Muchas frases reflejan diversas situaciones que nos pasan en la vida; “me sentó mal lo que me dijiste”,”no soy capaz de digerir esta situación”,”me muerdo la lengua para no…”,”…”

Es importante hacer ciencia en medicina para seguir avanzando y así encontrar mejores remedios a las enfermedades que presenta la humanidad. Nos valemos de nuestra práctica y observación para poder generar nuevas hipótesis de estudio que validen las experiencias empíricas. Para la Medicina Tradicional China su metodología de trabajo ha estado la observación de los fenómenos naturales que se repiten constantemente, siendo el margen de error mínimo. La relación existente entre lo que pensamos, las emociones, lo que comemos, nuestros hábitos y el resto del cuerpo, ha estado la manera de trabajar de siempre de esta medicina milenaria. En los últimos años, desde la medicina más científica, se van publicando artículos en donde queda demostrado el binomio de la concepción del Yin-Yang y lo que llamaríamos la homeóstasis plena del organismo, basado en un funcionamiento simbiótico entre el cuerpo y sus circunstancias. Esto, nos viene a decir, que el abordaje en la patología de un paciente es algo global y de ese modo se lo hemos de poder explicar, para poder ser tratado con rigor y seguridad.

Para la MTC las situaciones calladas o mal procesadas serán expresadas por el cuerpo de una manera u otra… Por ejemplo; hoy en día muchas personas consultan a especialistas por problemas relacionados con los trastornos que podríamos llamar zona cráneo-cérvico-mandibular, como son los vértigos, mareos, acufenos, bruxismo, cefaleas, migrañas, problemas dentales diversos, parálisis facial, neuralgias, … Si somos capaces de buscar un poco más profundamente en la historia del paciente acabamos encontrando muchas veces problemas de carácter más sistémico como una depresión, ansiedad, estrés, insomnio, digestiones lentas, pesadas, acidez, colon irritable, enfermedad de Crohn, estreñimiento crónico y también problemas ginecológicos, inflamatorios articulares, musculares o de la piel.

La pregunta que nos hemos de hacer es: ¿Tienen alguna cosa en común todo este tipo de patologías y trastornos diversos? Podemos afirmar que sí.

Visión desde la Medicina Tradicional China

Desde la MTC sabemos que los diferentes órganos del cuerpo están relacionados entre ellos y dirigen diferentes funciones específicas que a su vez están vinculadas a alguna emoción. Así pues, cuando nos referimos al Pulmón y a la Piel lo relacionamos con el Intestino Grueso, o cuando hablamos del Hígado estamos nombrando la rabia y la lucha como emoción. De este modo se podría nombrar todos los órganos del cuerpo, relacionándolos con todo lo que somos física, psicológica y emocionalmente.

A día de hoy ya no hay duda que el cerebro y el sistema digestivo están plenamente conectados y que por tanto órganos y vísceras como el Hígado, el Estómago, la Vesícula Biliar, el Páncreas, el Bazo o los Intestinos, … tienen una influencia recíproca con los pensamientos y emociones. Si nuestros órganos están sanos enviaran señales correctas y si los pensamientos son claros harán que estos funcionen correctamente. Al cerebro se le llama el mar de la médula, al estómago el mar de las vísceras y al Bazo el mar de los órganos. Estos mares se conectan a través de una red de meridianos que permite su relación y el buen funcionamiento entre ellos. Un bloqueo hepático de forma crónica por causa alimentaria o emocional puede dar un mal funcionamiento en este órgano con la consecuente alteración en cadena de otras partes del cuerpo, dando sintomatología muy diversa.

Caso Clínico

Natalia es una de esas personas que, después de algunos años con diversas molestias, se da cuenta de que todo lo que le pasa debe de estar relacionado de algún modo y decide pedir ayuda para ser tratada de un modo diferente. Esta mujer de 42 años de edad nos consulta inicialmente por una cefalea hemicraneal y occipital que se ha intensificado en los últimos meses, convirtiéndose a veces en una molestia que la incapacita para las actividades diarias. En la entrevista inicial aparece un dolor lumbar de larga evolución con una irradiación por la pierna que le impide estar de pie mucho rato y en donde los diferentes tratamientos realizados hasta el momento solo la han ayudado a sentirse mejor de forma pasajera. Nos comenta que siente siempre una sensación de ansiedad que le da por comer entre horas. Está nerviosa e irritable y muy preocupada por todo, hecho que hace que cada día se levante por la mañana con tensión en la zona cervical y lumbar. Así mismo presenta dolor en la mandíbula y en las manos, lo que refleja que duerme haciendo fuerza, no siendo el sueño suficientemente reparador. La sensación de cansancio es permanente, pero va aumentando conforme avanza el día. También comenta que en los últimos años ha puesto unos kilos de más, cosa que le preocupa bastante. Todo y haber realizado diferentes dietas, en ninguna de ellas ha conseguido perder suficiente peso. Este sobrepeso empezó después de un tratamiento de fertilidad unos años atrás. Desde ese momento sus relaciones sexuales no son placenteras del todo, ya que presenta alguna molestia. Actualmente sus menstruaciones son dolorosas y sus ciclos más largos de lo normal. En la última revisión ginecológica le detectaron un mioma, cosa que hizo que aumentara su preocupación. Las cándidas han sido siempre un problema, de forma repetitiva, a lo largo de su vida. En los últimos años no se siente bien emocional ni anímicamente, relata problemas de pareja que no son abordados y en donde cada uno a su manera no quiere afrontar. Sus digestiones son pesadas y lentas, generando gases i molestias tras las comidas. También presenta retención de líquidos, teniendo las piernas siempre bastante hinchadas.

Todo y que parezca un caso inverosímil, muchas veces estos síntomas de la medicina se obvian y son tratados como situaciones crónicas sin posibilidad de solución, solo pretendiendo paliar el malestar.

Tratamiento

Inicialmente hicimos un enfoque desde la acupuntura para liberar las tensiones acumuladas y permitir la libre circulación de la energía por el cuerpo. Así conseguimos descongestionar la zona cervical, craneal y mejorar la zona lumbar gracias a disminuir el estado de irritabilidad. Posteriormente reequilibramos las estructuras de la cabeza con fisioterapia craneomandibular. Fueron necesarios cambios dietéticos que permitieron que la paciente hiciera mejor las digestiones y se sintiera con más energía, cosa que hizo mejorar su estado de ánimo. Después de unas cuantas semanas de tratamiento fue cuando decidimos hablar con ella para recomendarle unas sesiones de psicoterapia para tomar consciencia y poder ordenar sus ideas y pensamientos, permitiéndole abordar diferentes situaciones del pasado, cómo maneras de funcionar que no le permitían avanzar en algunas situaciones de su vida. Conforme se fue encontrando tranquila pudo dormir más y no apretaba tanto las manos y la mandíbula, cosa que le permitía por la mañana levantarse más recuperada. Durante el día podía estar relajada. Finalmente se decidió hacer un enfoque desde la homeopatía y la micro inmunología. Así se pudo detectar que su sistema inmunológico estaba en un estado de alerta y lucha constante, y pudo ser tratado con remedios homeopáticos.

Conclusión

Como se puede ver, la paciente estuvo acompañada en su proceso de diferentes profesionales que le aplicaron acupuntura, fisioterapia, naturismo, psicoterapia y homeopatía, en donde cada uno de ellos aportó aquel granito de arena que permitió pequeños cambios en el organismo de Natalia,  que se fue recuperando de forma lenta pero muy eficaz. Cuando hablamos de medicina Integral o Integrativa, justamente se trata de acoger al paciente de una forma humana y plena, escuchando, respetando y poniendo en común los remedios y terapias de forma coordinada, priorizando según sea el estado en cada momento, pues el destino final es el bien común del paciente.

 

Josep Maria Charles

Fisioterapeuta y Acupuntor especializado en disfunciones craneales y mandibulares.

 

“¿Cuándo se acabarán los sofocos?”, “desde que se me ha retirado la regla duermo fatal”, ¿ahora tengo que empezar a tomar calcio? “,” por poco que coma me engordo”, ” me encuentro irritable y me enfado fácilmente “,” no tengo ilusión por nada “.

Estos comentarios o similares los escuchamos a menudo en la consulta, de pacientes que están dentro de la etapa conocida como menopausia.

La menopausia es un periodo natural en el ciclo de vida de la mujer. Esta etapa se caracteriza porque la mujer deja de ser fértil, se acaba la capacidad de tener hijos.

En este período, que se inicia entre los 45 y 55 años, la función ovárica disminuye hasta detenerse, con una importante disminución de las hormonas femeninas (estrógenos y progestágenos) y desaparece la regla. Este cambio implica síntomas (sofocos, insomnio, sequedad vaginal, disminución en la libido, irritabilidad, incontinencia, etc.). Según la mujer serán más o menos intenso y no tienen por qué aparecer todos. También esta disminución hormonal conlleva un mayor riesgo cardiovascular (mayor riesgo de hipertensión arterial, anginas o infartos de miocardio, accidentes cerebrovasculares…) y de osteoporosis.  

El caso de María

María es un paciente de 56 años que trabaja de administrativa en una empresa de construcción. Nos consulta porque desde hace unos 3-4 años ha ganado unos 10 kilos de peso. Actualmente pesa 70 kg y mide 156 cm, es decir sufre de obesidad.

Al recoger su historia nos explica que también tiene sofocos desde hace 5 años, pero que no ha consultado por ello ni hace ningún tratamiento, porque los ve como un problema que va asociado a la menopausia y los ha de soportar.

Nos explica que duerme mal desde hace 3-4 años, que se despierta muchas veces por los sofocos y que después le cuesta mucho volver a dormir.  Va muy cansada. Además, en el trabajo hay mucho estrés y nervios.

Comenta que la regla se le retiró a los 52 años sin demasiadas molestias. Explica que durante 3-4 meses tuvo ciclos irregulares y después dejó de venir y ya no volvió. Siempre tuvo ciclos regulares de 28-30 días. Eran reglas poco dolorosas y no muy abundantes. Ha tenido dos hijos   que ahora tienen 20 y 18 años.

Al preguntarle por la dieta que hace, nos explica que come variado, pero que no come legumbres y bebe poca agua, le gustan más los refrescos azucarados. Tiene horarios regulares, pero cuando está nerviosa pica entre horas y tiene mucho deseo de dulce. Bebe 3 cafés al día.  

Hábito deposicional regular, una vez al día sin problemas. Vive con su marido y sus hijos.

De su historia no destaca ningún problema más.

 

Interpretación desde la Medicina Tradicional China

En esta historia vemos muy claramente como la finalización de la función ovárica y la desaparición de la menstruación comportan el inicio de una serie de síntomas que afectarán a la mujer en muchos aspectos de su vida.

Desde la medicina tradicional China(MTC) este período de la vida de la mujer se llama la segunda primavera, que llega después de 7 períodos de 7 años (los períodos de la mujer en MTC se dividen en ciclos de 7años y los del hombre en ciclos de 8 años)

Si ahora hacemos una lectura de los mismos síntomas desde la visión energética de la MTC, hemos de saber que en energética la función del elemento agua es la que regula la función ovárica, la fertilidad, y también controla el oído y los huesos. Representa la parte más fría, el Yin de nuestro cuerpo.

Por otro lado, el elemento fuego controla las funciones de corazón, intestino delgado y las funciones mentales. Representa la parte caliente, el Yang del cuerpo.

En este período hay una situación de desequilibrio energético del Yin (parte fría, el agua) y el Yang (parte calienta, el fuego).

En esta etapa la energía del elemento agua de la mujer se va debilitando, a la vez que va aumentando la energía Yang, por dos motivos. Por un lado la mujer deja de tener la menstruación, y el calor y la humedad que cada mes eliminaba y ayudaba a regular energéticamente a la mujer ahora se acumula, y la segunda causa que actúa sobre en Yin es que cuanto más yang vamos acumulando más debilitamos el Yin general y este a su vez es cada vez menos capaz de controlar el calor o Yang del cuerpo.

En esta situación energética la mujer puede presentar síntomas de calor (sofocos, insomnio, hipertensión, palpitaciones, irritabilidad…) y a la vez síntomas por déficit de agua (sequedad vaginal, osteoporosis…)

Desde una visión energética, en esta etapa el terapeuta ha de enfocar su tratamiento a reequilibrar esta situación. En acupuntura usaremos puntos que tonifiquen el Yin del elemento agua y que seden el Yang del elemento fuego, juntamente con una dieta energética adecuada y con actividad física.

Cambio de hábitos y tratamiento

Para mirar de alcanzar este objetivo es muy importante que la mujer lleve a término una serie de cambios en sus hábitos alimentarios. Es muy importante introducir alimentos que mejoren el Yin y disminuir también los que hacen subir el Yang (aumentar el consumo de legumbres y agua, rebajar el consumo de cafés, tés…).

En el caso de nuestra paciente le explicamos la importancia de beber agua y dejar las bebidas azucaradas (por las calorías y porque muchas de ellas son estimulantes). Le aconsejamos dejar el café e iniciar una dieta hipocalórica siguiendo los horarios regulares que ya hace.

En esta dieta introducimos las legumbres, las verduras y los caldos de pescado y de huesos. Aconsejamos el consumo de pescado y la introducción de algas en su dieta de manera esporádica.

Otro aspecto que tratamos es la importancia para la salud física y mental de la práctica regular de ejercicio físico. Encontrar una actividad adecuada a cada persona es la manera más fácil de conseguir que la persona la practique regularmente.

En el caso que nos ocupa era una paciente muy sedentaria y hacía años que no practicaba deporte de manera regular. La animamos a empezar con pequeños cambios, como hacer andando una parte del camino al trabajo y mirar de iniciar una actividad física como el yoga o el Tai Chi. En este caso la paciente se apuntó a yoga y empezó a ir andando al trabajo (30 minutos de ida y 30 de vuelta)

Después de unos meses nos comenta que se encuentra mucho más ágil por la práctica regular de ejercicio y ha animado a su marido a hacer salidas por la montaña los fines de semana. Nos comenta que les ha ido muy bien como pareja encontrar una actividad para hacer juntos y que les ha ayudado en su relación.  

Desde la acupuntura también podemos ayudar a conseguir este reequilibrio trabajando la energía. Hay técnicas como el descenso del punto B6 que busca hacer bajar el calor que se acumula en la parte alta del cuerpo y que produce síntomas como los sofocos. Esta es una técnica muy eficaz para control de esta sintomatología.

Evolución

En esta paciente, después de 10 sesiones (una a la semana), nos comenta que los sofocos han mejorado muchísimo y que se encuentra más tranquila. En el trabajo sigue habiendo estrés, pero ella no se pone tan nerviosa. Ha perdido 3 quilos lo que conlleva una mejora de la autoestima.

Aún le cuesta dormir. Se acuesta sobre las 23:00 y se levanta hacia las 7:00, pero todavía se despierta dos veces a lo largo de la noche, pero nos refiere que se vuelve a dormir más rápidamente y no va tan cansada.

La paciente después de estas sesiones hace una valoración positiva del tratamiento y decidimos seguir con las sesiones para continuar trabajando en este reequilibrio, con sesiones más espaciadas en el tiempo.  

Este periodo de la vida, esta segunda primavera, es muy importante que la mujer la viva como un nuevo renacer. Se acaba una etapa, sí, pero empieza un nuevo periodo donde la mujer se puede centrar más en ella misma y en sus necesidades.

En el caso de nuestra paciente estos cambios la han conducido a cuidarse, a hacer cambios para mejorar su salud y su autoestima, a renacer y a la vez a buscar actividades que le gustan, y a crear un nuevo espacio de encuentro con su pareja.  

Dra. Emma Albià,Médico de familia y acupuntora.

Artículo publicado en la revista Integral en el 2016.

Esta enfermedad causa sobre todo dolor, pero éste no sólo está determinado por la lesión de los tejidos, sino también por nuestras creencias, por nuestro entorno social… Es un fenómeno biopsicosocial, y por ello debe ser tratado por un equipo interdisciplinar

La fibromialgia es una enfermedad reumatológica, según los criterios de la OMS, de etiología desconocida para la medicina convencional, por ello el tratamiento farmacológico es sintomático. En este artículo analizamos los diferentes aspectos que hay que tener en cuenta para abordar la enfermedad, que aportan factores etiológicos y tratamientos diversos al observarla desde la perspectiva de las medicinas no convencionales.

Los síntomas que el médico considera significativos en el diagnóstico de la fibromialgia son: el dolor generalizado (con hipersensibilidad al tacto) , astenia importante (cansancio físico al realizar una actividad mínima) con síntomas de depresión (falta de motivación, desgana) e insomnio, que acompaña a la ansiedad, que cursa con pérdida de atención y memoria. En la exploración se considera definitoria la identificación y cuantificación de los puntos dolorosos: el dolor en 11 de los 18 puntos es el dato que refrenda el diagnóstico.

En el tratamiento convencional se recetan fármacos de acción analgésica y antidepresivos, los cuales actúan de manera sintomática, sin incidir en la etiología de la enfermedad y sin modificar apenas la evolución.

No obstante, el paciente precisa saber a qué se deben las molestias que padece y acude al médico en busca del diagnóstico. ¿Qué ocurre cuando el diagnóstico es fibromialgia? En general, obtener el diagnóstico beneficia al paciente porque cesa la incertidumbre y, por tanto, disminuye la ansiedad, mejorando algunos de los síntomas. Además, permite acabar la fase de “no sé lo que tengo” y pasar a otra fase, la de “qué hago con lo que tengo”. El inconveniente es que ese “qué hago” plantea, en el caso de la fibromialgia, nuevas incógnitas cuando el paciente no encuentra alivio suficiente con los fármacos que le recetan. Por eso vamos a comentar las posibilidades terapéuticas desde otras perspectivas.

ABORDAR EL DOLOR

Si consideramos que el dato principal en el diagnóstico de la fibromialgia es el hallazgo de puntos dolorosos (11/18) y que el síntoma principal es el dolor generalizado, necesitamos conocer qué implica hablar de dolor. La Asociación Internacional para el Estudio del Dolor definió dolor como “una experiencia sensorial y emocional asociada o no a una lesión de los tejidos y expresada como si ésta estuviera presente”. En otras palabras, el dolor no es una sensación directa provocada por una lesión, sino que es el resultado de un complejo procesamiento de la información aportada por nuestros tejidos (factores biológicos y físicos), por aspectos psicológicos (antecedentes dolorosos, pensar que no vamos a poder superarlo, estado anímico del momento, confianza en el médico) y por aspectos sociales como, por ejemplo, si disponemos o no de familiares que nos ayuden, creencias, situaciones laborales, etc.

Así, el planteamiento del dolor crónico tiene que ser multifactorial, abordando los aspectos psicológicos, sociales, energéticos y físicos.

ASPECTOS PSICOLÓGICOS

¿Qué papel juega la psicología en una enfermedad física como la fibromialgia? Dolor generalizado y cansancio son las señales más visibles, señales evidentes de que algo en nuestro cuerpo no va bien. Entonces, ¿por qué tan a menudo las personas afectadas acuden al psicólogo en busca de ayuda?

La persistencia de la situación se acompaña en muchísimos casos de estados de ansiedad y depresión. Dolor y cansancio, además de falta de memoria y atención, van mermando la autoestima de la persona, que cada vez se siente más limitada y, por lo tanto, poco útil. Este estado de ánimo justificaría por sí mismo la intervención psicológica.

Poco a poco, se va avanzando en la identificación de factores orgánicos relacionados con la aparición y mantenimiento de la fibromialgia y, de hecho, la Organización Mundial de la Salud la incluye en su clasificación CIE-10 dentro del apartado de las enfermedades reumáticas. Ello alivia enormemente al paciente, que previamente ha sido despreciado por algún profesional por inventarse dolencias, ninguneado como enfermo o, lo que puede ser peor, visto como sospechoso de buscar beneficios secundarios a la enfermedad.

Pero en nuestra experiencia hemos podido comprobar cómo la persona afectada de fibromialgia comprende, agradece y aprovecha enormemente lo que la psicología orientada a la salud puede hacer por ella. Muy pronto, el paciente empieza a entender que la división entre etiología psicológica o física no deja de ser un artificio y que él, su cuerpo, su dolor, su estado de ánimo, las acciones que emprenda o no y su forma de entender lo que le está pasando son todo la misma cosa, es decir, una integración de múltiples factores que han desembocado en una situación de enfermedad crónica donde él o ella tienen su parte de responsabilidad, pero también la posibilidad esperanzadora de retomar las riendas de su vida.

La terapia psicológica de la fibromialgia va encaminada a conocer el trastorno, a desterrar mitos como que la fibromialgia es una enfermedad degenerativa o altamente incapacitante, a ayudar al paciente a organizar su día a día en función de lo que puede hacer, sin tener tanto en cuenta lo que no puede hacer, a que conozca su cuerpo y sus respuestas al dolor y al cansancio con métodos de relajación sencillos y, sobre todo, a que sepa reconocer y manejar las propias emociones, utilizando el inmenso caudal de autoconocimiento que nos proporcionan.

En suma, la terapia de la fibromialgia no difiere mucho de otras terapias para otros trastornos, pero requiere que sean profesionales experimentados y conocedores del síndrome. Esto es especialmente importante puesto que el paciente, cansado de ser incomprendido, se siente a gusto ante el psicólogo cuando nota que no debe demostrar que está mal, descansa cuando el profesional que le escucha “ya sabe de qué va” y ve que es acogido por un desconocido como quien realmente es, una persona que está sufriendo por una causa que, al menos para él, no admite ninguna duda: su dolor y su cansancio.

Paradójicamente, cuando el paciente mejora, sea con intervención psicológica o sin ella, su entorno familiar y de amistades suele reaccionar cuestionando o poniendo en duda la enfermedad. Es muy frecuente que la persona afectada, si está en un viaje de placer o en una fiesta, oiga lo siguiente: “¿Cómo es posible que hace unos días, ayer mismo, no quisieras salir de la cama y hoy estés así, eufórico y lleno de energía?”. El resultado inevitable es que el aquejado de fibromialgia se siente incomprendido cuando se encuentra mal y también cuando se encuentra bien. Si bien los psicólogos sabemos que la distracción y la realización de actividades placenteras ayudan en gran manera a que la persona se olvide de sus dolores, es comprensible que aquellos que no están familiarizados con la fibromialgia encuentren sorprendentes estos cambios de estado.

No es fácil para el paciente ejercer el derecho a llevar su propia vida de la forma más autónoma y libre posible, en la salud y en la enfermedad. Por ello, la ayuda del psicólogo puede ser muy valiosa, y más si a la vez procuramos transmitir a la persona afectada que cualquier enfermedad es una oportunidad de autoconocimiento y de realización personal. También, y especialmente, la fibromialgia.

ASPECTOS ENERGÉTICOS

Cuando el profesional de la medicina tradicional china (MTC) y la acupuntura atiende al paciente, los datos que escucha y los resultados de las exploraciones que realiza le llevan a una valoración del estado energético que es multidiagnóstica. Es usual el Modelo de Diagnóstico por los Cinco Elementos. Cada paciente presenta un estado energético particular, y además éste va variando a lo largo de su enfermedad.

Esta manera de trabajar conlleva que no se atribuye al paciente un diagnóstico fijo y permanente. Desde la primera visita, y a lo largo de todo el tratamiento, el cuadro de los diagnósticos contempla una diversidad de estados.

El caso por caso es la manera de diagnosticar y tratar en nuestra práctica, y ello es particularmente útil en el abordaje de esta dolencia.

Otra característica de la MTC y la acupuntura es la descripción de los meridianos y puntos de acupuntura. En el diagnóstico se incluye la exploración de los puntos de acupuntura dolorosos y su identificación es prioritaria a la hora de ver cuál es el sistema que está afectado.

En el caso de la fibromialgia, la medicina convencional se encuentra con 18 puntos dolorosos a los que da una importancia decisoria. Esos puntos son puntos de acupuntura (descritos en los atlas desde hace muchos años).

La medicina convencional sólo valora el número de puntos dolorosos, siendo necesario que haya 11 para dar el diagnóstico. Sin embargo, el acupuntor valora cada uno de estos puntos por separado, pues pertenecen a sistemas distintos. A partir de esta constatación, consideramos que la valoración de los puntos con criterios energéticos, como puntos de acupuntura, es especialmente adecuada para orientar a los pacientes de fibromialgia.

¿Y cuáles son los diagnósticos más frecuentes en los pacientes que han acudido a la consulta diciendo que padecen fibromialgia? En diversos Congresos de Acupuntura se han presentado ponencias sobre este tema. Hago referencia a algunos autores muy prestigiosos y, sobre todo, a los estudios en los que he participado [Cristina Domingo]. Un resumen de varios trabajos sobre fibromialgia lo presentamos en el Congreso de la Internacional Médica de Acupuntura en Budapest (Hungría) en octubre de 2008.

En todos los casos estudiados se ha hecho a cada paciente el diagnóstico diferencial por sistemas y nos encontramos unas tendencias.

Mayoritariamente existe una hiperactividad del yang en el sistema madera (que agrupa a los músculos, los órganos hígado y vesícula biliar, y que se relaciona con la agresividad). También de forma mayoritaria hay dos puntos dolorosos que pertenecen al meridiano de vesícula biliar (99% de los pacientes), y otros dos también de ese meridiano (80%). Pero no todos los pacientes tienen la misma etiología para esa hiperactividad, lo cual modifica el tratamiento. En todos los casos, es común el tener que dispersar el yang en los meridianos de hígado y vesícula biliar, pero los puntos a utilizar dependen de cómo está el yin. La situación en los otros sistemas también es variable.

Se deciden, por tanto, puntos para el tratamiento con acupuntura, que se aplican en sesiones semanales. En algunos estudios, hemos constatado los resultados con evaluaciones en tablas estandarizadas, con mejorías manifiestas de la sintomatología y de la calidad de vida.

Para que la situación energética mejore en cada uno de los sistemas afectados no es suficiente con el tratamiento semanal de acupuntura, sobre todo cuando es necesario aportar yin: es preciso que se contemple la nutrición y el descanso. Fomentar actividades yin y averiguar cómo se ha producido la hiperactividad del yang nos dará la información de cuál ha sido la etiología y patogenia de la enfermedad y su desarrollo.

La evolución forma parte del diagnóstico, o dicho de otra forma, el diagnóstico va evolucionando. Los diagnósticos se van confirmando o modificando a medida que el tratamiento va avanzando. De esta forma, se encuentra otro instrumento importante para el enfermo y su enfermedad, que es la prevención de las recaídas, el modo de mantener la salud que ha empezado a recuperarse.

Esta fase de tratamiento se suele realizar con sesiones quincenales o incluso mensuales, aunque puntualmente, si hay recaídas, se puede aumentar la frecuencia algunas semanas.

Es una fase muy importante, ya que la proximidad del bienestar permite esclarecer algunos motivos de la repetición de los síntomas, motivos que pueden ser desde el punto de vista energético de muchos tipos, enlazándose con los otros aspectos multifactoriales de la enfermedad que se contemplan por otros profesionales.

 

 

FISOTERAPIA: CUERPO Y CEREBRO

Desde la fisioterapia actual, se cree que el cuerpo y cerebro trabajan en íntima relación. Es decir, que tan importante es conocer qué ocurre en nuestros tejidos corporales, músculos, nervios, articulaciones como en el cerebro, dado que se trata de un tejido más.

El dolor es una respuesta normal. Es un sistema de alarma para prevenir a los tejidos o poner en marcha su recuperación. Pero la actividad muscular, entre otras, también es una posible respuesta que nos intenta proteger ayudándonos a afrontar situaciones, en forma de escape, de lucha… El cerebro también puede encender estos sistemas de respuesta de forma inadecuada, de forma que los músculos se vuelven insanos (acortados, débiles), y el dolor modifica la conducta frente a un peligro que ya no es real.

Se tiene que pensar que el cerebro está encendido todo el día y que se proyectan millones de películas al mismo tiempo junto con las ya filmadas. El cerebro se renueva cada pocas semanas, y en el caso de pacientes con dolor crónico, se renueva con la misma canción.

Parte importante del tratamiento físico es enseñar la biología del dolor al paciente, así se ayuda a cambiar esa canción cerebral. Dos prestigiosos fisioterapeutas, David Butler y Lorimer Moseley promueven el eslogan “Know pain, no pain” (“Conoce más sobre el dolor, tendrás menos dolor”).

Si se acepta lo anteriormente descrito, se estará de acuerdo en que necesitamos entrenar al cuerpo como suma de músculos, nervios, articulaciones, para acondicionar su estado físico a una mayor libertad de expresión. Pero también nuestro cerebro tiene que ser entrenado.

En los cuadros se exponen las áreas de trabajo en las que se tiene que influir durante el tratamiento de la fibromialgia.

 

 

 

 

VARIOS AUTORES artículo aparecido en la revista Integral en  Junio 2010