Entender las señales del cuerpo.

Como seres que hemos venido a experimentar una vivencia terrenal, pasamos por esta vida teniendo momentos de gozo y otros de aflicción. La disarmonía, las crisis o la enfermedad, son parte de nuestro desarrollo tanto físico, mental, emocional y espiritual.  Pero para salir de estos episodios más fortalecidos o más sabios, precisamos, no sólo transitar por estos malestares, sino aprender de ellos.

Y para ello, hace falta conocer las señales que, sobre todo, nuestro cuerpo nos muestra. Venimos provistos de un cuerpo que es más sabio en expresar de lo que somos capaces de interpretar. En él se acaba manifestando devisible, palpable, medible… el desequilibrio que se haya producido en el cuerpo vital o en el campo emocional y que no se haya podido resolver en un periodo prudencial. Por ejemplo, una mala gestión de la ira (campo emocional) puede provocar un desequilibrio digestivo (cuerpo vital) y acabar manifestándose a modo de úlcera de estómago en el cuerpo físico.

Desde la visión holística se buscará el origen de tal manifestación, pero a veces, no es tan fácil descubrir qué nos está mostrando y se precise de ayuda externa. El test de escucha es de utilidad para conocer una parte de esta información.

El test de escucha. Una prueba diferente a la audiometría

metodo tomatis en integral centre mèdic

 

El test de escucha es una de las herramientas más características del Método Tomatis®, creado por el Dr. Alfred Tomatis (1920-2001), otorrinolaringólogo e investigador. Determina no sólo la capacidad auditiva de la persona, como una audiometría convencional, sino que valora también su calidad de escucha.

La escucha es la capacidad de utilizar la audición de una manera voluntaria y atenta con el fin de aprender y comunicar sin que resulte perturbador a nivel emocional. Es una función cognoscitiva de alto nivel que introduce un factor psicológico emocional de trascendencia.

Este test va más allá del análisis órgano-mecanicista. No se pregunta por las causas físicas que le impide oír determinadas frecuencias, sino averiguar el porqué no se perciben a pesar de que fisiológicamente se pueda hacer.  El test revela cómo se adapta la audición al mundo sonoro que nos rodea.

Una petición del médico naturista

El médico naturista del centro me deriva un paciente suyo para realizarle un test de escucha. Se trata de Ramón, de 55 años, que acudió a su consulta hace cinco años con la demanda de cambiar sus hábitos de vida por problemas de salud sobre todo a nivel digestivo, algo de sobrepeso y una hipertensión que atribuía hereditaria, pero que empezaba a preocuparle por su edad, ante el riesgo de padecer un accidente cardiovascular. Después de un acompañamiento del médico naturista en su alimentación y una corrección paulatina de sus hábitos perjudiciales para él, hace tres años hizo el paso a una dieta vegetariana y desde entonces su peso se ha regulado, no ha padecido más molestias digestivas, se siente mucho más enérgico y realiza actividades en la naturaleza que le son muy satisfactorias.  Sin embargo, hay un factor que no se ha podido estabilizar, su tensión sanguínea.

Siempre cabía la posibilidad de atribuirle la causa al factor hereditario, pero como no nos gusta quedarnos con una visión determinista de las cosas, y abrir nuevas posibilidades para hacer algo “por y para nosotros” es una perspectiva que Ramón comparte, se plantea realizar la prueba para buscar otra información.

 

metodo tomatis en integral centre medic con Rosa Chacón

El test y su resultado

El test se realiza en un espacio no insonorizado con la función de observar la escucha en un espacio de normalidad cotidiana.

Las pruebas que se le realizan son el test de los umbrales en los dos oídos, en conducción aérea (por el conducto auditivo externo) y ósea (por el hueso mastoideo); análisis de la selectividad: la percepción y análisis entre agudos y graves; el estudio de la “espaciliazación”: la localización espacio-temporal del oído; y la investigación del oído rector: el poder de autocontrol tanto de la escucha del lenguaje que procede del otro, como de la propia habla.

El perfil sugerido por el test de escucha de Ramón es el reflejo particular al entorno sonoro, mostrando sus estrategias de atención auditiva y de gestión emocional en las situaciones de comunicación y de aprendizaje.

Pero, Ramón es mucho más que un test de escucha. Debemos tenerlo claro a la hora de hacer cualquier interpretación de los resultados. El test abre hipótesis de trabajo por donde investigar aquello que resulte significativo para él.

Lo más destacable en su caso, fueron para ambos oídos una distancia marcada entre las curvas aérea y ósea (una curva aérea normal y una retracción de la curva ósea), y una selectividad claramente cerrada. El resto de parámetros se encuentran dentro de lo establecido como normalidad.

Este perfil sugiere la activación de un mecanismo inconsciente de defensa emocional a lo que puede ser percibido como agresivo y una manera de enfocarlo desde la desconexión consigo mismo para poder continuar como “si no pasara nada”.

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Información para pasar a la acción

A través de esta información, Ramón empieza, por un lado, a valorar los importantes cambios que ha experimentado en estos últimos años. Sus hábitos de vida saludables han mejorado significativamente su salud física e incluso su nivel de energía y actividad. Sin embargo, se plantea cómo se ha relacionado ante lo que para él podría generarle algún conflicto interno.

Empieza a ser consciente de su papel de intermediador entre los conflictos de los demás, las personas cercanas le demandan ese papel de conciliador y él no sabe decir que no.

De hecho, teme más ser copartícipe de un conflicto y acaba sugiriendo salidas, aunque ello suponga renunciar a sus propios deseos.

Se considera una persona con mucha voluntad y compromiso para llevar a cabo cambios a nivel individual pero cuando está en comunidad, escuchar diferentes criterios y maneras de percibir el mundo, le genera ansiedad. La forma de contrarrestarla es no exponerse a esas situaciones. “No puedo cambiar al prójimo, me aíslo”.

Empieza a plantearse que esta situación de contrariedad, por un lado, intermediar conflictos ajenos, por otro lado, evitar los propios, es un nexo de unión a su padre, ¡así como la hipertensión!

Una “herencia” de la que le gustaría desvincularse. Sin duda, se baraja la posibilidad de que su tensión elevada sea una manifestación en el físico de un desequilibrio en el campo de la gestión emocional.

Para Ramón, esta lectura tiene sentido para entender lo que él vive, así que pasamos a las propuestas de acción.

Inicia la audición de un primer programa del método Tomatis® de 26 horas de música tratada con el objetivo de conectar con él mismo y su propio deseo (autoescucha), para poder escuchar a los demás sin que le perturbe y empoderarse para gestionar su relación con los demás desde la asertividad.

Seguro que, con su compromiso y voluntad ya demostradas, esa tensión interna expresada a través de su sangre mejorará rápidamente.

 

Rosa Chacón Pena, maestra, postgraduada en mediación y formada en método Tomatis®.

Artículo publicado en la revista Integral en 2017.

Esa es la gran pregunta que nos hacemos bajo un deseo, totalmente lícito, de que las cosas sean siempre buenas, bonitas y de color de rosa. En nuestra cultura planteamos la dicotomía entre “bueno” y “malo” como algo fácil de distinguir y al alcance de todos y que debe guiar nuestras vidas siempre hacia lo “bueno”.

 

Me permito hacer referencia al cine, donde una reciente película sobre emociones, expone como la vida y todo lo que conlleva, en especial las emociones, no son tan fácilmente clasificables sólo en “bueno” o “malo”. Me gusta en especial la escena donde el personaje que representa a la “alegría” le marca un circulo con tiza en el suelo a la ”tristeza” pidiéndole que no se mueva de ahí. ¿Cuantas veces en nuestra vida no hemos intentado contener, frenar, no sentir…como lo queramos llamar, alguna de esas emociones que consideramos “malas”? Las emociones que menos nos gusta “sentir” también están ahí y no es por nada, todo lo contrario, nos informan y nos ayudan a enfrentar nuestras experiencias de una forma mucho más rica y compleja, es decir, mucho más acertadamente.

 

Aunque nos cueste de creer, perder el miedo a sentir miedo, rabia, tristeza, asco…nos da acceso a ese equilibrio que, muy graciosamente, se muestra en la película en la mente de los adultos: una mesa de todas las emociones bien avenidas y cada una con su propio espacio y tiempo para intervenir. No hace falta decir que es una representación de un adulto ideal, es decir, emocionalmente maduro, lo cual en la vida real no siempre es así, la edad no conlleva por si sola madurez.

 

En este artículo planteamos precisamente la necesidad de conocer y aceptar todas nuestras emociones para vivir en ese equilibrio en que no todo es alegría pero hay paz.

 

El caso de Marta

 

Marta (nombre ficticio) tiene 37 años, está casada y tiene una hija de 9 años. Se considera una persona feliz a la que las cosas no le han ido mal. Tanto su pareja como ella son autónomos y la crisis les ha afectado en el nivel de ingresos aunque siguen trabajando, tal como expresa ella. Se describe como la positiva de la pareja y se queja de que su marido esté permanentemente preocupado por la crisis. Para ella todo tiene solución y lo que importa es no perder la alegría. Aun así, el último año dice sentirse demasiadas veces triste, con una sensación de opresión constante en el pecho, como “si no tuviera energía para sentirse bien”.

 

A veces se da cuenta de que está muy irritable y se enfada por todo. Describe a su hija como una niña alegre y dócil por lo que no entiende su mal humor con ella. Comenta no poderlo comentar con su pareja porqué, según ella, no la entiende y se enfada, cosa que ella no soporta.

 

Cuando le pregunto qué es lo que quiere trabajar en terapia me dice que quiere recuperar la alegría que la caracterizaba, que ella nunca estaba triste ni se enfadaba con nadie, y que quiere tener la fuerza para no dejar que las cosas que no van bien a su alrededor la afecten en su estado de ánimo. Cuando se enfada con su hija se siente culpable y entristece por no verse capaz de mantener la alegría a pesar de los contratiempos, y con su pareja se frustra al no poder hablar sin enfadarse.

 

Trabajo terapéutico

 

Empezamos un trabajo de auto-observación y reconocimiento de su relación con las distintas emociones en diferentes situaciones y experiencias de su vida. De esta forma Marta puede ir identificando su tendencia a ver siempre las cosas en positivo como forma de evitar contactar con la tristeza, la decepción o la frustración.

 

Describe escenas de su infancia en las que recuerda una gran tensión por controlar su entorno, llorar fácilmente por una regañina, dolor de estómago cada mañana antes de ir a la escuela donde era una “buena niña”… No soportaba que nadie tocara sus cosas y lo necesitaba todo en orden, algo que se valoraba positivamente en la familia. No soportaba las discusiones y los conflictos, ante lo cual desarrolló una hábil faceta de decir lo que se esperaba evitando enfrentamientos e intentar hacer lo que quería con disimulo. Aunque reconoce que no siempre se salía con la suya y cuando la reñían se sentía profundamente culpable.

 

Marta va tomando conciencia de cómo va desarrollando una actitud de bloqueo ante situaciones desagradables para evitar conflictos y, posteriormente, fantasea una realidad mejorada y elabora un discurso distorsionado para a minimizar el dolor emocional que produce la tristeza o la rabia. De ahí esa necesidad de sentirse siempre alegre: eso era lo único “bueno” y era lo única que quería.

 

La facilidad para fantasear es como su refugio que la aleja del malestar, pero también de la realidad inmediata, y eso le ha acarreado más de un descuido más o menos importante en su día a día… lo que la lleva de nuevo a culparse, sobretodo en el ámbito familiar.

 

Planteamos la necesidad de reconocer y permitirse “vivir” el dolor de esas emociones para poder recibir la información que conllevan y dar sentido al momento actual. Marta empieza a reconocer que negar la tristeza o la rabia le hace desconocerlas y manejarlas peor. Si no aprendo a aceptar qué es lo que a mi me enfada o entristece todo pierde sentido y no sé por dónde tirar. Ese es el momento actual de Marta.

 

Desde su propósito de estar siempre contenta ha llegado a un elevado nivel de auto-exigencia por ser una buena persona, considerando “buena persona” como alguien siempre de buen humor, educado, correcto y sin fallo alguno. Revisamos este mensaje que activa el miedo y la mantiene en un estado de alerta considerable para no perder el control y, a la vez,  tampoco le permite estar contenta. También revisamos la coherencia de la tristeza y el enfado ante tal exigencia desmesurada.

 

Evolución

 

Al reconocer su sensibilidad ante el dolor, Marta empieza a aceptar que se trata de regular pero no de evitar esas emociones ya que, como dice ella: “igual que creo que mi hija tiene derecho a sentirse triste cuando no puede ir de excursión o a enfadarse incluso, yo debería darme ese permiso cuando algo me disgusta”.

 

Proponemos ejercicios donde ella se vea capaz de plantear un desacuerdo, empezando por las personas más próximas y de más confianza, y así ir observando y aceptando sin miedo la emoción. En un principio le parece imposible pero, poco a poco, reconoce que con las personas que la conocen bien no le ha sido tan difícil como creía y las respuestas son más variadas y tolerables de lo que esperaba, la situación no se descontrola.

 

A medida que se va permitiendo expresar su opinión cuando puede ser contraria a la de los demás también observa que se vuelve más tolerante con su entorno, incluso en el orden. Reconoce que pensar en su hija le es muy útil en ocasiones y le ayuda.

 

Poco a poco va experimentando una mejora en su sentir general y empieza a verse de mejor humor, a recuperar las ganas de estar con gente sin miedo a no estar a la altura. Según resume ella misma: “nunca hubiera pensado que para poder estar relajada y alegre tuviera que aceptar estar triste con o sin sentido y no tener miedo a los enfados, tanto míos como de los demás…”

 

El proceso de auto-observación nos permite conocernos mejor, aceptar que todas las emociones nos aportan información relevante, y aceptar que, desde nuestra personal forma de ser, podemos aprender a regular nuestro mundo emocional para sentirnos mejor en todas las facetas de nuestra vida.

Al aceptar como somos crecemos en autoestima y confianza, lo que nos hace más fácil reconocer y aplicar nuestros recursos personales ante las situaciones conflictivas, lo que nos aporta satisfacción y de nuevo refuerza nuestra autoestima.

Realmente no podemos estar siempre contentos, pero precisamente eso nos hace valorar mejor los momentos de alegría.

M.Dolors Pallarès i Ramon,Psicóloga.

Artículo publicado en la revista Integral en 2015.

 

 

XXXV CONGRESO AEMN

Pedro Ródenas_Diferentes formas de entender la medicina integrativa

De la Medicina Naturista hacia la Medicina Integrativa
Barcelona 21 y 22 de Octubre de 2016

Adolescencia con cansancio, dolores de cabeza, diarreas, sobreinfecciones…expresión de un sistema inmunitario alterado.

Miriam tiene 18 años y es una adolescente  alta y delgada. Lleva tiempo muy cansada, apática, desanimada; está estudiando bachillerato y este año tendrá la selectividad. Le cuesta mucho estudiar por falta de memoria. Ella no era así. También tiene dolores de cabeza  frecuentes, como un peso encima de la cabeza, que le empeoran con la luz (no puede trabajar con el ordenador) y le molestan también los ruidos o la música. Hace tiempo que se resfría  fácilmente y a veces tiene unos cuantos días que parece que, sin tener fiebre, tenga la gripe con  dolores generales (brazos, espalda, piernas, cabeza, etc.) y cansancio extremo. Hace más de dos años que sus deposiciones  son variables y lleva un año que son blandas, incluso líquidas, pero no le ha dado mayor importancia y no lo ha comentado en casa ni con el médico (su madre tiene celiaquía). Cualquier esfuerzo, emoción o falta de sueño la agrava. Necesita  hacer la siesta para recuperar energía. De pequeña no fue una niña enfermiza, era muy activa, alegre. Pegó un gran estirón hacia los 14 años, antes de tener su primera regla. Recordando, parece que hace tres años, después de una gran decepción con una relación, empezaron los dolores de cabeza y  tuvo unas anginas muy fuertes que no mejoraban con los antibióticos a pesar de dosis altas y al final fue diagnosticada de Mononucleosis infecciosa, la “enfermedad del beso“. Le costó bastante recuperarse aunque le hicieron análisis y no tenia el hígado inflamado. Hace poco le  han hecho análisis de sangre que han sido normales incluyendo el estudio del tiroides. Le prescribo Phosphoricum acidum y propongo hacer estudio de celiaquía que es negativo.

 

Cuando hay factores en contra de la acción del medicamento homeopático

Con phophoricum acidum Miriam mejora parcialmente: no tiene dolores de cabeza y tiene más energía, pero las diarreas siguen .Así que le aconsejo que haga dieta sin gluten y tome probióticos porque sí que puede ser intolerante. A los tres meses vuelve a tener un cuadro gripal sin fiebre. Me dice que intentó hacer la dieta pero a la semana la dejó. Le explico que desde mi punto de vista el medicamento es correcto, pero tenemos un problema  del sistema inmunitario en el que están implicados dos factores que van en contra de la acción del medicamento homeopático clásico: las deposiciones, es decir, el intestino que dado el antecedente de la madre es muy posible que Miriam tenga  intolerancia al gluten  y el virus de la mononucleosis infecciosa (EBV), frente al cual posiblemente no desarrolló una buena inmunidad y pudo quedar “dormido”.

 

¿Qué es la enfermedad del beso o mononucleosis infecciosa?

Es una infección producida por el  virus de Epstein–Barr (EBV), virus de la familia de los Herpes, que está muy extendido en la población general  y se manifiesta por un cuadro de anginas con inflamación de ganglios en diferentes localizaciones y muchas veces con inflamación hepática. El EBV está relacionado con  enfermedades autoinmunes, donde el propio cuerpo rechaza partes del mismo (tiroiditis, artritis reumatoide, lupus, mielitis, esclerosis múltiple, diabetes juvenil…). También se relaciona con linfomas  y con diferentes tipos de cánceres. Este virus puede quedar latente y en situaciones de estrés de cualquier índole reactivarse manifestándose con cansancio y malestar general. Otras veces  no se llega a desarrollar una buena inmunidad frente el virus quedando en situación de cronicidad. Es muy interesante poder ver en qué situación está el paciente, ver qué soporte necesita para reequilibrar el sistema inmunitario (SI) y tratar las infecciones crónicas y/o latentes para recuperar  el estado de salud y evitar la progresión de la alteración del SI que pueda llevar en el futuro a situaciones mucho más complejas. Esto no se puede ver en los análisis convencionales sino que  se han de hacer estudios  muy específicos del sistema inmunitario. En éstos podremos  ver las deficiencias que hay y qué inmunidad se ha desarrollado frente el EBV. Así podremos aplicar un tratamiento específico homeopático con las sustancias que utilizamos en la regulación de nuestro SI y con las concentraciones que utiliza nuestro cuerpo, por lo cual no tendrá efectos secundarios. Son inmunomoduladores  homeopáticos específicos para cada situación. Este método diagnóstico y terapéutico es la  Bioinmunogenética. Miriam se hizo estos análisis y vimos que solo habían dificultades en la parte del SI que actúa frente a virus y que  había desarrollado defensas superficiales frente al EBV,  y que estaba en una reactivación del virus con un SI incapaz de controlar  la situación sin haber ningún otro problema añadido.

 

La importancia de la intolerancia al gluten

Por otra parte,  Miriam era reacia a hacer dieta sin gluten porque el estudio de celiaquía salió negativo, así que hicimos análisis del HLA, que es el polimorfismo genético, como nuestro DNI de la célula,  que nos dio la información que tenía varios genes de intolerancia al gluten. Esto confirmó que  el intestino estaba alterado. Hemos de tener en cuenta que el intestino es la superficie más extensa de nuestro cuerpo (si lo extendiéramos es como un campo de futbol) con la que establecemos relación con el exterior.  Imaginemos nuestra piel llena de heridas, pequeñas puertas de entrada a lo largo de todo el cuerpo. Todos entenderíamos que eso podría traernos problemas y sería mejor restablecer la piel. Bien pues, en el intestino además tenemos la mayor parte de  las células de defensa. Es fundamental restablecer el equilibrio de ese intestino que está permeable, que permite que pasen fácilmente tóxicos y gérmenes que someten al SI a una sobrecarga a la que no puede hacer frente correctamente. Además, en estas situaciones se produce una alteración de la flora intestinal, cuyo equilibrio es fundamental para nuestra salud .Así que Miriam, no solo  debía dejar el gluten, si no que debía hacer una limpieza de la flora para ir preparando el terreno, abonándolo  y sembrando una buena flora con prebióticos y probióticos. Miriam se mentalizó, hizo la dieta, los pre y probióticos y cuatro meses de  tratamiento  específico para el virus EBV y para mejorar la respuesta inmunitaria frente a los virus. A las cuatro semanas ya se sentía  fuerte, con energía, sin dolores y las deposiciones se normalizaron. A los dos meses se sentía muy bien, podía seguir el ritmo de sus compañeros. Finalmente, superó el curso y la selectividad. A los siete meses hicimos análisis de seguimiento en los que vimos que la respuesta inmunológica frente a los virus se había desbloqueado y que la inmunidad frente el EBV había mejorado mucho pero aún le faltaba ser más potente. Ella estaba bien, pero era necesario un refuerzo durante dos meses más. En el siguiente control todo estaba correcto.  

 

Conclusión

A veces tenemos factores en contra de la acción de los medicamentos homeopáticos que están bien escogidos que hacen que no obtengamos los resultados que esperábamos. Debemos levantar esas barreras. Un intestino saludable es fundamental para tener un SI equilibrado y funcionalmente competente. Es frecuente que nos queden uno o varios virus dormidos después de pasarlos, generalmente de la familia de los herpes, que pueden alterar el equilibrio de nuestro SI llevándolo a situaciones de autoinmunidad muy a menudo, o a otras situaciones más complicadas. Es interesante  poder evitar o tratar estas situaciones con un tratamiento específico inmunomodulador homeopático que no da efectos secundarios. Este tratamiento  puede ir acompañado o no del medicamento homeopático clásico.

 

 

Eulalia Torrellas Font ,Médica homeópata.

Artículo publicado en la revista Integral en 2016.

Esta enfermedad causa sobre todo dolor, pero éste no sólo está determinado por la lesión de los tejidos, sino también por nuestras creencias, por nuestro entorno social… Es un fenómeno biopsicosocial, y por ello debe ser tratado por un equipo interdisciplinar

La fibromialgia es una enfermedad reumatológica, según los criterios de la OMS, de etiología desconocida para la medicina convencional, por ello el tratamiento farmacológico es sintomático. En este artículo analizamos los diferentes aspectos que hay que tener en cuenta para abordar la enfermedad, que aportan factores etiológicos y tratamientos diversos al observarla desde la perspectiva de las medicinas no convencionales.

Los síntomas que el médico considera significativos en el diagnóstico de la fibromialgia son: el dolor generalizado (con hipersensibilidad al tacto) , astenia importante (cansancio físico al realizar una actividad mínima) con síntomas de depresión (falta de motivación, desgana) e insomnio, que acompaña a la ansiedad, que cursa con pérdida de atención y memoria. En la exploración se considera definitoria la identificación y cuantificación de los puntos dolorosos: el dolor en 11 de los 18 puntos es el dato que refrenda el diagnóstico.

En el tratamiento convencional se recetan fármacos de acción analgésica y antidepresivos, los cuales actúan de manera sintomática, sin incidir en la etiología de la enfermedad y sin modificar apenas la evolución.

No obstante, el paciente precisa saber a qué se deben las molestias que padece y acude al médico en busca del diagnóstico. ¿Qué ocurre cuando el diagnóstico es fibromialgia? En general, obtener el diagnóstico beneficia al paciente porque cesa la incertidumbre y, por tanto, disminuye la ansiedad, mejorando algunos de los síntomas. Además, permite acabar la fase de “no sé lo que tengo” y pasar a otra fase, la de “qué hago con lo que tengo”. El inconveniente es que ese “qué hago” plantea, en el caso de la fibromialgia, nuevas incógnitas cuando el paciente no encuentra alivio suficiente con los fármacos que le recetan. Por eso vamos a comentar las posibilidades terapéuticas desde otras perspectivas.

ABORDAR EL DOLOR

Si consideramos que el dato principal en el diagnóstico de la fibromialgia es el hallazgo de puntos dolorosos (11/18) y que el síntoma principal es el dolor generalizado, necesitamos conocer qué implica hablar de dolor. La Asociación Internacional para el Estudio del Dolor definió dolor como “una experiencia sensorial y emocional asociada o no a una lesión de los tejidos y expresada como si ésta estuviera presente”. En otras palabras, el dolor no es una sensación directa provocada por una lesión, sino que es el resultado de un complejo procesamiento de la información aportada por nuestros tejidos (factores biológicos y físicos), por aspectos psicológicos (antecedentes dolorosos, pensar que no vamos a poder superarlo, estado anímico del momento, confianza en el médico) y por aspectos sociales como, por ejemplo, si disponemos o no de familiares que nos ayuden, creencias, situaciones laborales, etc.

Así, el planteamiento del dolor crónico tiene que ser multifactorial, abordando los aspectos psicológicos, sociales, energéticos y físicos.

ASPECTOS PSICOLÓGICOS

¿Qué papel juega la psicología en una enfermedad física como la fibromialgia? Dolor generalizado y cansancio son las señales más visibles, señales evidentes de que algo en nuestro cuerpo no va bien. Entonces, ¿por qué tan a menudo las personas afectadas acuden al psicólogo en busca de ayuda?

La persistencia de la situación se acompaña en muchísimos casos de estados de ansiedad y depresión. Dolor y cansancio, además de falta de memoria y atención, van mermando la autoestima de la persona, que cada vez se siente más limitada y, por lo tanto, poco útil. Este estado de ánimo justificaría por sí mismo la intervención psicológica.

Poco a poco, se va avanzando en la identificación de factores orgánicos relacionados con la aparición y mantenimiento de la fibromialgia y, de hecho, la Organización Mundial de la Salud la incluye en su clasificación CIE-10 dentro del apartado de las enfermedades reumáticas. Ello alivia enormemente al paciente, que previamente ha sido despreciado por algún profesional por inventarse dolencias, ninguneado como enfermo o, lo que puede ser peor, visto como sospechoso de buscar beneficios secundarios a la enfermedad.

Pero en nuestra experiencia hemos podido comprobar cómo la persona afectada de fibromialgia comprende, agradece y aprovecha enormemente lo que la psicología orientada a la salud puede hacer por ella. Muy pronto, el paciente empieza a entender que la división entre etiología psicológica o física no deja de ser un artificio y que él, su cuerpo, su dolor, su estado de ánimo, las acciones que emprenda o no y su forma de entender lo que le está pasando son todo la misma cosa, es decir, una integración de múltiples factores que han desembocado en una situación de enfermedad crónica donde él o ella tienen su parte de responsabilidad, pero también la posibilidad esperanzadora de retomar las riendas de su vida.

La terapia psicológica de la fibromialgia va encaminada a conocer el trastorno, a desterrar mitos como que la fibromialgia es una enfermedad degenerativa o altamente incapacitante, a ayudar al paciente a organizar su día a día en función de lo que puede hacer, sin tener tanto en cuenta lo que no puede hacer, a que conozca su cuerpo y sus respuestas al dolor y al cansancio con métodos de relajación sencillos y, sobre todo, a que sepa reconocer y manejar las propias emociones, utilizando el inmenso caudal de autoconocimiento que nos proporcionan.

En suma, la terapia de la fibromialgia no difiere mucho de otras terapias para otros trastornos, pero requiere que sean profesionales experimentados y conocedores del síndrome. Esto es especialmente importante puesto que el paciente, cansado de ser incomprendido, se siente a gusto ante el psicólogo cuando nota que no debe demostrar que está mal, descansa cuando el profesional que le escucha “ya sabe de qué va” y ve que es acogido por un desconocido como quien realmente es, una persona que está sufriendo por una causa que, al menos para él, no admite ninguna duda: su dolor y su cansancio.

Paradójicamente, cuando el paciente mejora, sea con intervención psicológica o sin ella, su entorno familiar y de amistades suele reaccionar cuestionando o poniendo en duda la enfermedad. Es muy frecuente que la persona afectada, si está en un viaje de placer o en una fiesta, oiga lo siguiente: “¿Cómo es posible que hace unos días, ayer mismo, no quisieras salir de la cama y hoy estés así, eufórico y lleno de energía?”. El resultado inevitable es que el aquejado de fibromialgia se siente incomprendido cuando se encuentra mal y también cuando se encuentra bien. Si bien los psicólogos sabemos que la distracción y la realización de actividades placenteras ayudan en gran manera a que la persona se olvide de sus dolores, es comprensible que aquellos que no están familiarizados con la fibromialgia encuentren sorprendentes estos cambios de estado.

No es fácil para el paciente ejercer el derecho a llevar su propia vida de la forma más autónoma y libre posible, en la salud y en la enfermedad. Por ello, la ayuda del psicólogo puede ser muy valiosa, y más si a la vez procuramos transmitir a la persona afectada que cualquier enfermedad es una oportunidad de autoconocimiento y de realización personal. También, y especialmente, la fibromialgia.

ASPECTOS ENERGÉTICOS

Cuando el profesional de la medicina tradicional china (MTC) y la acupuntura atiende al paciente, los datos que escucha y los resultados de las exploraciones que realiza le llevan a una valoración del estado energético que es multidiagnóstica. Es usual el Modelo de Diagnóstico por los Cinco Elementos. Cada paciente presenta un estado energético particular, y además éste va variando a lo largo de su enfermedad.

Esta manera de trabajar conlleva que no se atribuye al paciente un diagnóstico fijo y permanente. Desde la primera visita, y a lo largo de todo el tratamiento, el cuadro de los diagnósticos contempla una diversidad de estados.

El caso por caso es la manera de diagnosticar y tratar en nuestra práctica, y ello es particularmente útil en el abordaje de esta dolencia.

Otra característica de la MTC y la acupuntura es la descripción de los meridianos y puntos de acupuntura. En el diagnóstico se incluye la exploración de los puntos de acupuntura dolorosos y su identificación es prioritaria a la hora de ver cuál es el sistema que está afectado.

En el caso de la fibromialgia, la medicina convencional se encuentra con 18 puntos dolorosos a los que da una importancia decisoria. Esos puntos son puntos de acupuntura (descritos en los atlas desde hace muchos años).

La medicina convencional sólo valora el número de puntos dolorosos, siendo necesario que haya 11 para dar el diagnóstico. Sin embargo, el acupuntor valora cada uno de estos puntos por separado, pues pertenecen a sistemas distintos. A partir de esta constatación, consideramos que la valoración de los puntos con criterios energéticos, como puntos de acupuntura, es especialmente adecuada para orientar a los pacientes de fibromialgia.

¿Y cuáles son los diagnósticos más frecuentes en los pacientes que han acudido a la consulta diciendo que padecen fibromialgia? En diversos Congresos de Acupuntura se han presentado ponencias sobre este tema. Hago referencia a algunos autores muy prestigiosos y, sobre todo, a los estudios en los que he participado [Cristina Domingo]. Un resumen de varios trabajos sobre fibromialgia lo presentamos en el Congreso de la Internacional Médica de Acupuntura en Budapest (Hungría) en octubre de 2008.

En todos los casos estudiados se ha hecho a cada paciente el diagnóstico diferencial por sistemas y nos encontramos unas tendencias.

Mayoritariamente existe una hiperactividad del yang en el sistema madera (que agrupa a los músculos, los órganos hígado y vesícula biliar, y que se relaciona con la agresividad). También de forma mayoritaria hay dos puntos dolorosos que pertenecen al meridiano de vesícula biliar (99% de los pacientes), y otros dos también de ese meridiano (80%). Pero no todos los pacientes tienen la misma etiología para esa hiperactividad, lo cual modifica el tratamiento. En todos los casos, es común el tener que dispersar el yang en los meridianos de hígado y vesícula biliar, pero los puntos a utilizar dependen de cómo está el yin. La situación en los otros sistemas también es variable.

Se deciden, por tanto, puntos para el tratamiento con acupuntura, que se aplican en sesiones semanales. En algunos estudios, hemos constatado los resultados con evaluaciones en tablas estandarizadas, con mejorías manifiestas de la sintomatología y de la calidad de vida.

Para que la situación energética mejore en cada uno de los sistemas afectados no es suficiente con el tratamiento semanal de acupuntura, sobre todo cuando es necesario aportar yin: es preciso que se contemple la nutrición y el descanso. Fomentar actividades yin y averiguar cómo se ha producido la hiperactividad del yang nos dará la información de cuál ha sido la etiología y patogenia de la enfermedad y su desarrollo.

La evolución forma parte del diagnóstico, o dicho de otra forma, el diagnóstico va evolucionando. Los diagnósticos se van confirmando o modificando a medida que el tratamiento va avanzando. De esta forma, se encuentra otro instrumento importante para el enfermo y su enfermedad, que es la prevención de las recaídas, el modo de mantener la salud que ha empezado a recuperarse.

Esta fase de tratamiento se suele realizar con sesiones quincenales o incluso mensuales, aunque puntualmente, si hay recaídas, se puede aumentar la frecuencia algunas semanas.

Es una fase muy importante, ya que la proximidad del bienestar permite esclarecer algunos motivos de la repetición de los síntomas, motivos que pueden ser desde el punto de vista energético de muchos tipos, enlazándose con los otros aspectos multifactoriales de la enfermedad que se contemplan por otros profesionales.

 

 

FISOTERAPIA: CUERPO Y CEREBRO

Desde la fisioterapia actual, se cree que el cuerpo y cerebro trabajan en íntima relación. Es decir, que tan importante es conocer qué ocurre en nuestros tejidos corporales, músculos, nervios, articulaciones como en el cerebro, dado que se trata de un tejido más.

El dolor es una respuesta normal. Es un sistema de alarma para prevenir a los tejidos o poner en marcha su recuperación. Pero la actividad muscular, entre otras, también es una posible respuesta que nos intenta proteger ayudándonos a afrontar situaciones, en forma de escape, de lucha… El cerebro también puede encender estos sistemas de respuesta de forma inadecuada, de forma que los músculos se vuelven insanos (acortados, débiles), y el dolor modifica la conducta frente a un peligro que ya no es real.

Se tiene que pensar que el cerebro está encendido todo el día y que se proyectan millones de películas al mismo tiempo junto con las ya filmadas. El cerebro se renueva cada pocas semanas, y en el caso de pacientes con dolor crónico, se renueva con la misma canción.

Parte importante del tratamiento físico es enseñar la biología del dolor al paciente, así se ayuda a cambiar esa canción cerebral. Dos prestigiosos fisioterapeutas, David Butler y Lorimer Moseley promueven el eslogan “Know pain, no pain” (“Conoce más sobre el dolor, tendrás menos dolor”).

Si se acepta lo anteriormente descrito, se estará de acuerdo en que necesitamos entrenar al cuerpo como suma de músculos, nervios, articulaciones, para acondicionar su estado físico a una mayor libertad de expresión. Pero también nuestro cerebro tiene que ser entrenado.

En los cuadros se exponen las áreas de trabajo en las que se tiene que influir durante el tratamiento de la fibromialgia.

 

 

 

 

VARIOS AUTORES artículo aparecido en la revista Integral en  Junio 2010

En este artículo intentamos hablar de la verdadera prevención del cáncer y de los beneficios y riesgos de las mamografías, ya que el cribado mamográfico no es un método preventivo sino de diagnóstico precoz; además no es infalible ni inofensivo.

¿Qué es el cáncer?

La enfermedad conocida como cáncer es el resultado de una alteración en las células, trasmitida a las células hijas, que se manifiesta por un crecimiento incontrolado de éstas, de forma que invaden tejidos vecinos y se propagan a distancia (metástasis), produciendo graves complicaciones al paciente.

Génesis del cáncer

En el núcleo de las células se encuentran los cromosomas que contienen a su vez los genes, las unidades de material hereditario, formados por ADN (cadena de ácidos y proteínas que lleva grabado el mensaje a transmitir). La alteración del ADN de los genes que controlan el crecimiento, la diferenciación y la reparación celular (oncogenes) es la que hace que una célula sana sea potencialmente maligna. Se llaman carcinógenos a las sustancias que producen esta modificación en el ADN de los oncogenes. Cuando esto ocurre se habla de “etapa de iniciación”. Cuando nuevas sustancias o situaciones (cocarcinógenos) ponen en marcha el proceso incontrolado de multiplicación celular, hablamos de “etapa de promoción”, y es cuando se produce el cáncer.

Causas del cáncer

Es necesario insistir aquí que la causa última del cáncer no son los genes modificados, como podría pensarse después del aluvión de noticias que nos hablan de la identificación de genes responsables de este u otro proceso oncológico. Como es fácil comprender, la verdadera causa del cáncer son los carcinógenos que producen estas modificaciones de los oncogenes, y los cocarcinógenos que promocionan su desarrollo. Todo esto está relacionado con el patrimonio genético de cada persona (herencia), el entorno social y afectivo en que vive, el estilo de vida (hábitos tóxicos, dieta…) y los factores medioambientales que le rodean.

El cáncer de mama es el tumor más frecuente en las mujeres en todo el mundo. Las tasas de incidencia varían según los países, siendo más alta en Norteamérica y Europa y especialmente baja en Oriente. Dentro de los países europeos, existe un patrón norte-sur con una mayor frecuencia de aparición de casos en los países nórdicos y tasas más bajas en los países mediterráneos. La incidencia ha ido aumentando en todo el mundo. En los países desarrollados la probabilidad de desarrollar cáncer de mama a lo largo de la vida oscila en torno al 10 %, un caso de cada 10 mujeres. En España esta probabilidad sería un 5%, una de cada 20 mujeres desarrollará cáncer de mama antes de los 75 años.

En el 2009 el cáncer de mama femenino causó 6.130 muertes en nuestro país, mientras que se estima que cada año se diagnostican 14.000 casos nuevos.

Analizando las tasas de mortalidad del periodo 1952 al 1996 en España, se observa un aumento global de 2,5% anual. Se interrumpe esta tendencia ascendente a partir de los años 90. Actualmente, la mortalidad está descendiendo dados los avances en el diagnóstico precoz y en el tratamiento de estos tumores. España ocupa el penúltimo lugar en cuanto a mortalidad por cáncer de mama y el último en incidencia en la Unión Europea.

La supervivencia a los cinco años ha aumentado un 6% en la última década y, en la actualidad, las cifras de supervivencia relativa ajustada por edad correspondientes a nuestro país son de algo más de un 70%. Este aumento en la supervivencia ha supuesto la estabilización de la mortalidad por cáncer de mama en los países del norte de Europa, por lo que las diferencias geográficas en la mortalidad tienden a hacerse menos marcadas.

FACTORES DE RIESGO

Solo aproximadamente el 1% de los cánceres de mama se presenta en varones, por lo que se dice que el factor de riesgo más importante del cáncer de mama es ser mujer.

La historia familiar está considerada como uno de los factores de riesgo más destacados, pero esta afirmación habría que matizarla. Aunque las mujeres que tienen parientes de primer grado con cáncer de mama corren más riesgo, un análisis más completo ha demostrado que la mayoría no desarrollará nunca un cáncer, y que las que lo hagan será por encima de los 50 años. Ocho de cada nueve mujeres que padecen cáncer de mama no tienen una madre, hermana o hija afectada, según datos de 2006.

A pesar de que esta cifra puede haberse incrementado últimamente, lo cierto es que, desde una visión más integral, la repetición de esta patología en el ambiente familiar puede atribuirse a los hábitos de vida, sobre todo dietéticos, heredados.

Resultado de imagen de mujer cancer mama

Las mutaciones genéticas de los genes BRCA1 y BRCA2, que se consideran factores de riesgo, explican menos del 5% de los cánceres de mama. Como decíamos anteriormente, incluso en estos casos, la causa del problema no reside tanto en esta mutación (ya que está reconocida que su presencia no es suficiente para generar el cáncer de mama), sino en los factores relacionados con el estilo de vida y con el medio ambiente que la produjeron (carcinógenos) y que posteriormente estimularon su actividad (cocarcinógenos).

El riesgo de cáncer de mama se relaciona con el estímulo estrogénico, propio de la edad fértil de la mujer, por lo tanto, cuanto antes aparezca la menstruación (menarquía precoz: antes de los 12 años) y más tarde se retire (menopausia tardía: después de los 55 años), existen más probabilidades de padecer esta enfermedad. También el no tener embarazos aumenta el tiempo de producción de estrógenos (durante el embarazo descansan los ovarios). Por este motivo, se consideran factores protectores del cáncer de mama la multiparidad, tener el primer embarazo antes de los 30 años y la lactancia materna.

La terapia hormonal sustitutoria (THS) basada en la administración exógena de estrógenos, durante más de cinco años, más allá del cese natural de la actividad ovulatoria, es un factor demostrado de riesgo de cáncer de mama, que se explica por el exceso de estímulo estrogénico. Lo mismo ocurre con los largos tratamientos hormonales en patología ginecológica benigna y en los estímulos ováricos en tratamientos de fertilidad.

Los anticonceptivos orales, también por su componente estrogénico, son un factor de riesgo, aunque en menor medida que la THS.

Los xenoestrógenos son sustancias que ha creado el hombre que actúan imitando a los estrógenos y que son desconocidas por la naturaleza y para el propio cuerpo humano, lo que hace difícil su eliminación. La exposición a estas sustancias puede aumentar el riesgo de cáncer. Las más conocidas y utilizadas son los insecticidas, fungicidas, herbicidas y algunos de sus componentes o metabolitos, al igual que otros subproductos derivados de los plásticos y de la combustión de la gasolina, parabenes y algunos fármacos.

La obesidad después de la menopausia, por encima de los 15 o 20 kilos que corresponderían según tablas de peso y talla o índice de masa corporal (IMC), está considerada un factor de riesgo.

El estreñimiento crónico, a través de la acción de bacterias de la flora intestinal sobre ciertos alimentos, puede generar estrógenos activos que aumentan el riesgo.

Hay diversos estudios que atribuyen al consumo de grasa animal y carne de cerdo un incremento del cáncer de mama, sobre todo en tumores con receptores hormonales positivos. Este efecto se explicaría por la producción de aminas heterocíclicas al preparar la carne a elevadas temperaturas y también por el propio contenido hormonal de la carne.

Existe un estudio publicado en 1988 que ya hablaba entonces del incremento de riesgo de padecer cáncer de mama al pasar de consumir carne, huevos y queso de menos de una vez a la semana a hacerlo diariamente. Este riesgo se multiplicaba por 3,83, 2,86 y 3,23 respectivamente.

Están apareciendo cada vez más evidencias de que el incremento de riesgo debido al excesivo consumo de lácteos podría estar relacionado con su riqueza en el factor de crecimiento IGF-1 que facilitaría la fase de promoción y extensión de las células cancerosas. No olvidemos que en la leche de vaca hay un importante mensaje de crecimiento rápido, puesto que un ternero engorda 200 kg y se hace adulto en aproximadamente un año, cuando nosotros necesitamos casi dos décadas para nuestro desarrollo.

También es conocido, en relación a la dieta, el factor de riesgo debido a los benzopirenos resultantes de los asados y ahumados.

El consumo diario de alcohol favorece el riesgo. Entre un 4% y un 10% de los cánceres de mama en los países desarrollados se pueden adjudicar al alcohol.

El tabaco, especialmente cuanto más joven se haya empezado a fumar, también está identificado como un importante factor de riesgo.

Hace ya tiempo que se conoce el efecto cancerígeno sobre el tejido mamario de las radiaciones ionizantes, preferentemente mientras hay actividad hormonal, incluso con bajas dosis cuando se producen en la época de la pubertad.

Un factor de riesgo discutible es el efecto de las emociones negativas o las situaciones conflictivas sostenidas. Aunque las opiniones están enfrentadas en cuanto a factor generador del tumor (el método Hamer lo defiende), sí parece haber consenso en su efecto desencadenante del crecimiento tumoral, que hasta ese momento podía estar contenido por el organismo.

La autoexploración debe aconsejarse a toda mujer salvo a quien produzca ansiedad

PREVENCIÓN

Cuando hablamos de prevención del cáncer de mama, habitualmente pensamos en mamografías, pero es importante aclarar que el cribado mamográfico forma parte de lo que llamamos diagnóstico precoz; es decir, localizar el tumor cuando ya ha aparecido. Sin embargo, prevenir es evitar que se produzca.

Parece claro que tener en cuenta los factores de riesgo es básico para tomar las medidas oportunas para disminuir la posibilidad de padecer un cáncer de mama. En este punto, sería conveniente diferenciar entre situaciones de riesgo y factores realmente generadores del problema.

Cuando hablamos de sexo femenino, de la menarquia precoz o de la menopausia tardía, estamos refiriéndonos a situaciones fisiológicas que por sí solas no son un problema. Lo mismo ocurre con la historia familiar o el ser portador de mutaciones genéticas, ya que todas estas situaciones, que difícilmente podemos modificar ya que no dependen de nuestra voluntad, por sí mismas no inciden en los cambios que van a iniciar el crecimiento tumoral, aunque incrementen las posibilidades de padecerlo.

Resultado de imagen de exploración mamaria

En cambio, cuando nos referimos al THS, anticonceptivos orales, xenoestrógenos, exceso de grasa animal y carne, benzopirenos, tabaco, alcohol, radiaciones ionizantes… sí que estamos citando agentes generadores de cambios en el ADN celular que ponen en marcha el proceso de génesis (carcinógenos) y promoción o expansión del cáncer de mama (co-carcinógenos). En este caso, sí que hablamos de factores de riesgo de los que podemos prescindir individual o colectivamente, en busca de una verdadera prevención.

Por lo tanto, se aconseja para prevenir el cáncer de mama evitar el tabaco, el alcohol, la dieta con exceso de carne, lácteos y demás grasa animal, la obesidad, los tratamientos con estrógenos de síntesis (THS y anticonceptivos orales) y la mínima exposición posible a las radiaciones ionizantes y a los xenoestrógenos (insecticidas, herbicidas, parabenes…). El equilibrio emocional también ha de ser un objetivo fundamental en la salud.

Como no podría ser de otra manera, estas recomendaciones son las mismas que haríamos para cualquier otro tipo de patología, ya que no tendría sentido que la propia naturaleza hubiera dispuesto el imposible que significaría una prevención diferente para cada enfermedad. Existen unos hábitos sanos que pasan por el respeto a uno mismo, a los demás y al entorno que nos rodea, que permiten actuar con la mayor efectividad posible a nuestro médico interno o mecanismos de autorregulación responsables del equilibrio que es la salud.

HÁBITOS SANOS

Si hablamos en positivo, de lo que hemos de hacer más que de lo que tenemos que evitar, hemos de mencionar el ejercicio físico, el sueño suficiente y la dieta.

El ejercicio físico moderado (andar, ir en bicicleta, nadar…) y regular (más de una hora y media a la semana) disminuye hasta un 20% en riesgo de padecer cáncer de mama, según un estudio de Bernstein (2005). La explicación estaría en la reducción de estrógenos que produce la actividad física regular.

Otro estudio finlandés avala la hipótesis de que las mujeres que duermen más de 8 horas diarias presentan menos riesgo de cáncer de mama.

Las frutas y verduras en general, por su aporte en betacarotenos (precursores de la vitamina A), vitaminas C y E y licopeno, resverastrol, selenio… han demostrado una acción anticancerígena fundamentalmente por su actividad como antioxidantes. La administración de estas vitaminas y sustancias antioxidantes en forma de preparados no ha producido este mismo efecto, lo cual demuestra que existen en los vegetales otros factores protectores del cáncer todavía desconocidos.

El consumo de aceite de oliva, tomándolo más de una vez al día, también se apunta como un factor que disminuye las posibilidades de desarrollar el cáncer de mama.

Un modelo de estilo de vida con menos peso, menos alcohol y más ejercicio permite reducir los casos de cáncer

En el caso de la soja y sus derivados (tofu, licuado de soja…), ricos en fitoestrógenos como las isoflavonas, la opinión respecto a su beneficio en la prevención y tratamiento del cáncer de mama está dividida, especialmente en los casos hormonodependientes. En algunos estudios se habla de su efecto frenador del crecimiento tumoral, por lo que recomiendan su consumo para prevenir y para tratar esta patología. Su protección la extienden tanto a la época pre como postmenopáusica. A ello se atribuye la baja incidencia del cáncer de mama en las mujeres japonesas, grandes consumidoras de soja. En cambio, otros estudios sugieren que la soja y derivados pueden aumentar el cáncer de mama, especialmente si se consumen a partir de la menopausia.

Quizás podríamos concluir diciendo que, durante la etapa fértil de la mujer, la soja y derivados tendrían un efecto protector o preventivo, ya que sus fitoestrógenos benefician al competir con el efecto hiperestrogénico de medicamentos y xenoestrógenos, y que en épocas anteriores (infancia) y posteriores (postmenopausia) el efecto es al menos discutido. Ante la duda y hasta que no existan estudios más claros y coincidentes, hay quien sugiere no abusar de soja y derivados, no tomándolos más de una vez al día mientras la mujer sea fértil (hay personas que consumen, el mismo día y de forma continuada, tofu, licuado de soja, hamburguesa o salchichas de soja…), distanciando más su consumo en la infancia y en la postmenopausia (2 a 3 veces a la semana) y evitar su toma en aquellos casos diagnosticado de cáncer de mama hormonodependiente. También hay que saber que las isoflavonas de la soja pueden interferir con la acción del Tamoxifeno (medicación que se indica, generalmente durante 5 años, a las pacientes que han padecido un cáncer para prevenir recaídas), ya que ocupa los mismos receptores en las células.

Podríamos resumir diciendo que una propuesta de dieta preventiva y terapéutica del cáncer mama (y para cualquier tipo de cáncer) sería una dieta vegetariana y con alimentos ecológicos, y una dieta de bajo riesgo pasaría por ser rica (consumo diario) en frutas frescas, verduras, cereales, frutos secos y aceite de oliva de primera presión en frío; moderada (2 a 4 veces a la semana) en legumbres (incluida la soja), lácteos, pescado y carne blanca; y escasa (0 a 1 vez a la semana) en productos refinados y azúcares, grasas animales y carne de mamíferos como la de cerdo.

Por último, hacer referencia a un estudio recién publicado en The Journal of the National Cancer Institute (Dra. Petracci y equipo) que describe un modelo que cuantifica la reducción de riesgo de cáncer de mama al cambiar el estilo de vida. En él se relaciona la pérdida de peso, la disminución del consumo de alcohol y la práctica de ejercicio durante diez años con la reducción de 16.000 casos de cáncer sobre una población de un millón de mujeres.

DIAGNÓSTICO PRECOZ

A diferencia de la prevención que intenta evitar la aparición del tumor, el diagnóstico precoz consiste en identificar lo antes posible su presencia para poder actuar terapéuticamente con la máxima efectividad.

Es importante que la mujer conozca sus mamas a través de su propia palpación y acuda al médico cuando note cualquier novedad.

La autoexploración mamaria por sí sola no se considera suficiente para la detección precoz del cáncer de mama, pero sabemos de muchas mujeres que fueron diagnosticadas después de apreciarse ellas una alteración en sus mamas, incluso pocos meses después de que el resultado de la mamografía fuera negativo. Lo aconsejable sería que todas las mujeres aprendieran a conocer su propio cuerpo y a reconocer los mensajes que nos transmite.

La autoexploración debe aconsejarse a toda mujer salvo a aquellas a las cuales les produce ansiedad o serias preocupaciones. Debe también marcarse que el mejor momento para hacer la autoexploración es una vez retirada la menstruación, momento en que las mamas están en un momento de descanso hormonal y, por ende, es más fácil la palpación.

Lamentablemente, la disminución de la morbi-mortalidad del cáncer de mama se debe a los tumores que se diagnostican en un estado muy inicial in situ, con tamaño menor de 1 centímetro y sin afectación ganglionar. Desgraciadamente, estos tumores no se suelen detectar en la autoexploración.

Hoy en día, la mamografía es el método de diagnóstico que con mayor precisión puede dar cuenta de lesiones cancerígenas a través de imágenes interpretables. O sea, es lo que más nos puede permitir un diagnóstico precoz, y por este motivo es la técnica que se utiliza como bandera en todos los programas mal llamados frecuentemente de “prevención de cáncer de mama”.

¿QUÉ ES UNA MAMOGRAFÍA?

Es la técnica utilizada en la exploración radiológica (emite radiaciones ionizantes) de la mama. Permite localizar la lesión y elaborar un informe sobre el tipo de lesión encontrada y su localización, también valora el grado de sospecha para cáncer de mama.

Está indicada en mujeres con síntomas y sospecha clínica de cáncer de mama como diagnóstico y en mujeres asintomáticas en los programas de cribado o detección precoz de cáncer de mama. La técnica habitual es realizar una mamografía en ambas mamas en doble proyección (de arriba abajo y oblicuamente). Las incomodidades que genera hacerse una mamografía para la paciente tienen un sentido. La fuerte compresión de la mama en el senógrafo disminuye el espesor del tejido, por lo tanto es necesario que pase menos radiación para generar la imagen y, además, aumenta su calidad. Algo importante a mencionar a las pacientes es que para evitar estas molestias es aconsejable efectuar la prueba inmediatamente después de la menstruación, es decir, en los primeros días del ciclo.

La mamografía puede detectar precozmente cánceres in situ, con tamaño menor a 1 cm y sin afectación ganglionar. Su grado de sensibilidad es del 85 al 95 % y una especificidad alrededor del 90%. Hay un 5 a 15% de cánceres que no se van a detectar precozmente y un 10% de falsos positivos.

 

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PROGRAMAS DE CRIBADO

Un cribado consiste en examinar un grupo de población con el fin de detectar una enfermedad. Normalmente, son iniciativas de la administración pública con el objetivo de provocar un descenso de mortalidad por esa causa.

El cáncer de mama reúne todas las características generales de los programas de cribado de carácter poblacional. Tiene una alta morbilidad y mortalidad. Es la primera causa de muerte por cáncer en mujeres de 35 a 55 años.

El tratamiento en fase precoz permite la conservación de la mama en más de la mitad de los casos.

La mamografía se presenta como la prueba de cribado más efectiva, dado que permite el diagnóstico de lesiones muy pequeñas y tiene buena tolerancia.

PROTOCOLO DE CRIBADO ACTUAL

Hasta hace poco, el protocolo de detección precoz de cáncer de mama indicaba una mamografía cada año o cada dos años, según el ámbito institucional, en mujeres sin riesgo que tenían entre 40 y 64 años.

El nuevo protocolo de la OMS nos marca olvidarnos de las mamografías de cribado poblacional entre los 40 y 49 años, y hacerlas cada dos años entre los 50 y 74 años. El cribado mamográfico se asocia a una disminución de las tasas de mortalidad por cáncer de mama significativa en este último grupo de edad y, además, se evita la acumulación y peligrosidad de las radiaciones en las mujeres más jóvenes, ya que aplicar radiaciones ionizantes en un tejido en activa proliferación epitelial por acción de las propias hormonas incrementa el riesgo de cáncer de mama en mujeres menores de cincuenta años.

Ya en el 2009 la USPSTF (U.S. Preventive Services Task Force) de Estados Unidos recomendaba no hacer cribado poblacional a las mujeres antes de los 50 años. A las mujeres de 40 a 49 años, se les debía advertir de los riesgos y beneficios de realizar mamografías y ayudarlas a decidir en base al riesgo real de contraer la enfermedad y su preocupación sobre la misma.

Hay que informar a las pacientes acerca de los beneficios y riesgos tanto de hacerse una mamografía como de lo contrario

VENTAJAS DEL CRIBADO

El cribado regular con mamografía no puede prevenir el cáncer de mama, pero puede reducir el riesgo de morir debido a este cáncer por identificar tumores en sus inicios, con un tamaño inferior a 1 cm. En la Revisión del estudio Cochrane 2011 sobre el cribado con mamografías se observa una reducción de mortalidad del 15% del cáncer de mama.

Otro estudio con seguimiento durante 30 años sobre población sueca, publicado en junio de 2011, habla de un 30% menos de muertes por cáncer de mama en el grupo de mujeres que participó en el cribado y que, de cada 1.000 a 1.500 mamografías, se previene una muerte por cáncer; o también se evita un fallecimiento por cada 400 ó 500 mujeres cribadas.

En un artículo de 2008, el Dr. P.C. Gotzsche, director del centro nórdico Cochrane, revisa la mamografía como método de cribado para cáncer de mama, y maneja otras cifras, llegando a la conclusión de que, de cada 2.000 mujeres que participan en programas de cribado de cáncer de mama durante 10 años, una prolongará su vida como consecuencia de una detección temprana y su tratamiento precoz.

La mamografía se asocia con una disminución de las tasas de mortalidad por cáncer de mama, sobre todo en mujeres de 50 a 74 años. Las mujeres de 60 a 69 años parecen ser las más beneficiadas. Y el beneficio es escaso en las mujeres de más de 74 años.

INCONVENIENTES DEL CRIBADO

En contraposición, algunos de los tumores cancerígenos y los llamados precursores del cáncer (displasias, metaplasias…) que son hallados por cribado crecen muy lentamente, o no lo hacen del todo (teoría de la remisión espontánea). Estas lesiones podrían no convertirse en verdaderas lesiones cancerígenas. Debido a que es difícil el diagnóstico de benignidad o malignidad sin la cirugía, todos son tratados. En consecuencia, el cribado lleva a tratar a muchas mujeres por una enfermedad tumoral que ellas no tienen y nunca tendrán. De las 2.000 mujeres –citadas anteriormente– sometidas al cribado durante diez años, 10 mujeres sanas que no se hubieran diagnosticado si no se les hubiera hecho el cribado se diagnosticaran como enfermas y recibirán tratamiento innecesariamente de cirugía, radioterapia e incluso quimioterapia.

Por el motivo anterior, el cribado de detección precoz del cáncer de mama puede aumentar la mortalidad debido al mayor uso de la radioterapia. La radioterapia es beneficiosa para las mujeres con alto riesgo de recurrencia local. Sin embargo, es perjudicial para las mujeres con un riesgo particularmente bajo, como aquellas en las que el cáncer se detectó mediante el cribado, principalmente debido al daño vascular y al desarrollo de insuficiencia cardiaca como resultado de algunos tipos de radioterapia (Early Breast C 2000).

En ocasiones, la mamografía muestra imágenes confusas o lesiones sospechosas de ser cancerígenas, lo que obliga a realizar nuevos exámenes (y nuevas radiaciones ) que finalmente pueden demostrar que lo observado era benigno y, por lo tanto, una falsa alarma o lo que se denomina falso positivo. Esto ocurre aproximadamente en 200 mujeres (10%) de las 2.000 valoradas en un cribado durante diez años (Gotzsche). Estos diagnósticos de falsos positivos, mientras se esperan los resultados definitivos, pueden causar ansiedad y sufrimiento psicológico durante varios meses que a veces cuesta reconducir.

El 32% de las mujeres a las que se realizó su primera mamografía presentan dolor alrededor de la prueba, siendo una de las causas de abandono del programa de cribado.

No todos los cánceres pueden ser detectados con mamografías, causando una sensación de falsa seguridad.

No debemos olvidar que la mamografía es una exposición a radiaciones ionizantes, justo uno de los factores de riesgo del cáncer de mama, por lo que no son inocuas. Su efecto cancerígeno puede ser más o menos elevado en función de los antecedentes y edad de la paciente, la frecuencia de la prueba y estado o antigüedad del mamógrafo. Estudios de hace quince años afirmaban que, en diez años de cribado anual, por ejemplo entre los 35 y 45 años, el efecto radioinducido era tres veces más importante que el preventivo. Es decir, que por cada cáncer que se evitaba se generaban tres. Afortunadamente, hoy en día los mamógrafos actuales irradian menos, la edad del cribado recientemente se ha restringido a partir de los 50 años y la frecuencia ha pasado a ser de anual a cada dos años, lo que hace menor el riesgo de cáncer radioinducido por las mamografías y, en general, en medios sanitarios se ha pasado a considerar superior el beneficio conseguido.

CONCLUSIONES

Las mujeres, los médicos y los responsables sanitarios deben considerar las ventajas y desventajas de los programas de detección precoz de cáncer de mama. Las mujeres, en especial, deberían estar informadas de los riesgos y beneficios antes de decidir si asistir o no a los programas de screening de mama.

Se desconoce el impacto real de los programas de detección precoz. La mortalidad ha descendido, pero el cáncer de mama aumenta en su incidencia. No hemos de olvidar que este tipo de cáncer es la primera causa de muerte en mujeres entre 35 y 55 años y el cribado mamográfico se inicia, según las actuales recomendaciones, a los 50 años, por tanto con pocas posibilidades de reducir estas muertes. Se debería ampliar el abordaje con la implementación de programas de salud para la prevención de los factores de riesgo evitables y no quedarse únicamente con el diagnóstico precoz.

Para reforzar esta idea, y teniendo en cuenta, como hemos podido comprobar en este mismo artículo, que las cifras de los diferentes estudios son aproximaciones a la realidad y, por tanto, variables, no podemos resistir la tentación, como conclusión, de enfrentar los datos de reducción de mortalidad por cáncer de mama atribuidos al cribado mamográfico, una muerte por cada 400, 500 o 2.000 mujeres cribadas según los distintos estudios referenciados, con los del trabajo de la Dra. Petracci y su equipo también citado en este artículo sobre un modelo que cuantifica la reducción del riesgo de padecer cáncer de mama al cambiar el estilo de vida (perdiendo peso, bebiendo menos alcohol y haciendo ejercicio) y que habla del cálculo de una reducción de 16 casos de cáncer de mama por cada 1.000 mujeres que han incorporado estas tres medidas preventivas durante diez años. Queda en evidencia el beneficio en salud y el ahorro sanitario que significa potenciar la prevención frente al uso exclusivo de medidas diagnósticas, teniendo además en cuenta que en el estudio anterior solo se han aplicado algunas de las medidas preventivas mencionadas en este mismo artículo.

LA MUJER DEBE DECIDIR

Mujeres con lazo rosa

No caigamos en el error de suponer que los datos de la ciencia pueden decirle a una persona cuál es la decisión correcta respecto a una elección médica. Cada paciente debe poder evaluar los posibles resultados según una buena información que depende del médico… así tendrá que considerar los potenciales beneficios y daños de cada alternativa.

Aunque es muy difícil, los valores del médico no deberían contar en la decisión, ya que sus propios temores y ansiedades pueden condicionar a la paciente.

Hay que informar a las pacientes acerca de los beneficios y riesgos presentes tanto en el caso de hacerse una mamografía como en el caso de prescindir de esta prueba.

En este punto, el médico debe mantenerse al margen de la decisión que tome la paciente, en cualquier caso debe acompañarla, pero no juzgar o sentenciar.

El conocimiento, el saber, es lo que nos hace verdaderamente libres. Una persona no puede decidir sin conocer las opciones. Por eso, se debe hacer especial hincapié en la información y el acompañamiento. Cada paciente debe poder evaluar las consecuencias y resultados según la información que le aportamos, pero también por sus propias creencias y valores.

Alternativas o complementos a la mamografía

Una alternativa real a la identificación de microtumores en la mama como la que nos proporciona la mamografía parece ser que no existe por el momento. Sí que hay pruebas que la complementan o que pueden proporcionar mejor información en tumores incipientes de mayor tamaño, sin olvidarnos de la autoexploración mamaria, como método de conocimiento del propio cuerpo y de sus cambios. Relacionamos a continuación otros medios diagnósticos.

El uso de la mamografía digital ha disminuido el número de falsos positivos, de acuerdo a un estudio del Equipo de Radiología del Hospital del Mar de Barcelona, ya que precisa más el diagnóstico en el caso de un falso tumor, pero tenemos que saber que las radiaciones que emite son prácticamente las mismas que emite la mamografía tradicional. La diferencia está en la lectura, ya que las imágenes se pueden ver ahora en formato digital.

La ecografía mamaria complementaría la exploración clínica o mamográfica. No sustituye a la mamografía en el cribado de cáncer de mama por sus limitaciones en ver los tumores más pequeños.

La resonancia magnética tiene una gran sensibilidad para la detección del cáncer de mama, pero las limitaciones en su especificidad obligan a usarla en combinación con otras técnicas de la imagen.

La galactografía, prueba radiológica que detecta las masas intraductales de la mama, permite señalizarlas guiada con ecografía o mamografía.

La punción con aspiración de aguja fina (PAAF) se utiliza para extraer del tumor palpable material para el análisis citológico que nos dirá si tiene características de benignidad o malignidad.

 

MANUELA CUEVAS, MÓNICA PUGA Y PEDRO RÓDENAS 

Artículo publicado en la revista INTEGRAL en Noviembre de 2011.