ALERGIA A LOS LÁCTEOS Y CONSECUENCIAS

Tengo un niño 6 años que es intolerante a la lactosa hasta el punto que por un descuido de nosotros el niño consume un alimento prohibido y le dan ataques como desvaríos o pérdida de memoria, dice cosas sin sentido hasta que le aplicamos el tratamiento y vuelve a la normalidad. Le han hecho las pruebas de pricks a alimentos y descubrieron que es alérgico a todo que contenga lácteo pero cada día veo a mi hijo con ataque más frecuentes y me preocupa que esos ataques afecten su sistema nervioso ya que tengo entendido que una alergia crónica frecuente afecta el cerebro por la falta de oxigeno. Me gustaría saber si la alergia que tiene mi hijo tiene cura y si estará así toda la vida teniendo a futuro, graves consecuencias.

                                                                                                                      María

 

Es difícil saber si la alergia de tu hijo tiene cura sin conocer al detalle su situación. Si puedo decirte que hay alergias cíclicas en las que después de un largo periodos (meses o años) sin consumir el alimento alérgeno puede llegar a introducirse de forma moderada; y alergias fijas en las que no se vuelve a tolerar el alimento causante de la alergia. En cualquier caso, está claro que los lácteos no son imprescindibles en la dieta; en realidad no hay ningún mamífero que los consuma de adulto, excepto el hombre y con leche de otra especie animal. Desde el punto de vista nutricional puedes estar tranquila. Si hay que reconocer que la proteína láctea está incorporada en muchos productos elaborados y es difícil estar atento de forma permanente para evitarlos.

Habitualmente las alergias no dan problemas de anoxia cerebral, lo que si puede ocurrir es que haya un déficit de oxígeno temporal en la sangre cuando la alergia se expresa a través de las vías respiratorias en forma de crisis asmáticas por ejemplo (dudo que en las crisis de tu hijo se produzca falta de oxígeno. Acláralo con el profesional que lo está controlando).

Si los ataques son frecuentes podemos intentar disminuir los factores de estrés permanente que recibe el sistema inmunitario y que le obligan a responder de forma exagerada: aparte de los lácteos, azúcares y productos refinados, edulcorantes, aditivos, conservantes, alimentos manipulados genéticamente, vacunas… Una buena medida sería comer el máximo de alimentos de origen ecológico y lo menos manipulados posible. Habría que consumir cereales no hibridados, como puede ser la harina de espelta, el kamut, la quinoa…en lugar de las harinas modificadas y manipuladas como las habituales.

Corregir los problemas intestinales crónicos, como el estreñimiento o la inflamación de la mucosa intestinal, es fundamental para disminuir el estado alterado de permeabilidad intestinal que permite la entrada de agentes estresantes a la corriente sanguínea. Por lo tanto, es importante no beber durante, ni inmediatamente después de las comidas, masticar bien o ayudar a la digestión con fermentos naturales como la papaína (papaya) o la bromelaina (piña), y mantener en buen estado la flora intestinal con temporadas de suplementos pro y prebióticos.

Los alimentos ricos en vitamina C son recomendables, ya que esta vitamina es antihistamínica y reduce la reacción alérgica. También existen preparados de plantas antihistamínicas que pueden aliviar como el helicriso (siempreviva), el grosellero negro o la perilla frutescens. Oligoelementos como el manganeso-azufre y suplementos con quercetina, también son una buena ayuda sintomática.

En muchas ocasiones, especialmente en niños, la homeopatía unicista obtiene buenos resultados en las alergias.

Pedro Ródenas ,Médico Naturista.