Esta enfermedad causa sobre todo dolor, pero éste no sólo está determinado por la lesión de los tejidos, sino también por nuestras creencias, por nuestro entorno social… Es un fenómeno biopsicosocial, y por ello debe ser tratado por un equipo interdisciplinar

La fibromialgia es una enfermedad reumatológica, según los criterios de la OMS, de etiología desconocida para la medicina convencional, por ello el tratamiento farmacológico es sintomático. En este artículo analizamos los diferentes aspectos que hay que tener en cuenta para abordar la enfermedad, que aportan factores etiológicos y tratamientos diversos al observarla desde la perspectiva de las medicinas no convencionales.

Los síntomas que el médico considera significativos en el diagnóstico de la fibromialgia son: el dolor generalizado (con hipersensibilidad al tacto) , astenia importante (cansancio físico al realizar una actividad mínima) con síntomas de depresión (falta de motivación, desgana) e insomnio, que acompaña a la ansiedad, que cursa con pérdida de atención y memoria. En la exploración se considera definitoria la identificación y cuantificación de los puntos dolorosos: el dolor en 11 de los 18 puntos es el dato que refrenda el diagnóstico.

En el tratamiento convencional se recetan fármacos de acción analgésica y antidepresivos, los cuales actúan de manera sintomática, sin incidir en la etiología de la enfermedad y sin modificar apenas la evolución.

No obstante, el paciente precisa saber a qué se deben las molestias que padece y acude al médico en busca del diagnóstico. ¿Qué ocurre cuando el diagnóstico es fibromialgia? En general, obtener el diagnóstico beneficia al paciente porque cesa la incertidumbre y, por tanto, disminuye la ansiedad, mejorando algunos de los síntomas. Además, permite acabar la fase de “no sé lo que tengo” y pasar a otra fase, la de “qué hago con lo que tengo”. El inconveniente es que ese “qué hago” plantea, en el caso de la fibromialgia, nuevas incógnitas cuando el paciente no encuentra alivio suficiente con los fármacos que le recetan. Por eso vamos a comentar las posibilidades terapéuticas desde otras perspectivas.

ABORDAR EL DOLOR

Si consideramos que el dato principal en el diagnóstico de la fibromialgia es el hallazgo de puntos dolorosos (11/18) y que el síntoma principal es el dolor generalizado, necesitamos conocer qué implica hablar de dolor. La Asociación Internacional para el Estudio del Dolor definió dolor como “una experiencia sensorial y emocional asociada o no a una lesión de los tejidos y expresada como si ésta estuviera presente”. En otras palabras, el dolor no es una sensación directa provocada por una lesión, sino que es el resultado de un complejo procesamiento de la información aportada por nuestros tejidos (factores biológicos y físicos), por aspectos psicológicos (antecedentes dolorosos, pensar que no vamos a poder superarlo, estado anímico del momento, confianza en el médico) y por aspectos sociales como, por ejemplo, si disponemos o no de familiares que nos ayuden, creencias, situaciones laborales, etc.

Así, el planteamiento del dolor crónico tiene que ser multifactorial, abordando los aspectos psicológicos, sociales, energéticos y físicos.

ASPECTOS PSICOLÓGICOS

¿Qué papel juega la psicología en una enfermedad física como la fibromialgia? Dolor generalizado y cansancio son las señales más visibles, señales evidentes de que algo en nuestro cuerpo no va bien. Entonces, ¿por qué tan a menudo las personas afectadas acuden al psicólogo en busca de ayuda?

La persistencia de la situación se acompaña en muchísimos casos de estados de ansiedad y depresión. Dolor y cansancio, además de falta de memoria y atención, van mermando la autoestima de la persona, que cada vez se siente más limitada y, por lo tanto, poco útil. Este estado de ánimo justificaría por sí mismo la intervención psicológica.

Poco a poco, se va avanzando en la identificación de factores orgánicos relacionados con la aparición y mantenimiento de la fibromialgia y, de hecho, la Organización Mundial de la Salud la incluye en su clasificación CIE-10 dentro del apartado de las enfermedades reumáticas. Ello alivia enormemente al paciente, que previamente ha sido despreciado por algún profesional por inventarse dolencias, ninguneado como enfermo o, lo que puede ser peor, visto como sospechoso de buscar beneficios secundarios a la enfermedad.

Pero en nuestra experiencia hemos podido comprobar cómo la persona afectada de fibromialgia comprende, agradece y aprovecha enormemente lo que la psicología orientada a la salud puede hacer por ella. Muy pronto, el paciente empieza a entender que la división entre etiología psicológica o física no deja de ser un artificio y que él, su cuerpo, su dolor, su estado de ánimo, las acciones que emprenda o no y su forma de entender lo que le está pasando son todo la misma cosa, es decir, una integración de múltiples factores que han desembocado en una situación de enfermedad crónica donde él o ella tienen su parte de responsabilidad, pero también la posibilidad esperanzadora de retomar las riendas de su vida.

La terapia psicológica de la fibromialgia va encaminada a conocer el trastorno, a desterrar mitos como que la fibromialgia es una enfermedad degenerativa o altamente incapacitante, a ayudar al paciente a organizar su día a día en función de lo que puede hacer, sin tener tanto en cuenta lo que no puede hacer, a que conozca su cuerpo y sus respuestas al dolor y al cansancio con métodos de relajación sencillos y, sobre todo, a que sepa reconocer y manejar las propias emociones, utilizando el inmenso caudal de autoconocimiento que nos proporcionan.

En suma, la terapia de la fibromialgia no difiere mucho de otras terapias para otros trastornos, pero requiere que sean profesionales experimentados y conocedores del síndrome. Esto es especialmente importante puesto que el paciente, cansado de ser incomprendido, se siente a gusto ante el psicólogo cuando nota que no debe demostrar que está mal, descansa cuando el profesional que le escucha “ya sabe de qué va” y ve que es acogido por un desconocido como quien realmente es, una persona que está sufriendo por una causa que, al menos para él, no admite ninguna duda: su dolor y su cansancio.

Paradójicamente, cuando el paciente mejora, sea con intervención psicológica o sin ella, su entorno familiar y de amistades suele reaccionar cuestionando o poniendo en duda la enfermedad. Es muy frecuente que la persona afectada, si está en un viaje de placer o en una fiesta, oiga lo siguiente: “¿Cómo es posible que hace unos días, ayer mismo, no quisieras salir de la cama y hoy estés así, eufórico y lleno de energía?”. El resultado inevitable es que el aquejado de fibromialgia se siente incomprendido cuando se encuentra mal y también cuando se encuentra bien. Si bien los psicólogos sabemos que la distracción y la realización de actividades placenteras ayudan en gran manera a que la persona se olvide de sus dolores, es comprensible que aquellos que no están familiarizados con la fibromialgia encuentren sorprendentes estos cambios de estado.

No es fácil para el paciente ejercer el derecho a llevar su propia vida de la forma más autónoma y libre posible, en la salud y en la enfermedad. Por ello, la ayuda del psicólogo puede ser muy valiosa, y más si a la vez procuramos transmitir a la persona afectada que cualquier enfermedad es una oportunidad de autoconocimiento y de realización personal. También, y especialmente, la fibromialgia.

ASPECTOS ENERGÉTICOS

Cuando el profesional de la medicina tradicional china (MTC) y la acupuntura atiende al paciente, los datos que escucha y los resultados de las exploraciones que realiza le llevan a una valoración del estado energético que es multidiagnóstica. Es usual el Modelo de Diagnóstico por los Cinco Elementos. Cada paciente presenta un estado energético particular, y además éste va variando a lo largo de su enfermedad.

Esta manera de trabajar conlleva que no se atribuye al paciente un diagnóstico fijo y permanente. Desde la primera visita, y a lo largo de todo el tratamiento, el cuadro de los diagnósticos contempla una diversidad de estados.

El caso por caso es la manera de diagnosticar y tratar en nuestra práctica, y ello es particularmente útil en el abordaje de esta dolencia.

Otra característica de la MTC y la acupuntura es la descripción de los meridianos y puntos de acupuntura. En el diagnóstico se incluye la exploración de los puntos de acupuntura dolorosos y su identificación es prioritaria a la hora de ver cuál es el sistema que está afectado.

En el caso de la fibromialgia, la medicina convencional se encuentra con 18 puntos dolorosos a los que da una importancia decisoria. Esos puntos son puntos de acupuntura (descritos en los atlas desde hace muchos años).

La medicina convencional sólo valora el número de puntos dolorosos, siendo necesario que haya 11 para dar el diagnóstico. Sin embargo, el acupuntor valora cada uno de estos puntos por separado, pues pertenecen a sistemas distintos. A partir de esta constatación, consideramos que la valoración de los puntos con criterios energéticos, como puntos de acupuntura, es especialmente adecuada para orientar a los pacientes de fibromialgia.

¿Y cuáles son los diagnósticos más frecuentes en los pacientes que han acudido a la consulta diciendo que padecen fibromialgia? En diversos Congresos de Acupuntura se han presentado ponencias sobre este tema. Hago referencia a algunos autores muy prestigiosos y, sobre todo, a los estudios en los que he participado [Cristina Domingo]. Un resumen de varios trabajos sobre fibromialgia lo presentamos en el Congreso de la Internacional Médica de Acupuntura en Budapest (Hungría) en octubre de 2008.

En todos los casos estudiados se ha hecho a cada paciente el diagnóstico diferencial por sistemas y nos encontramos unas tendencias.

Mayoritariamente existe una hiperactividad del yang en el sistema madera (que agrupa a los músculos, los órganos hígado y vesícula biliar, y que se relaciona con la agresividad). También de forma mayoritaria hay dos puntos dolorosos que pertenecen al meridiano de vesícula biliar (99% de los pacientes), y otros dos también de ese meridiano (80%). Pero no todos los pacientes tienen la misma etiología para esa hiperactividad, lo cual modifica el tratamiento. En todos los casos, es común el tener que dispersar el yang en los meridianos de hígado y vesícula biliar, pero los puntos a utilizar dependen de cómo está el yin. La situación en los otros sistemas también es variable.

Se deciden, por tanto, puntos para el tratamiento con acupuntura, que se aplican en sesiones semanales. En algunos estudios, hemos constatado los resultados con evaluaciones en tablas estandarizadas, con mejorías manifiestas de la sintomatología y de la calidad de vida.

Para que la situación energética mejore en cada uno de los sistemas afectados no es suficiente con el tratamiento semanal de acupuntura, sobre todo cuando es necesario aportar yin: es preciso que se contemple la nutrición y el descanso. Fomentar actividades yin y averiguar cómo se ha producido la hiperactividad del yang nos dará la información de cuál ha sido la etiología y patogenia de la enfermedad y su desarrollo.

La evolución forma parte del diagnóstico, o dicho de otra forma, el diagnóstico va evolucionando. Los diagnósticos se van confirmando o modificando a medida que el tratamiento va avanzando. De esta forma, se encuentra otro instrumento importante para el enfermo y su enfermedad, que es la prevención de las recaídas, el modo de mantener la salud que ha empezado a recuperarse.

Esta fase de tratamiento se suele realizar con sesiones quincenales o incluso mensuales, aunque puntualmente, si hay recaídas, se puede aumentar la frecuencia algunas semanas.

Es una fase muy importante, ya que la proximidad del bienestar permite esclarecer algunos motivos de la repetición de los síntomas, motivos que pueden ser desde el punto de vista energético de muchos tipos, enlazándose con los otros aspectos multifactoriales de la enfermedad que se contemplan por otros profesionales.

 

 

FISOTERAPIA: CUERPO Y CEREBRO

Desde la fisioterapia actual, se cree que el cuerpo y cerebro trabajan en íntima relación. Es decir, que tan importante es conocer qué ocurre en nuestros tejidos corporales, músculos, nervios, articulaciones como en el cerebro, dado que se trata de un tejido más.

El dolor es una respuesta normal. Es un sistema de alarma para prevenir a los tejidos o poner en marcha su recuperación. Pero la actividad muscular, entre otras, también es una posible respuesta que nos intenta proteger ayudándonos a afrontar situaciones, en forma de escape, de lucha… El cerebro también puede encender estos sistemas de respuesta de forma inadecuada, de forma que los músculos se vuelven insanos (acortados, débiles), y el dolor modifica la conducta frente a un peligro que ya no es real.

Se tiene que pensar que el cerebro está encendido todo el día y que se proyectan millones de películas al mismo tiempo junto con las ya filmadas. El cerebro se renueva cada pocas semanas, y en el caso de pacientes con dolor crónico, se renueva con la misma canción.

Parte importante del tratamiento físico es enseñar la biología del dolor al paciente, así se ayuda a cambiar esa canción cerebral. Dos prestigiosos fisioterapeutas, David Butler y Lorimer Moseley promueven el eslogan “Know pain, no pain” (“Conoce más sobre el dolor, tendrás menos dolor”).

Si se acepta lo anteriormente descrito, se estará de acuerdo en que necesitamos entrenar al cuerpo como suma de músculos, nervios, articulaciones, para acondicionar su estado físico a una mayor libertad de expresión. Pero también nuestro cerebro tiene que ser entrenado.

En los cuadros se exponen las áreas de trabajo en las que se tiene que influir durante el tratamiento de la fibromialgia.

 

 

 

 

VARIOS AUTORES artículo aparecido en la revista Integral en  Junio 2010

En este artículo intentamos hablar de la verdadera prevención del cáncer y de los beneficios y riesgos de las mamografías, ya que el cribado mamográfico no es un método preventivo sino de diagnóstico precoz; además no es infalible ni inofensivo.

¿Qué es el cáncer?

La enfermedad conocida como cáncer es el resultado de una alteración en las células, trasmitida a las células hijas, que se manifiesta por un crecimiento incontrolado de éstas, de forma que invaden tejidos vecinos y se propagan a distancia (metástasis), produciendo graves complicaciones al paciente.

Génesis del cáncer

En el núcleo de las células se encuentran los cromosomas que contienen a su vez los genes, las unidades de material hereditario, formados por ADN (cadena de ácidos y proteínas que lleva grabado el mensaje a transmitir). La alteración del ADN de los genes que controlan el crecimiento, la diferenciación y la reparación celular (oncogenes) es la que hace que una célula sana sea potencialmente maligna. Se llaman carcinógenos a las sustancias que producen esta modificación en el ADN de los oncogenes. Cuando esto ocurre se habla de “etapa de iniciación”. Cuando nuevas sustancias o situaciones (cocarcinógenos) ponen en marcha el proceso incontrolado de multiplicación celular, hablamos de “etapa de promoción”, y es cuando se produce el cáncer.

Causas del cáncer

Es necesario insistir aquí que la causa última del cáncer no son los genes modificados, como podría pensarse después del aluvión de noticias que nos hablan de la identificación de genes responsables de este u otro proceso oncológico. Como es fácil comprender, la verdadera causa del cáncer son los carcinógenos que producen estas modificaciones de los oncogenes, y los cocarcinógenos que promocionan su desarrollo. Todo esto está relacionado con el patrimonio genético de cada persona (herencia), el entorno social y afectivo en que vive, el estilo de vida (hábitos tóxicos, dieta…) y los factores medioambientales que le rodean.

El cáncer de mama es el tumor más frecuente en las mujeres en todo el mundo. Las tasas de incidencia varían según los países, siendo más alta en Norteamérica y Europa y especialmente baja en Oriente. Dentro de los países europeos, existe un patrón norte-sur con una mayor frecuencia de aparición de casos en los países nórdicos y tasas más bajas en los países mediterráneos. La incidencia ha ido aumentando en todo el mundo. En los países desarrollados la probabilidad de desarrollar cáncer de mama a lo largo de la vida oscila en torno al 10 %, un caso de cada 10 mujeres. En España esta probabilidad sería un 5%, una de cada 20 mujeres desarrollará cáncer de mama antes de los 75 años.

En el 2009 el cáncer de mama femenino causó 6.130 muertes en nuestro país, mientras que se estima que cada año se diagnostican 14.000 casos nuevos.

Analizando las tasas de mortalidad del periodo 1952 al 1996 en España, se observa un aumento global de 2,5% anual. Se interrumpe esta tendencia ascendente a partir de los años 90. Actualmente, la mortalidad está descendiendo dados los avances en el diagnóstico precoz y en el tratamiento de estos tumores. España ocupa el penúltimo lugar en cuanto a mortalidad por cáncer de mama y el último en incidencia en la Unión Europea.

La supervivencia a los cinco años ha aumentado un 6% en la última década y, en la actualidad, las cifras de supervivencia relativa ajustada por edad correspondientes a nuestro país son de algo más de un 70%. Este aumento en la supervivencia ha supuesto la estabilización de la mortalidad por cáncer de mama en los países del norte de Europa, por lo que las diferencias geográficas en la mortalidad tienden a hacerse menos marcadas.

FACTORES DE RIESGO

Solo aproximadamente el 1% de los cánceres de mama se presenta en varones, por lo que se dice que el factor de riesgo más importante del cáncer de mama es ser mujer.

La historia familiar está considerada como uno de los factores de riesgo más destacados, pero esta afirmación habría que matizarla. Aunque las mujeres que tienen parientes de primer grado con cáncer de mama corren más riesgo, un análisis más completo ha demostrado que la mayoría no desarrollará nunca un cáncer, y que las que lo hagan será por encima de los 50 años. Ocho de cada nueve mujeres que padecen cáncer de mama no tienen una madre, hermana o hija afectada, según datos de 2006.

A pesar de que esta cifra puede haberse incrementado últimamente, lo cierto es que, desde una visión más integral, la repetición de esta patología en el ambiente familiar puede atribuirse a los hábitos de vida, sobre todo dietéticos, heredados.

Resultado de imagen de mujer cancer mama

Las mutaciones genéticas de los genes BRCA1 y BRCA2, que se consideran factores de riesgo, explican menos del 5% de los cánceres de mama. Como decíamos anteriormente, incluso en estos casos, la causa del problema no reside tanto en esta mutación (ya que está reconocida que su presencia no es suficiente para generar el cáncer de mama), sino en los factores relacionados con el estilo de vida y con el medio ambiente que la produjeron (carcinógenos) y que posteriormente estimularon su actividad (cocarcinógenos).

El riesgo de cáncer de mama se relaciona con el estímulo estrogénico, propio de la edad fértil de la mujer, por lo tanto, cuanto antes aparezca la menstruación (menarquía precoz: antes de los 12 años) y más tarde se retire (menopausia tardía: después de los 55 años), existen más probabilidades de padecer esta enfermedad. También el no tener embarazos aumenta el tiempo de producción de estrógenos (durante el embarazo descansan los ovarios). Por este motivo, se consideran factores protectores del cáncer de mama la multiparidad, tener el primer embarazo antes de los 30 años y la lactancia materna.

La terapia hormonal sustitutoria (THS) basada en la administración exógena de estrógenos, durante más de cinco años, más allá del cese natural de la actividad ovulatoria, es un factor demostrado de riesgo de cáncer de mama, que se explica por el exceso de estímulo estrogénico. Lo mismo ocurre con los largos tratamientos hormonales en patología ginecológica benigna y en los estímulos ováricos en tratamientos de fertilidad.

Los anticonceptivos orales, también por su componente estrogénico, son un factor de riesgo, aunque en menor medida que la THS.

Los xenoestrógenos son sustancias que ha creado el hombre que actúan imitando a los estrógenos y que son desconocidas por la naturaleza y para el propio cuerpo humano, lo que hace difícil su eliminación. La exposición a estas sustancias puede aumentar el riesgo de cáncer. Las más conocidas y utilizadas son los insecticidas, fungicidas, herbicidas y algunos de sus componentes o metabolitos, al igual que otros subproductos derivados de los plásticos y de la combustión de la gasolina, parabenes y algunos fármacos.

La obesidad después de la menopausia, por encima de los 15 o 20 kilos que corresponderían según tablas de peso y talla o índice de masa corporal (IMC), está considerada un factor de riesgo.

El estreñimiento crónico, a través de la acción de bacterias de la flora intestinal sobre ciertos alimentos, puede generar estrógenos activos que aumentan el riesgo.

Hay diversos estudios que atribuyen al consumo de grasa animal y carne de cerdo un incremento del cáncer de mama, sobre todo en tumores con receptores hormonales positivos. Este efecto se explicaría por la producción de aminas heterocíclicas al preparar la carne a elevadas temperaturas y también por el propio contenido hormonal de la carne.

Existe un estudio publicado en 1988 que ya hablaba entonces del incremento de riesgo de padecer cáncer de mama al pasar de consumir carne, huevos y queso de menos de una vez a la semana a hacerlo diariamente. Este riesgo se multiplicaba por 3,83, 2,86 y 3,23 respectivamente.

Están apareciendo cada vez más evidencias de que el incremento de riesgo debido al excesivo consumo de lácteos podría estar relacionado con su riqueza en el factor de crecimiento IGF-1 que facilitaría la fase de promoción y extensión de las células cancerosas. No olvidemos que en la leche de vaca hay un importante mensaje de crecimiento rápido, puesto que un ternero engorda 200 kg y se hace adulto en aproximadamente un año, cuando nosotros necesitamos casi dos décadas para nuestro desarrollo.

También es conocido, en relación a la dieta, el factor de riesgo debido a los benzopirenos resultantes de los asados y ahumados.

El consumo diario de alcohol favorece el riesgo. Entre un 4% y un 10% de los cánceres de mama en los países desarrollados se pueden adjudicar al alcohol.

El tabaco, especialmente cuanto más joven se haya empezado a fumar, también está identificado como un importante factor de riesgo.

Hace ya tiempo que se conoce el efecto cancerígeno sobre el tejido mamario de las radiaciones ionizantes, preferentemente mientras hay actividad hormonal, incluso con bajas dosis cuando se producen en la época de la pubertad.

Un factor de riesgo discutible es el efecto de las emociones negativas o las situaciones conflictivas sostenidas. Aunque las opiniones están enfrentadas en cuanto a factor generador del tumor (el método Hamer lo defiende), sí parece haber consenso en su efecto desencadenante del crecimiento tumoral, que hasta ese momento podía estar contenido por el organismo.

La autoexploración debe aconsejarse a toda mujer salvo a quien produzca ansiedad

PREVENCIÓN

Cuando hablamos de prevención del cáncer de mama, habitualmente pensamos en mamografías, pero es importante aclarar que el cribado mamográfico forma parte de lo que llamamos diagnóstico precoz; es decir, localizar el tumor cuando ya ha aparecido. Sin embargo, prevenir es evitar que se produzca.

Parece claro que tener en cuenta los factores de riesgo es básico para tomar las medidas oportunas para disminuir la posibilidad de padecer un cáncer de mama. En este punto, sería conveniente diferenciar entre situaciones de riesgo y factores realmente generadores del problema.

Cuando hablamos de sexo femenino, de la menarquia precoz o de la menopausia tardía, estamos refiriéndonos a situaciones fisiológicas que por sí solas no son un problema. Lo mismo ocurre con la historia familiar o el ser portador de mutaciones genéticas, ya que todas estas situaciones, que difícilmente podemos modificar ya que no dependen de nuestra voluntad, por sí mismas no inciden en los cambios que van a iniciar el crecimiento tumoral, aunque incrementen las posibilidades de padecerlo.

Resultado de imagen de exploración mamaria

En cambio, cuando nos referimos al THS, anticonceptivos orales, xenoestrógenos, exceso de grasa animal y carne, benzopirenos, tabaco, alcohol, radiaciones ionizantes… sí que estamos citando agentes generadores de cambios en el ADN celular que ponen en marcha el proceso de génesis (carcinógenos) y promoción o expansión del cáncer de mama (co-carcinógenos). En este caso, sí que hablamos de factores de riesgo de los que podemos prescindir individual o colectivamente, en busca de una verdadera prevención.

Por lo tanto, se aconseja para prevenir el cáncer de mama evitar el tabaco, el alcohol, la dieta con exceso de carne, lácteos y demás grasa animal, la obesidad, los tratamientos con estrógenos de síntesis (THS y anticonceptivos orales) y la mínima exposición posible a las radiaciones ionizantes y a los xenoestrógenos (insecticidas, herbicidas, parabenes…). El equilibrio emocional también ha de ser un objetivo fundamental en la salud.

Como no podría ser de otra manera, estas recomendaciones son las mismas que haríamos para cualquier otro tipo de patología, ya que no tendría sentido que la propia naturaleza hubiera dispuesto el imposible que significaría una prevención diferente para cada enfermedad. Existen unos hábitos sanos que pasan por el respeto a uno mismo, a los demás y al entorno que nos rodea, que permiten actuar con la mayor efectividad posible a nuestro médico interno o mecanismos de autorregulación responsables del equilibrio que es la salud.

HÁBITOS SANOS

Si hablamos en positivo, de lo que hemos de hacer más que de lo que tenemos que evitar, hemos de mencionar el ejercicio físico, el sueño suficiente y la dieta.

El ejercicio físico moderado (andar, ir en bicicleta, nadar…) y regular (más de una hora y media a la semana) disminuye hasta un 20% en riesgo de padecer cáncer de mama, según un estudio de Bernstein (2005). La explicación estaría en la reducción de estrógenos que produce la actividad física regular.

Otro estudio finlandés avala la hipótesis de que las mujeres que duermen más de 8 horas diarias presentan menos riesgo de cáncer de mama.

Las frutas y verduras en general, por su aporte en betacarotenos (precursores de la vitamina A), vitaminas C y E y licopeno, resverastrol, selenio… han demostrado una acción anticancerígena fundamentalmente por su actividad como antioxidantes. La administración de estas vitaminas y sustancias antioxidantes en forma de preparados no ha producido este mismo efecto, lo cual demuestra que existen en los vegetales otros factores protectores del cáncer todavía desconocidos.

El consumo de aceite de oliva, tomándolo más de una vez al día, también se apunta como un factor que disminuye las posibilidades de desarrollar el cáncer de mama.

Un modelo de estilo de vida con menos peso, menos alcohol y más ejercicio permite reducir los casos de cáncer

En el caso de la soja y sus derivados (tofu, licuado de soja…), ricos en fitoestrógenos como las isoflavonas, la opinión respecto a su beneficio en la prevención y tratamiento del cáncer de mama está dividida, especialmente en los casos hormonodependientes. En algunos estudios se habla de su efecto frenador del crecimiento tumoral, por lo que recomiendan su consumo para prevenir y para tratar esta patología. Su protección la extienden tanto a la época pre como postmenopáusica. A ello se atribuye la baja incidencia del cáncer de mama en las mujeres japonesas, grandes consumidoras de soja. En cambio, otros estudios sugieren que la soja y derivados pueden aumentar el cáncer de mama, especialmente si se consumen a partir de la menopausia.

Quizás podríamos concluir diciendo que, durante la etapa fértil de la mujer, la soja y derivados tendrían un efecto protector o preventivo, ya que sus fitoestrógenos benefician al competir con el efecto hiperestrogénico de medicamentos y xenoestrógenos, y que en épocas anteriores (infancia) y posteriores (postmenopausia) el efecto es al menos discutido. Ante la duda y hasta que no existan estudios más claros y coincidentes, hay quien sugiere no abusar de soja y derivados, no tomándolos más de una vez al día mientras la mujer sea fértil (hay personas que consumen, el mismo día y de forma continuada, tofu, licuado de soja, hamburguesa o salchichas de soja…), distanciando más su consumo en la infancia y en la postmenopausia (2 a 3 veces a la semana) y evitar su toma en aquellos casos diagnosticado de cáncer de mama hormonodependiente. También hay que saber que las isoflavonas de la soja pueden interferir con la acción del Tamoxifeno (medicación que se indica, generalmente durante 5 años, a las pacientes que han padecido un cáncer para prevenir recaídas), ya que ocupa los mismos receptores en las células.

Podríamos resumir diciendo que una propuesta de dieta preventiva y terapéutica del cáncer mama (y para cualquier tipo de cáncer) sería una dieta vegetariana y con alimentos ecológicos, y una dieta de bajo riesgo pasaría por ser rica (consumo diario) en frutas frescas, verduras, cereales, frutos secos y aceite de oliva de primera presión en frío; moderada (2 a 4 veces a la semana) en legumbres (incluida la soja), lácteos, pescado y carne blanca; y escasa (0 a 1 vez a la semana) en productos refinados y azúcares, grasas animales y carne de mamíferos como la de cerdo.

Por último, hacer referencia a un estudio recién publicado en The Journal of the National Cancer Institute (Dra. Petracci y equipo) que describe un modelo que cuantifica la reducción de riesgo de cáncer de mama al cambiar el estilo de vida. En él se relaciona la pérdida de peso, la disminución del consumo de alcohol y la práctica de ejercicio durante diez años con la reducción de 16.000 casos de cáncer sobre una población de un millón de mujeres.

DIAGNÓSTICO PRECOZ

A diferencia de la prevención que intenta evitar la aparición del tumor, el diagnóstico precoz consiste en identificar lo antes posible su presencia para poder actuar terapéuticamente con la máxima efectividad.

Es importante que la mujer conozca sus mamas a través de su propia palpación y acuda al médico cuando note cualquier novedad.

La autoexploración mamaria por sí sola no se considera suficiente para la detección precoz del cáncer de mama, pero sabemos de muchas mujeres que fueron diagnosticadas después de apreciarse ellas una alteración en sus mamas, incluso pocos meses después de que el resultado de la mamografía fuera negativo. Lo aconsejable sería que todas las mujeres aprendieran a conocer su propio cuerpo y a reconocer los mensajes que nos transmite.

La autoexploración debe aconsejarse a toda mujer salvo a aquellas a las cuales les produce ansiedad o serias preocupaciones. Debe también marcarse que el mejor momento para hacer la autoexploración es una vez retirada la menstruación, momento en que las mamas están en un momento de descanso hormonal y, por ende, es más fácil la palpación.

Lamentablemente, la disminución de la morbi-mortalidad del cáncer de mama se debe a los tumores que se diagnostican en un estado muy inicial in situ, con tamaño menor de 1 centímetro y sin afectación ganglionar. Desgraciadamente, estos tumores no se suelen detectar en la autoexploración.

Hoy en día, la mamografía es el método de diagnóstico que con mayor precisión puede dar cuenta de lesiones cancerígenas a través de imágenes interpretables. O sea, es lo que más nos puede permitir un diagnóstico precoz, y por este motivo es la técnica que se utiliza como bandera en todos los programas mal llamados frecuentemente de “prevención de cáncer de mama”.

¿QUÉ ES UNA MAMOGRAFÍA?

Es la técnica utilizada en la exploración radiológica (emite radiaciones ionizantes) de la mama. Permite localizar la lesión y elaborar un informe sobre el tipo de lesión encontrada y su localización, también valora el grado de sospecha para cáncer de mama.

Está indicada en mujeres con síntomas y sospecha clínica de cáncer de mama como diagnóstico y en mujeres asintomáticas en los programas de cribado o detección precoz de cáncer de mama. La técnica habitual es realizar una mamografía en ambas mamas en doble proyección (de arriba abajo y oblicuamente). Las incomodidades que genera hacerse una mamografía para la paciente tienen un sentido. La fuerte compresión de la mama en el senógrafo disminuye el espesor del tejido, por lo tanto es necesario que pase menos radiación para generar la imagen y, además, aumenta su calidad. Algo importante a mencionar a las pacientes es que para evitar estas molestias es aconsejable efectuar la prueba inmediatamente después de la menstruación, es decir, en los primeros días del ciclo.

La mamografía puede detectar precozmente cánceres in situ, con tamaño menor a 1 cm y sin afectación ganglionar. Su grado de sensibilidad es del 85 al 95 % y una especificidad alrededor del 90%. Hay un 5 a 15% de cánceres que no se van a detectar precozmente y un 10% de falsos positivos.

 

Resultado de imagen de mamografia

PROGRAMAS DE CRIBADO

Un cribado consiste en examinar un grupo de población con el fin de detectar una enfermedad. Normalmente, son iniciativas de la administración pública con el objetivo de provocar un descenso de mortalidad por esa causa.

El cáncer de mama reúne todas las características generales de los programas de cribado de carácter poblacional. Tiene una alta morbilidad y mortalidad. Es la primera causa de muerte por cáncer en mujeres de 35 a 55 años.

El tratamiento en fase precoz permite la conservación de la mama en más de la mitad de los casos.

La mamografía se presenta como la prueba de cribado más efectiva, dado que permite el diagnóstico de lesiones muy pequeñas y tiene buena tolerancia.

PROTOCOLO DE CRIBADO ACTUAL

Hasta hace poco, el protocolo de detección precoz de cáncer de mama indicaba una mamografía cada año o cada dos años, según el ámbito institucional, en mujeres sin riesgo que tenían entre 40 y 64 años.

El nuevo protocolo de la OMS nos marca olvidarnos de las mamografías de cribado poblacional entre los 40 y 49 años, y hacerlas cada dos años entre los 50 y 74 años. El cribado mamográfico se asocia a una disminución de las tasas de mortalidad por cáncer de mama significativa en este último grupo de edad y, además, se evita la acumulación y peligrosidad de las radiaciones en las mujeres más jóvenes, ya que aplicar radiaciones ionizantes en un tejido en activa proliferación epitelial por acción de las propias hormonas incrementa el riesgo de cáncer de mama en mujeres menores de cincuenta años.

Ya en el 2009 la USPSTF (U.S. Preventive Services Task Force) de Estados Unidos recomendaba no hacer cribado poblacional a las mujeres antes de los 50 años. A las mujeres de 40 a 49 años, se les debía advertir de los riesgos y beneficios de realizar mamografías y ayudarlas a decidir en base al riesgo real de contraer la enfermedad y su preocupación sobre la misma.

Hay que informar a las pacientes acerca de los beneficios y riesgos tanto de hacerse una mamografía como de lo contrario

VENTAJAS DEL CRIBADO

El cribado regular con mamografía no puede prevenir el cáncer de mama, pero puede reducir el riesgo de morir debido a este cáncer por identificar tumores en sus inicios, con un tamaño inferior a 1 cm. En la Revisión del estudio Cochrane 2011 sobre el cribado con mamografías se observa una reducción de mortalidad del 15% del cáncer de mama.

Otro estudio con seguimiento durante 30 años sobre población sueca, publicado en junio de 2011, habla de un 30% menos de muertes por cáncer de mama en el grupo de mujeres que participó en el cribado y que, de cada 1.000 a 1.500 mamografías, se previene una muerte por cáncer; o también se evita un fallecimiento por cada 400 ó 500 mujeres cribadas.

En un artículo de 2008, el Dr. P.C. Gotzsche, director del centro nórdico Cochrane, revisa la mamografía como método de cribado para cáncer de mama, y maneja otras cifras, llegando a la conclusión de que, de cada 2.000 mujeres que participan en programas de cribado de cáncer de mama durante 10 años, una prolongará su vida como consecuencia de una detección temprana y su tratamiento precoz.

La mamografía se asocia con una disminución de las tasas de mortalidad por cáncer de mama, sobre todo en mujeres de 50 a 74 años. Las mujeres de 60 a 69 años parecen ser las más beneficiadas. Y el beneficio es escaso en las mujeres de más de 74 años.

INCONVENIENTES DEL CRIBADO

En contraposición, algunos de los tumores cancerígenos y los llamados precursores del cáncer (displasias, metaplasias…) que son hallados por cribado crecen muy lentamente, o no lo hacen del todo (teoría de la remisión espontánea). Estas lesiones podrían no convertirse en verdaderas lesiones cancerígenas. Debido a que es difícil el diagnóstico de benignidad o malignidad sin la cirugía, todos son tratados. En consecuencia, el cribado lleva a tratar a muchas mujeres por una enfermedad tumoral que ellas no tienen y nunca tendrán. De las 2.000 mujeres –citadas anteriormente– sometidas al cribado durante diez años, 10 mujeres sanas que no se hubieran diagnosticado si no se les hubiera hecho el cribado se diagnosticaran como enfermas y recibirán tratamiento innecesariamente de cirugía, radioterapia e incluso quimioterapia.

Por el motivo anterior, el cribado de detección precoz del cáncer de mama puede aumentar la mortalidad debido al mayor uso de la radioterapia. La radioterapia es beneficiosa para las mujeres con alto riesgo de recurrencia local. Sin embargo, es perjudicial para las mujeres con un riesgo particularmente bajo, como aquellas en las que el cáncer se detectó mediante el cribado, principalmente debido al daño vascular y al desarrollo de insuficiencia cardiaca como resultado de algunos tipos de radioterapia (Early Breast C 2000).

En ocasiones, la mamografía muestra imágenes confusas o lesiones sospechosas de ser cancerígenas, lo que obliga a realizar nuevos exámenes (y nuevas radiaciones ) que finalmente pueden demostrar que lo observado era benigno y, por lo tanto, una falsa alarma o lo que se denomina falso positivo. Esto ocurre aproximadamente en 200 mujeres (10%) de las 2.000 valoradas en un cribado durante diez años (Gotzsche). Estos diagnósticos de falsos positivos, mientras se esperan los resultados definitivos, pueden causar ansiedad y sufrimiento psicológico durante varios meses que a veces cuesta reconducir.

El 32% de las mujeres a las que se realizó su primera mamografía presentan dolor alrededor de la prueba, siendo una de las causas de abandono del programa de cribado.

No todos los cánceres pueden ser detectados con mamografías, causando una sensación de falsa seguridad.

No debemos olvidar que la mamografía es una exposición a radiaciones ionizantes, justo uno de los factores de riesgo del cáncer de mama, por lo que no son inocuas. Su efecto cancerígeno puede ser más o menos elevado en función de los antecedentes y edad de la paciente, la frecuencia de la prueba y estado o antigüedad del mamógrafo. Estudios de hace quince años afirmaban que, en diez años de cribado anual, por ejemplo entre los 35 y 45 años, el efecto radioinducido era tres veces más importante que el preventivo. Es decir, que por cada cáncer que se evitaba se generaban tres. Afortunadamente, hoy en día los mamógrafos actuales irradian menos, la edad del cribado recientemente se ha restringido a partir de los 50 años y la frecuencia ha pasado a ser de anual a cada dos años, lo que hace menor el riesgo de cáncer radioinducido por las mamografías y, en general, en medios sanitarios se ha pasado a considerar superior el beneficio conseguido.

CONCLUSIONES

Las mujeres, los médicos y los responsables sanitarios deben considerar las ventajas y desventajas de los programas de detección precoz de cáncer de mama. Las mujeres, en especial, deberían estar informadas de los riesgos y beneficios antes de decidir si asistir o no a los programas de screening de mama.

Se desconoce el impacto real de los programas de detección precoz. La mortalidad ha descendido, pero el cáncer de mama aumenta en su incidencia. No hemos de olvidar que este tipo de cáncer es la primera causa de muerte en mujeres entre 35 y 55 años y el cribado mamográfico se inicia, según las actuales recomendaciones, a los 50 años, por tanto con pocas posibilidades de reducir estas muertes. Se debería ampliar el abordaje con la implementación de programas de salud para la prevención de los factores de riesgo evitables y no quedarse únicamente con el diagnóstico precoz.

Para reforzar esta idea, y teniendo en cuenta, como hemos podido comprobar en este mismo artículo, que las cifras de los diferentes estudios son aproximaciones a la realidad y, por tanto, variables, no podemos resistir la tentación, como conclusión, de enfrentar los datos de reducción de mortalidad por cáncer de mama atribuidos al cribado mamográfico, una muerte por cada 400, 500 o 2.000 mujeres cribadas según los distintos estudios referenciados, con los del trabajo de la Dra. Petracci y su equipo también citado en este artículo sobre un modelo que cuantifica la reducción del riesgo de padecer cáncer de mama al cambiar el estilo de vida (perdiendo peso, bebiendo menos alcohol y haciendo ejercicio) y que habla del cálculo de una reducción de 16 casos de cáncer de mama por cada 1.000 mujeres que han incorporado estas tres medidas preventivas durante diez años. Queda en evidencia el beneficio en salud y el ahorro sanitario que significa potenciar la prevención frente al uso exclusivo de medidas diagnósticas, teniendo además en cuenta que en el estudio anterior solo se han aplicado algunas de las medidas preventivas mencionadas en este mismo artículo.

LA MUJER DEBE DECIDIR

Mujeres con lazo rosa

No caigamos en el error de suponer que los datos de la ciencia pueden decirle a una persona cuál es la decisión correcta respecto a una elección médica. Cada paciente debe poder evaluar los posibles resultados según una buena información que depende del médico… así tendrá que considerar los potenciales beneficios y daños de cada alternativa.

Aunque es muy difícil, los valores del médico no deberían contar en la decisión, ya que sus propios temores y ansiedades pueden condicionar a la paciente.

Hay que informar a las pacientes acerca de los beneficios y riesgos presentes tanto en el caso de hacerse una mamografía como en el caso de prescindir de esta prueba.

En este punto, el médico debe mantenerse al margen de la decisión que tome la paciente, en cualquier caso debe acompañarla, pero no juzgar o sentenciar.

El conocimiento, el saber, es lo que nos hace verdaderamente libres. Una persona no puede decidir sin conocer las opciones. Por eso, se debe hacer especial hincapié en la información y el acompañamiento. Cada paciente debe poder evaluar las consecuencias y resultados según la información que le aportamos, pero también por sus propias creencias y valores.

Alternativas o complementos a la mamografía

Una alternativa real a la identificación de microtumores en la mama como la que nos proporciona la mamografía parece ser que no existe por el momento. Sí que hay pruebas que la complementan o que pueden proporcionar mejor información en tumores incipientes de mayor tamaño, sin olvidarnos de la autoexploración mamaria, como método de conocimiento del propio cuerpo y de sus cambios. Relacionamos a continuación otros medios diagnósticos.

El uso de la mamografía digital ha disminuido el número de falsos positivos, de acuerdo a un estudio del Equipo de Radiología del Hospital del Mar de Barcelona, ya que precisa más el diagnóstico en el caso de un falso tumor, pero tenemos que saber que las radiaciones que emite son prácticamente las mismas que emite la mamografía tradicional. La diferencia está en la lectura, ya que las imágenes se pueden ver ahora en formato digital.

La ecografía mamaria complementaría la exploración clínica o mamográfica. No sustituye a la mamografía en el cribado de cáncer de mama por sus limitaciones en ver los tumores más pequeños.

La resonancia magnética tiene una gran sensibilidad para la detección del cáncer de mama, pero las limitaciones en su especificidad obligan a usarla en combinación con otras técnicas de la imagen.

La galactografía, prueba radiológica que detecta las masas intraductales de la mama, permite señalizarlas guiada con ecografía o mamografía.

La punción con aspiración de aguja fina (PAAF) se utiliza para extraer del tumor palpable material para el análisis citológico que nos dirá si tiene características de benignidad o malignidad.

 

MANUELA CUEVAS, MÓNICA PUGA Y PEDRO RÓDENAS 

Artículo publicado en la revista INTEGRAL en Noviembre de 2011.

La Angustia escondida tras la Ansiedad

Miradas nerviosas. Busco su pupila y no la encuentro. Escucho una historia que no logro captar: un@ mism@ explicad@ desde la voz de los médicos, de los psicólogos, de los padres, de l@s novi@s… El arte de esconderse en las palabras ajenas. ¿Y la propia voz? Ante la pregunta que le interpela, vacilaciones, indefiniciones, una vacuidad que se reparte entre “no sés”, “creo qués” y “no puede ser qués…”. Se define por lo que NO es. Y la pregunta se me agolpa en el interior: ¿Dónde quedó lo que SÍ es? Huelo que está escondido tras esos “síntomas de ansiedad”, único nombre que le permite la sociedad para la angustia que le ha traído hasta aquí.

“Me mareo y creo que me voy a caer al suelo”, “tiemblo y me da vergüenza que se me note”, “me parece que estoy en una película, me miro y no me reconozco”, “me ahogo, me cuesta respirar”, “creo que voy a volverme loco”, “me da miedo perder el control”…
Efectivamente, cuando los diversos sistemas en los que vives te aprietan tanto que no cabes en el retorcido traje que te queda como resultado, lo más sano es perder el control. Me place acompañar a las personas que así lo eligen, a soltar el control de una forma en que no se dañen a ellas mismas ni dañen a otr@s. La nueva brújula para construir un lugar propio y sano son las emociones que están detrás de su “ansiedad”. Desentrañarlas y no temerlas, escucharlas y hacerles caso, es un camino.

Cada recorrido es distinto, y observo distintas funciones en mi acompañar, que os quiero contar a través de uno de los caminos que he recorrido al lado de alguien a quien llamaremos Mati.

 

¿DE QUÉ NOS PROTEGE LA “ANSIEDAD”?

Imagínate que en algún momento de tu vida vives una intensa injusticia,o estás en peligro, tal vez pierdes a alguien que quieres mucho, o tienes que aguantar algo que te da realmente asco, te gusta mucho alguien que está “prohibido” o consigues algo que te hace inmensamente feliz… Pero no puedes expresar la intensa rabia, el miedo, la tristeza, el rechazo, el deseo o la alegría que sientes en esa situación porque perderías el afecto de alguien que tienes a tu alrededor.
Desde ese momento, la ansiedad te avisa cada vez que vuelves a sentir esa emoción, y tú crees que vuelves a estar en peligro de perder el afecto de alguien. Solo queda una opción: traspasar la ansiedad y comprobarlo.

Mati vive con su padre. Su madre esperó a que él cumpliese la mayoría de edad para separarse. Desde hace un tiempo se marea y tiene miedo de ir solo por la calle por si se cae. Ha dejado de salir a correr, y se está planteando dejar su trabajo de camarero porque los fines de semana siente que “no da abasto” y los mareos empeoran.Siente ahogo, le cuesta dormir y le da miedo “perder el control”. Ha ido al médico de cabecera y éste le ha derivado al neurólogo. Le han hecho pruebas y no encuentran ninguna causa para los mareos. El médico de cabecera le ha derivado al psiquiatra, y toma antidepresivos y ansiolíticos desde hace un mes. “No llevo las riendas de mi vida”, me dice. “Quiero saber por dónde tirar”.

Le digo que no voy a ayudarle a dejar de tener ansiedad. Me mira perplejo,como si por primera vez dejase de intentar deshacerse de ella a cualquier precio. En varios encuentros, construimos la idea de perder el miedo a la ansiedad y no dejarse convencer por ella: volver a salir solo a la calle y comprobar si se cae o no.
No se cae. La ansiedad ya no lo protege,ahora lo encierra. Después de saber esto por sí mismo, se abre otra fase.

 

EN BUSCA DE LA EMOCIÓN PRIMARIA

Se abre el grifo de la expresión. “Si puedo andar y no pasa nada malo, puedo decir y tal vez no pase nada malo”,parece su nuevo lema interior. Le doy permiso para compartir cualquier cosa, y aparecen situaciones de impotencia en el trabajo, sensación de no poder con más responsabilidad. Primero, lo explica como un defecto suyo (“tendría que poder”), después aparece la información de las negligencias de sus jefes y la falta de recursos materiales para hacer su trabajo.

A medida que va dándose cuenta de que está fuera de su esfera de control resolver esas situaciones, comienza a relatarme sensaciones parecidas en la relación con su padre y su madre. Por primera vez, brota una emoción espontánea intensa, que acompaño con Tapping (una técnica EFT de liberación emocional).Todavía incomprensible para Mati, la emoción de llanto y rabia comienza a ser la brújula de las sesiones y a darle indicaciones de “por donde tirar”.
Esta emoción va llevando su conciencia hacia varias de las situaciones en que se creó y se reforzó. Decide compartirlas conmigo: Hace un año su padre se intentó suicidar.Sus padres discutían fuertemente cuando convivían.Son situaciones en que había sentido mucha tristeza y a la vez mucha rabia por no poder resolverlas, y que lo habían mantenido en alerta constante para tratar de evitarlas en diferentes etapas de su vida. Su rabia y su tristeza nunca las había expresado, para no perder la poca armonía que conservaba en sus relaciones familiares.

Un proceso terapéutico de liberación emocional y de Constelaciones Familiares para reubicarse en su lugar de hijo, permiten a Mati poco a poco ceñirse a lo que le es posible hacer teniendo en cuenta las circunstancias en su trabajo, y prepararse para independizarse dejando a su padre la responsabilidad de su propia vida y muerte.

 

¿ANSIEDAD, PÁNICO O ANGUSTIA?

Los síntomas de Mati caben dentro del diagnóstico médico-psicológico de “ataque de ansiedad”, también llamado “ataque de pánico” y “crisis de angustia”. Para mí, este último nombre es el que mejor describe el proceso interior que él estaba viviendo.
  • Crisis: cambio profundo y de consecuencias importantes en un proceso o situación, o en la manera en que éstos son apreciados.
  • Angustia: del latín angostura, angostamiento, estrechez.También, carencia de placer: an- (sin) -gustia (gusto).
 Mati se había colocado en la familia y en el trabajo en la posición de responsabilizarse de lo que otros descuidaban,estrechándose su espacio vital y dejando de disfrutar.Su “crisis de angustia” fue el “clic” oportuno para hacer cambios profundos en su forma de ver dónde termina su responsabilidad y tomar decisiones para crear una forma de vida para sí mismo en la que le guste vivir.
Algunos pacientes que han recibido estos diagnósticos me consultan porque quieren comprender para qué su cuerpo reacciona así. Cuando juntos investigamos en qué circunstancias vitales se encuentran, muchas veces consideran parte de su responsabilidad situaciones que están fuera de su alcance. En ocasiones, consciente o inconscientemente, tratan de salvarle la vida o de mantener en vida a un familiar que consideran que está en riesgo de muerte (enfermedad, falta de deseo de vivir, intento de suicidio, drogadicción, etc.): animándolo, supervisando sus tratamientos, vigilándolo.

Hacer el duelo por lo que no es posible y asentir a la forma en que cada un@ lleva su vida, es una oportunidad para tomar también conciencia de la finitud de la propia existencia y ponerse manos a la obra para hacer la propia vida lo más amplia y gustosa posible.

ALBA DOMINGO SANTAMARÍA,
PSICOLÓGA SISTÉMICA

Este mes de diciembre la Dra. Cristina Domingo ha realizado una visita al Servicio de Medicina Integrativa del hospital oncológico más importante de Nueva York.

Actualmente, el Memorial Sloan Ketting Cancer Center es uno de los mejores centros especializados en el tratamiento del cáncer en Estados Unidos y está dirigido por el Dr. Josep Baselga. El centro dispone de un Servicio de Medicina Integrativa, coordinado por el Dr. Gary Deng, especialista en acupuntura.

Durante la visita, la Dra. Domingo conoció en primera persona como se aplican las técnicas de acupuntura durante el tratamiento oncológico de los pacientes; principalmente se utilizan para paliar el dolor, los mareos, la xerotomía y la leucopenia derivados de la medicación. La Dra. Domingo destaca que actualmente la acupuntura está integrada dentro de la cartera de servicios que ofrece el hospital a sus pacientes; constando, así, los excelentes resultados científicos que demuestran que las técnicas de acupuntura disminuyen los días de estancia hospitalaria e los pacientes oncológicos.

De la vista al Memorial Sloan Kettering Cancer Center, la Dra. Cristina Domingo, directora del máster enMedicina Tradicional China y Acupuntura, se llevó hacía el Campus Docent todo el conocimiento adquirido que podrá transmitir a los estudiantes; además de conocer cuál es el funcionamiento del Servicio de Medicina Integrativa y como podría reproducirse un servicio parecido a este en los hospitales de nuestro país.

Encontraréis más información addicional en el web “Màster Acupuntura”

 

 

Noticia publicada en  http://www.santjoandedeu.edu.es/escola-universitaria-infermeria/noticias/dra-cristina-domingo-visita-memorial-sloan-kettering-cancer

 

Trastorno de aprendizaje,
una oportunidad de conocerse

La creciente preocupación porque exista un trastorno de aprendizaje ante un ritmo “inadecuado” en el progreso curricular o ante una emoción negativa relacionada con la escuela, ha promovido un avance en el estudio de problemas específicos del aprendizaje y, paralelamente, ha impulsado un cuestionamiento crítico de los planes educativos actuales.

Desde una visión holística de acompañamiento en los procesos vitales de las personas, consideramos que una dificultad, un trastorno, un malestar…puede ser redirigido hacia un aprendizaje profundo de crecimiento humano.Una oportunidad de conocer y conocerse.

Es desde esta perspectiva que nace el Programa de atención y mejora en los procesos de aprendizaje (PAMPA), porque más que aprendices, somos seres “aprehendientes”, una palabra que no existe en nuestro vocabulario, pero que pretende transmitir la capacidad de estar en constante aprendizaje y transformación.Tomar consciencia de ello nos empodera para lo que nos depare el futuro.

Porque, tengamos claro que respecto a nuestros hijos, más allá del sistema educativo principal de la sociedad o las tendencias alternativas, de la elección de la escuela ideal, del encuentro con la maestra o maestro capaz, de los recursos que se dispongan, de las ayudas externas, de la voluntad de atender la diversidad,de los diagnósticos exactos…existen unos seres que han venido a este mundo a dar lo mejor de sí…

Y, una dificultad en los aprendizajes escolares nos puede dar pistas de ese singular talento.

LA CONSULTA SOBRE EDU

Recibo una consulta telefónica sobre el servicio PAMPA pidiendo información para ayudar a un niño, Edu de 8 años,que “no avanza en el colegio”, dice su mamá Carmen. Ha visto que en el centro tenemos el método Tomatis® y cree que le puede ir bien.

Le explico que, por supuesto, la neuroestimulación auditiva que estimula la plasticidad cerebral y la capacidad de escucha, principios de actuación del método Tomatis®, es una herramienta muy útil que utilizamos dentro del programa. Pero que también abordamos de forma más amplia aspectos que esta situación parece llamar la atención.

En un primer encuentro viene Carmen sola a realizar una primera visita y poder hablar de sus preocupaciones con la libertad de hacerlo sin su hijo delante.
Tomando como herramienta guía el modelo del trébol de cuatro hojas, vamos analizando los aspectos que configuran el ser humano, el cuerpo físico,el cuerpo vital, el campo emocional y la esencia o identidad.

Para Carmen lo más destacado es que “no aprende por más que le repitas las cosas”, es un niño con poco carácter y los compañeros lo dominan, va a disgusto al colegio desde hace dos años, y aunque coincide con el nacimiento de su hermana, ella lo atribuye a que en el colegio empezaban con la lectura más seriamente.
Se queda a comer en el colegio porque en casa es “mal comedor”. A las 16:30h lo recoge y van a casa de la abuela a hacer tiempo para ir a buscar a la hermana a la guardería.

El padre llega sobre las 18:30h. y mientras él baña a la niña, a ella le toca “la hora del suplicio” con los deberes de Edu. No hay manera que acabe con la tarea, todo se eterniza y es una batalla diaria.

Se muestra muy angustiada porque cree que su hijo puede tener algún trastorno, él no quiere leer y escribe con muy mala letra.
Fue un niño muy deseado, le costó mucho quedarse embarazada y tuvo que hacer reposo durante la gestación.

Ante la pregunta de qué es lo destacable en positivo de Edu, dice reconocer que aunque le comenté por teléfono que lo pensara, cuando ha intentado ponerse a ello, sólo le viene a la cabeza el miedo a que tenga algún problema que no le permita ser un niño capaz.

Hacemos un pequeño ejercicio de relajación/ conexión con los sonidos vocales y le invito a que lo haga cada día antes de ir a dormir y que piense entonces lo destacable en positivo de Edu.

EDU VIENE A LA CONSULTA

A la semana tenemos la siguiente sesión, esta vez ya con el protagonista. Edu es un niño menudo que se muestra tímido,buscando el contacto continuo con la madre. Poco a poco se va hacia el lugar de juegos y empieza a jugar con piezas de encaje, con cuerdas y colores.

Mientras observo su psicomotricidad,la madre me dice haber hecho la práctica que le recomendé y que Edu es un niño muy cariñoso con su hermanita, que le gusta cantarle y a ella parece encantarle.

Su lateralidad predominante es izquierda en mano, ojo y pie. Después, en sesiones posteriores al realizarle un Test de Escucha, se comprobó que en oído también.
No es un niño hablador, pero pide aquello que necesita o le interesa y empezamos una conversación. Explica que en el colegio juega al futbol con los amigos aunque a él no le gusta mucho. A él le gusta jugar con su prima, que es más pequeña, a cantar y a disfrazarse.

Su madre ha traído la libreta de los deberes “extra” que ella le pone para mostrarme la mala letra que hace. Invito a Edu a que pinte, dibuje o escriba lo que quiera en su libreta.Y Edu rellena hasta ocho páginas seguidas de garabatos de color negro. Empieza con mucho ímpetu y poco a poco se va relajando…

Tranquilizo a Carmen para que le deje hacer. Ella va diciéndome que nunca había hecho algo así.

Cuando acaba, escribe su nombre bien grande: EDU. Y acto seguido me pregunta: ¿podía hacerlo? Le contesto que de eso se trataba, de pintar, dibujar o escribir lo que quisiera en su libreta. Sonríe, se sienta en las faldas de mamá y le da un beso.

 

INICIAMOS UN ACOMPAÑAMIENTO EN ESTE PROCESO

Junto a Carmen, determinamos que antes de descartar o confirmar algún problema de aprendizaje, hay que atender el campo emocional para que Edu reconecte con el deseo de aprender y que ambos puedan disfrutar de esos ratos compartidos.

Edu disfruta de una hora semanal de escucha de música filtrada, mientras juega, dibuja, pinta o escribe alguna canción. El programa seleccionado para él, del

Método Tomatis®, actúa sobre el sistema límbico (parte media del cerebro) al que el sistema auditivo está conectado. Esta parte es, entre otras cosas, responsable de los mecanismos de la emoción, la memoria y el aprendizaje.

Carmen y yo observamos y proponemos nuevas prácticas para entrenar en casa. Por ejemplo, Edu es el nuevo ayudante de cocina de los domingos. De esta forma el vínculo relacional de ambos no se limita a los aprendizajes escolares, sino a otros aprendizajes más cotidianos y asimismo ha empezado a explorar el placer de comer aquello en el que él ha participado. Si algún día la opción de quedarse al comedor del colegio se desvincula del ser “mal comedor” habrá sido un éxito, pero eso ya se verá…

También vamos a ir descubriendo ese potencial que parece asomarse al gusto por el canto y la interpretación.

Carmen, por su parte, ha empezado un trabajo sistémico en el centro, ya que en una sesión conectó su miedo a que a Edu le pasara algo malo, con la muerte de su hermano pequeño, cuando era una niña. Se ha abierto un espacio para conocerse.

Vamos caminando hacia un lugar que no sabemos dónde conducirá pero que está proporcionando serenidad en este transitar. Y, de eso se trata.

 

De ROSA CHACÓN,
MAESTRA Y MEDIADORA

La toma de decisiones

Ante la toma decisiones, dudamos y a veces cuesta atinar cómo sortear las dificultades que van saliendo al paso. La duda ante que opción tomar, el miedo a no acertar, la pérdida de las opciones descartadas, pueden detener el proceso.
No es extraño que una decisión aparentemente sencilla, alcance una complejidad insospechada que nos conduce a la interrupción del proceso, es decir, a no decidir. La indecisión indica que algo se ha interpuesto.
La toma de decisiones pasa inevitablemente por la duda, el miedo a no acertar, el duelo por la pérdida de las opciones descartadas. Eso quiere decir atravesar por la incertidumbre de no saber qué ocurrirá. Nos exigimos una respuesta clara y precisa y, además, inmediata, sin tener en cuenta la complejidad que implica cada decisión. Decisiones que desde una mirada objetiva las consideramos simples, sin embargo subjetivamente, alcanzan gran complejidad cuando afectan a aspectos ocultos de nuestra intimidad.
Así pues, cuando el proceso de elección se detiene indica que alguna dificultad ha salido al paso. Entonces, lo que experimentamos como una dificultad, incluso como una incapacidad de decidir, toma la dimensión de oportunidad, pues nos permite adquirir nuevos conocimientos de nuestra vida interior y aprender distintos modos de manejarnos según el estilo de cada cual.

LA INDECISIÓN DE JOAN

Veamos que nos muestra el caso de un paciente al que llamaré Joan. Joan tiene 48 años y es directivo de una empresa. Acude a mi consulta porque no entiende por qué no es capaz de decidir en un tema personal cuando en su trabajo toma una decisión tras otra. Sabe por experiencia que no siempre acierta pero, la incertidumbre, no le impide tomar las decisiones que caen bajo la responsabilidad de su función.
Por ello como directivo, se siente apreciado y reconocido en su ámbito laboral. Pero en el terreno personal se muestra muy abatido ante lo que él define como su incapacidad de decidir.

DECIDIR, CONLLEVA UN TRABAJO

Escucho los lamentos de Joan respecto al tiempo transcurrido por su indecisión. Hace un año que ya podía haberlo resuelto. El dejar pasar el tiempo alarga su sufrimiento y perjudica a su familia. Habla de los motivos familiares y del porqué se siente empujado a elegir. Todo muy bien argumentado. ¿Pero, cuál es la decisión? Sorprendido por mi pregunta y tras unos instantes de silencio, dice pertenecer a la junta directiva de una entidad sin ánimo de lucro y ha llegado el momento de dejarlo. Quiere dedicar ese tiempo a sus hijos porque su familia le echa en falta.

Tiempo atrás se sentía incómodo ante las quejas de su pareja y las discusiones entre ambos por el poco tiempo que él dedicaba a los niños. Sin embargo, ahora anhela dedicarles su tiempo libre. Quiere montar en bicicleta y jugar al tenis con ellos.

Tal como lo presenta entiendo que la decisión está tomada, pero lejos de darlo por hecho, lo verifico. ¿Así, que has decidido dedicar el tiempo libre a tus hijos? Sí, sin duda. Contesta rápidamente. Entonces, ¿por qué no lo haces? ¿Qué lo impide? Escucho el silencio que dejo transcurrir mientras él intenta decir algo sorteando la emoción.

En este momento nace una conversación en la que sesión a sesión se desarrollará el trabajo terapéutico. Joan relata lo importante que es para él esa entidad y lo mucho que le ha dolido elegir apartarla de su vida. Dolor que ha vivido en la soledad del silencio, pues cuando lo intentaba compartir, los interlocutores le quitaban importancia o se preocupaban más por sus hijos que por él. Al principio no podía ni pensarlo. Estaba muy apegado a la entidad pues él la había creado y lo vivía como si renunciara a sí mismo. Afortunadamente ya no lo ve así, dice que puede seguir siendo él aunque no se dedique en cuerpo y alma a su quehacer social.

Desde hace un tiempo, Joan, dice encontrarse desorientado. Ha logrado superar el apego a la entidad que le parecía tan complicado. No obstante, sigue siendo incapaz de llevar su decisión a cabo. Su experiencia como directivo le ha enseñado que una decisión que no se lleva a la práctica no es una decisión. Eso le duele un montón y le atenaza en su incapacidad. ¿Cómo salir de ahí?

Joan, ¿qué va en contra de tu deseo? Le pregunto. La vanidad. No había caído en la cuenta que al dejar su cargo en la entidad, perdería la fuente más importante de reconocimiento social y de contactos a distintos niveles. Al mismo tiempo, al escucharse, se da cuenta que no hay otra alternativa que aceptar la pérdida.
Acto seguido, se presenta un nuevo tema. Él se define como una persona muy emocional porque los afectos le pueden. ¿Qué afectos te pueden? ¿Qué pasará con mis amistades cuando les comunique que no cuenten más conmigo? Teme ceder ante la presión que ejerzan sobre él sus compañeros de la entidad. Se siente amenazado por la pérdida de su amistad, pues su círculo social y afectivo está estrechamente vinculado a la entidad. Por más vueltas que le da, no llega a pasar de suposiciones que van cayendo una tras otra. Por más que se esfuerce no puede saber cómo cada una de las personas va a responder. Ni tampoco como le afectará a él la respuesta de cada cual. Avanzar acontecimientos no le sirve porque luego suceden otras cosas. Le ha ocurrido en más de una ocasión. Entonces, no le queda otra que llevar su decisión a cabo, es decir, comunicar a la junta de la entidad su partida y ya ira encontrando como manejarse sobre la marcha.

 

De ROSALINA SICART,
PSICOANALISTA Y PEDAGOGA