a desarrollar una buena inmunidad frente el virus quedando en situación de cronicidad. Es muy interesante poder ver en qué situación está el paciente, ver qué soporte necesita para reequilibrar el sistema inmunitario (SI) y tratar las infecciones crónicas y/o latentes para recuperar  el estado de salud y evitar la progresión de la alteración del SI que pueda llevar en el futuro a situaciones mucho más complejas. Esto no se puede ver en los análisis convencionales sino que  se han de hacer estudios  muy específicos del sistema inmunitario. En éstos podremos  ver las deficiencias que hay y qué inmunidad se ha desarrollado frente el EBV. Así podremos aplicar un tratamiento específico homeopático con las sustancias que utilizamos en la regulación de nuestro SI y con las concentraciones que utiliza nuestro cuerpo, por lo cual no tendrá efectos secundarios. Son inmunomoduladores  homeopáticos específicos para cada situación. Este método diagnóstico y terapéutico es la  Bioinmunogenética. Miriam se hizo estos análisis y vimos que solo habían dificultades en la parte del SI que actúa frente a virus y que  había desarrollado defensas superficiales frente al EBV,  y que estaba en una reactivación del virus con un SI incapaz de controlar  la situación sin haber ningún otro problema añadido.

 

La importancia de la intolerancia al gluten

Por otra parte,  Miriam era reacia a hacer dieta sin gluten porque el estudio de celiaquía salió negativo, así que hicimos análisis del HLA, que es el polimorfismo genético, como nuestro DNI de la célula,  que nos dio la información que tenía varios genes de intolerancia al gluten. Esto confirmó que  el intestino estaba alterado. Hemos de tener en cuenta que el intestino es la superficie más extensa de nuestro cuerpo (si lo extendiéramos es como un campo de futbol) con la que establecemos relación con el exterior.  Imaginemos nuestra piel llena de heridas, pequeñas puertas de entrada a lo largo de todo el cuerpo. Todos entenderíamos que eso podría traernos problemas y sería mejor restablecer la piel. Bien pues, en el intestino además tenemos la mayor parte de  las células de defensa. Es fundamental restablecer el equilibrio de ese intestino que está permeable, que permite que pasen fácilmente tóxicos y gérmenes que someten al SI a una sobrecarga a la que no puede hacer frente correctamente. Además, en estas situaciones se produce una alteración de la flora intestinal, cuyo equilibrio es fundamental para nuestra salud .Así que Miriam, no solo  debía dejar el gluten, si no que debía hacer una limpieza de la flora para ir preparando el terreno, abonándolo  y sembrando una buena flora con prebióticos y probióticos. Miriam se mentalizó, hizo la dieta, los pre y probióticos y cuatro meses de  tratamiento  específico para el virus EBV y para mejorar la respuesta inmunitaria frente a los virus. A las cuatro semanas ya se sentía  fuerte, con energía, sin dolores y las deposiciones se normalizaron. A los dos meses se sentía muy bien, podía seguir el ritmo de sus compañeros. Finalmente, superó el curso y la selectividad. A los siete meses hicimos análisis de seguimiento en los que vimos que la respuesta inmunológica frente a los virus se había desbloqueado y que la inmunidad frente el EBV había mejorado mucho pero aún le faltaba ser más potente. Ella estaba bien, pero era necesario un refuerzo durante dos meses más. En el siguiente control todo estaba correcto.  

 

Conclusión

A veces tenemos factores en contra de la acción de los medicamentos homeopáticos que están bien escogidos que hacen que no obtengamos los resultados que esperábamos. Debemos levantar esas barreras. Un intestino saludable es fundamental para tener un SI equilibrado y funcionalmente competente. Es frecuente que nos queden uno o varios virus dormidos después de pasarlos, generalmente de la familia de los herpes, que pueden alterar el equilibrio de nuestro SI llevándolo a situaciones de autoinmunidad muy a menudo, o a otras situaciones más complicadas. Es interesante  poder evitar o tratar estas situaciones con un tratamiento específico inmunomodulador homeopático que no da efectos secundarios. Este tratamiento  puede ir acompañado o no del medicamento homeopático clásico.

 

 

Eulalia Torrellas Font ,Médica homeópata.

Artículo publicado en la revista Integral en 2016.

“¿Cuándo se acabarán los sofocos?”, “desde que se me ha retirado la regla duermo fatal”, ¿ahora tengo que empezar a tomar calcio? “,” por poco que coma me engordo”, ” me encuentro irritable y me enfado fácilmente “,” no tengo ilusión por nada “.

Estos comentarios o similares los escuchamos a menudo en la consulta, de pacientes que están dentro de la etapa conocida como menopausia.

La menopausia es un periodo natural en el ciclo de vida de la mujer. Esta etapa se caracteriza porque la mujer deja de ser fértil, se acaba la capacidad de tener hijos.

En este período, que se inicia entre los 45 y 55 años, la función ovárica disminuye hasta detenerse, con una importante disminución de las hormonas femeninas (estrógenos y progestágenos) y desaparece la regla. Este cambio implica síntomas (sofocos, insomnio, sequedad vaginal, disminución en la libido, irritabilidad, incontinencia, etc.). Según la mujer serán más o menos intenso y no tienen por qué aparecer todos. También esta disminución hormonal conlleva un mayor riesgo cardiovascular (mayor riesgo de hipertensión arterial, anginas o infartos de miocardio, accidentes cerebrovasculares…) y de osteoporosis.  

El caso de María

María es un paciente de 56 años que trabaja de administrativa en una empresa de construcción. Nos consulta porque desde hace unos 3-4 años ha ganado unos 10 kilos de peso. Actualmente pesa 70 kg y mide 156 cm, es decir sufre de obesidad.

Al recoger su historia nos explica que también tiene sofocos desde hace 5 años, pero que no ha consultado por ello ni hace ningún tratamiento, porque los ve como un problema que va asociado a la menopausia y los ha de soportar.

Nos explica que duerme mal desde hace 3-4 años, que se despierta muchas veces por los sofocos y que después le cuesta mucho volver a dormir.  Va muy cansada. Además, en el trabajo hay mucho estrés y nervios.

Comenta que la regla se le retiró a los 52 años sin demasiadas molestias. Explica que durante 3-4 meses tuvo ciclos irregulares y después dejó de venir y ya no volvió. Siempre tuvo ciclos regulares de 28-30 días. Eran reglas poco dolorosas y no muy abundantes. Ha tenido dos hijos   que ahora tienen 20 y 18 años.

Al preguntarle por la dieta que hace, nos explica que come variado, pero que no come legumbres y bebe poca agua, le gustan más los refrescos azucarados. Tiene horarios regulares, pero cuando está nerviosa pica entre horas y tiene mucho deseo de dulce. Bebe 3 cafés al día.  

Hábito deposicional regular, una vez al día sin problemas. Vive con su marido y sus hijos.

De su historia no destaca ningún problema más.

 

Interpretación desde la Medicina Tradicional China

En esta historia vemos muy claramente como la finalización de la función ovárica y la desaparición de la menstruación comportan el inicio de una serie de síntomas que afectarán a la mujer en muchos aspectos de su vida.

Desde la medicina tradicional China(MTC) este período de la vida de la mujer se llama la segunda primavera, que llega después de 7 períodos de 7 años (los períodos de la mujer en MTC se dividen en ciclos de 7años y los del hombre en ciclos de 8 años)

Si ahora hacemos una lectura de los mismos síntomas desde la visión energética de la MTC, hemos de saber que en energética la función del elemento agua es la que regula la función ovárica, la fertilidad, y también controla el oído y los huesos. Representa la parte más fría, el Yin de nuestro cuerpo.

Por otro lado, el elemento fuego controla las funciones de corazón, intestino delgado y las funciones mentales. Representa la parte caliente, el Yang del cuerpo.

En este período hay una situación de desequilibrio energético del Yin (parte fría, el agua) y el Yang (parte calienta, el fuego).

En esta etapa la energía del elemento agua de la mujer se va debilitando, a la vez que va aumentando la energía Yang, por dos motivos. Por un lado la mujer deja de tener la menstruación, y el calor y la humedad que cada mes eliminaba y ayudaba a regular energéticamente a la mujer ahora se acumula, y la segunda causa que actúa sobre en Yin es que cuanto más yang vamos acumulando más debilitamos el Yin general y este a su vez es cada vez menos capaz de controlar el calor o Yang del cuerpo.

En esta situación energética la mujer puede presentar síntomas de calor (sofocos, insomnio, hipertensión, palpitaciones, irritabilidad…) y a la vez síntomas por déficit de agua (sequedad vaginal, osteoporosis…)

Desde una visión energética, en esta etapa el terapeuta ha de enfocar su tratamiento a reequilibrar esta situación. En acupuntura usaremos puntos que tonifiquen el Yin del elemento agua y que seden el Yang del elemento fuego, juntamente con una dieta energética adecuada y con actividad física.

Cambio de hábitos y tratamiento

Para mirar de alcanzar este objetivo es muy importante que la mujer lleve a término una serie de cambios en sus hábitos alimentarios. Es muy importante introducir alimentos que mejoren el Yin y disminuir también los que hacen subir el Yang (aumentar el consumo de legumbres y agua, rebajar el consumo de cafés, tés…).

En el caso de nuestra paciente le explicamos la importancia de beber agua y dejar las bebidas azucaradas (por las calorías y porque muchas de ellas son estimulantes). Le aconsejamos dejar el café e iniciar una dieta hipocalórica siguiendo los horarios regulares que ya hace.

En esta dieta introducimos las legumbres, las verduras y los caldos de pescado y de huesos. Aconsejamos el consumo de pescado y la introducción de algas en su dieta de manera esporádica.

Otro aspecto que tratamos es la importancia para la salud física y mental de la práctica regular de ejercicio físico. Encontrar una actividad adecuada a cada persona es la manera más fácil de conseguir que la persona la practique regularmente.

En el caso que nos ocupa era una paciente muy sedentaria y hacía años que no practicaba deporte de manera regular. La animamos a empezar con pequeños cambios, como hacer andando una parte del camino al trabajo y mirar de iniciar una actividad física como el yoga o el Tai Chi. En este caso la paciente se apuntó a yoga y empezó a ir andando al trabajo (30 minutos de ida y 30 de vuelta)

Después de unos meses nos comenta que se encuentra mucho más ágil por la práctica regular de ejercicio y ha animado a su marido a hacer salidas por la montaña los fines de semana. Nos comenta que les ha ido muy bien como pareja encontrar una actividad para hacer juntos y que les ha ayudado en su relación.  

Desde la acupuntura también podemos ayudar a conseguir este reequilibrio trabajando la energía. Hay técnicas como el descenso del punto B6 que busca hacer bajar el calor que se acumula en la parte alta del cuerpo y que produce síntomas como los sofocos. Esta es una técnica muy eficaz para control de esta sintomatología.

Evolución

En esta paciente, después de 10 sesiones (una a la semana), nos comenta que los sofocos han mejorado muchísimo y que se encuentra más tranquila. En el trabajo sigue habiendo estrés, pero ella no se pone tan nerviosa. Ha perdido 3 quilos lo que conlleva una mejora de la autoestima.

Aún le cuesta dormir. Se acuesta sobre las 23:00 y se levanta hacia las 7:00, pero todavía se despierta dos veces a lo largo de la noche, pero nos refiere que se vuelve a dormir más rápidamente y no va tan cansada.

La paciente después de estas sesiones hace una valoración positiva del tratamiento y decidimos seguir con las sesiones para continuar trabajando en este reequilibrio, con sesiones más espaciadas en el tiempo.  

Este periodo de la vida, esta segunda primavera, es muy importante que la mujer la viva como un nuevo renacer. Se acaba una etapa, sí, pero empieza un nuevo periodo donde la mujer se puede centrar más en ella misma y en sus necesidades.

En el caso de nuestra paciente estos cambios la han conducido a cuidarse, a hacer cambios para mejorar su salud y su autoestima, a renacer y a la vez a buscar actividades que le gustan, y a crear un nuevo espacio de encuentro con su pareja.  

Dra. Emma Albià,Médico de familia y acupuntora.

Artículo publicado en la revista Integral en el 2016.

La pérdida de masa ósea se combate hoy con tratamientos que ayudan poco o nada a evitar los efectos indeseables de esta ‘enfermedad’. La alternativa es la prevención y asumir un estilo de vida que favorezca la correcta estructura y densidad del hueso.

La osteoporosis es un trastorno del metabolismo óseo que consiste en la pérdida, por encima de lo habitual, de masa ósea y un deterioro de la microarquitectura del hueso. El hueso se vuelve más frágil y aumenta el riesgo de sufrir fracturas. Las regiones que se fracturan con mayor frecuencia son la cadera, vértebras dorsales y lumbares, muñeca y húmero. No cursa con una sintomatología concreta hasta el momento en el que se produce una fractura. Es detectable con una densitometría ósea.

la densidad mineral ósea

Para diagnosticar la osteoporosis se utiliza la densitometría ósea, que cuantifica la densidad mineral ósea (DMO) en relación a la población con características similares de edad, sexo, etnia… Se trata de una técnica que se practica con facilidad, relativamente económica y utiliza una cantidad de radiación pequeña. La medida de la DMO viene expresada en g/cm. Cuando la pérdida comparada con la densidad de referencia es pequeña se habla de osteopenia, y si es mayor de osteoporosis. Normalmente se mide la DMO de la zona lumbar y de la cadera (cabeza de fémur).

Las densitometrías no se deben repetir a intervalos de menos de un año, porque los cambios en la densidad ósea se producen a un ritmo lento. Se aconseja practicarlas siempre con el mismo equipo.

EL HUESO

El hueso está formado en un 20-30% por una parte o matriz orgánica (fibras de colágeno), en un 70-75% por una masa mineral de sales de calcio, fósforo, magnesio, sodio, potasio… y en un 5% de agua. Esta peculiar composición mineralizada hace que el hueso sea muy resistente y, por tanto, el tejido más adecuado para soportar los pesos.

El hueso es un tejido vivo, dinámico y con gran plasticidad. Su estructura cambia a lo largo de la vida. Durante el crecimiento se produce la formación de hueso; este aumenta de tamaño e incluso de forma. En cambio, el hueso adulto ya no crece, pero si que se reorganiza y reestructura para enfrentarse a nuevas necesidades. Durante la infancia e inicio de la adolescencia se acumula el 40% de la masa ósea corporal, y a los 25 años es cuando los huesos adquieren la máxima densidad y fuerza, el pico de masa ósea, y a partir de este capital óseo viviremos el resto de nuestra vida. La masa ósea viene determinada por la genética, la alimentación y la actividad física principalmente. En la edad adulta temprana la masa ósea permanece estable y, a partir de los 40 años, se produce una pérdida lenta y natural. En las mujeres, durante la menopausia, la pérdida de masa ósea aumenta (o puede aumentar) debido al cese de la producción estrogénica. En personas de edad avanzada, también se produce una pérdida de masa ósea, pero en este caso debido a falta de actividad física, algunos fármacos u otros factores.

 

 

FORMACIÓN DEL HUESO

Aporte de nutrientes

La composición del hueso está directamente relacionada con el aporte de los nutrientes que le llegan a través de la alimentación. La masa mineral determina la densidad ósea, especialmente a partir del calcio; pero tan importante como el calcio es tomar magnesio y fósforo en las proporciones adecuadas. La parte proteica o matriz orgánica (colágeno) que define la estructura ósea necesita de flavonoides, vitaminas A, B6, B12, ácido fólico, vitamina K y zinc, para su salud. También es necesario el aporte de boro y silicio, dos oligoelementos que nutren la masa mineral y la matriz orgánica.

La resistencia que tiene el hueso a la tensión depende más de su estructura que de su densidad. Una alta densidad sin una buena matriz o estructura puede hacer que los huesos sean más frágiles o quebradizos.

Secreción gástrica

La absorción del calcio –en forma de suplementos de sales de calcio (el carbonato de calcio es el más utilizado) y otras sales de calcio insolubles– depende de que sean solubilizadas e ionizadas por el ácido del estómago. Las personas con la secreción gástrica disminuida –según estudios, el 40% de las mujeres menopáusicas de nuestra sociedad– solo absorben el 4% de las dosis orales de carbonato de calcio frente al 22% de las personas que tienen una secreción gástrica normal. Sin embargo, del calcio en forma de citrato, lactato o gluconato, se aprovecha cerca del 45% a pesar de la existencia de déficit de la secreción gástrica.

Desequilibrios metabólicos

El exceso de proteínas y de sal y el uso habitual de café facilitan la pérdida de calcio por la orina. Así mismo el abundante consumo de carne, pescado, mariscos y refrescos con cola, que proporcionan un aporte excesivo de fósforo en relación al calcio, acidifica la sangre, disminuye su pH, y pone en marcha la producción de sales minerales alcalinizantes que consumen nutrientes como el calcio para neutralizar o tamponar dicha acidez.

El azúcar refinado y productos derivados (bollería, pastelería, bebidas azucaradas) para ser absorbidos, necesitan entre otras sustancias del calcio, que el organismo sustrae de los huesos, aumentando así la secreción urinaria y la pérdida de este mineral.

La vitamina D

La vitamina D es esencial para que el calcio presente en el intestino, procedente de los alimentos, pase al torrente sanguíneo y llegue a su destino (huesos). La acción de la luz solar durante unos minutos al día, entre 10 y 20 según sea la piel más blanca u oscura, es suficiente para que se genere la dosis necesaria de vitamina D (colecalciferol) que potencia hasta diez veces su acción después de pasar por el hígado–donde se transforma en 25-hidroxicolecalciferol– y los riñones, donde se produce 1,25-dihidroxicolecalciferol, la forma más activa de vitamina D. Por este motivo, los trastornos hepáticos o renales influyen negativamente en la función de la vitamina D y la fijación del calcio en los huesos

Hormonas

La hormona paratiroidea y la calcitonina (producidas en la glándula paratiroides y en la tiroides) regulan los niveles de calcio en la sangre. Si disminuye este mineral en sangre, aumenta la producción de hormona paratiroidea y disminuye la de calcitonina. Si aumenta el calcio sanguíneo ocurre lo contrario. Ello se explica porque la hormona paratiroidea aumenta el calcio en sangre a expensas del que sustrae del hueso (activa los osteoclastos, células que descomponen el hueso), de la disminución de la eliminación del calcio por los riñones y del aumento de la absorción de calcio en el intestino. La calcitonina en cambio disminuye el calcio de la sangre, incrementando la actividad de las células que lo incorporan al hueso (osteoblastos) y aumentando su densidad.

La disminución de estrógenos que se produce durante la menopausia se relaciona con una sensibilidad mayor de los osteoclastos a la hormona paratiroidea, lo que aumenta la destrucción ósea y eleva los niveles de calcio en sangre, provocando un descenso de dicha hormona, lo que hace que se pierda más calcio por la orina y se reduzca la producción de vitamina D necesaria para incorporar el calcio a los huesos.

Actividad física

El hueso varía su estructura y sus propiedades en función de las tensiones y cargas a las que es sometido. Por ejemplo, los cuerpos de los astronautas que viajan al espacio y no tienen que luchar contra la gravedad, o los convalecientes en cama durante largos periodos, sufren una pérdida de masa ósea, aunque reversible. Esto se debe a que los huesos no son sometidos al peso del cuerpo, ni otras cargas, haciendo que su estructura se vuelva más frágil.

El ejercicio físico, a través de las contracciones musculares que actúan como bomba de inyección de los nutrientes hacia el hueso, es también necesario para una buena nutrición y salud ósea.

FACTORES DE RIESGO

Son considerados factores de riesgo los antecedentes familiares de osteoporosis (especialmente las fracturas de fémur de la madre), la edad avanzada (mayores de 65 años), el sexo femenino, la menopausia precoz (antes de los 45 años) o el bajo peso. Todos estos factores individuales pueden ser contrarrestados con unos buenos hábitos de vida.

Estos pasan por evitar el tabaquismo (los fumadores tienen un contenido mineral óseo menor), el consumo excesivo de bebidas alcohólicas (el alcohol disminuye el trabajo de los osteoblastos, formándose menos hueso del que se destruye), las dietas carenciales (por falta de nutrientes como el calcio o el magnesio), o la sobrealimentación (exceso de proteínas, grasas y productos refinados) y el sedentarismo (falta de actividad física o inmovilizaciones prolongadas).

Hay enfermedades que afectan a la formación de hueso, como la anorexia, procesos de mala absorción intestinal, como la enfermedad de Crohn, amenorreas prolongadas (falta de menstruación), hipertiroidismo y algunas patologías hepáticas (cirrosis…) o renales (insuficiencia renal crónica). Uno de los factores de riesgo más frecuentes y menos considerados es la acción prolongada en el tiempo de determinados medicamentos: corticoides (especialmente el uso en pacientes crónicos como los asmáticos), heparina, antiestrógenos, dosis excesivas de hormona tiroidea, metotrexato… Hay que destacar que los inhibidores de la bomba de protones (IBP), fármacos de referencia en el tratamiento de la úlcera de estómago y en el reflujo gastroesofágico, y de uso común como protectores gástricos (omeprazol y similares), se asocian a un aumento de riesgo de fractura osteoporótica. Tal como se describe en el Butlletí Groc del Instituto Catalán de Farmacología, hay estudios que demuestran que personas tratadas durante más de un año con IBP tenían un 44% más de riesgo de fractura de cadera que los no tratados, valor que aumentaba al 59% a los cuatro años de consumo. Otros estudios hablan de un aumento del 62% de riesgo de padecer esta fractura al cabo de cinco años, y un incremento de un 92% de cualquier tipo de fractura al cabo de siete años.

 

PREVENCIÓN DE LA OSTEOPOROSIS

Lógicamente la prevención pasa por evitar los factores de riesgo, como el consumo excesivo de tabaco, alcohol y café, las dietas hiperproteicas con abundancia de sal, alimentos refinados ricos en azúcar y la falta de actividad física o de exposición moderada al sol.

Como hemos mencionado, la dieta es fundamental en la prevención de la osteoporosis. Las dietas vegetarianas se asocian a una reducción de los casos de osteoporosis a partir de los 60 años, lo que indica que, más que a un aumento de la masa ósea inicial, que es similar a la del resto de personas, esto se debe a una menor pérdida ósea, justificada por el consumo de frutas, verduras y alimentos integrales ricos en minerales, la menor ingestión de proteínas animales acidificantes y con exceso de fósforo, y de productos refinados como el azúcar o las bebidas edulcoradas que incorporan cafeína y ácido fosfórico (conocidas bebidas con cola). En las mujeres menopáusicas el consumo de soja y sus derivados, por su contenido en fitoestrógenos, reduce también el riesgo de osteoporosis.

Es importante destacar aquí que más que incrementar el aporte de calcio en la dieta de nuestras sociedades opulentas, que generalmente suele ser más que suficiente, lo importante es impedir su pérdida, que es la causa más frecuente de osteoporosis. Por este motivo, existe la paradoja de que el abuso de lácteos (ricos en calcio pero también acidificantes de la sangre), dentro de una dieta ya de por si acidificante (carne, azúcares, café…), puede favorecer más la pérdida del calcio fijado en los huesos que el aprovechamiento del que aporta, especialmente si falta vitamina D y ejercicio, aumentando el riesgo de cálculos renales o biliares o la calcificación de las arterias. Basta observar el número de personas osteoporóticas que llevan años consumiendo cantidades importantes de lácteos sin frenar su pérdida de masa ósea.

La actividad física es primordial a cualquier edad, pero la verdadera prevención de la osteoporosis empieza en la infancia-pubertad. Es en este momento en el que la persona adquiere un capital óseo a partir del cual vivirá el resto de su vida. Por esto, es recomendable que los niños tengan una actividad deportiva regular, tanto escolar como extraescolar. Y nos referimos no solo a deportes dirigidos, sino también a la carrera libre, saltar, trepar y todas las formas de movimiento que un niño puede experimentar.

Durante la edad adulta, se mantiene la recomendación de practicar ejercicio: correr, caminar, bailar, tenis, voleibol, tai-chi…

Durante la edad adulta se mantiene la recomendación de practicar ejercicio. En especial, actividades como por ejemplo, correr, caminar con ritmo, bailar, tenis, voleibol, baloncesto, tai-chi. Si es difícil incluir en el día a día alguna de estas actividades, podemos sustituir el coche por andar a paso ligero, subir y bajar las escaleras de casa, del metro, del trabajo, y también podemos incluir algunos ejercicios en nuestro día a día.

TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO

La primera línea del tratamiento en la medicina convencional es la suplementación con calcio y vitamina D, y es la que se puede considerar menos agresiva.

El empleo habitual de bifosfonatos (alendronato, etidronato, risedronato…) en la prevención y tratamiento de la osteoporosis está muy cuestionado. Su uso prolongado genera efectos adversos como dolor óseo, articular o muscular intenso, fibrilación auricular y, paradójicamente, fracturas atípicas (espontáneas o después de un traumatismo mínimo), algo que se explica por el efecto de los bifosfonatos, que se debe a la inhibición de la resorción ósea (reducción de la actividad de los osteoclastos, que eliminan las células viejas), con lo que no se renueva el hueso y este se vuelve más denso, pero menos vital y más frágil y quebradizo. También se han descrito casos de osteonecrosis maxilar que impide cualquier implantación dental por imposibilidad de sujetar prótesis en un tejido muerto. Es pues normal que nos cuestionemos un tratamiento que parece que genera más riesgos que la propia enfermedad que intentamos tratar

Lo mismo podemos decir de la prescripción en mujeres postmenopáusicas de calcitonina (hormona que ayuda a fijar el calcio), o del tratamiento hormonal sustitutorio (THS), cuyo uso prolongado se asocia a un aumento del riesgo de padecer cáncer de mama o de útero y de accidentes cardiovasculares o tromboembolismos.

Como conclusión, no hemos de olvidar que todos estos fármacos van dirigidos a frenar la pérdida de masa ósea y que la escasa recuperación que consiguen no es duradera si se deja el tratamiento, y tampoco garantiza menos fracturas (en ocasiones, al contrario). Por tanto, su uso como prevención parece todavía menos justificado.

Tratamiento de la osteoporosis

La disminución de la densidad ósea por debajo de la pérdida fisiológica no es siempre sinónimo de fracturas, ya que la fragilidad del hueso depende de otros factores, como su estructura, que es la que le da resistencia y flexibilidad.

Los tratamientos convencionales a base de medicaciones hormonales (TSH y calcitonina) o los bifosfonatos tienen una relación beneficio-riesgo dudosa. Su indicación se intenta justificar magnificando la gravedad de la osteoporosis, asociándola a fracturas óseas casi seguras, cuando en la mayoría de los casos (osteopenia u osteoporosis leve) no deja de ser un riesgo bajo de fractura si se tienen en cuenta las medidas de prevención.

Puesto que la máxima densidad ósea se asume hacia los 30 años y la edad media de fracturas de cadera o cuello de fémur (las más traumáticas) en nuestra sociedad es superior a los 80 años, se desprende que es poco práctico empezar a medicarse a los 50 años para prevenir fracturas que se producirán 30 años después. Está claro que si no hemos aprovechado nuestra juventud para formar huesos de calidad, una vez llegamos a la madurez o la vejez es mucho más útil tomar medidas para evitar o reducir las caídas, y adquirir un estilo de vida que no sólo frene la pérdida de tejido óseo, sino que también sea un factor de prevención de otras muchas patologías relacionadas con nuestros hábitos diarios.

La dieta debe ser rica en verduras, frutas, cereales integrales, frutos secos, pobre en productos refinados y moderada en grasas y proteínas animales. Hay que reducir al máximo las bebidas carbonatadas ricas en fosfatos, el consumo de tabaco, café, alcohol y chocolate, ya que acidifican la sangre y desmineralizan el hueso. Una dieta y hábitos adecuados evita pérdidas y aporta suficientes nutrientes para la matriz ósea y para la masa mineral como para no hacer imprescindible una suplementación.

En los casos que se considere necesario suplementar, el calcio que se administre es mejor que sea en forma de citrato, ya que de este modo tiene una mayor biodisponibilidad y un menor riesgo de generar cálculos renales. Lo mismo ocurre con el magnesio. Una fuente rica en calcio y magnesio es la melaza o miel de caña, una excelente alternativa al azúcar refinado.

En el mercado de productos dietéticos y de farmacia existen multitud de productos y preparados que combinan los diferentes nutrientes necesarios para ayudar a frenar el exceso de pérdida ósea o para recuperar el tejido óseo. Están los que contienen sencillamente calcio y vitamina D y los que añaden además magnesio, boro, zinc, silicio… Todos ellos (mejor las presentaciones orgánicas) pueden ser útiles en caso de ser necesario suplementar la dieta por problemas de osteoporosis importante, en procesos degenerativos (osteoartritis), en etapas de difícil crecimiento o en la reparación de fracturas. La indicación personalizada es recomendable que la tome un profesional de la salud.

La vitamina D, en caso de dudas sobre una correcta exposición solar (en regiones con poco sol), puede tomarse normalmente sola o asociada a otros alimentos enriquecidos con ella. Un contacto diario de una superficie del cuerpo (brazos, por ejemplo) con el sol durante 15 a 20 minutos es suficiente para obtener la dosis diaria necesaria. Hay que evitar estar todo el día recluido en casa o salir siempre a la calle con todo el cuerpo cubierto.

En época de menopausia o en otras situaciones con déficit de estrógenos, se recomienda tomar soja o sus derivados ricos en isoflavonas o preparados de plantas también ricas en fitoestrógenos (cimífuga racemosa, dong quai o angélica sinensis…)

Las medidas de fisioterapia y prevención de caídas son mucho más eficaces que cualquier medicación para evitar las fracturas.

Ejercicio y fisioterapia

Actividad física, flexibilidad, movilidad, postura y equilibrio

El ejercicio físico es la gran estrella en el tratamiento rehabilitador, pero no menos importante es mejorar la flexibilidad de los músculos, la movilidad de la articulaciones y la conciencia de la postura y el equilibrio. La próxima vez que pasee por un parque o playa, observe cuál es la forma de correr o entrenar de los deportistas que allí se den cita. Puede que sus hombros estén encogidos y su cabeza se adelante al resto del cuerpo, o bien que los pies giren hacia fuera o hacia adentro, o que su espalda esté fuertemente arqueada. En estas condiciones, el impacto o fuerza que se produce sobre el esqueleto no es la óptima, además de poder sufrir algún tipo de lesión. Sin embargo, si se tiene conciencia de la postura, el impacto sobre fémur y lumbares tendrá una mejor absorción por parte del hueso. Además, si se mejora la postura, el equilibrio y la fuerza muscular, se reduce el riesgo de sufrir una fractura. n La actividad física debería constar de ejercicios específicos que sobrecarguen los huesos osteoporóticos (fémur, vértebras lumbares, huesos del antebrazo), ejercicios de fuerza y potenciación muscular, y ejercicio aeróbico como caminar, marcha nórdica, pedaleo u otros. Es importante que un profesional valore las aptitudes físicas y gustos de la persona con el fin de encontrar el entrenamiento adecuado para ella.

Principales posturas y actividades que deben evitarse
  • Los movimientos demasiado bruscos y las rotaciones forzadas, especialmente de columna.
  • Las posturas con flexión de tronco cuando nuestra columna adopta forma de “C”. Por ejemplo, al coger pesos, cuando permanecemos sentados y nos dejamos caer, al hacer la cama…
  • Los ejercicios abdominales clásicos, que además de flexionar el tronco, generan un exceso de presión a nivel pélvico, nocivo en casos de debilidad de la musculatura del suelo pélvico (incontinencia urinaria, prolapsos…).
Prevención de las caídas

En personas de edad avanzada el tratamiento se basa en la prevención de caídas. Es necesario un equipo interdisciplinar que trabaje los siguientes puntos:

  • Detectar y tratar aquellas patologías que puedan incidir en el riesgo de caída, como por ejemplo alteraciones de la función visual, trastornos urinarios que fuerzan a la persona a levantarse por la noche, o la obesidad.
  • Control del tratamiento farmacológico. Reducir gradualmente las medicaciones que aumentan el riesgo de caídas por pérdida de estabilidad o de atención del paciente (antidepresivos, benzodiacepinas, hipnóticos, antihipertensivos…)
  • Detectar riesgos en el domicilio habitual: escasa iluminación, interruptores de difícil acceso, desorden, alfombras arrugadas o no adheridas al suelo, cables sueltos, aceite u otros líquidos que pueden caer en el suelo de la cocina, superficie deslizante de la bañera y muebles inestables.
  • Una vez detectados, se necesitan modificaciones lo más sencillas posibles: instalar barras de apoyo, retirar las alfombras o adherirlas al suelo, retirar los cables sueltos, encender la luz por la noche para ir al lavabo, limpiar todo aquello que cae en el suelo.
  • llevar zapatos de cordones con un contrafuerte firme que ofrezcan estabilidad al pie. Y se evitará el uso de prendas demasiado largas para no tropezar.
  • Mantener y restaurar las actitudes físicas de la persona. Se puede participar en programas de actividad terapéutica para trabajar el equilibrio, la fuerza, la flexibilidad y la postura. Por ejemplo, cuando el movimiento de tobillo se ve limitado, aumenta el riego de caída. Prácticas como el tai-chi son muy recomendables. La persona se sentirá con mayor confianza y autonomía.

Cuando las emociones están rotas

Carmen se presenta angustiada a la consulta porque el médico le ha dicho que tiene osteoporosis, y añade: “Pienso que a los 54 años van a romperse mis huesos”. Me intereso por cómo ha llegado a esa conclusión. Dice no saberlo. Durante un tiempo habla de qué será de ella si se le rompen los huesos, pues no tiene a nadie que la cuide. A lo que respondo que puede empezar cuidándose ella misma, mientras investiga cómo ha llegado a esta situación de no tener quién la cuide.

Carmen recuerda algunos acontecimientos dolorosos. En el relato que construye para transmitir dichos acontecimientos, se localiza un antes y un después en su trayectoria vital. Lo expresa de la forma siguiente: “antes de”, “después de”… Me intereso por lo que cambió en ella para producir ese efecto de antes y después. A lo que responde que fue cuando decidió cerrarse a los demás. Hace dos años que se ha dado cuenta de su cerrazón, ahora ve la consecuencia: una soledad que ha devenido insoportable

Ha hablado con algunas mujeres afectadas de osteoporosis que llevan una vida normal. No entiende por qué ella piensa que se le romperán los huesos. Esta paradoja la hace reflexionar y exclama: “Estoy rota emocionalmente”. Es entonces cuando Carmen se da cuenta de lo que le ocurre. Atando cabos, entiende que tiempo atrás, en lugar de separarse de la persona que “sentía que la estaba rompiendo emocionalmente”, era ella la que había practicado la ruptura largo tiempo al rechazar toda posibilidad de vincularse con otras personas. Sin embargo ahora ve que, por más que ella se sienta rota, sus huesos no tienen porque romperse, a pesar de la osteoporosis.

Cuando quien escucha parte de que la persona que habla busca algo, se abre un espacio de conocimiento. Cuando, además, quien escucha lee los efectos de lo que dice quien habla, da valor a la persona que lo dice porque los efectos agitan, remueven y conducen hacia algo. Carmen ha usado el reconocimiento de la escucha y la capacidad de movilización de lo que decía para entender que la osteoporosis no tenía nada que ver con la conclusión a la que había llegado. Así es como ha desarmado la paradoja al disociar la osteoporosis de la conclusión de romperse los huesos. Ahora sí está preparada para cuidar de sí misma con un plan de actividad física y una dieta apropiada.

 

HERMÍNIA GARCÍA, PEDRO RÓDENAS Y ROSALINA SICART artículo publicado en la revista Integral en Febrero de 2011.