Muchas frases reflejan diversas situaciones que nos pasan en la vida; “me sentó mal lo que me dijiste”,”no soy capaz de digerir esta situación”,”me muerdo la lengua para no…”,”…”

Es importante hacer ciencia en medicina para seguir avanzando y así encontrar mejores remedios a las enfermedades que presenta la humanidad. Nos valemos de nuestra práctica y observación para poder generar nuevas hipótesis de estudio que validen las experiencias empíricas. Para la Medicina Tradicional China su metodología de trabajo ha estado la observación de los fenómenos naturales que se repiten constantemente, siendo el margen de error mínimo. La relación existente entre lo que pensamos, las emociones, lo que comemos, nuestros hábitos y el resto del cuerpo, ha estado la manera de trabajar de siempre de esta medicina milenaria. En los últimos años, desde la medicina más científica, se van publicando artículos en donde queda demostrado el binomio de la concepción del Yin-Yang y lo que llamaríamos la homeóstasis plena del organismo, basado en un funcionamiento simbiótico entre el cuerpo y sus circunstancias. Esto, nos viene a decir, que el abordaje en la patología de un paciente es algo global y de ese modo se lo hemos de poder explicar, para poder ser tratado con rigor y seguridad.

Para la MTC las situaciones calladas o mal procesadas serán expresadas por el cuerpo de una manera u otra… Por ejemplo; hoy en día muchas personas consultan a especialistas por problemas relacionados con los trastornos que podríamos llamar zona cráneo-cérvico-mandibular, como son los vértigos, mareos, acufenos, bruxismo, cefaleas, migrañas, problemas dentales diversos, parálisis facial, neuralgias, … Si somos capaces de buscar un poco más profundamente en la historia del paciente acabamos encontrando muchas veces problemas de carácter más sistémico como una depresión, ansiedad, estrés, insomnio, digestiones lentas, pesadas, acidez, colon irritable, enfermedad de Crohn, estreñimiento crónico y también problemas ginecológicos, inflamatorios articulares, musculares o de la piel.

La pregunta que nos hemos de hacer es: ¿Tienen alguna cosa en común todo este tipo de patologías y trastornos diversos? Podemos afirmar que sí.

Visión desde la Medicina Tradicional China

Desde la MTC sabemos que los diferentes órganos del cuerpo están relacionados entre ellos y dirigen diferentes funciones específicas que a su vez están vinculadas a alguna emoción. Así pues, cuando nos referimos al Pulmón y a la Piel lo relacionamos con el Intestino Grueso, o cuando hablamos del Hígado estamos nombrando la rabia y la lucha como emoción. De este modo se podría nombrar todos los órganos del cuerpo, relacionándolos con todo lo que somos física, psicológica y emocionalmente.

A día de hoy ya no hay duda que el cerebro y el sistema digestivo están plenamente conectados y que por tanto órganos y vísceras como el Hígado, el Estómago, la Vesícula Biliar, el Páncreas, el Bazo o los Intestinos, … tienen una influencia recíproca con los pensamientos y emociones. Si nuestros órganos están sanos enviaran señales correctas y si los pensamientos son claros harán que estos funcionen correctamente. Al cerebro se le llama el mar de la médula, al estómago el mar de las vísceras y al Bazo el mar de los órganos. Estos mares se conectan a través de una red de meridianos que permite su relación y el buen funcionamiento entre ellos. Un bloqueo hepático de forma crónica por causa alimentaria o emocional puede dar un mal funcionamiento en este órgano con la consecuente alteración en cadena de otras partes del cuerpo, dando sintomatología muy diversa.

Caso Clínico

Natalia es una de esas personas que, después de algunos años con diversas molestias, se da cuenta de que todo lo que le pasa debe de estar relacionado de algún modo y decide pedir ayuda para ser tratada de un modo diferente. Esta mujer de 42 años de edad nos consulta inicialmente por una cefalea hemicraneal y occipital que se ha intensificado en los últimos meses, convirtiéndose a veces en una molestia que la incapacita para las actividades diarias. En la entrevista inicial aparece un dolor lumbar de larga evolución con una irradiación por la pierna que le impide estar de pie mucho rato y en donde los diferentes tratamientos realizados hasta el momento solo la han ayudado a sentirse mejor de forma pasajera. Nos comenta que siente siempre una sensación de ansiedad que le da por comer entre horas. Está nerviosa e irritable y muy preocupada por todo, hecho que hace que cada día se levante por la mañana con tensión en la zona cervical y lumbar. Así mismo presenta dolor en la mandíbula y en las manos, lo que refleja que duerme haciendo fuerza, no siendo el sueño suficientemente reparador. La sensación de cansancio es permanente, pero va aumentando conforme avanza el día. También comenta que en los últimos años ha puesto unos kilos de más, cosa que le preocupa bastante. Todo y haber realizado diferentes dietas, en ninguna de ellas ha conseguido perder suficiente peso. Este sobrepeso empezó después de un tratamiento de fertilidad unos años atrás. Desde ese momento sus relaciones sexuales no son placenteras del todo, ya que presenta alguna molestia. Actualmente sus menstruaciones son dolorosas y sus ciclos más largos de lo normal. En la última revisión ginecológica le detectaron un mioma, cosa que hizo que aumentara su preocupación. Las cándidas han sido siempre un problema, de forma repetitiva, a lo largo de su vida. En los últimos años no se siente bien emocional ni anímicamente, relata problemas de pareja que no son abordados y en donde cada uno a su manera no quiere afrontar. Sus digestiones son pesadas y lentas, generando gases i molestias tras las comidas. También presenta retención de líquidos, teniendo las piernas siempre bastante hinchadas.

Todo y que parezca un caso inverosímil, muchas veces estos síntomas de la medicina se obvian y son tratados como situaciones crónicas sin posibilidad de solución, solo pretendiendo paliar el malestar.

Tratamiento

Inicialmente hicimos un enfoque desde la acupuntura para liberar las tensiones acumuladas y permitir la libre circulación de la energía por el cuerpo. Así conseguimos descongestionar la zona cervical, craneal y mejorar la zona lumbar gracias a disminuir el estado de irritabilidad. Posteriormente reequilibramos las estructuras de la cabeza con fisioterapia craneomandibular. Fueron necesarios cambios dietéticos que permitieron que la paciente hiciera mejor las digestiones y se sintiera con más energía, cosa que hizo mejorar su estado de ánimo. Después de unas cuantas semanas de tratamiento fue cuando decidimos hablar con ella para recomendarle unas sesiones de psicoterapia para tomar consciencia y poder ordenar sus ideas y pensamientos, permitiéndole abordar diferentes situaciones del pasado, cómo maneras de funcionar que no le permitían avanzar en algunas situaciones de su vida. Conforme se fue encontrando tranquila pudo dormir más y no apretaba tanto las manos y la mandíbula, cosa que le permitía por la mañana levantarse más recuperada. Durante el día podía estar relajada. Finalmente se decidió hacer un enfoque desde la homeopatía y la micro inmunología. Así se pudo detectar que su sistema inmunológico estaba en un estado de alerta y lucha constante, y pudo ser tratado con remedios homeopáticos.

Conclusión

Como se puede ver, la paciente estuvo acompañada en su proceso de diferentes profesionales que le aplicaron acupuntura, fisioterapia, naturismo, psicoterapia y homeopatía, en donde cada uno de ellos aportó aquel granito de arena que permitió pequeños cambios en el organismo de Natalia,  que se fue recuperando de forma lenta pero muy eficaz. Cuando hablamos de medicina Integral o Integrativa, justamente se trata de acoger al paciente de una forma humana y plena, escuchando, respetando y poniendo en común los remedios y terapias de forma coordinada, priorizando según sea el estado en cada momento, pues el destino final es el bien común del paciente.

 

Josep Maria Charles

Fisioterapeuta y Acupuntor especializado en disfunciones craneales y mandibulares.

 

Existe en la actualidad un pensamiento mayoritario instaurado en la sociedad que promueve una visión analítica y parcializada de las cosas, que profundiza mucho en las partes y se olvida del todo y que por este mismo motivo actúa como si nosotros y nuestro entorno fuéramos entidades separadas y diferentes, ocultándonos la realidad y engañándonos a nosotros mismos.

Este pensamiento aplicado a la ciencia es el que permite hoy en día decir que dos vasos de vino diarios son buenos para el corazón, aunque para el hígado y para el sistema nervioso sean un problema; que el azúcar refinado nos da energía y lo necesitan los niños para crecer, a pesar de que sea un agente inmunosupresor y un desmineralizante y ladrón de vitaminas conocido; que los helados que llevan leche son ricos en calcio y por lo tanto buenos para la osteoporosis, sin valorar el aporte de aditivos, colorantes y demás sustancias no reconocibles por el organismo que incorporan, y que sobrecargan los filtros orgánicos (hígado, riñones) y sus mecanismos defensivos (sistema inmunitario)…

Es el mismo pensamiento que considera un éxito un medicamento que alivia el dolor articular, aunque lesione el estómago; que busca y utiliza los principios activos de las plantas sin tener en cuenta la acción reguladora y sinérgica del conjunto; que dice que un órgano está enfermo sin reconocer que la enfermedad afecta a todo el individuo y se expresa a través de dicho órgano; que proclama que en el tercer mundo las personas se mueren de enfermedades infecciosas, cuando estas no son más que la expresión de un sistema inmunitario debilitado por el hambre…

Este pensamiento hace que fraccionemos nuestra vida, separando las necesidades del cuerpo de las de la mente y el espíritu (convertimos el trabajo y el dinero que nos reporta en un fin más que en un medio); que fragmentemos la naturaleza para obtener energía y armas nucleares y liberemos al medio en que vivimos sustancias radiactivas como si de elementos sin importancia se tratara; que intervengamos en grandes ecosistemas, por ejemplo destruyendo los bosques que nos aportan el oxígeno que respiramos, como si de algo ajeno a nosotros se tratara…

Siguiendo este pensamiento esperamos que la ciencia analítica nos diga que hemos de comer, como si el alimento más adecuado para nosotros no estuviera sobre la tierra desde que la pisamos, integrado, completo, y esencialmente crudo, como nos lo ofrece la naturaleza. La fruta que nos dan los árboles ahora es buena porque lleva vitaminas, bioflavonoides, antioxidantes. ¿Y antes de saber de la existencia de estos nutrientes no era buena? Y cuando conozcamos todos lo elementos nuevos que sin duda contiene y que todavía están por descubrir, ¿será mejor?.

Si nos empeñamos en conocer a fondo las partes, sin tener en cuenta el conjunto, tal como dice la irónica definición de especialista, llegaremos a saber mucho de nada.

Necesitamos recuperar ese pensamiento hoy minoritario, procedente de las antiguas culturas orientales, preincaicas, o mediterráneas, que no pierden la visión sistémica de la realidad, relacionando siempre la parte con el todo; que respeta nuestro entorno porque entiende que somos una prolongación de lo que nos rodea; que nos ayuda a reconocernos como individuos que formamos parte de una sociedad dependiente del planeta donde vivimos, planeta que nos da el sustento y que viaja por un espacio que no es más que energía en estado puro, la misma que vibra y habita en lo más íntimo de nuestras propias células.

Conocer los ciclos vitales que nos dan la vida y nos la mantienen, no para diseccionarlos y mejorarlos como pretende la ciencia moderna, sino para entenderlos en su conjunto e incorporarnos a ellos, es el camino más corto para no engañarnos y encontrar respuestas válidas para nuestra supervivencia como especie, y nuestra plenitud como personas.

Pedro Ródenas ,Médico Naturista.

¿Cuándo?

Del 3 al 6 de Mayo de 2018

¿Dónde?

Palau Sant Jordi

Passeig Olímpic, 5-7
08038 Barcelona
Tel. (+34) 93 426 20 89

SALA 2

Programa Integral, Medicina Integrativa y Escuela de Salud:

Sábado 5 de mayo

Hora: 15 h.

           Título: En defensa de las medicinas y terapias “no convencionales” ante la inquisición del pensamiento único.           

           Ponente: Pedro Ródenas (Médico naturista)

Hora: 16 h.

          Título: Comunicación no violenta: ¿qué pasa cuando dejo de juzgar?

          Ponente: Mª.Dolors Pallarès (Psicóloga clínica)

Hora: 17 h.

          Título: Cinco prácticas para cultivar la paz.

          Ponente: Rosa Chacón (Maestra y mediadora)

Hora: 18 h.

           Título: Naturismo: más allá del veganismo. El gran cuidador.

           Ponente: Pedro Ródenas (Médico naturista)

Hora: 19 h.

           Título: Libera tu mandíbula (Taller práctico).

           Ponente: Josep M. Charles (Fisioterapeuta acupuntor especializado en trastornos del cráneo              

           y la mandíbula)

 

 

Domingo 6 de mayo

 

Hora: 10,30h.

           Título: Despertando la energía. Automasaje energético (Taller práctico).

           Ponente: Aurea Gómez (Terapeuta manual)

 

Hora: 11,30 h.

           Título: Fibromialgia desde la medicina integrativa.

            Ponente: Daniela Passani (Médica naturista y ayurvédica)

 

Hora: 12,30 h

           Título: El cuerpo vivo, frustración: fibromialgia, fatiga crónica…

           Ponente: Rosalina Sicart (Psicoanalista y pedagoga)

 

Hora: 13,30 h.

           Título: Oncología integrativa.

           Ponente: Equipo del área de oncología integrativa de Integral

 

Hora: 14,30 h. a 15,30

           Título: Lupus y esclerodermia. Homeopatía específica del sistema inmune.

           Ponente: Lali Torrellas (Médica homeópata)

 

 

¡Te esperamos!

 

Cuando es el cuerpo el que nos habla, nos pide atención, nos expresa síntomas…

Los primeros avisos pueden pasar casi inadvertidos si no estamos abiertos y receptivos. Algo tan común como molestias de espalda, cansancio o estrés sostenido en el tiempo, si no son atendidos seguirán su camino hacia siguientes fases de intensidad, agravamiento o cronicidad.

Hay diferentes y variadas formas de entrar en contacto y tomar conciencia de cómo se encuentra nuestro cuerpo. Una forma sencilla y muy empleada en nuestra sociedad es el quiromasaje o masaje manual. Recibir un tratamiento de un profesional nos permite sentir el toque terapéutico de sus manos, descubrir las zonas que requieren de ayuda y sentir el alivio de las mismas. La práctica regular del masaje nos ayudará a reconocernos en nuestro esquema corporal, lo que nos permitirá ir tomando conciencia de cómo utilizamos nuestro cuerpo en el día a día y de cómo en él se van reflejando nuestras emociones.

Malas posturas en el trabajo, mente y músculos sometidos a fuertes presiones, tensión en las relaciones laborales, familiares, de pareja… Lo habitual es decirnos “No pasa nada” o “No es cosa nuestra”, lo que sólo nos sirve de excusa y nos encargamos de asegurarnos de que no va con nosotros, que no podemos hacer nada si el otro no cambia… El malestar crece y buscará formas de llamar nuestra atención. En cada uno, la vía por la que el individuo transitará para resolver lo que se manifiesta será única. A través del reencuentro con nuestro cuerpo y de su cuidado iremos siendo más conscientes de qué necesidades van surgiendo y estaremos más receptivos a reconocer nuestros estados de ánimo y nuestras reacciones.

Cada persona tiene su propio ritmo, misión y propósito. Es de gran valor equiparse de las herramientas que nos puedan ser de utilidad para el camino del cambio, siempre que tengamos claro que es un recorrido que queremos realizar. Ser respetuoso con el propio ritmo es darnos el tiempo necesario para observar, reconocer, aceptar, asimilar y dejar ir. Avanzar muy rápido nos puede hacer olvidar el disfrute del recorrido, y muy lento nos puede crear sufrimiento innecesario. La vida está llena de momentos alegres y otros no tanto; el camino del autoconocimiento nos prepara para poder afrontar los acontecimientos con una actitud y visión más global e integradora.

 

La conciencia del cambio

En una mirada con deseo de cambio, llevaremos nuestra atención a distintos aspectos de nuestra totalidad. Es decir, contemplaremos los diferentes campos de la persona e iremos trabajando con ellos según se presenten las necesidades y siendo respetuosos con las posibilidades del momento, sin forzar situaciones que no nos llevarían el trabajo a buen término. El desarrollo del proceso comienza muchas veces sin darnos cuenta: me duele la espalda y decido darme un masaje. Con esta acción hemos dado el primer paso, favorecemos la toma de conciencia de los bloqueos físicos que será el segundo paso. Tercer paso, comienzo a ser partícipe de mi mejora y me coloco en un nuevo lugar, “de observador”. Me vuelvo activo en la atención a mi cuerpo y desde esta nueva posición comienzo a descubrir como las relaciones, las emociones y mis pensamientos van influyendo en mí, en mis posturas, en mis estados de ánimo y en mis reacciones. En definitiva, en cómo todo confluye en mi bienestar. Desde este lugar de observación exploraremos los distintos campos: físico, emocional, mental y existencial.

A partir de estos detectaremos que está pasando en nosotros, buscaremos las herramientas y/o profesionales que en ese proceso nos apoyen y nos sean de utilidad, siguiendo un camino coherente a lo que el momento nos refleja, y así poder producir el cambio necesario.

Caso clínico

Anabel tiene 56 años y de profesión es administrativa. Acude a la consulta por molestias en la parte dorsal de la espalda y tensión cervical.

Comenzamos con un masaje suave y de reconocimiento para valorar el estado de los tejidos, las posibles contracturas o zonas de tensión. Un repaso general nos da una primera lectura y estado de su cuerpo. Encontramos el tejido sobrecargado de tensión que dificulta la liberación de las toxinas, lo que a su vez genera falta de oxigenación de los mismos, favoreciendo las contracturas.

La propuesta para las siguientes sesiones es la de trabajar con quiromasaje la zona de la espalda y drenaje linfático manual (DLM) en piernas y abdomen con la intención de limpiar la toxicidad y aflojar la tensión de los tejidos.

Llevamos varios meses a una sesión semanal y durante este tiempo va comentado cómo se desarrolla su vida cotidiana, su trabajo y las relaciones en el mismo. En nuestras conversaciones se muestra cada vez más en la queja, de lo que no es para nada consciente. Con la confianza va permitiéndose dejar ir su malestar con respecto a los cambios que de una manera progresiva se están presentando en el trabajo y que no tiene posibilidad de evitar, de cómo la crispación y la presión está afectando a las ya justas relaciones con los compañeros. Se da cuenta de que la relación más cercana con una compañera le está empezando a resultar lo que se diría tóxica, ya que siempre está en la queja, y me dice que se da cuenta de que ella le acompaña. Se empieza a cuestionar, “¿soy yo también tóxica?”

Esta situación le ha generado malestar e inquietud, que comienza a expresarse físicamente, sintiéndose más hinchada de abdomen, sensación de descontrol en su necesidad de micción (orina). Sus visitas al lavabo la inquietan, pues siente necesidad aún cuando acaba de estar. Este síntoma no es nuevo, ya que se va repitiendo en diferentes momentos cuando se encuentra más nerviosa. Acude a su médico de cabecera que le trata para la cistitis, y mejora temporalmente. Persiste la hinchazón y aparecen las digestiones pesadas, a lo que se suman dolores articulares que se van desplazando de unas a otras articulaciones sin ningún motivo aparente. Comienza una sensación de incomodidad interna que no sabe definir…  

En alguna ocasión me había comentado que, para algunos problemas anteriores, se había tratado con homeopatía y que le había dado resultado. Comentamos la posibilidad de volver a su doctora y así lo hizo. Le explicó el recorrido y los cuidados que seguía y, después de una detallada exposición de su situación actual, le puso el tratamiento homeopático.

Seguimos con los masajes a los que unas semanas atrás incorporamos el trabajo de las zonas reflejas de los pies (reflexoterapia). Observamos que cuando se suavizaban los síntomas físicos se acentuaban los emocionales. Estos últimos comenzaban a tener una presencia más destacada: ha comenzado a tener el sueño ligero y le comienza a pesar levantarse para ir a trabajar. Su dificultad para dormir la estaba dejando muy cansada, el desánimo comenzaba a minar la confianza en ella misma y ante la presión laboral del momento, surge como una sombra la sensación de ser incapaz de salir adelante en el mundo laboral donde los cambios son de hoy para mañana. Le aumentan responsabilidades que antes no tenía y le exigen actualizarse en temas que no le gustan, ni se siente capaz de asumir. Comienza a identificar una sensación de angustia y miedo.

En la siguiente visita con su doctora se planteó el trabajar con estas emociones que estaban surgiendo muy intensas y estaban pidiendo ser revisadas. En nuestras sesiones habíamos tratado el tema en varias ocasiones de una manera pasajera, esperando que fuera ella quien sintiera la necesidad y lo expresara.

 

La baja laboral

Había llegado el momento. Se visita con la médica de cabecera y le explica lo que estaba pasando en su vida. Le expuso su situación de dudas, miedos y terrores con respecto al trabajo, y le dio la baja por depresión.  Comienza la terapia psicológica.

Pasa un periodo muy oscuro, como si hubiera caído en un agujero negro del que “no ve cómo salir”, “ni sabe si saldrá”, tal como lo expresa ella. Desde fuera la observo dar vueltas sobre el miedo a ser y servir, exigiéndose a sí misma volver a la seguridad anterior. Ve horrorizada lo frágil y vulnerable que se siente, y le preocupa lo que su marido pueda pensar y sentir sobre ella, que siempre se había presentado como una mujer activa y con carácter. Se preguntaba ¿Dónde está esa mujer que yo era? Vamos juntas sosteniendo este espacio mientras el proceso sigue su camino y va llegando al fondo, la médica le va alargando la baja y le pauta medicación durante un periodo a modificar según la evolución.

Seguimos con los masajes y la reflexología, y hemos incorporado trabajos de visualización y relajaciones guiadas. Es un espacio que espera semanalmente, le aporta confort y le permite aflojar. Cada día desconecta mejor y se va notando el efecto del trabajo multidisciplinar: masajes, antidepresivos, homeopatía y psicoterapia. Pone mucha atención en las propuestas que le plantea la psicóloga. Ha vuelto a hacer algo que le gustaba mucho desde pequeña, nadar. Al mismo tiempo ha recuperado su habilidad natural para escribir, y ha pensado en comenzar un diario del proceso que está viviendo. Ha decidido también darse permiso para hablar con su marido de temas que normalmente no trataban y a presentarse ante él tal como se siente en ese momento: frágil, vulnerable y llena de miedos. Su marido, ante la situación, está abierto y dispuesto. Le cuesta entender qué ha pasado y se muestra colaborador, tal como dice “tiene ganas de verla feliz otra vez”.

En esta rutina van pasando las semanas, ella va procesando las emociones, y a la vuelta de las vacaciones de verano su médica le propone darle el alta, ya que su estado es mucho más sereno y equilibrado.

De vuelta al trabajo

Se incorporó al trabajo donde encontró que se habían producido cambios en los compañeros. Fue adaptándose y conociendo poco a poco a los nuevos, con los que entabló unas relaciones más abiertas y sinceras. Se sintió muy apoyada por todos ellos y se sorprendía de cómo podía ser tan diferente todo. En cuanto a sus nuevas responsabilidades se entrevistó con su superior y le expuso sus dificultades. Ambos se pusieron de acuerdo y entró en un curso de formación. Actualmente desempeña su trabajo con ilusión y no descarta la posibilidad de que en un tiempo no muy lejano se plantee una prejubilación. Todo dependerá de lo que las nuevas tendencias profesionales le exijan y la claridad con que ahora es capaz de mirar sus necesidades y las del otro.

Conclusión

En el caso de Anabel, un trabajo multidisciplinar físico, mental y emocional, le ha permitido situarse ante la vida laboral y de las relaciones desde una posición más positiva y creativa. Ha pasado por un espacio oscuro, donde el miedo, la duda y la inseguridad han reinado por un tiempo. Las ha podido mirar con coraje, y ahora disfruta de la fuerza y confianza que da superar aquello que te asusta.

 

Áurea Gómez Ergüin

Terapeuta manual, sofróloga.

Artículo publicado en la revista Integral en 2017

A medida que la población mundial ha ido en aumento, la preocupación por garantizar la obtención de alimentos se ha hecho patente. Sin embargo los criterios que se emplean para la producción y distribución de éstos no son precisamente de salud ni de solidaridad, sino que siguen las pautas, como casi todo hoy en día, de los intereses económicos.

 

Comida para todos

Los países ricos, a través de las multinacionales, deciden los cultivos de los países del Tercer Mundo para la exportación, mientras los orientan a que importen alimentos básicos con un mayor coste. Las dietas con grandes cantidades de carne que se consumen en las ciudades exigen importantes extensiones dedicadas a pastos, tierras que darían de comer de ocho a diez veces más personas si se empleasen en la agricultura. El mundo “civilizado” utiliza en muchas ocasiones la destrucción de excedentes alimentarios como medida para estabilizar el mercado, sin considerar que en los países pobres las personas, niños, adultos y ancianos, no tienen que llevarse a la boca.

Hoy en día una buena distribución de los recursos permitiría una correcta nutrición para toda la población mundial. Es decir, que ya, ahora, la victoria sobre el hambre sería posible; lo que es más difícil de lograr es el triunfo sobre los intereses que no permiten que esto sea así. De momento la Tierra lo permite, pero la Sociedad no. ¿Y en el futuro?

alimentación ecológica Integral Centre Mèdic

Dos visiones opuestas

Puesto que los recursos de nuestro planeta son limitados, y el incremento demográfico una realidad, es lógico plantearse soluciones a largo plazo. Nos encontramos aquí con dos propuestas de signo bien distinto: la aplicación de la biotecnología en la alimentación, y el desarrollo de conceptos ecológicos en la producción y distribución de los alimentos.

La primera es la máxima expresión de que las personas, con nuestros conocimientos, podemos variar la biología, incluso mejorarla. Es la visión antropocéntrica de la vida: el hombre es el centro del cosmos y la ciencia el instrumento de poder que utiliza para modificar su entorno.

La segunda, es el reconocimiento de la existencia de una Unica Vida de la que cada ser vivo, cada objeto o elemento, forma parte. El hombre, con sus conocimientos puede entender mejor el papel que desarrolla cada una de estas partes y hacer más plena esa Vida. En este caso la ciencia es un instrumento de comprensión y de respeto al entorno.

Biotecnología

La primera propuesta es la que se ha impuesto en los últimos años en los diferentes aspectos de nuestra sociedad: en la medicina, la industria, la agricultura, etc. Los alimentos han sido tratados, adulterados, y modificados. Cultivos intensivos, abonos químicos, reguladores del crecimiento, plaguicidas e insecticidas, refinado de alimentos, aditivos, conservantes… están consiguiendo: convertir tierras fértiles en estériles, contaminar aguas, plantas y animales, disminuir la calidad de los alimentos, producir carencias nutricionales, e incrementar los factores de riesgo para la salud. Y a estos despropósitos se añade la manipulación genética de los alimentos, que es lo mismo que alterar el equilibrio entre nuestra fisiología y lo que comemos. Esta decisión tiene unas consecuencias impredecibles, puesto que los efectos de las modificaciones genéticas son aún desconocidos y se perpetúan por sí mismos eternamente.

Esta conducta de huida hacia adelante, sin retorno, sólo tiene una explicación. Volvemos irremediablemente a los intereses económicos. Las grandes multinacionales, gigantes de la biotecnología, que controlan diversos campos de acción, como los de la alimentación y de la industria farmacéutica, y que con su poder rigen la política de los países y naciones, anteponen sus ganancias a corto plazo a la salud de toda la población. La manipulación genética permite patentar alimentos, semillas y otros productos. Igual que con los fertilizantes sintéticos y los piensos químicos crearon una total dependencia de los agricultores y ganaderos hacia ellos, la biotecnología persigue el mismo objetivo: cobrar royaltis por plantar patatas o criar vacas patentadas. Y lo peor no es el monopolio de la alimentación que se avecina, sino las consecuencias que acarrea para la salud de las personas y del planeta esta actitud prepotente.

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Alimentos ecológicos

Frente a esta postura intervencionista, representando la segunda propuesta que mencionaba anteriormente, está la alimentación biológica o ecológica (aunque se utiliza habitualmente el término biológico, hay quien recuerda que todo alimento es biológico, incluidos los tratados con biotecnologia), que se caracteriza precisamente por respetar los ciclos biológicos de la tierra y de la vida. La agricultura biológica por ejemplo, sigue los ritmos naturales de crecimiento de las plantas, utiliza la rotación de cultivos para mantener el nivel de nutrientes del suelo, emplea el abono orgánico para fomentar la vida de los microorganismos que hacen fértil la tierra, y combate las plagas restaurando el equilibrio ecológico de las especies vegetales y animales de cada medio. Es una vuelta a la agricultura tradicional con los conocimientos de la actualidad.

Los productos biológicos-ecológicos  son equilibrados, y conservan todo su sabor. Si bien su producción no parece tan rentable a corto plazo, al prolongar la fertilidad de la tierra, puesto que le devuelve lo que le toma prestado, a largo plazo su rendimiento es indiscutible, igual que su calidad. Hay estudios que demuestran que las frutas y verduras ecológicas tienen un mayor porcentaje de nutrientes (lo que hace que con menos cantidad sea suficiente, comportando al mismo tiempo un ahorro importante en suplementos alimenticios), y contienen un 90% menos de nitratos, por lo que no contaminan agua, suelos, ni consumidores.

Cada vez hay más personas sensibilizadas con este tema y la oferta crece progresivamente: más hectáreas de cultivo ecológico, incremento de tiendas de productos ecológicos, apertura de paradas en algunos mercados con venta de verduras y frutas biológicas… Sin embargo su consumo es todavía muy minoritario, incluso entre quienes decididamente defienden este tipo de alimentación, lo que pone en peligro los proyectos de productores y agricultores que optan por la calidad y por la salud del planeta y del consumidor. Creo que para que sus esfuerzos no sean baldíos deberíamos contribuir siendo consecuentes con aquello que pensamos. Sería bueno dejar de ser parte del problema para empezar a ser parte de la solución.

alimentación ecológica Integral centre mèdic

 

La biotecnología, como expresión de la visión antropocéntrica de la vida, le da al hombre el poder de cambiar su entorno sin medir las consecuencias que ello representa para la salud del individuo y del planeta. Significa el negocio a corto plazo para la gran industria, a través de la patente y venta de sus productos exclusivos (patatas y vacas de diseño, por ejemplo) y la progresiva ruina de la tierra y los pequeños agricultores y ganaderos.
La producción de alimentos ecológicos reconoce la existencia de una sola vida de la que cada ser vivo, objeto o elemento, formamos parte. El respeto de los ciclos biológicos y la comprensión de los ecosistemas que funcionan a nuestro alrededor, garantiza el equilibrio y la calidad de los alimentos, da independencia al productor porque utiliza los recursos que están a su alcance, y ayuda al mantenimiento de nuestra salud y la de la Tierra.

 

Capítulo 37 del libro “El médico naturista opina”. Pedro Ródenas, médico naturista.

¿Qué entendemos por una relación “tóxica”? Planteamos la relación tóxica como una relación (pareja, amigos, familia…) que crea malestar constante y va mermando el bienestar de sus miembros sin aportar nada positivo ni constructivo. Puede parecer muy obvio no querer una relación así, pero, en realidad, es mucho más sencillo de lo que pensamos tener una relación tóxica, o más de una en nuestras vidas, y no acabar de detectarla o no poder ni querer dejarla.

Aceptamos que en nuestro alrededor hay personas muy distintas, unas más alegres y simpáticas que otras, más positivas o negativas… pero, ¿“tóxica”?

Todos tenemos nuestros malos momentos ¿no es así? Ahora bien, ¿es algo puntual que puedo aceptar por las circunstancias del momento? Después del mal trago y recuperada la calma, ¿me siento bien con esa persona? o, todo lo contrario. ¿es algo que se repite en la mayoría de encuentros con esa persona? ¿me angustia cada vez más? ¿me hace sentir impotente o culpable, sin recuperar la calma en ningún momento con ella? Si es así, podríamos estar ante una relación “tóxica”.

A la hora de enfrentarnos a nuestras propias reacciones y las de los demás, cada uno de nosotros somos diferentes. ¿Conozco bien mis reacciones ante diferentes situaciones? ¿Me he preguntado cómo me siento en las diferentes relaciones de mi vida? ¿Cómo se sienten los demás conmigo? ¿Me dicen que me quejo demasiado? ¿Hay alguien en mi vida que me hace sentir especialmente mal? ¿Me he planteado si es imprescindible para mí? ¿Lo pienso, pero no me veo capaz? ¿Me enfadado fácilmente por cualquier cosa?…

El caso que presentamos nos muestra alguna de las dificultades que pueden llevar a no detectar y/o no poder reconducir este tipo de relaciones que llamamos “tóxicas”, así como el trabajo realizado, en este caso concreto, para poder retomar el contacto con uno mismo, reconocer las propias necesidades y reconducir la relación, buscando alternativas de una forma sana y constructiva, fuera del enganche de esas relaciones “tóxicas”.

 

El caso de Marcello

 

Marcello (nombre ficticio) tiene 24 años, y viene a consulta planteando una dificultad de relación con su pareja. Hace tiempo que se siente mal con su novia y no sabe cómo resolver ese malestar y desea sentirse bien con ella. Marcello nos plantea cambiar “su sentir”, sin más, cree que él es culpable de su malestar.

Debemos conocerle mejor para ayudarle a descubrir cómo se activa ese sentimiento de malestar.

Nos cuenta que, al principio de la relación, él tenía muchos detalles con su novia. Le gustaba verla contenta y parecía que se le daba bien. Se considera un chico sensible, atento y detallista también con su familia y sus amistades. Poco a poco, a medida que compartían más tiempo y crecía la confianza entre ellos, su pareja empezó a encontrarle “pegas” a sus detalles y progresivamente a todo lo que él hacía. Ante esta situación, él respondía esforzándose más y más, intentando acertar en los detalles, estar más atento a las necesidades de ella… Y no parecía acertar en nada. Entonces empezó a notar que estar con su novia le creaba malestar y empezó a angustiarse ya que “no debería ser así”. Él estaba seguro de que ella le necesitaba y él no podía fallarle y tenía que llegar a ser feliz con ella, ¡sí o sí! No se planteaba otra alternativa.

 

Trabajo terapéutico

 

Proponemos explorar más en los detalles de su relación, cómo evoluciona hasta el estado actual, y un trabajo de auto-observación que le permita verse a él mismo en este proceso: sus emociones, pensamientos y acciones.

En cuanto a su pareja, relata que, ahora que la conoce mejor, observa que ella suele empezar con todas las nuevas relaciones de forma amable y cuando ya existe un vínculo de amistad dice: “ahora hay confianza, ya puedo decir lo que pienso”. A partir de ahí todo suele ser bastante negativo y reconoce que algunas personas acaban alejándose y dejan de quedar con ellos.

Eso también le preocupa. Le entristece pensar que ella podría quedar sola. En este punto nos centramos en lo que él siente y cómo se relaciona. Nos explica que tiene una amiga con la que se siente de forma parecida. Es una amiga de la infancia, han crecido juntos, son vecinos y ella se ha apoyado siempre en Marcello.

Le pedimos que concrete la situación que le crea el malestar parecido al de su pareja. Nos describe el hecho de la negatividad constante de su amiga, siempre está en queja de todo, también hacia Marcello, ante lo cual él se siente más obligado a hacer algo para hacer sentir bien a su amiga. Si le preguntamos por la experiencia, de años, con la amiga, reconoce que nunca ha sido capaz de hacerla sentir contenta un solo segundo y que, con el tiempo, él siente alivio cuando ella viaja por trabajo durante largas temporadas. Esa sensación de alivio le crea culpa y también le preocupa.  

Marcello va tomando consciencia de su necesidad de contentar a los demás hasta el extremo de verse como único responsable. Le ayuda su experiencia en el entorno familiar, donde su rol de “cuidador” y “detallista” está muy bien valorado, pero dónde se ve recompensado por el reconocimiento, sobretodo de su madre, pero también por el resto de la familia. Un hermano le refiere que no es agradable estar demasiado tiempo en compañía de su novia. En este punto empieza a plantearse de otra forma las dos relaciones que le crean malestar: empieza a ver cómo él se responsabiliza del bienestar de la pareja y de la amiga sin que estas le reconozcan esfuerzo alguno.

En las relaciones personales no siempre se puede actuar de la misma forma, ya que las personas son distintas y requieren estrategias diferentes dentro de la propia forma de ser de cada uno.

En este contexto de auto-observación Marcello empieza a ver su malestar, no como algo a eliminar, sino como un indicador de que hay que cambiar algo en su comportamiento con la pareja y con su amiga de la infancia.

“Desde mi forma de ser, que no me disgusta y me ha aportado buenas relaciones, ¿puedo hacer algo más para que mi pareja deje de verlo todo negativo? ¿realmente está en mi mano? ¿me siento yo escuchado por mi amiga de la infancia? ¿existen momentos agradables entre nosotros? ¿son suficientes para que me apetezca verlas? ¿qué espero yo de una relación de pareja?”

 

Evolución

 

A partir del trabajo de auto-observación y de aceptación de todo lo que iba descubriendo sobre sí mismo va haciéndose responsable de su propio bienestar. Marcello puede plantearse nuevas estrategias para relacionarse con personas que podríamos considerar tóxicas: tomar distancia (física y temporal en lo posible) para pensar en cómo se siente y qué le indica esa emoción respeto a lo que ocurre, y aprender a poner límites entre su necesidad de complacer y la necesidad del otro.

Se permite distanciar los encuentros con su amiga de la infancia sin esperar que la alejen sus viajes, así como acortar los encuentros a un café para ponerse al día y poco más, de forma que él se queda bien y le apetece volver a quedar.

Con su pareja, Marcello se permite empezar a decir lo que piensa sobre lo que quiere, sobre las quejas de ella, y a exponer también su necesidad de reconocimiento. Desde la calma se plantea llegar a conocer si realmente puede llegar a sentirse bien con su novia. “Quererse sin necesitarse”.

“Escucharse” implica aprender a ser el primer responsable del propio bienestar general y aceptar que, de la misma forma, el otro es el primer responsable de su propio bienestar.

Esto conlleva cuidarse a todos los niveles: ejercicio regular, comida saludable, aprender técnicas de relajación, relaciones satisfactorias

psicología medicina integrativa en Integral Centre Mèdic

M.Dolors Pallarès i Ramon,Psicóloga.

Articulo publicado en la revista Integral en  2017.