“¿Cuándo se acabarán los sofocos?”, “desde que se me ha retirado la regla duermo fatal”, ¿ahora tengo que empezar a tomar calcio? “,” por poco que coma me engordo”, ” me encuentro irritable y me enfado fácilmente “,” no tengo ilusión por nada “.

Estos comentarios o similares los escuchamos a menudo en la consulta, de pacientes que están dentro de la etapa conocida como menopausia.

La menopausia es un periodo natural en el ciclo de vida de la mujer. Esta etapa se caracteriza porque la mujer deja de ser fértil, se acaba la capacidad de tener hijos.

En este período, que se inicia entre los 45 y 55 años, la función ovárica disminuye hasta detenerse, con una importante disminución de las hormonas femeninas (estrógenos y progestágenos) y desaparece la regla. Este cambio implica síntomas (sofocos, insomnio, sequedad vaginal, disminución en la libido, irritabilidad, incontinencia, etc.). Según la mujer serán más o menos intenso y no tienen por qué aparecer todos. También esta disminución hormonal conlleva un mayor riesgo cardiovascular (mayor riesgo de hipertensión arterial, anginas o infartos de miocardio, accidentes cerebrovasculares…) y de osteoporosis.  

El caso de María

María es un paciente de 56 años que trabaja de administrativa en una empresa de construcción. Nos consulta porque desde hace unos 3-4 años ha ganado unos 10 kilos de peso. Actualmente pesa 70 kg y mide 156 cm, es decir sufre de obesidad.

Al recoger su historia nos explica que también tiene sofocos desde hace 5 años, pero que no ha consultado por ello ni hace ningún tratamiento, porque los ve como un problema que va asociado a la menopausia y los ha de soportar.

Nos explica que duerme mal desde hace 3-4 años, que se despierta muchas veces por los sofocos y que después le cuesta mucho volver a dormir.  Va muy cansada. Además, en el trabajo hay mucho estrés y nervios.

Comenta que la regla se le retiró a los 52 años sin demasiadas molestias. Explica que durante 3-4 meses tuvo ciclos irregulares y después dejó de venir y ya no volvió. Siempre tuvo ciclos regulares de 28-30 días. Eran reglas poco dolorosas y no muy abundantes. Ha tenido dos hijos   que ahora tienen 20 y 18 años.

Al preguntarle por la dieta que hace, nos explica que come variado, pero que no come legumbres y bebe poca agua, le gustan más los refrescos azucarados. Tiene horarios regulares, pero cuando está nerviosa pica entre horas y tiene mucho deseo de dulce. Bebe 3 cafés al día.  

Hábito deposicional regular, una vez al día sin problemas. Vive con su marido y sus hijos.

De su historia no destaca ningún problema más.

 

Interpretación desde la Medicina Tradicional China

En esta historia vemos muy claramente como la finalización de la función ovárica y la desaparición de la menstruación comportan el inicio de una serie de síntomas que afectarán a la mujer en muchos aspectos de su vida.

Desde la medicina tradicional China(MTC) este período de la vida de la mujer se llama la segunda primavera, que llega después de 7 períodos de 7 años (los períodos de la mujer en MTC se dividen en ciclos de 7años y los del hombre en ciclos de 8 años)

Si ahora hacemos una lectura de los mismos síntomas desde la visión energética de la MTC, hemos de saber que en energética la función del elemento agua es la que regula la función ovárica, la fertilidad, y también controla el oído y los huesos. Representa la parte más fría, el Yin de nuestro cuerpo.

Por otro lado, el elemento fuego controla las funciones de corazón, intestino delgado y las funciones mentales. Representa la parte caliente, el Yang del cuerpo.

En este período hay una situación de desequilibrio energético del Yin (parte fría, el agua) y el Yang (parte calienta, el fuego).

En esta etapa la energía del elemento agua de la mujer se va debilitando, a la vez que va aumentando la energía Yang, por dos motivos. Por un lado la mujer deja de tener la menstruación, y el calor y la humedad que cada mes eliminaba y ayudaba a regular energéticamente a la mujer ahora se acumula, y la segunda causa que actúa sobre en Yin es que cuanto más yang vamos acumulando más debilitamos el Yin general y este a su vez es cada vez menos capaz de controlar el calor o Yang del cuerpo.

En esta situación energética la mujer puede presentar síntomas de calor (sofocos, insomnio, hipertensión, palpitaciones, irritabilidad…) y a la vez síntomas por déficit de agua (sequedad vaginal, osteoporosis…)

Desde una visión energética, en esta etapa el terapeuta ha de enfocar su tratamiento a reequilibrar esta situación. En acupuntura usaremos puntos que tonifiquen el Yin del elemento agua y que seden el Yang del elemento fuego, juntamente con una dieta energética adecuada y con actividad física.

Cambio de hábitos y tratamiento

Para mirar de alcanzar este objetivo es muy importante que la mujer lleve a término una serie de cambios en sus hábitos alimentarios. Es muy importante introducir alimentos que mejoren el Yin y disminuir también los que hacen subir el Yang (aumentar el consumo de legumbres y agua, rebajar el consumo de cafés, tés…).

En el caso de nuestra paciente le explicamos la importancia de beber agua y dejar las bebidas azucaradas (por las calorías y porque muchas de ellas son estimulantes). Le aconsejamos dejar el café e iniciar una dieta hipocalórica siguiendo los horarios regulares que ya hace.

En esta dieta introducimos las legumbres, las verduras y los caldos de pescado y de huesos. Aconsejamos el consumo de pescado y la introducción de algas en su dieta de manera esporádica.

Otro aspecto que tratamos es la importancia para la salud física y mental de la práctica regular de ejercicio físico. Encontrar una actividad adecuada a cada persona es la manera más fácil de conseguir que la persona la practique regularmente.

En el caso que nos ocupa era una paciente muy sedentaria y hacía años que no practicaba deporte de manera regular. La animamos a empezar con pequeños cambios, como hacer andando una parte del camino al trabajo y mirar de iniciar una actividad física como el yoga o el Tai Chi. En este caso la paciente se apuntó a yoga y empezó a ir andando al trabajo (30 minutos de ida y 30 de vuelta)

Después de unos meses nos comenta que se encuentra mucho más ágil por la práctica regular de ejercicio y ha animado a su marido a hacer salidas por la montaña los fines de semana. Nos comenta que les ha ido muy bien como pareja encontrar una actividad para hacer juntos y que les ha ayudado en su relación.  

Desde la acupuntura también podemos ayudar a conseguir este reequilibrio trabajando la energía. Hay técnicas como el descenso del punto B6 que busca hacer bajar el calor que se acumula en la parte alta del cuerpo y que produce síntomas como los sofocos. Esta es una técnica muy eficaz para control de esta sintomatología.

Evolución

En esta paciente, después de 10 sesiones (una a la semana), nos comenta que los sofocos han mejorado muchísimo y que se encuentra más tranquila. En el trabajo sigue habiendo estrés, pero ella no se pone tan nerviosa. Ha perdido 3 quilos lo que conlleva una mejora de la autoestima.

Aún le cuesta dormir. Se acuesta sobre las 23:00 y se levanta hacia las 7:00, pero todavía se despierta dos veces a lo largo de la noche, pero nos refiere que se vuelve a dormir más rápidamente y no va tan cansada.

La paciente después de estas sesiones hace una valoración positiva del tratamiento y decidimos seguir con las sesiones para continuar trabajando en este reequilibrio, con sesiones más espaciadas en el tiempo.  

Este periodo de la vida, esta segunda primavera, es muy importante que la mujer la viva como un nuevo renacer. Se acaba una etapa, sí, pero empieza un nuevo periodo donde la mujer se puede centrar más en ella misma y en sus necesidades.

En el caso de nuestra paciente estos cambios la han conducido a cuidarse, a hacer cambios para mejorar su salud y su autoestima, a renacer y a la vez a buscar actividades que le gustan, y a crear un nuevo espacio de encuentro con su pareja.  

Dra. Emma Albià,Médico de familia y acupuntora.

Artículo publicado en la revista Integral en el 2016.