Adolescencia con cansancio, dolores de cabeza, diarreas, sobreinfecciones…expresión de un sistema inmunitario alterado.

Miriam tiene 18 años y es una adolescente  alta y delgada. Lleva tiempo muy cansada, apática, desanimada; está estudiando bachillerato y este año tendrá la selectividad. Le cuesta mucho estudiar por falta de memoria. Ella no era así. También tiene dolores de cabeza  frecuentes, como un peso encima de la cabeza, que le empeoran con la luz (no puede trabajar con el ordenador) y le molestan también los ruidos o la música. Hace tiempo que se resfría  fácilmente y a veces tiene unos cuantos días que parece que, sin tener fiebre, tenga la gripe con  dolores generales (brazos, espalda, piernas, cabeza, etc.) y cansancio extremo. Hace más de dos años que sus deposiciones  son variables y lleva un año que son blandas, incluso líquidas, pero no le ha dado mayor importancia y no lo ha comentado en casa ni con el médico (su madre tiene celiaquía). Cualquier esfuerzo, emoción o falta de sueño la agrava. Necesita  hacer la siesta para recuperar energía. De pequeña no fue una niña enfermiza, era muy activa, alegre. Pegó un gran estirón hacia los 14 años, antes de tener su primera regla. Recordando, parece que hace tres años, después de una gran decepción con una relación, empezaron los dolores de cabeza y  tuvo unas anginas muy fuertes que no mejoraban con los antibióticos a pesar de dosis altas y al final fue diagnosticada de Mononucleosis infecciosa, la “enfermedad del beso“. Le costó bastante recuperarse aunque le hicieron análisis y no tenia el hígado inflamado. Hace poco le  han hecho análisis de sangre que han sido normales incluyendo el estudio del tiroides. Le prescribo Phosphoricum acidum y propongo hacer estudio de celiaquía que es negativo.

 

Cuando hay factores en contra de la acción del medicamento homeopático

Con phophoricum acidum Miriam mejora parcialmente: no tiene dolores de cabeza y tiene más energía, pero las diarreas siguen .Así que le aconsejo que haga dieta sin gluten y tome probióticos porque sí que puede ser intolerante. A los tres meses vuelve a tener un cuadro gripal sin fiebre. Me dice que intentó hacer la dieta pero a la semana la dejó. Le explico que desde mi punto de vista el medicamento es correcto, pero tenemos un problema  del sistema inmunitario en el que están implicados dos factores que van en contra de la acción del medicamento homeopático clásico: las deposiciones, es decir, el intestino que dado el antecedente de la madre es muy posible que Miriam tenga  intolerancia al gluten  y el virus de la mononucleosis infecciosa (EBV), frente al cual posiblemente no desarrolló una buena inmunidad y pudo quedar “dormido”.

 

¿Qué es la enfermedad del beso o mononucleosis infecciosa?

Es una infección producida por el  virus de Epstein–Barr (EBV), virus de la familia de los Herpes, que está muy extendido en la población general  y se manifiesta por un cuadro de anginas con inflamación de ganglios en diferentes localizaciones y muchas veces con inflamación hepática. El EBV está relacionado con  enfermedades autoinmunes, donde el propio cuerpo rechaza partes del mismo (tiroiditis, artritis reumatoide, lupus, mielitis, esclerosis múltiple, diabetes juvenil…). También se relaciona con linfomas  y con diferentes tipos de cánceres. Este virus puede quedar latente y en situaciones de estrés de cualquier índole reactivarse manifestándose con cansancio y malestar general. Otras veces  no se llega a desarrollar una buena inmunidad frente el virus quedando en situación de cronicidad. Es muy interesante poder ver en qué situación está el paciente, ver qué soporte necesita para reequilibrar el sistema inmunitario (SI) y tratar las infecciones crónicas y/o latentes para recuperar  el estado de salud y evitar la progresión de la alteración del SI que pueda llevar en el futuro a situaciones mucho más complejas. Esto no se puede ver en los análisis convencionales sino que  se han de hacer estudios  muy específicos del sistema inmunitario. En éstos podremos  ver las deficiencias que hay y qué inmunidad se ha desarrollado frente el EBV. Así podremos aplicar un tratamiento específico homeopático con las sustancias que utilizamos en la regulación de nuestro SI y con las concentraciones que utiliza nuestro cuerpo, por lo cual no tendrá efectos secundarios. Son inmunomoduladores  homeopáticos específicos para cada situación. Este método diagnóstico y terapéutico es la  Bioinmunogenética. Miriam se hizo estos análisis y vimos que solo habían dificultades en la parte del SI que actúa frente a virus y que  había desarrollado defensas superficiales frente al EBV,  y que estaba en una reactivación del virus con un SI incapaz de controlar  la situación sin haber ningún otro problema añadido.

 

La importancia de la intolerancia al gluten

Por otra parte,  Miriam era reacia a hacer dieta sin gluten porque el estudio de celiaquía salió negativo, así que hicimos análisis del HLA, que es el polimorfismo genético, como nuestro DNI de la célula,  que nos dio la información que tenía varios genes de intolerancia al gluten. Esto confirmó que  el intestino estaba alterado. Hemos de tener en cuenta que el intestino es la superficie más extensa de nuestro cuerpo (si lo extendiéramos es como un campo de futbol) con la que establecemos relación con el exterior.  Imaginemos nuestra piel llena de heridas, pequeñas puertas de entrada a lo largo de todo el cuerpo. Todos entenderíamos que eso podría traernos problemas y sería mejor restablecer la piel. Bien pues, en el intestino además tenemos la mayor parte de  las células de defensa. Es fundamental restablecer el equilibrio de ese intestino que está permeable, que permite que pasen fácilmente tóxicos y gérmenes que someten al SI a una sobrecarga a la que no puede hacer frente correctamente. Además, en estas situaciones se produce una alteración de la flora intestinal, cuyo equilibrio es fundamental para nuestra salud .Así que Miriam, no solo  debía dejar el gluten, si no que debía hacer una limpieza de la flora para ir preparando el terreno, abonándolo  y sembrando una buena flora con prebióticos y probióticos. Miriam se mentalizó, hizo la dieta, los pre y probióticos y cuatro meses de  tratamiento  específico para el virus EBV y para mejorar la respuesta inmunitaria frente a los virus. A las cuatro semanas ya se sentía  fuerte, con energía, sin dolores y las deposiciones se normalizaron. A los dos meses se sentía muy bien, podía seguir el ritmo de sus compañeros. Finalmente, superó el curso y la selectividad. A los siete meses hicimos análisis de seguimiento en los que vimos que la respuesta inmunológica frente a los virus se había desbloqueado y que la inmunidad frente el EBV había mejorado mucho pero aún le faltaba ser más potente. Ella estaba bien, pero era necesario un refuerzo durante dos meses más. En el siguiente control todo estaba correcto.  

 

Conclusión

A veces tenemos factores en contra de la acción de los medicamentos homeopáticos que están bien escogidos que hacen que no obtengamos los resultados que esperábamos. Debemos levantar esas barreras. Un intestino saludable es fundamental para tener un SI equilibrado y funcionalmente competente. Es frecuente que nos queden uno o varios virus dormidos después de pasarlos, generalmente de la familia de los herpes, que pueden alterar el equilibrio de nuestro SI llevándolo a situaciones de autoinmunidad muy a menudo, o a otras situaciones más complicadas. Es interesante  poder evitar o tratar estas situaciones con un tratamiento específico inmunomodulador homeopático que no da efectos secundarios. Este tratamiento  puede ir acompañado o no del medicamento homeopático clásico.

 

 

Eulalia Torrellas Font ,Médica homeópata.

Artículo publicado en la revista Integral en 2016.

“¿Cuándo se acabarán los sofocos?”, “desde que se me ha retirado la regla duermo fatal”, ¿ahora tengo que empezar a tomar calcio? “,” por poco que coma me engordo”, ” me encuentro irritable y me enfado fácilmente “,” no tengo ilusión por nada “.

Estos comentarios o similares los escuchamos a menudo en la consulta, de pacientes que están dentro de la etapa conocida como menopausia.

La menopausia es un periodo natural en el ciclo de vida de la mujer. Esta etapa se caracteriza porque la mujer deja de ser fértil, se acaba la capacidad de tener hijos.

En este período, que se inicia entre los 45 y 55 años, la función ovárica disminuye hasta detenerse, con una importante disminución de las hormonas femeninas (estrógenos y progestágenos) y desaparece la regla. Este cambio implica síntomas (sofocos, insomnio, sequedad vaginal, disminución en la libido, irritabilidad, incontinencia, etc.). Según la mujer serán más o menos intenso y no tienen por qué aparecer todos. También esta disminución hormonal conlleva un mayor riesgo cardiovascular (mayor riesgo de hipertensión arterial, anginas o infartos de miocardio, accidentes cerebrovasculares…) y de osteoporosis.  

El caso de María

María es un paciente de 56 años que trabaja de administrativa en una empresa de construcción. Nos consulta porque desde hace unos 3-4 años ha ganado unos 10 kilos de peso. Actualmente pesa 70 kg y mide 156 cm, es decir sufre de obesidad.

Al recoger su historia nos explica que también tiene sofocos desde hace 5 años, pero que no ha consultado por ello ni hace ningún tratamiento, porque los ve como un problema que va asociado a la menopausia y los ha de soportar.

Nos explica que duerme mal desde hace 3-4 años, que se despierta muchas veces por los sofocos y que después le cuesta mucho volver a dormir.  Va muy cansada. Además, en el trabajo hay mucho estrés y nervios.

Comenta que la regla se le retiró a los 52 años sin demasiadas molestias. Explica que durante 3-4 meses tuvo ciclos irregulares y después dejó de venir y ya no volvió. Siempre tuvo ciclos regulares de 28-30 días. Eran reglas poco dolorosas y no muy abundantes. Ha tenido dos hijos   que ahora tienen 20 y 18 años.

Al preguntarle por la dieta que hace, nos explica que come variado, pero que no come legumbres y bebe poca agua, le gustan más los refrescos azucarados. Tiene horarios regulares, pero cuando está nerviosa pica entre horas y tiene mucho deseo de dulce. Bebe 3 cafés al día.  

Hábito deposicional regular, una vez al día sin problemas. Vive con su marido y sus hijos.

De su historia no destaca ningún problema más.

 

Interpretación desde la Medicina Tradicional China

En esta historia vemos muy claramente como la finalización de la función ovárica y la desaparición de la menstruación comportan el inicio de una serie de síntomas que afectarán a la mujer en muchos aspectos de su vida.

Desde la medicina tradicional China(MTC) este período de la vida de la mujer se llama la segunda primavera, que llega después de 7 períodos de 7 años (los períodos de la mujer en MTC se dividen en ciclos de 7años y los del hombre en ciclos de 8 años)

Si ahora hacemos una lectura de los mismos síntomas desde la visión energética de la MTC, hemos de saber que en energética la función del elemento agua es la que regula la función ovárica, la fertilidad, y también controla el oído y los huesos. Representa la parte más fría, el Yin de nuestro cuerpo.

Por otro lado, el elemento fuego controla las funciones de corazón, intestino delgado y las funciones mentales. Representa la parte caliente, el Yang del cuerpo.

En este período hay una situación de desequilibrio energético del Yin (parte fría, el agua) y el Yang (parte calienta, el fuego).

En esta etapa la energía del elemento agua de la mujer se va debilitando, a la vez que va aumentando la energía Yang, por dos motivos. Por un lado la mujer deja de tener la menstruación, y el calor y la humedad que cada mes eliminaba y ayudaba a regular energéticamente a la mujer ahora se acumula, y la segunda causa que actúa sobre en Yin es que cuanto más yang vamos acumulando más debilitamos el Yin general y este a su vez es cada vez menos capaz de controlar el calor o Yang del cuerpo.

En esta situación energética la mujer puede presentar síntomas de calor (sofocos, insomnio, hipertensión, palpitaciones, irritabilidad…) y a la vez síntomas por déficit de agua (sequedad vaginal, osteoporosis…)

Desde una visión energética, en esta etapa el terapeuta ha de enfocar su tratamiento a reequilibrar esta situación. En acupuntura usaremos puntos que tonifiquen el Yin del elemento agua y que seden el Yang del elemento fuego, juntamente con una dieta energética adecuada y con actividad física.

Cambio de hábitos y tratamiento

Para mirar de alcanzar este objetivo es muy importante que la mujer lleve a término una serie de cambios en sus hábitos alimentarios. Es muy importante introducir alimentos que mejoren el Yin y disminuir también los que hacen subir el Yang (aumentar el consumo de legumbres y agua, rebajar el consumo de cafés, tés…).

En el caso de nuestra paciente le explicamos la importancia de beber agua y dejar las bebidas azucaradas (por las calorías y porque muchas de ellas son estimulantes). Le aconsejamos dejar el café e iniciar una dieta hipocalórica siguiendo los horarios regulares que ya hace.

En esta dieta introducimos las legumbres, las verduras y los caldos de pescado y de huesos. Aconsejamos el consumo de pescado y la introducción de algas en su dieta de manera esporádica.

Otro aspecto que tratamos es la importancia para la salud física y mental de la práctica regular de ejercicio físico. Encontrar una actividad adecuada a cada persona es la manera más fácil de conseguir que la persona la practique regularmente.

En el caso que nos ocupa era una paciente muy sedentaria y hacía años que no practicaba deporte de manera regular. La animamos a empezar con pequeños cambios, como hacer andando una parte del camino al trabajo y mirar de iniciar una actividad física como el yoga o el Tai Chi. En este caso la paciente se apuntó a yoga y empezó a ir andando al trabajo (30 minutos de ida y 30 de vuelta)

Después de unos meses nos comenta que se encuentra mucho más ágil por la práctica regular de ejercicio y ha animado a su marido a hacer salidas por la montaña los fines de semana. Nos comenta que les ha ido muy bien como pareja encontrar una actividad para hacer juntos y que les ha ayudado en su relación.  

Desde la acupuntura también podemos ayudar a conseguir este reequilibrio trabajando la energía. Hay técnicas como el descenso del punto B6 que busca hacer bajar el calor que se acumula en la parte alta del cuerpo y que produce síntomas como los sofocos. Esta es una técnica muy eficaz para control de esta sintomatología.

Evolución

En esta paciente, después de 10 sesiones (una a la semana), nos comenta que los sofocos han mejorado muchísimo y que se encuentra más tranquila. En el trabajo sigue habiendo estrés, pero ella no se pone tan nerviosa. Ha perdido 3 quilos lo que conlleva una mejora de la autoestima.

Aún le cuesta dormir. Se acuesta sobre las 23:00 y se levanta hacia las 7:00, pero todavía se despierta dos veces a lo largo de la noche, pero nos refiere que se vuelve a dormir más rápidamente y no va tan cansada.

La paciente después de estas sesiones hace una valoración positiva del tratamiento y decidimos seguir con las sesiones para continuar trabajando en este reequilibrio, con sesiones más espaciadas en el tiempo.  

Este periodo de la vida, esta segunda primavera, es muy importante que la mujer la viva como un nuevo renacer. Se acaba una etapa, sí, pero empieza un nuevo periodo donde la mujer se puede centrar más en ella misma y en sus necesidades.

En el caso de nuestra paciente estos cambios la han conducido a cuidarse, a hacer cambios para mejorar su salud y su autoestima, a renacer y a la vez a buscar actividades que le gustan, y a crear un nuevo espacio de encuentro con su pareja.  

Dra. Emma Albià,Médico de familia y acupuntora.

Artículo publicado en la revista Integral en el 2016.

La pérdida de masa ósea se combate hoy con tratamientos que ayudan poco o nada a evitar los efectos indeseables de esta ‘enfermedad’. La alternativa es la prevención y asumir un estilo de vida que favorezca la correcta estructura y densidad del hueso.

La osteoporosis es un trastorno del metabolismo óseo que consiste en la pérdida, por encima de lo habitual, de masa ósea y un deterioro de la microarquitectura del hueso. El hueso se vuelve más frágil y aumenta el riesgo de sufrir fracturas. Las regiones que se fracturan con mayor frecuencia son la cadera, vértebras dorsales y lumbares, muñeca y húmero. No cursa con una sintomatología concreta hasta el momento en el que se produce una fractura. Es detectable con una densitometría ósea.

la densidad mineral ósea

Para diagnosticar la osteoporosis se utiliza la densitometría ósea, que cuantifica la densidad mineral ósea (DMO) en relación a la población con características similares de edad, sexo, etnia… Se trata de una técnica que se practica con facilidad, relativamente económica y utiliza una cantidad de radiación pequeña. La medida de la DMO viene expresada en g/cm. Cuando la pérdida comparada con la densidad de referencia es pequeña se habla de osteopenia, y si es mayor de osteoporosis. Normalmente se mide la DMO de la zona lumbar y de la cadera (cabeza de fémur).

Las densitometrías no se deben repetir a intervalos de menos de un año, porque los cambios en la densidad ósea se producen a un ritmo lento. Se aconseja practicarlas siempre con el mismo equipo.

EL HUESO

El hueso está formado en un 20-30% por una parte o matriz orgánica (fibras de colágeno), en un 70-75% por una masa mineral de sales de calcio, fósforo, magnesio, sodio, potasio… y en un 5% de agua. Esta peculiar composición mineralizada hace que el hueso sea muy resistente y, por tanto, el tejido más adecuado para soportar los pesos.

El hueso es un tejido vivo, dinámico y con gran plasticidad. Su estructura cambia a lo largo de la vida. Durante el crecimiento se produce la formación de hueso; este aumenta de tamaño e incluso de forma. En cambio, el hueso adulto ya no crece, pero si que se reorganiza y reestructura para enfrentarse a nuevas necesidades. Durante la infancia e inicio de la adolescencia se acumula el 40% de la masa ósea corporal, y a los 25 años es cuando los huesos adquieren la máxima densidad y fuerza, el pico de masa ósea, y a partir de este capital óseo viviremos el resto de nuestra vida. La masa ósea viene determinada por la genética, la alimentación y la actividad física principalmente. En la edad adulta temprana la masa ósea permanece estable y, a partir de los 40 años, se produce una pérdida lenta y natural. En las mujeres, durante la menopausia, la pérdida de masa ósea aumenta (o puede aumentar) debido al cese de la producción estrogénica. En personas de edad avanzada, también se produce una pérdida de masa ósea, pero en este caso debido a falta de actividad física, algunos fármacos u otros factores.

 

 

FORMACIÓN DEL HUESO

Aporte de nutrientes

La composición del hueso está directamente relacionada con el aporte de los nutrientes que le llegan a través de la alimentación. La masa mineral determina la densidad ósea, especialmente a partir del calcio; pero tan importante como el calcio es tomar magnesio y fósforo en las proporciones adecuadas. La parte proteica o matriz orgánica (colágeno) que define la estructura ósea necesita de flavonoides, vitaminas A, B6, B12, ácido fólico, vitamina K y zinc, para su salud. También es necesario el aporte de boro y silicio, dos oligoelementos que nutren la masa mineral y la matriz orgánica.

La resistencia que tiene el hueso a la tensión depende más de su estructura que de su densidad. Una alta densidad sin una buena matriz o estructura puede hacer que los huesos sean más frágiles o quebradizos.

Secreción gástrica

La absorción del calcio –en forma de suplementos de sales de calcio (el carbonato de calcio es el más utilizado) y otras sales de calcio insolubles– depende de que sean solubilizadas e ionizadas por el ácido del estómago. Las personas con la secreción gástrica disminuida –según estudios, el 40% de las mujeres menopáusicas de nuestra sociedad– solo absorben el 4% de las dosis orales de carbonato de calcio frente al 22% de las personas que tienen una secreción gástrica normal. Sin embargo, del calcio en forma de citrato, lactato o gluconato, se aprovecha cerca del 45% a pesar de la existencia de déficit de la secreción gástrica.

Desequilibrios metabólicos

El exceso de proteínas y de sal y el uso habitual de café facilitan la pérdida de calcio por la orina. Así mismo el abundante consumo de carne, pescado, mariscos y refrescos con cola, que proporcionan un aporte excesivo de fósforo en relación al calcio, acidifica la sangre, disminuye su pH, y pone en marcha la producción de sales minerales alcalinizantes que consumen nutrientes como el calcio para neutralizar o tamponar dicha acidez.

El azúcar refinado y productos derivados (bollería, pastelería, bebidas azucaradas) para ser absorbidos, necesitan entre otras sustancias del calcio, que el organismo sustrae de los huesos, aumentando así la secreción urinaria y la pérdida de este mineral.

La vitamina D

La vitamina D es esencial para que el calcio presente en el intestino, procedente de los alimentos, pase al torrente sanguíneo y llegue a su destino (huesos). La acción de la luz solar durante unos minutos al día, entre 10 y 20 según sea la piel más blanca u oscura, es suficiente para que se genere la dosis necesaria de vitamina D (colecalciferol) que potencia hasta diez veces su acción después de pasar por el hígado–donde se transforma en 25-hidroxicolecalciferol– y los riñones, donde se produce 1,25-dihidroxicolecalciferol, la forma más activa de vitamina D. Por este motivo, los trastornos hepáticos o renales influyen negativamente en la función de la vitamina D y la fijación del calcio en los huesos

Hormonas

La hormona paratiroidea y la calcitonina (producidas en la glándula paratiroides y en la tiroides) regulan los niveles de calcio en la sangre. Si disminuye este mineral en sangre, aumenta la producción de hormona paratiroidea y disminuye la de calcitonina. Si aumenta el calcio sanguíneo ocurre lo contrario. Ello se explica porque la hormona paratiroidea aumenta el calcio en sangre a expensas del que sustrae del hueso (activa los osteoclastos, células que descomponen el hueso), de la disminución de la eliminación del calcio por los riñones y del aumento de la absorción de calcio en el intestino. La calcitonina en cambio disminuye el calcio de la sangre, incrementando la actividad de las células que lo incorporan al hueso (osteoblastos) y aumentando su densidad.

La disminución de estrógenos que se produce durante la menopausia se relaciona con una sensibilidad mayor de los osteoclastos a la hormona paratiroidea, lo que aumenta la destrucción ósea y eleva los niveles de calcio en sangre, provocando un descenso de dicha hormona, lo que hace que se pierda más calcio por la orina y se reduzca la producción de vitamina D necesaria para incorporar el calcio a los huesos.

Actividad física

El hueso varía su estructura y sus propiedades en función de las tensiones y cargas a las que es sometido. Por ejemplo, los cuerpos de los astronautas que viajan al espacio y no tienen que luchar contra la gravedad, o los convalecientes en cama durante largos periodos, sufren una pérdida de masa ósea, aunque reversible. Esto se debe a que los huesos no son sometidos al peso del cuerpo, ni otras cargas, haciendo que su estructura se vuelva más frágil.

El ejercicio físico, a través de las contracciones musculares que actúan como bomba de inyección de los nutrientes hacia el hueso, es también necesario para una buena nutrición y salud ósea.

FACTORES DE RIESGO

Son considerados factores de riesgo los antecedentes familiares de osteoporosis (especialmente las fracturas de fémur de la madre), la edad avanzada (mayores de 65 años), el sexo femenino, la menopausia precoz (antes de los 45 años) o el bajo peso. Todos estos factores individuales pueden ser contrarrestados con unos buenos hábitos de vida.

Estos pasan por evitar el tabaquismo (los fumadores tienen un contenido mineral óseo menor), el consumo excesivo de bebidas alcohólicas (el alcohol disminuye el trabajo de los osteoblastos, formándose menos hueso del que se destruye), las dietas carenciales (por falta de nutrientes como el calcio o el magnesio), o la sobrealimentación (exceso de proteínas, grasas y productos refinados) y el sedentarismo (falta de actividad física o inmovilizaciones prolongadas).

Hay enfermedades que afectan a la formación de hueso, como la anorexia, procesos de mala absorción intestinal, como la enfermedad de Crohn, amenorreas prolongadas (falta de menstruación), hipertiroidismo y algunas patologías hepáticas (cirrosis…) o renales (insuficiencia renal crónica). Uno de los factores de riesgo más frecuentes y menos considerados es la acción prolongada en el tiempo de determinados medicamentos: corticoides (especialmente el uso en pacientes crónicos como los asmáticos), heparina, antiestrógenos, dosis excesivas de hormona tiroidea, metotrexato… Hay que destacar que los inhibidores de la bomba de protones (IBP), fármacos de referencia en el tratamiento de la úlcera de estómago y en el reflujo gastroesofágico, y de uso común como protectores gástricos (omeprazol y similares), se asocian a un aumento de riesgo de fractura osteoporótica. Tal como se describe en el Butlletí Groc del Instituto Catalán de Farmacología, hay estudios que demuestran que personas tratadas durante más de un año con IBP tenían un 44% más de riesgo de fractura de cadera que los no tratados, valor que aumentaba al 59% a los cuatro años de consumo. Otros estudios hablan de un aumento del 62% de riesgo de padecer esta fractura al cabo de cinco años, y un incremento de un 92% de cualquier tipo de fractura al cabo de siete años.

 

PREVENCIÓN DE LA OSTEOPOROSIS

Lógicamente la prevención pasa por evitar los factores de riesgo, como el consumo excesivo de tabaco, alcohol y café, las dietas hiperproteicas con abundancia de sal, alimentos refinados ricos en azúcar y la falta de actividad física o de exposición moderada al sol.

Como hemos mencionado, la dieta es fundamental en la prevención de la osteoporosis. Las dietas vegetarianas se asocian a una reducción de los casos de osteoporosis a partir de los 60 años, lo que indica que, más que a un aumento de la masa ósea inicial, que es similar a la del resto de personas, esto se debe a una menor pérdida ósea, justificada por el consumo de frutas, verduras y alimentos integrales ricos en minerales, la menor ingestión de proteínas animales acidificantes y con exceso de fósforo, y de productos refinados como el azúcar o las bebidas edulcoradas que incorporan cafeína y ácido fosfórico (conocidas bebidas con cola). En las mujeres menopáusicas el consumo de soja y sus derivados, por su contenido en fitoestrógenos, reduce también el riesgo de osteoporosis.

Es importante destacar aquí que más que incrementar el aporte de calcio en la dieta de nuestras sociedades opulentas, que generalmente suele ser más que suficiente, lo importante es impedir su pérdida, que es la causa más frecuente de osteoporosis. Por este motivo, existe la paradoja de que el abuso de lácteos (ricos en calcio pero también acidificantes de la sangre), dentro de una dieta ya de por si acidificante (carne, azúcares, café…), puede favorecer más la pérdida del calcio fijado en los huesos que el aprovechamiento del que aporta, especialmente si falta vitamina D y ejercicio, aumentando el riesgo de cálculos renales o biliares o la calcificación de las arterias. Basta observar el número de personas osteoporóticas que llevan años consumiendo cantidades importantes de lácteos sin frenar su pérdida de masa ósea.

La actividad física es primordial a cualquier edad, pero la verdadera prevención de la osteoporosis empieza en la infancia-pubertad. Es en este momento en el que la persona adquiere un capital óseo a partir del cual vivirá el resto de su vida. Por esto, es recomendable que los niños tengan una actividad deportiva regular, tanto escolar como extraescolar. Y nos referimos no solo a deportes dirigidos, sino también a la carrera libre, saltar, trepar y todas las formas de movimiento que un niño puede experimentar.

Durante la edad adulta, se mantiene la recomendación de practicar ejercicio: correr, caminar, bailar, tenis, voleibol, tai-chi…

Durante la edad adulta se mantiene la recomendación de practicar ejercicio. En especial, actividades como por ejemplo, correr, caminar con ritmo, bailar, tenis, voleibol, baloncesto, tai-chi. Si es difícil incluir en el día a día alguna de estas actividades, podemos sustituir el coche por andar a paso ligero, subir y bajar las escaleras de casa, del metro, del trabajo, y también podemos incluir algunos ejercicios en nuestro día a día.

TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO

La primera línea del tratamiento en la medicina convencional es la suplementación con calcio y vitamina D, y es la que se puede considerar menos agresiva.

El empleo habitual de bifosfonatos (alendronato, etidronato, risedronato…) en la prevención y tratamiento de la osteoporosis está muy cuestionado. Su uso prolongado genera efectos adversos como dolor óseo, articular o muscular intenso, fibrilación auricular y, paradójicamente, fracturas atípicas (espontáneas o después de un traumatismo mínimo), algo que se explica por el efecto de los bifosfonatos, que se debe a la inhibición de la resorción ósea (reducción de la actividad de los osteoclastos, que eliminan las células viejas), con lo que no se renueva el hueso y este se vuelve más denso, pero menos vital y más frágil y quebradizo. También se han descrito casos de osteonecrosis maxilar que impide cualquier implantación dental por imposibilidad de sujetar prótesis en un tejido muerto. Es pues normal que nos cuestionemos un tratamiento que parece que genera más riesgos que la propia enfermedad que intentamos tratar

Lo mismo podemos decir de la prescripción en mujeres postmenopáusicas de calcitonina (hormona que ayuda a fijar el calcio), o del tratamiento hormonal sustitutorio (THS), cuyo uso prolongado se asocia a un aumento del riesgo de padecer cáncer de mama o de útero y de accidentes cardiovasculares o tromboembolismos.

Como conclusión, no hemos de olvidar que todos estos fármacos van dirigidos a frenar la pérdida de masa ósea y que la escasa recuperación que consiguen no es duradera si se deja el tratamiento, y tampoco garantiza menos fracturas (en ocasiones, al contrario). Por tanto, su uso como prevención parece todavía menos justificado.

Tratamiento de la osteoporosis

La disminución de la densidad ósea por debajo de la pérdida fisiológica no es siempre sinónimo de fracturas, ya que la fragilidad del hueso depende de otros factores, como su estructura, que es la que le da resistencia y flexibilidad.

Los tratamientos convencionales a base de medicaciones hormonales (TSH y calcitonina) o los bifosfonatos tienen una relación beneficio-riesgo dudosa. Su indicación se intenta justificar magnificando la gravedad de la osteoporosis, asociándola a fracturas óseas casi seguras, cuando en la mayoría de los casos (osteopenia u osteoporosis leve) no deja de ser un riesgo bajo de fractura si se tienen en cuenta las medidas de prevención.

Puesto que la máxima densidad ósea se asume hacia los 30 años y la edad media de fracturas de cadera o cuello de fémur (las más traumáticas) en nuestra sociedad es superior a los 80 años, se desprende que es poco práctico empezar a medicarse a los 50 años para prevenir fracturas que se producirán 30 años después. Está claro que si no hemos aprovechado nuestra juventud para formar huesos de calidad, una vez llegamos a la madurez o la vejez es mucho más útil tomar medidas para evitar o reducir las caídas, y adquirir un estilo de vida que no sólo frene la pérdida de tejido óseo, sino que también sea un factor de prevención de otras muchas patologías relacionadas con nuestros hábitos diarios.

La dieta debe ser rica en verduras, frutas, cereales integrales, frutos secos, pobre en productos refinados y moderada en grasas y proteínas animales. Hay que reducir al máximo las bebidas carbonatadas ricas en fosfatos, el consumo de tabaco, café, alcohol y chocolate, ya que acidifican la sangre y desmineralizan el hueso. Una dieta y hábitos adecuados evita pérdidas y aporta suficientes nutrientes para la matriz ósea y para la masa mineral como para no hacer imprescindible una suplementación.

En los casos que se considere necesario suplementar, el calcio que se administre es mejor que sea en forma de citrato, ya que de este modo tiene una mayor biodisponibilidad y un menor riesgo de generar cálculos renales. Lo mismo ocurre con el magnesio. Una fuente rica en calcio y magnesio es la melaza o miel de caña, una excelente alternativa al azúcar refinado.

En el mercado de productos dietéticos y de farmacia existen multitud de productos y preparados que combinan los diferentes nutrientes necesarios para ayudar a frenar el exceso de pérdida ósea o para recuperar el tejido óseo. Están los que contienen sencillamente calcio y vitamina D y los que añaden además magnesio, boro, zinc, silicio… Todos ellos (mejor las presentaciones orgánicas) pueden ser útiles en caso de ser necesario suplementar la dieta por problemas de osteoporosis importante, en procesos degenerativos (osteoartritis), en etapas de difícil crecimiento o en la reparación de fracturas. La indicación personalizada es recomendable que la tome un profesional de la salud.

La vitamina D, en caso de dudas sobre una correcta exposición solar (en regiones con poco sol), puede tomarse normalmente sola o asociada a otros alimentos enriquecidos con ella. Un contacto diario de una superficie del cuerpo (brazos, por ejemplo) con el sol durante 15 a 20 minutos es suficiente para obtener la dosis diaria necesaria. Hay que evitar estar todo el día recluido en casa o salir siempre a la calle con todo el cuerpo cubierto.

En época de menopausia o en otras situaciones con déficit de estrógenos, se recomienda tomar soja o sus derivados ricos en isoflavonas o preparados de plantas también ricas en fitoestrógenos (cimífuga racemosa, dong quai o angélica sinensis…)

Las medidas de fisioterapia y prevención de caídas son mucho más eficaces que cualquier medicación para evitar las fracturas.

Ejercicio y fisioterapia

Actividad física, flexibilidad, movilidad, postura y equilibrio

El ejercicio físico es la gran estrella en el tratamiento rehabilitador, pero no menos importante es mejorar la flexibilidad de los músculos, la movilidad de la articulaciones y la conciencia de la postura y el equilibrio. La próxima vez que pasee por un parque o playa, observe cuál es la forma de correr o entrenar de los deportistas que allí se den cita. Puede que sus hombros estén encogidos y su cabeza se adelante al resto del cuerpo, o bien que los pies giren hacia fuera o hacia adentro, o que su espalda esté fuertemente arqueada. En estas condiciones, el impacto o fuerza que se produce sobre el esqueleto no es la óptima, además de poder sufrir algún tipo de lesión. Sin embargo, si se tiene conciencia de la postura, el impacto sobre fémur y lumbares tendrá una mejor absorción por parte del hueso. Además, si se mejora la postura, el equilibrio y la fuerza muscular, se reduce el riesgo de sufrir una fractura. n La actividad física debería constar de ejercicios específicos que sobrecarguen los huesos osteoporóticos (fémur, vértebras lumbares, huesos del antebrazo), ejercicios de fuerza y potenciación muscular, y ejercicio aeróbico como caminar, marcha nórdica, pedaleo u otros. Es importante que un profesional valore las aptitudes físicas y gustos de la persona con el fin de encontrar el entrenamiento adecuado para ella.

Principales posturas y actividades que deben evitarse
  • Los movimientos demasiado bruscos y las rotaciones forzadas, especialmente de columna.
  • Las posturas con flexión de tronco cuando nuestra columna adopta forma de “C”. Por ejemplo, al coger pesos, cuando permanecemos sentados y nos dejamos caer, al hacer la cama…
  • Los ejercicios abdominales clásicos, que además de flexionar el tronco, generan un exceso de presión a nivel pélvico, nocivo en casos de debilidad de la musculatura del suelo pélvico (incontinencia urinaria, prolapsos…).
Prevención de las caídas

En personas de edad avanzada el tratamiento se basa en la prevención de caídas. Es necesario un equipo interdisciplinar que trabaje los siguientes puntos:

  • Detectar y tratar aquellas patologías que puedan incidir en el riesgo de caída, como por ejemplo alteraciones de la función visual, trastornos urinarios que fuerzan a la persona a levantarse por la noche, o la obesidad.
  • Control del tratamiento farmacológico. Reducir gradualmente las medicaciones que aumentan el riesgo de caídas por pérdida de estabilidad o de atención del paciente (antidepresivos, benzodiacepinas, hipnóticos, antihipertensivos…)
  • Detectar riesgos en el domicilio habitual: escasa iluminación, interruptores de difícil acceso, desorden, alfombras arrugadas o no adheridas al suelo, cables sueltos, aceite u otros líquidos que pueden caer en el suelo de la cocina, superficie deslizante de la bañera y muebles inestables.
  • Una vez detectados, se necesitan modificaciones lo más sencillas posibles: instalar barras de apoyo, retirar las alfombras o adherirlas al suelo, retirar los cables sueltos, encender la luz por la noche para ir al lavabo, limpiar todo aquello que cae en el suelo.
  • llevar zapatos de cordones con un contrafuerte firme que ofrezcan estabilidad al pie. Y se evitará el uso de prendas demasiado largas para no tropezar.
  • Mantener y restaurar las actitudes físicas de la persona. Se puede participar en programas de actividad terapéutica para trabajar el equilibrio, la fuerza, la flexibilidad y la postura. Por ejemplo, cuando el movimiento de tobillo se ve limitado, aumenta el riego de caída. Prácticas como el tai-chi son muy recomendables. La persona se sentirá con mayor confianza y autonomía.

Cuando las emociones están rotas

Carmen se presenta angustiada a la consulta porque el médico le ha dicho que tiene osteoporosis, y añade: “Pienso que a los 54 años van a romperse mis huesos”. Me intereso por cómo ha llegado a esa conclusión. Dice no saberlo. Durante un tiempo habla de qué será de ella si se le rompen los huesos, pues no tiene a nadie que la cuide. A lo que respondo que puede empezar cuidándose ella misma, mientras investiga cómo ha llegado a esta situación de no tener quién la cuide.

Carmen recuerda algunos acontecimientos dolorosos. En el relato que construye para transmitir dichos acontecimientos, se localiza un antes y un después en su trayectoria vital. Lo expresa de la forma siguiente: “antes de”, “después de”… Me intereso por lo que cambió en ella para producir ese efecto de antes y después. A lo que responde que fue cuando decidió cerrarse a los demás. Hace dos años que se ha dado cuenta de su cerrazón, ahora ve la consecuencia: una soledad que ha devenido insoportable

Ha hablado con algunas mujeres afectadas de osteoporosis que llevan una vida normal. No entiende por qué ella piensa que se le romperán los huesos. Esta paradoja la hace reflexionar y exclama: “Estoy rota emocionalmente”. Es entonces cuando Carmen se da cuenta de lo que le ocurre. Atando cabos, entiende que tiempo atrás, en lugar de separarse de la persona que “sentía que la estaba rompiendo emocionalmente”, era ella la que había practicado la ruptura largo tiempo al rechazar toda posibilidad de vincularse con otras personas. Sin embargo ahora ve que, por más que ella se sienta rota, sus huesos no tienen porque romperse, a pesar de la osteoporosis.

Cuando quien escucha parte de que la persona que habla busca algo, se abre un espacio de conocimiento. Cuando, además, quien escucha lee los efectos de lo que dice quien habla, da valor a la persona que lo dice porque los efectos agitan, remueven y conducen hacia algo. Carmen ha usado el reconocimiento de la escucha y la capacidad de movilización de lo que decía para entender que la osteoporosis no tenía nada que ver con la conclusión a la que había llegado. Así es como ha desarmado la paradoja al disociar la osteoporosis de la conclusión de romperse los huesos. Ahora sí está preparada para cuidar de sí misma con un plan de actividad física y una dieta apropiada.

 

HERMÍNIA GARCÍA, PEDRO RÓDENAS Y ROSALINA SICART artículo publicado en la revista Integral en Febrero de 2011.

Esta enfermedad causa sobre todo dolor, pero éste no sólo está determinado por la lesión de los tejidos, sino también por nuestras creencias, por nuestro entorno social… Es un fenómeno biopsicosocial, y por ello debe ser tratado por un equipo interdisciplinar

La fibromialgia es una enfermedad reumatológica, según los criterios de la OMS, de etiología desconocida para la medicina convencional, por ello el tratamiento farmacológico es sintomático. En este artículo analizamos los diferentes aspectos que hay que tener en cuenta para abordar la enfermedad, que aportan factores etiológicos y tratamientos diversos al observarla desde la perspectiva de las medicinas no convencionales.

Los síntomas que el médico considera significativos en el diagnóstico de la fibromialgia son: el dolor generalizado (con hipersensibilidad al tacto) , astenia importante (cansancio físico al realizar una actividad mínima) con síntomas de depresión (falta de motivación, desgana) e insomnio, que acompaña a la ansiedad, que cursa con pérdida de atención y memoria. En la exploración se considera definitoria la identificación y cuantificación de los puntos dolorosos: el dolor en 11 de los 18 puntos es el dato que refrenda el diagnóstico.

En el tratamiento convencional se recetan fármacos de acción analgésica y antidepresivos, los cuales actúan de manera sintomática, sin incidir en la etiología de la enfermedad y sin modificar apenas la evolución.

No obstante, el paciente precisa saber a qué se deben las molestias que padece y acude al médico en busca del diagnóstico. ¿Qué ocurre cuando el diagnóstico es fibromialgia? En general, obtener el diagnóstico beneficia al paciente porque cesa la incertidumbre y, por tanto, disminuye la ansiedad, mejorando algunos de los síntomas. Además, permite acabar la fase de “no sé lo que tengo” y pasar a otra fase, la de “qué hago con lo que tengo”. El inconveniente es que ese “qué hago” plantea, en el caso de la fibromialgia, nuevas incógnitas cuando el paciente no encuentra alivio suficiente con los fármacos que le recetan. Por eso vamos a comentar las posibilidades terapéuticas desde otras perspectivas.

ABORDAR EL DOLOR

Si consideramos que el dato principal en el diagnóstico de la fibromialgia es el hallazgo de puntos dolorosos (11/18) y que el síntoma principal es el dolor generalizado, necesitamos conocer qué implica hablar de dolor. La Asociación Internacional para el Estudio del Dolor definió dolor como “una experiencia sensorial y emocional asociada o no a una lesión de los tejidos y expresada como si ésta estuviera presente”. En otras palabras, el dolor no es una sensación directa provocada por una lesión, sino que es el resultado de un complejo procesamiento de la información aportada por nuestros tejidos (factores biológicos y físicos), por aspectos psicológicos (antecedentes dolorosos, pensar que no vamos a poder superarlo, estado anímico del momento, confianza en el médico) y por aspectos sociales como, por ejemplo, si disponemos o no de familiares que nos ayuden, creencias, situaciones laborales, etc.

Así, el planteamiento del dolor crónico tiene que ser multifactorial, abordando los aspectos psicológicos, sociales, energéticos y físicos.

ASPECTOS PSICOLÓGICOS

¿Qué papel juega la psicología en una enfermedad física como la fibromialgia? Dolor generalizado y cansancio son las señales más visibles, señales evidentes de que algo en nuestro cuerpo no va bien. Entonces, ¿por qué tan a menudo las personas afectadas acuden al psicólogo en busca de ayuda?

La persistencia de la situación se acompaña en muchísimos casos de estados de ansiedad y depresión. Dolor y cansancio, además de falta de memoria y atención, van mermando la autoestima de la persona, que cada vez se siente más limitada y, por lo tanto, poco útil. Este estado de ánimo justificaría por sí mismo la intervención psicológica.

Poco a poco, se va avanzando en la identificación de factores orgánicos relacionados con la aparición y mantenimiento de la fibromialgia y, de hecho, la Organización Mundial de la Salud la incluye en su clasificación CIE-10 dentro del apartado de las enfermedades reumáticas. Ello alivia enormemente al paciente, que previamente ha sido despreciado por algún profesional por inventarse dolencias, ninguneado como enfermo o, lo que puede ser peor, visto como sospechoso de buscar beneficios secundarios a la enfermedad.

Pero en nuestra experiencia hemos podido comprobar cómo la persona afectada de fibromialgia comprende, agradece y aprovecha enormemente lo que la psicología orientada a la salud puede hacer por ella. Muy pronto, el paciente empieza a entender que la división entre etiología psicológica o física no deja de ser un artificio y que él, su cuerpo, su dolor, su estado de ánimo, las acciones que emprenda o no y su forma de entender lo que le está pasando son todo la misma cosa, es decir, una integración de múltiples factores que han desembocado en una situación de enfermedad crónica donde él o ella tienen su parte de responsabilidad, pero también la posibilidad esperanzadora de retomar las riendas de su vida.

La terapia psicológica de la fibromialgia va encaminada a conocer el trastorno, a desterrar mitos como que la fibromialgia es una enfermedad degenerativa o altamente incapacitante, a ayudar al paciente a organizar su día a día en función de lo que puede hacer, sin tener tanto en cuenta lo que no puede hacer, a que conozca su cuerpo y sus respuestas al dolor y al cansancio con métodos de relajación sencillos y, sobre todo, a que sepa reconocer y manejar las propias emociones, utilizando el inmenso caudal de autoconocimiento que nos proporcionan.

En suma, la terapia de la fibromialgia no difiere mucho de otras terapias para otros trastornos, pero requiere que sean profesionales experimentados y conocedores del síndrome. Esto es especialmente importante puesto que el paciente, cansado de ser incomprendido, se siente a gusto ante el psicólogo cuando nota que no debe demostrar que está mal, descansa cuando el profesional que le escucha “ya sabe de qué va” y ve que es acogido por un desconocido como quien realmente es, una persona que está sufriendo por una causa que, al menos para él, no admite ninguna duda: su dolor y su cansancio.

Paradójicamente, cuando el paciente mejora, sea con intervención psicológica o sin ella, su entorno familiar y de amistades suele reaccionar cuestionando o poniendo en duda la enfermedad. Es muy frecuente que la persona afectada, si está en un viaje de placer o en una fiesta, oiga lo siguiente: “¿Cómo es posible que hace unos días, ayer mismo, no quisieras salir de la cama y hoy estés así, eufórico y lleno de energía?”. El resultado inevitable es que el aquejado de fibromialgia se siente incomprendido cuando se encuentra mal y también cuando se encuentra bien. Si bien los psicólogos sabemos que la distracción y la realización de actividades placenteras ayudan en gran manera a que la persona se olvide de sus dolores, es comprensible que aquellos que no están familiarizados con la fibromialgia encuentren sorprendentes estos cambios de estado.

No es fácil para el paciente ejercer el derecho a llevar su propia vida de la forma más autónoma y libre posible, en la salud y en la enfermedad. Por ello, la ayuda del psicólogo puede ser muy valiosa, y más si a la vez procuramos transmitir a la persona afectada que cualquier enfermedad es una oportunidad de autoconocimiento y de realización personal. También, y especialmente, la fibromialgia.

ASPECTOS ENERGÉTICOS

Cuando el profesional de la medicina tradicional china (MTC) y la acupuntura atiende al paciente, los datos que escucha y los resultados de las exploraciones que realiza le llevan a una valoración del estado energético que es multidiagnóstica. Es usual el Modelo de Diagnóstico por los Cinco Elementos. Cada paciente presenta un estado energético particular, y además éste va variando a lo largo de su enfermedad.

Esta manera de trabajar conlleva que no se atribuye al paciente un diagnóstico fijo y permanente. Desde la primera visita, y a lo largo de todo el tratamiento, el cuadro de los diagnósticos contempla una diversidad de estados.

El caso por caso es la manera de diagnosticar y tratar en nuestra práctica, y ello es particularmente útil en el abordaje de esta dolencia.

Otra característica de la MTC y la acupuntura es la descripción de los meridianos y puntos de acupuntura. En el diagnóstico se incluye la exploración de los puntos de acupuntura dolorosos y su identificación es prioritaria a la hora de ver cuál es el sistema que está afectado.

En el caso de la fibromialgia, la medicina convencional se encuentra con 18 puntos dolorosos a los que da una importancia decisoria. Esos puntos son puntos de acupuntura (descritos en los atlas desde hace muchos años).

La medicina convencional sólo valora el número de puntos dolorosos, siendo necesario que haya 11 para dar el diagnóstico. Sin embargo, el acupuntor valora cada uno de estos puntos por separado, pues pertenecen a sistemas distintos. A partir de esta constatación, consideramos que la valoración de los puntos con criterios energéticos, como puntos de acupuntura, es especialmente adecuada para orientar a los pacientes de fibromialgia.

¿Y cuáles son los diagnósticos más frecuentes en los pacientes que han acudido a la consulta diciendo que padecen fibromialgia? En diversos Congresos de Acupuntura se han presentado ponencias sobre este tema. Hago referencia a algunos autores muy prestigiosos y, sobre todo, a los estudios en los que he participado [Cristina Domingo]. Un resumen de varios trabajos sobre fibromialgia lo presentamos en el Congreso de la Internacional Médica de Acupuntura en Budapest (Hungría) en octubre de 2008.

En todos los casos estudiados se ha hecho a cada paciente el diagnóstico diferencial por sistemas y nos encontramos unas tendencias.

Mayoritariamente existe una hiperactividad del yang en el sistema madera (que agrupa a los músculos, los órganos hígado y vesícula biliar, y que se relaciona con la agresividad). También de forma mayoritaria hay dos puntos dolorosos que pertenecen al meridiano de vesícula biliar (99% de los pacientes), y otros dos también de ese meridiano (80%). Pero no todos los pacientes tienen la misma etiología para esa hiperactividad, lo cual modifica el tratamiento. En todos los casos, es común el tener que dispersar el yang en los meridianos de hígado y vesícula biliar, pero los puntos a utilizar dependen de cómo está el yin. La situación en los otros sistemas también es variable.

Se deciden, por tanto, puntos para el tratamiento con acupuntura, que se aplican en sesiones semanales. En algunos estudios, hemos constatado los resultados con evaluaciones en tablas estandarizadas, con mejorías manifiestas de la sintomatología y de la calidad de vida.

Para que la situación energética mejore en cada uno de los sistemas afectados no es suficiente con el tratamiento semanal de acupuntura, sobre todo cuando es necesario aportar yin: es preciso que se contemple la nutrición y el descanso. Fomentar actividades yin y averiguar cómo se ha producido la hiperactividad del yang nos dará la información de cuál ha sido la etiología y patogenia de la enfermedad y su desarrollo.

La evolución forma parte del diagnóstico, o dicho de otra forma, el diagnóstico va evolucionando. Los diagnósticos se van confirmando o modificando a medida que el tratamiento va avanzando. De esta forma, se encuentra otro instrumento importante para el enfermo y su enfermedad, que es la prevención de las recaídas, el modo de mantener la salud que ha empezado a recuperarse.

Esta fase de tratamiento se suele realizar con sesiones quincenales o incluso mensuales, aunque puntualmente, si hay recaídas, se puede aumentar la frecuencia algunas semanas.

Es una fase muy importante, ya que la proximidad del bienestar permite esclarecer algunos motivos de la repetición de los síntomas, motivos que pueden ser desde el punto de vista energético de muchos tipos, enlazándose con los otros aspectos multifactoriales de la enfermedad que se contemplan por otros profesionales.

 

 

FISOTERAPIA: CUERPO Y CEREBRO

Desde la fisioterapia actual, se cree que el cuerpo y cerebro trabajan en íntima relación. Es decir, que tan importante es conocer qué ocurre en nuestros tejidos corporales, músculos, nervios, articulaciones como en el cerebro, dado que se trata de un tejido más.

El dolor es una respuesta normal. Es un sistema de alarma para prevenir a los tejidos o poner en marcha su recuperación. Pero la actividad muscular, entre otras, también es una posible respuesta que nos intenta proteger ayudándonos a afrontar situaciones, en forma de escape, de lucha… El cerebro también puede encender estos sistemas de respuesta de forma inadecuada, de forma que los músculos se vuelven insanos (acortados, débiles), y el dolor modifica la conducta frente a un peligro que ya no es real.

Se tiene que pensar que el cerebro está encendido todo el día y que se proyectan millones de películas al mismo tiempo junto con las ya filmadas. El cerebro se renueva cada pocas semanas, y en el caso de pacientes con dolor crónico, se renueva con la misma canción.

Parte importante del tratamiento físico es enseñar la biología del dolor al paciente, así se ayuda a cambiar esa canción cerebral. Dos prestigiosos fisioterapeutas, David Butler y Lorimer Moseley promueven el eslogan “Know pain, no pain” (“Conoce más sobre el dolor, tendrás menos dolor”).

Si se acepta lo anteriormente descrito, se estará de acuerdo en que necesitamos entrenar al cuerpo como suma de músculos, nervios, articulaciones, para acondicionar su estado físico a una mayor libertad de expresión. Pero también nuestro cerebro tiene que ser entrenado.

En los cuadros se exponen las áreas de trabajo en las que se tiene que influir durante el tratamiento de la fibromialgia.

 

 

 

 

VARIOS AUTORES artículo aparecido en la revista Integral en  Junio 2010

En este artículo intentamos hablar de la verdadera prevención del cáncer y de los beneficios y riesgos de las mamografías, ya que el cribado mamográfico no es un método preventivo sino de diagnóstico precoz; además no es infalible ni inofensivo.

¿Qué es el cáncer?

La enfermedad conocida como cáncer es el resultado de una alteración en las células, trasmitida a las células hijas, que se manifiesta por un crecimiento incontrolado de éstas, de forma que invaden tejidos vecinos y se propagan a distancia (metástasis), produciendo graves complicaciones al paciente.

Génesis del cáncer

En el núcleo de las células se encuentran los cromosomas que contienen a su vez los genes, las unidades de material hereditario, formados por ADN (cadena de ácidos y proteínas que lleva grabado el mensaje a transmitir). La alteración del ADN de los genes que controlan el crecimiento, la diferenciación y la reparación celular (oncogenes) es la que hace que una célula sana sea potencialmente maligna. Se llaman carcinógenos a las sustancias que producen esta modificación en el ADN de los oncogenes. Cuando esto ocurre se habla de “etapa de iniciación”. Cuando nuevas sustancias o situaciones (cocarcinógenos) ponen en marcha el proceso incontrolado de multiplicación celular, hablamos de “etapa de promoción”, y es cuando se produce el cáncer.

Causas del cáncer

Es necesario insistir aquí que la causa última del cáncer no son los genes modificados, como podría pensarse después del aluvión de noticias que nos hablan de la identificación de genes responsables de este u otro proceso oncológico. Como es fácil comprender, la verdadera causa del cáncer son los carcinógenos que producen estas modificaciones de los oncogenes, y los cocarcinógenos que promocionan su desarrollo. Todo esto está relacionado con el patrimonio genético de cada persona (herencia), el entorno social y afectivo en que vive, el estilo de vida (hábitos tóxicos, dieta…) y los factores medioambientales que le rodean.

El cáncer de mama es el tumor más frecuente en las mujeres en todo el mundo. Las tasas de incidencia varían según los países, siendo más alta en Norteamérica y Europa y especialmente baja en Oriente. Dentro de los países europeos, existe un patrón norte-sur con una mayor frecuencia de aparición de casos en los países nórdicos y tasas más bajas en los países mediterráneos. La incidencia ha ido aumentando en todo el mundo. En los países desarrollados la probabilidad de desarrollar cáncer de mama a lo largo de la vida oscila en torno al 10 %, un caso de cada 10 mujeres. En España esta probabilidad sería un 5%, una de cada 20 mujeres desarrollará cáncer de mama antes de los 75 años.

En el 2009 el cáncer de mama femenino causó 6.130 muertes en nuestro país, mientras que se estima que cada año se diagnostican 14.000 casos nuevos.

Analizando las tasas de mortalidad del periodo 1952 al 1996 en España, se observa un aumento global de 2,5% anual. Se interrumpe esta tendencia ascendente a partir de los años 90. Actualmente, la mortalidad está descendiendo dados los avances en el diagnóstico precoz y en el tratamiento de estos tumores. España ocupa el penúltimo lugar en cuanto a mortalidad por cáncer de mama y el último en incidencia en la Unión Europea.

La supervivencia a los cinco años ha aumentado un 6% en la última década y, en la actualidad, las cifras de supervivencia relativa ajustada por edad correspondientes a nuestro país son de algo más de un 70%. Este aumento en la supervivencia ha supuesto la estabilización de la mortalidad por cáncer de mama en los países del norte de Europa, por lo que las diferencias geográficas en la mortalidad tienden a hacerse menos marcadas.

FACTORES DE RIESGO

Solo aproximadamente el 1% de los cánceres de mama se presenta en varones, por lo que se dice que el factor de riesgo más importante del cáncer de mama es ser mujer.

La historia familiar está considerada como uno de los factores de riesgo más destacados, pero esta afirmación habría que matizarla. Aunque las mujeres que tienen parientes de primer grado con cáncer de mama corren más riesgo, un análisis más completo ha demostrado que la mayoría no desarrollará nunca un cáncer, y que las que lo hagan será por encima de los 50 años. Ocho de cada nueve mujeres que padecen cáncer de mama no tienen una madre, hermana o hija afectada, según datos de 2006.

A pesar de que esta cifra puede haberse incrementado últimamente, lo cierto es que, desde una visión más integral, la repetición de esta patología en el ambiente familiar puede atribuirse a los hábitos de vida, sobre todo dietéticos, heredados.

Resultado de imagen de mujer cancer mama

Las mutaciones genéticas de los genes BRCA1 y BRCA2, que se consideran factores de riesgo, explican menos del 5% de los cánceres de mama. Como decíamos anteriormente, incluso en estos casos, la causa del problema no reside tanto en esta mutación (ya que está reconocida que su presencia no es suficiente para generar el cáncer de mama), sino en los factores relacionados con el estilo de vida y con el medio ambiente que la produjeron (carcinógenos) y que posteriormente estimularon su actividad (cocarcinógenos).

El riesgo de cáncer de mama se relaciona con el estímulo estrogénico, propio de la edad fértil de la mujer, por lo tanto, cuanto antes aparezca la menstruación (menarquía precoz: antes de los 12 años) y más tarde se retire (menopausia tardía: después de los 55 años), existen más probabilidades de padecer esta enfermedad. También el no tener embarazos aumenta el tiempo de producción de estrógenos (durante el embarazo descansan los ovarios). Por este motivo, se consideran factores protectores del cáncer de mama la multiparidad, tener el primer embarazo antes de los 30 años y la lactancia materna.

La terapia hormonal sustitutoria (THS) basada en la administración exógena de estrógenos, durante más de cinco años, más allá del cese natural de la actividad ovulatoria, es un factor demostrado de riesgo de cáncer de mama, que se explica por el exceso de estímulo estrogénico. Lo mismo ocurre con los largos tratamientos hormonales en patología ginecológica benigna y en los estímulos ováricos en tratamientos de fertilidad.

Los anticonceptivos orales, también por su componente estrogénico, son un factor de riesgo, aunque en menor medida que la THS.

Los xenoestrógenos son sustancias que ha creado el hombre que actúan imitando a los estrógenos y que son desconocidas por la naturaleza y para el propio cuerpo humano, lo que hace difícil su eliminación. La exposición a estas sustancias puede aumentar el riesgo de cáncer. Las más conocidas y utilizadas son los insecticidas, fungicidas, herbicidas y algunos de sus componentes o metabolitos, al igual que otros subproductos derivados de los plásticos y de la combustión de la gasolina, parabenes y algunos fármacos.

La obesidad después de la menopausia, por encima de los 15 o 20 kilos que corresponderían según tablas de peso y talla o índice de masa corporal (IMC), está considerada un factor de riesgo.

El estreñimiento crónico, a través de la acción de bacterias de la flora intestinal sobre ciertos alimentos, puede generar estrógenos activos que aumentan el riesgo.

Hay diversos estudios que atribuyen al consumo de grasa animal y carne de cerdo un incremento del cáncer de mama, sobre todo en tumores con receptores hormonales positivos. Este efecto se explicaría por la producción de aminas heterocíclicas al preparar la carne a elevadas temperaturas y también por el propio contenido hormonal de la carne.

Existe un estudio publicado en 1988 que ya hablaba entonces del incremento de riesgo de padecer cáncer de mama al pasar de consumir carne, huevos y queso de menos de una vez a la semana a hacerlo diariamente. Este riesgo se multiplicaba por 3,83, 2,86 y 3,23 respectivamente.

Están apareciendo cada vez más evidencias de que el incremento de riesgo debido al excesivo consumo de lácteos podría estar relacionado con su riqueza en el factor de crecimiento IGF-1 que facilitaría la fase de promoción y extensión de las células cancerosas. No olvidemos que en la leche de vaca hay un importante mensaje de crecimiento rápido, puesto que un ternero engorda 200 kg y se hace adulto en aproximadamente un año, cuando nosotros necesitamos casi dos décadas para nuestro desarrollo.

También es conocido, en relación a la dieta, el factor de riesgo debido a los benzopirenos resultantes de los asados y ahumados.

El consumo diario de alcohol favorece el riesgo. Entre un 4% y un 10% de los cánceres de mama en los países desarrollados se pueden adjudicar al alcohol.

El tabaco, especialmente cuanto más joven se haya empezado a fumar, también está identificado como un importante factor de riesgo.

Hace ya tiempo que se conoce el efecto cancerígeno sobre el tejido mamario de las radiaciones ionizantes, preferentemente mientras hay actividad hormonal, incluso con bajas dosis cuando se producen en la época de la pubertad.

Un factor de riesgo discutible es el efecto de las emociones negativas o las situaciones conflictivas sostenidas. Aunque las opiniones están enfrentadas en cuanto a factor generador del tumor (el método Hamer lo defiende), sí parece haber consenso en su efecto desencadenante del crecimiento tumoral, que hasta ese momento podía estar contenido por el organismo.

La autoexploración debe aconsejarse a toda mujer salvo a quien produzca ansiedad

PREVENCIÓN

Cuando hablamos de prevención del cáncer de mama, habitualmente pensamos en mamografías, pero es importante aclarar que el cribado mamográfico forma parte de lo que llamamos diagnóstico precoz; es decir, localizar el tumor cuando ya ha aparecido. Sin embargo, prevenir es evitar que se produzca.

Parece claro que tener en cuenta los factores de riesgo es básico para tomar las medidas oportunas para disminuir la posibilidad de padecer un cáncer de mama. En este punto, sería conveniente diferenciar entre situaciones de riesgo y factores realmente generadores del problema.

Cuando hablamos de sexo femenino, de la menarquia precoz o de la menopausia tardía, estamos refiriéndonos a situaciones fisiológicas que por sí solas no son un problema. Lo mismo ocurre con la historia familiar o el ser portador de mutaciones genéticas, ya que todas estas situaciones, que difícilmente podemos modificar ya que no dependen de nuestra voluntad, por sí mismas no inciden en los cambios que van a iniciar el crecimiento tumoral, aunque incrementen las posibilidades de padecerlo.

Resultado de imagen de exploración mamaria

En cambio, cuando nos referimos al THS, anticonceptivos orales, xenoestrógenos, exceso de grasa animal y carne, benzopirenos, tabaco, alcohol, radiaciones ionizantes… sí que estamos citando agentes generadores de cambios en el ADN celular que ponen en marcha el proceso de génesis (carcinógenos) y promoción o expansión del cáncer de mama (co-carcinógenos). En este caso, sí que hablamos de factores de riesgo de los que podemos prescindir individual o colectivamente, en busca de una verdadera prevención.

Por lo tanto, se aconseja para prevenir el cáncer de mama evitar el tabaco, el alcohol, la dieta con exceso de carne, lácteos y demás grasa animal, la obesidad, los tratamientos con estrógenos de síntesis (THS y anticonceptivos orales) y la mínima exposición posible a las radiaciones ionizantes y a los xenoestrógenos (insecticidas, herbicidas, parabenes…). El equilibrio emocional también ha de ser un objetivo fundamental en la salud.

Como no podría ser de otra manera, estas recomendaciones son las mismas que haríamos para cualquier otro tipo de patología, ya que no tendría sentido que la propia naturaleza hubiera dispuesto el imposible que significaría una prevención diferente para cada enfermedad. Existen unos hábitos sanos que pasan por el respeto a uno mismo, a los demás y al entorno que nos rodea, que permiten actuar con la mayor efectividad posible a nuestro médico interno o mecanismos de autorregulación responsables del equilibrio que es la salud.

HÁBITOS SANOS

Si hablamos en positivo, de lo que hemos de hacer más que de lo que tenemos que evitar, hemos de mencionar el ejercicio físico, el sueño suficiente y la dieta.

El ejercicio físico moderado (andar, ir en bicicleta, nadar…) y regular (más de una hora y media a la semana) disminuye hasta un 20% en riesgo de padecer cáncer de mama, según un estudio de Bernstein (2005). La explicación estaría en la reducción de estrógenos que produce la actividad física regular.

Otro estudio finlandés avala la hipótesis de que las mujeres que duermen más de 8 horas diarias presentan menos riesgo de cáncer de mama.

Las frutas y verduras en general, por su aporte en betacarotenos (precursores de la vitamina A), vitaminas C y E y licopeno, resverastrol, selenio… han demostrado una acción anticancerígena fundamentalmente por su actividad como antioxidantes. La administración de estas vitaminas y sustancias antioxidantes en forma de preparados no ha producido este mismo efecto, lo cual demuestra que existen en los vegetales otros factores protectores del cáncer todavía desconocidos.

El consumo de aceite de oliva, tomándolo más de una vez al día, también se apunta como un factor que disminuye las posibilidades de desarrollar el cáncer de mama.

Un modelo de estilo de vida con menos peso, menos alcohol y más ejercicio permite reducir los casos de cáncer

En el caso de la soja y sus derivados (tofu, licuado de soja…), ricos en fitoestrógenos como las isoflavonas, la opinión respecto a su beneficio en la prevención y tratamiento del cáncer de mama está dividida, especialmente en los casos hormonodependientes. En algunos estudios se habla de su efecto frenador del crecimiento tumoral, por lo que recomiendan su consumo para prevenir y para tratar esta patología. Su protección la extienden tanto a la época pre como postmenopáusica. A ello se atribuye la baja incidencia del cáncer de mama en las mujeres japonesas, grandes consumidoras de soja. En cambio, otros estudios sugieren que la soja y derivados pueden aumentar el cáncer de mama, especialmente si se consumen a partir de la menopausia.

Quizás podríamos concluir diciendo que, durante la etapa fértil de la mujer, la soja y derivados tendrían un efecto protector o preventivo, ya que sus fitoestrógenos benefician al competir con el efecto hiperestrogénico de medicamentos y xenoestrógenos, y que en épocas anteriores (infancia) y posteriores (postmenopausia) el efecto es al menos discutido. Ante la duda y hasta que no existan estudios más claros y coincidentes, hay quien sugiere no abusar de soja y derivados, no tomándolos más de una vez al día mientras la mujer sea fértil (hay personas que consumen, el mismo día y de forma continuada, tofu, licuado de soja, hamburguesa o salchichas de soja…), distanciando más su consumo en la infancia y en la postmenopausia (2 a 3 veces a la semana) y evitar su toma en aquellos casos diagnosticado de cáncer de mama hormonodependiente. También hay que saber que las isoflavonas de la soja pueden interferir con la acción del Tamoxifeno (medicación que se indica, generalmente durante 5 años, a las pacientes que han padecido un cáncer para prevenir recaídas), ya que ocupa los mismos receptores en las células.

Podríamos resumir diciendo que una propuesta de dieta preventiva y terapéutica del cáncer mama (y para cualquier tipo de cáncer) sería una dieta vegetariana y con alimentos ecológicos, y una dieta de bajo riesgo pasaría por ser rica (consumo diario) en frutas frescas, verduras, cereales, frutos secos y aceite de oliva de primera presión en frío; moderada (2 a 4 veces a la semana) en legumbres (incluida la soja), lácteos, pescado y carne blanca; y escasa (0 a 1 vez a la semana) en productos refinados y azúcares, grasas animales y carne de mamíferos como la de cerdo.

Por último, hacer referencia a un estudio recién publicado en The Journal of the National Cancer Institute (Dra. Petracci y equipo) que describe un modelo que cuantifica la reducción de riesgo de cáncer de mama al cambiar el estilo de vida. En él se relaciona la pérdida de peso, la disminución del consumo de alcohol y la práctica de ejercicio durante diez años con la reducción de 16.000 casos de cáncer sobre una población de un millón de mujeres.

DIAGNÓSTICO PRECOZ

A diferencia de la prevención que intenta evitar la aparición del tumor, el diagnóstico precoz consiste en identificar lo antes posible su presencia para poder actuar terapéuticamente con la máxima efectividad.

Es importante que la mujer conozca sus mamas a través de su propia palpación y acuda al médico cuando note cualquier novedad.

La autoexploración mamaria por sí sola no se considera suficiente para la detección precoz del cáncer de mama, pero sabemos de muchas mujeres que fueron diagnosticadas después de apreciarse ellas una alteración en sus mamas, incluso pocos meses después de que el resultado de la mamografía fuera negativo. Lo aconsejable sería que todas las mujeres aprendieran a conocer su propio cuerpo y a reconocer los mensajes que nos transmite.

La autoexploración debe aconsejarse a toda mujer salvo a aquellas a las cuales les produce ansiedad o serias preocupaciones. Debe también marcarse que el mejor momento para hacer la autoexploración es una vez retirada la menstruación, momento en que las mamas están en un momento de descanso hormonal y, por ende, es más fácil la palpación.

Lamentablemente, la disminución de la morbi-mortalidad del cáncer de mama se debe a los tumores que se diagnostican en un estado muy inicial in situ, con tamaño menor de 1 centímetro y sin afectación ganglionar. Desgraciadamente, estos tumores no se suelen detectar en la autoexploración.

Hoy en día, la mamografía es el método de diagnóstico que con mayor precisión puede dar cuenta de lesiones cancerígenas a través de imágenes interpretables. O sea, es lo que más nos puede permitir un diagnóstico precoz, y por este motivo es la técnica que se utiliza como bandera en todos los programas mal llamados frecuentemente de “prevención de cáncer de mama”.

¿QUÉ ES UNA MAMOGRAFÍA?

Es la técnica utilizada en la exploración radiológica (emite radiaciones ionizantes) de la mama. Permite localizar la lesión y elaborar un informe sobre el tipo de lesión encontrada y su localización, también valora el grado de sospecha para cáncer de mama.

Está indicada en mujeres con síntomas y sospecha clínica de cáncer de mama como diagnóstico y en mujeres asintomáticas en los programas de cribado o detección precoz de cáncer de mama. La técnica habitual es realizar una mamografía en ambas mamas en doble proyección (de arriba abajo y oblicuamente). Las incomodidades que genera hacerse una mamografía para la paciente tienen un sentido. La fuerte compresión de la mama en el senógrafo disminuye el espesor del tejido, por lo tanto es necesario que pase menos radiación para generar la imagen y, además, aumenta su calidad. Algo importante a mencionar a las pacientes es que para evitar estas molestias es aconsejable efectuar la prueba inmediatamente después de la menstruación, es decir, en los primeros días del ciclo.

La mamografía puede detectar precozmente cánceres in situ, con tamaño menor a 1 cm y sin afectación ganglionar. Su grado de sensibilidad es del 85 al 95 % y una especificidad alrededor del 90%. Hay un 5 a 15% de cánceres que no se van a detectar precozmente y un 10% de falsos positivos.

 

Resultado de imagen de mamografia

PROGRAMAS DE CRIBADO

Un cribado consiste en examinar un grupo de población con el fin de detectar una enfermedad. Normalmente, son iniciativas de la administración pública con el objetivo de provocar un descenso de mortalidad por esa causa.

El cáncer de mama reúne todas las características generales de los programas de cribado de carácter poblacional. Tiene una alta morbilidad y mortalidad. Es la primera causa de muerte por cáncer en mujeres de 35 a 55 años.

El tratamiento en fase precoz permite la conservación de la mama en más de la mitad de los casos.

La mamografía se presenta como la prueba de cribado más efectiva, dado que permite el diagnóstico de lesiones muy pequeñas y tiene buena tolerancia.

PROTOCOLO DE CRIBADO ACTUAL

Hasta hace poco, el protocolo de detección precoz de cáncer de mama indicaba una mamografía cada año o cada dos años, según el ámbito institucional, en mujeres sin riesgo que tenían entre 40 y 64 años.

El nuevo protocolo de la OMS nos marca olvidarnos de las mamografías de cribado poblacional entre los 40 y 49 años, y hacerlas cada dos años entre los 50 y 74 años. El cribado mamográfico se asocia a una disminución de las tasas de mortalidad por cáncer de mama significativa en este último grupo de edad y, además, se evita la acumulación y peligrosidad de las radiaciones en las mujeres más jóvenes, ya que aplicar radiaciones ionizantes en un tejido en activa proliferación epitelial por acción de las propias hormonas incrementa el riesgo de cáncer de mama en mujeres menores de cincuenta años.

Ya en el 2009 la USPSTF (U.S. Preventive Services Task Force) de Estados Unidos recomendaba no hacer cribado poblacional a las mujeres antes de los 50 años. A las mujeres de 40 a 49 años, se les debía advertir de los riesgos y beneficios de realizar mamografías y ayudarlas a decidir en base al riesgo real de contraer la enfermedad y su preocupación sobre la misma.

Hay que informar a las pacientes acerca de los beneficios y riesgos tanto de hacerse una mamografía como de lo contrario

VENTAJAS DEL CRIBADO

El cribado regular con mamografía no puede prevenir el cáncer de mama, pero puede reducir el riesgo de morir debido a este cáncer por identificar tumores en sus inicios, con un tamaño inferior a 1 cm. En la Revisión del estudio Cochrane 2011 sobre el cribado con mamografías se observa una reducción de mortalidad del 15% del cáncer de mama.

Otro estudio con seguimiento durante 30 años sobre población sueca, publicado en junio de 2011, habla de un 30% menos de muertes por cáncer de mama en el grupo de mujeres que participó en el cribado y que, de cada 1.000 a 1.500 mamografías, se previene una muerte por cáncer; o también se evita un fallecimiento por cada 400 ó 500 mujeres cribadas.

En un artículo de 2008, el Dr. P.C. Gotzsche, director del centro nórdico Cochrane, revisa la mamografía como método de cribado para cáncer de mama, y maneja otras cifras, llegando a la conclusión de que, de cada 2.000 mujeres que participan en programas de cribado de cáncer de mama durante 10 años, una prolongará su vida como consecuencia de una detección temprana y su tratamiento precoz.

La mamografía se asocia con una disminución de las tasas de mortalidad por cáncer de mama, sobre todo en mujeres de 50 a 74 años. Las mujeres de 60 a 69 años parecen ser las más beneficiadas. Y el beneficio es escaso en las mujeres de más de 74 años.

INCONVENIENTES DEL CRIBADO

En contraposición, algunos de los tumores cancerígenos y los llamados precursores del cáncer (displasias, metaplasias…) que son hallados por cribado crecen muy lentamente, o no lo hacen del todo (teoría de la remisión espontánea). Estas lesiones podrían no convertirse en verdaderas lesiones cancerígenas. Debido a que es difícil el diagnóstico de benignidad o malignidad sin la cirugía, todos son tratados. En consecuencia, el cribado lleva a tratar a muchas mujeres por una enfermedad tumoral que ellas no tienen y nunca tendrán. De las 2.000 mujeres –citadas anteriormente– sometidas al cribado durante diez años, 10 mujeres sanas que no se hubieran diagnosticado si no se les hubiera hecho el cribado se diagnosticaran como enfermas y recibirán tratamiento innecesariamente de cirugía, radioterapia e incluso quimioterapia.

Por el motivo anterior, el cribado de detección precoz del cáncer de mama puede aumentar la mortalidad debido al mayor uso de la radioterapia. La radioterapia es beneficiosa para las mujeres con alto riesgo de recurrencia local. Sin embargo, es perjudicial para las mujeres con un riesgo particularmente bajo, como aquellas en las que el cáncer se detectó mediante el cribado, principalmente debido al daño vascular y al desarrollo de insuficiencia cardiaca como resultado de algunos tipos de radioterapia (Early Breast C 2000).

En ocasiones, la mamografía muestra imágenes confusas o lesiones sospechosas de ser cancerígenas, lo que obliga a realizar nuevos exámenes (y nuevas radiaciones ) que finalmente pueden demostrar que lo observado era benigno y, por lo tanto, una falsa alarma o lo que se denomina falso positivo. Esto ocurre aproximadamente en 200 mujeres (10%) de las 2.000 valoradas en un cribado durante diez años (Gotzsche). Estos diagnósticos de falsos positivos, mientras se esperan los resultados definitivos, pueden causar ansiedad y sufrimiento psicológico durante varios meses que a veces cuesta reconducir.

El 32% de las mujeres a las que se realizó su primera mamografía presentan dolor alrededor de la prueba, siendo una de las causas de abandono del programa de cribado.

No todos los cánceres pueden ser detectados con mamografías, causando una sensación de falsa seguridad.

No debemos olvidar que la mamografía es una exposición a radiaciones ionizantes, justo uno de los factores de riesgo del cáncer de mama, por lo que no son inocuas. Su efecto cancerígeno puede ser más o menos elevado en función de los antecedentes y edad de la paciente, la frecuencia de la prueba y estado o antigüedad del mamógrafo. Estudios de hace quince años afirmaban que, en diez años de cribado anual, por ejemplo entre los 35 y 45 años, el efecto radioinducido era tres veces más importante que el preventivo. Es decir, que por cada cáncer que se evitaba se generaban tres. Afortunadamente, hoy en día los mamógrafos actuales irradian menos, la edad del cribado recientemente se ha restringido a partir de los 50 años y la frecuencia ha pasado a ser de anual a cada dos años, lo que hace menor el riesgo de cáncer radioinducido por las mamografías y, en general, en medios sanitarios se ha pasado a considerar superior el beneficio conseguido.

CONCLUSIONES

Las mujeres, los médicos y los responsables sanitarios deben considerar las ventajas y desventajas de los programas de detección precoz de cáncer de mama. Las mujeres, en especial, deberían estar informadas de los riesgos y beneficios antes de decidir si asistir o no a los programas de screening de mama.

Se desconoce el impacto real de los programas de detección precoz. La mortalidad ha descendido, pero el cáncer de mama aumenta en su incidencia. No hemos de olvidar que este tipo de cáncer es la primera causa de muerte en mujeres entre 35 y 55 años y el cribado mamográfico se inicia, según las actuales recomendaciones, a los 50 años, por tanto con pocas posibilidades de reducir estas muertes. Se debería ampliar el abordaje con la implementación de programas de salud para la prevención de los factores de riesgo evitables y no quedarse únicamente con el diagnóstico precoz.

Para reforzar esta idea, y teniendo en cuenta, como hemos podido comprobar en este mismo artículo, que las cifras de los diferentes estudios son aproximaciones a la realidad y, por tanto, variables, no podemos resistir la tentación, como conclusión, de enfrentar los datos de reducción de mortalidad por cáncer de mama atribuidos al cribado mamográfico, una muerte por cada 400, 500 o 2.000 mujeres cribadas según los distintos estudios referenciados, con los del trabajo de la Dra. Petracci y su equipo también citado en este artículo sobre un modelo que cuantifica la reducción del riesgo de padecer cáncer de mama al cambiar el estilo de vida (perdiendo peso, bebiendo menos alcohol y haciendo ejercicio) y que habla del cálculo de una reducción de 16 casos de cáncer de mama por cada 1.000 mujeres que han incorporado estas tres medidas preventivas durante diez años. Queda en evidencia el beneficio en salud y el ahorro sanitario que significa potenciar la prevención frente al uso exclusivo de medidas diagnósticas, teniendo además en cuenta que en el estudio anterior solo se han aplicado algunas de las medidas preventivas mencionadas en este mismo artículo.

LA MUJER DEBE DECIDIR

Mujeres con lazo rosa

No caigamos en el error de suponer que los datos de la ciencia pueden decirle a una persona cuál es la decisión correcta respecto a una elección médica. Cada paciente debe poder evaluar los posibles resultados según una buena información que depende del médico… así tendrá que considerar los potenciales beneficios y daños de cada alternativa.

Aunque es muy difícil, los valores del médico no deberían contar en la decisión, ya que sus propios temores y ansiedades pueden condicionar a la paciente.

Hay que informar a las pacientes acerca de los beneficios y riesgos presentes tanto en el caso de hacerse una mamografía como en el caso de prescindir de esta prueba.

En este punto, el médico debe mantenerse al margen de la decisión que tome la paciente, en cualquier caso debe acompañarla, pero no juzgar o sentenciar.

El conocimiento, el saber, es lo que nos hace verdaderamente libres. Una persona no puede decidir sin conocer las opciones. Por eso, se debe hacer especial hincapié en la información y el acompañamiento. Cada paciente debe poder evaluar las consecuencias y resultados según la información que le aportamos, pero también por sus propias creencias y valores.

Alternativas o complementos a la mamografía

Una alternativa real a la identificación de microtumores en la mama como la que nos proporciona la mamografía parece ser que no existe por el momento. Sí que hay pruebas que la complementan o que pueden proporcionar mejor información en tumores incipientes de mayor tamaño, sin olvidarnos de la autoexploración mamaria, como método de conocimiento del propio cuerpo y de sus cambios. Relacionamos a continuación otros medios diagnósticos.

El uso de la mamografía digital ha disminuido el número de falsos positivos, de acuerdo a un estudio del Equipo de Radiología del Hospital del Mar de Barcelona, ya que precisa más el diagnóstico en el caso de un falso tumor, pero tenemos que saber que las radiaciones que emite son prácticamente las mismas que emite la mamografía tradicional. La diferencia está en la lectura, ya que las imágenes se pueden ver ahora en formato digital.

La ecografía mamaria complementaría la exploración clínica o mamográfica. No sustituye a la mamografía en el cribado de cáncer de mama por sus limitaciones en ver los tumores más pequeños.

La resonancia magnética tiene una gran sensibilidad para la detección del cáncer de mama, pero las limitaciones en su especificidad obligan a usarla en combinación con otras técnicas de la imagen.

La galactografía, prueba radiológica que detecta las masas intraductales de la mama, permite señalizarlas guiada con ecografía o mamografía.

La punción con aspiración de aguja fina (PAAF) se utiliza para extraer del tumor palpable material para el análisis citológico que nos dirá si tiene características de benignidad o malignidad.

 

MANUELA CUEVAS, MÓNICA PUGA Y PEDRO RÓDENAS 

Artículo publicado en la revista INTEGRAL en Noviembre de 2011.

La Angustia escondida tras la Ansiedad

Miradas nerviosas. Busco su pupila y no la encuentro. Escucho una historia que no logro captar: un@ mism@ explicad@ desde la voz de los médicos, de los psicólogos, de los padres, de l@s novi@s… El arte de esconderse en las palabras ajenas. ¿Y la propia voz? Ante la pregunta que le interpela, vacilaciones, indefiniciones, una vacuidad que se reparte entre “no sés”, “creo qués” y “no puede ser qués…”. Se define por lo que NO es. Y la pregunta se me agolpa en el interior: ¿Dónde quedó lo que SÍ es? Huelo que está escondido tras esos “síntomas de ansiedad”, único nombre que le permite la sociedad para la angustia que le ha traído hasta aquí.

“Me mareo y creo que me voy a caer al suelo”, “tiemblo y me da vergüenza que se me note”, “me parece que estoy en una película, me miro y no me reconozco”, “me ahogo, me cuesta respirar”, “creo que voy a volverme loco”, “me da miedo perder el control”…
Efectivamente, cuando los diversos sistemas en los que vives te aprietan tanto que no cabes en el retorcido traje que te queda como resultado, lo más sano es perder el control. Me place acompañar a las personas que así lo eligen, a soltar el control de una forma en que no se dañen a ellas mismas ni dañen a otr@s. La nueva brújula para construir un lugar propio y sano son las emociones que están detrás de su “ansiedad”. Desentrañarlas y no temerlas, escucharlas y hacerles caso, es un camino.

Cada recorrido es distinto, y observo distintas funciones en mi acompañar, que os quiero contar a través de uno de los caminos que he recorrido al lado de alguien a quien llamaremos Mati.

 

¿DE QUÉ NOS PROTEGE LA “ANSIEDAD”?

Imagínate que en algún momento de tu vida vives una intensa injusticia,o estás en peligro, tal vez pierdes a alguien que quieres mucho, o tienes que aguantar algo que te da realmente asco, te gusta mucho alguien que está “prohibido” o consigues algo que te hace inmensamente feliz… Pero no puedes expresar la intensa rabia, el miedo, la tristeza, el rechazo, el deseo o la alegría que sientes en esa situación porque perderías el afecto de alguien que tienes a tu alrededor.
Desde ese momento, la ansiedad te avisa cada vez que vuelves a sentir esa emoción, y tú crees que vuelves a estar en peligro de perder el afecto de alguien. Solo queda una opción: traspasar la ansiedad y comprobarlo.

Mati vive con su padre. Su madre esperó a que él cumpliese la mayoría de edad para separarse. Desde hace un tiempo se marea y tiene miedo de ir solo por la calle por si se cae. Ha dejado de salir a correr, y se está planteando dejar su trabajo de camarero porque los fines de semana siente que “no da abasto” y los mareos empeoran.Siente ahogo, le cuesta dormir y le da miedo “perder el control”. Ha ido al médico de cabecera y éste le ha derivado al neurólogo. Le han hecho pruebas y no encuentran ninguna causa para los mareos. El médico de cabecera le ha derivado al psiquiatra, y toma antidepresivos y ansiolíticos desde hace un mes. “No llevo las riendas de mi vida”, me dice. “Quiero saber por dónde tirar”.

Le digo que no voy a ayudarle a dejar de tener ansiedad. Me mira perplejo,como si por primera vez dejase de intentar deshacerse de ella a cualquier precio. En varios encuentros, construimos la idea de perder el miedo a la ansiedad y no dejarse convencer por ella: volver a salir solo a la calle y comprobar si se cae o no.
No se cae. La ansiedad ya no lo protege,ahora lo encierra. Después de saber esto por sí mismo, se abre otra fase.

 

EN BUSCA DE LA EMOCIÓN PRIMARIA

Se abre el grifo de la expresión. “Si puedo andar y no pasa nada malo, puedo decir y tal vez no pase nada malo”,parece su nuevo lema interior. Le doy permiso para compartir cualquier cosa, y aparecen situaciones de impotencia en el trabajo, sensación de no poder con más responsabilidad. Primero, lo explica como un defecto suyo (“tendría que poder”), después aparece la información de las negligencias de sus jefes y la falta de recursos materiales para hacer su trabajo.

A medida que va dándose cuenta de que está fuera de su esfera de control resolver esas situaciones, comienza a relatarme sensaciones parecidas en la relación con su padre y su madre. Por primera vez, brota una emoción espontánea intensa, que acompaño con Tapping (una técnica EFT de liberación emocional).Todavía incomprensible para Mati, la emoción de llanto y rabia comienza a ser la brújula de las sesiones y a darle indicaciones de “por donde tirar”.
Esta emoción va llevando su conciencia hacia varias de las situaciones en que se creó y se reforzó. Decide compartirlas conmigo: Hace un año su padre se intentó suicidar.Sus padres discutían fuertemente cuando convivían.Son situaciones en que había sentido mucha tristeza y a la vez mucha rabia por no poder resolverlas, y que lo habían mantenido en alerta constante para tratar de evitarlas en diferentes etapas de su vida. Su rabia y su tristeza nunca las había expresado, para no perder la poca armonía que conservaba en sus relaciones familiares.

Un proceso terapéutico de liberación emocional y de Constelaciones Familiares para reubicarse en su lugar de hijo, permiten a Mati poco a poco ceñirse a lo que le es posible hacer teniendo en cuenta las circunstancias en su trabajo, y prepararse para independizarse dejando a su padre la responsabilidad de su propia vida y muerte.

 

¿ANSIEDAD, PÁNICO O ANGUSTIA?

Los síntomas de Mati caben dentro del diagnóstico médico-psicológico de “ataque de ansiedad”, también llamado “ataque de pánico” y “crisis de angustia”. Para mí, este último nombre es el que mejor describe el proceso interior que él estaba viviendo.
  • Crisis: cambio profundo y de consecuencias importantes en un proceso o situación, o en la manera en que éstos son apreciados.
  • Angustia: del latín angostura, angostamiento, estrechez.También, carencia de placer: an- (sin) -gustia (gusto).
 Mati se había colocado en la familia y en el trabajo en la posición de responsabilizarse de lo que otros descuidaban,estrechándose su espacio vital y dejando de disfrutar.Su “crisis de angustia” fue el “clic” oportuno para hacer cambios profundos en su forma de ver dónde termina su responsabilidad y tomar decisiones para crear una forma de vida para sí mismo en la que le guste vivir.
Algunos pacientes que han recibido estos diagnósticos me consultan porque quieren comprender para qué su cuerpo reacciona así. Cuando juntos investigamos en qué circunstancias vitales se encuentran, muchas veces consideran parte de su responsabilidad situaciones que están fuera de su alcance. En ocasiones, consciente o inconscientemente, tratan de salvarle la vida o de mantener en vida a un familiar que consideran que está en riesgo de muerte (enfermedad, falta de deseo de vivir, intento de suicidio, drogadicción, etc.): animándolo, supervisando sus tratamientos, vigilándolo.

Hacer el duelo por lo que no es posible y asentir a la forma en que cada un@ lleva su vida, es una oportunidad para tomar también conciencia de la finitud de la propia existencia y ponerse manos a la obra para hacer la propia vida lo más amplia y gustosa posible.

ALBA DOMINGO SANTAMARÍA,
PSICOLÓGA SISTÉMICA